Miércoles, 01 Diciembre 2021 00:51

FNC advierte sobre riesgos de trazas químicas en café importado

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Habría necesidad de revisar el grano que ingresa, analizarlo y eventualmente tomar medidas. Gremio hace balance al inicio del 89 Congreso Nacional de Cafeteros.

La Federación Nacional de Cafeteros encendió las alarmas con los cafés importados al considerar que podrían llegar con residuos químicos que afectan la salud humana y que generarían malos entendidos si esos granos se usan para mezclas con producto colombiano.

El Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, FNC, Roberto Vélez Vallejo, afirmó que en materia de importaciones, hay que ver el tema del grano con el mayor cuidado, no solo por la parte fitosanitaria, sino preventiva, ya que se hace perentorio afrontar el gran reto de evitar que ingrese producto con trazas de químicos.

Anotó que como la Unión Europea, Japón empezó a hacer análisis exhaustivos sobre los cafés importados con unos máximos permitidos de químicos.

 

“Nosotros hemos venido trabajando en Colombia para que el café nacional, ojalá esté libre de estos residuos, no es una labor fácil. Hemos adelantado esfuerzos grandes, de hecho una campaña sobre el periodo de carencia, es decir, el tiempo mínimo que debe pasar entre la aplicación de un producto químico y la recolección de café, teniendo en cuenta que para atacar la broca son muy utilizados los insecticidas elaborados a base de clorpirifós. La idea es que el cálculo sea muy acertado para que no haya trazas de ese pesticida en el producto final”, aseveró el señor Vélez Vallejo.

 

Dijo que si las importaciones de café entran a Colombia sin esa condición y en algún momento se llegan a mezclar con el café de exportación, podría venir un problema internacional y por ello se están haciendo los estudios para llevarle una propuesta al Gobierno Nacional para ver de qué manera se aminoran o se conjuran esos posibles daños.

En materia de cafés importados, puntualizó el Gerente General de la FNC, hay que hacer claridad porque sería deseable para el gremio que el ejecutivo sacara normativas para que el producto que se consume en Colombia venga etiquetado en donde el consumidor pueda saber sobre los orígenes del grano que consume.

En su charla el directivo aseveró que en Japón hay una ley, que posiblemente es la más adelantada en materia de café y la cual dice que si hay un producto en donde un país represente con su bebestible más del 10 por ciento del total de la materia prima utilizada, en el empaque hay que nominar dicho origen. Igualmente, si es café colombiano mezclado, por lo menos el 70 por ciento debe ser grano de Colombia.

Un aspecto consecuente a tener en cuenta es que la industria subirá el precio del café al consumidor, ítem que se ha dado entre el seis y el 10 por ciento en el mundo, cifra que se puede dar a niveles del 15 por ciento. A nivel interno, dijo el gerente General, el café vendido en Colombia tendrá que subir valores por los mayores costes de la materia prima usada por los transformadores, unos insumos y una provisión que vienen del exterior.

 

Actual nivel de precios no invita a triunfalismo porque no hay bonanza

 

 

El Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia insistió que los precios de hoy, si bien son buenos porque remuneran la carga de grano al productor por arriba de los dos millones, no puede tildarse como bonanza pues tan solo se está tomando la rentabilidad en la caficultura que perdió dinero por un espacio largo y tortuoso.

En opinión del directivo pese a que hubo mejores precios por todo el efecto climático en Brasil, hoy el país está frente a un hecho curioso porque Colombia reportó una producción menor, algo que oscila entre el siete y el ocho por ciento por debajo de los estimativos. 2021, comentó Vélez Vallejo, puede cerrar con una producción que puede moverse entre 13 y 13.5 millones de sacos, todo por culpa de una meteorología que no acompañó al cafetero, impactando las producciones y las capacidades que tiene la caficultura local.

Afirmó que la menor producción se vio compensada con unos mejores precios, empero, llamó a la sensatez y la cordura porque muchos están hablando, con triunfalismo, de una carga con valores superiores a los 2.2 millones de pesos, otros de bonanza cafetera y una serie de ruidos que deben saberse conducir porque el primer semestre los productores vendieron su café a precios de 1.1 y 1.5 millones de pesos, tal y como aconteció con el inicio de la actual vigencia en los primeros seis meses.

La cosecha cafetera de 2021 podría, según los cálculos de Vélez Vallejo, entre 11 y 12 billones de pesos, una cifra importante en plata que puede ser muy útil para el sector cafetero, que empezó a recuperar el terreno perdido en materia de rentabilidad y a saldar compromisos generados por el tiempo de las vacas flacas. Todo apunta a que la caficultura empujará hacia arriba un punto porcentual en el PIB nacional.

 

La caficultura será un 15 o 16 por ciento el PIB agrícola y casi el 10 por ciento de las exportaciones colombianas.

 

 

“Aquí sí quiero resaltar algo que es bueno decirlo, hoy, nuevamente la caficultura con estos números vuelve y renace a los ojos de la importancia económica del país, y lo digo porque tradicionalmente en los últimos años, tal vez en las últimas décadas, siempre se decía que el café era importante socialmente, de gran preponderancia por el tejido social que se debe conservar ya que por momentos se habla del café en pasado. No nos puede mandar al anaquel del olvido o al cuarto de San Alejo cuando estamos produciendo casi 12 billones de pesos y somos el 10 por ciento de las exportaciones nacionales. Económicamente, la caficultura, caso opuesto, está remozada y mantiene una importancia a niveles considerables en la dinámica económica del país”, declaró el Vélez Vallejo.

 

La cosecha de Brasil, expuso, será buena ya que se habla de sesenta y sesenta y cinco millones de sacos, un factor que de todas maneras deja al mundo muy ajustado porque al revisar oferta y demanda se puede pensar que los precios seguirán siendo remunerativos para la caficultura y a los niveles de este año.

De cara al futuro, la institucionalidad cafetera espera que la producción retome vigor para volver a niveles de cosecha de entre 13.5 y 14 millones de sacos, con unas exportaciones de 12 o 12.5 millones de sacos.

Con las expectativas de crecimiento en el PIB a tasas del cinco por ciento, es apenas considerable que el café seguirá manteniendo su importancia participativa dentro de la economía colombiana para el año 2022.

Recalcó que la bonanza más recordada fue la de 1975 cuando el café llegó a 3,40 dólares por libra, producto de una gran helada en Brasil, un precio que proyectado a la fecha sería de algo más de ocho dólares, es decir que con cotizaciones a razón de 2.30 dólares y con la pérdida acumulada años atrás, no puede hablarse de bonanza cafetera, ello sin reconocer que el precio ha mejorado y que el diferencial por calidad se mantiene en 50 centavos de dólar por libra.

 

Los costos de producción van a crecer

Para nadie es un secreto que hay dos aspectos que impactan la caficultura colombiana, los fertilizantes que crecen a tasas imposibles y a una carencia de infraestructura que castiga el trabajo de los productores. La situación, explicó Vélez, tiene asidero que aspectos exógenos y por eso la difícil situación con los insumos agropecuarios no quedará superado sino hasta finales de 2022 cuando empiecen a ceder los costos de los químicos.

 

 

En vías terciarias, anotó el Gerente General, hay un problema de ejecución porque en opinión del directivo, el Gobierno de turno ha destinado recursos interesantes para mejorar en ese aspecto competitivo. En medio de las grandes dificultades y los retos, subrayó Vélez Vallejo, el mercado tiene un precio que ayuda a paliar las condiciones de costos.

No puede negarse que hay serios inconvenientes por los precios que siguen trepando y mortificando al agricultor, de todas maneras hay una fórmula gubernamental para estabilizar el precio de los fertilizantes, de la cual se espera haya menos volatilidad.

Café una buena inversión

Tras el sondeo que hace la Federación Nacional de Cafeteros, aún hay café y cosecha en las partes frías, zonas en donde hace falta por recolectar entre 20 y 25 por ciento de grano, igual en la Costa Norte, en donde la actividad termina en diciembre o enero.

Indicó que hay optimismo por el 2022, dejando claro que de todas maneras es prudente esperar que pasa con dos factores determinantes en el precio interno de compra, la tasa de cambio y la bolsa de Nueva York.

Hoy la plata que no estará en el Fondo Nacional del Café y que por primera vez irá al bolsillo de los productores tendrá que destinarse a las debidas inversiones para desatrasar las fincas, mejorar el beneficiadero, pagar, innovar, atender la casa, adquirir electrodomésticos, pero igual guardar de cara al futuro, sin pasar por alto la optimización de los sistemas de producción.

La recuperación de la caficultura, aseveró el dirigente gremial depende de tres asuntos, los niveles de fertilización, el primer reto, también del clima y la respectiva renovación cafetera.

Un tema que ve con buenos ojos la FNC es que al sector está llegando inversión extranjera, muy interesada en producir café de exportación y de apostar por nuevas calidades y todo lo concerniente con valor agregado.

Vélez manifestó que en los últimos años algunos extranjeros adquirieron fincas cafeteras para dedicarse a una actividad amable y actualmente rentable, una muestra más que Colombia es un país atractivo en donde el café ya suma nuevos jugadores, en este caso provenientes de lejanas tierras.

 

Crisis logística sigue afectando a todos los sectores productivos

 

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Un problema exógeno que está impactando seriamente al mundo es el que se desprende de la crisis logística, un inconveniente enorme de comercio exterior que afecta al café como a los demás sectores productores de bienes, porque la programación de buques se siguió complicando.

Anotó que la charla con las navieras continúa en veremos porque fijar fechas es actualmente algo imposible en vista que no hay certeza si el barco llegará o no, menos si hay disposición de contenedores.

Un inconveniente que se sigue dando es que como consecuencia de los intempestivos cambios que se dan en las empresas marítimas de transporte y en la misma forma en la que los buques llegan a los puertos, en ocasiones se queda café por distintas razones, básicamente por retrasos o simplemente porque la embarcación jamás apareció por cuanto fue cancelada.

Con la situación actual y con ese rompimiento en la cadena de suministro, el mundo tendrá que cambiar el chip y volver a la antigua usanza, cuando se mantenían inventarios más grandes de café.

El próximo año, con niveles de cosecha de 14 millones de sacos y con unos precios más o menos iguales, en 2022 el café canalizaría recursos por valor de 14 o 15 billones de pesos.

Hoy producir una carga de café cuesta en promedio, con el impacto de los insumos, entre 950.000 y 1´050.000 pesos, de todas maneras se espera que en 2027 con el centenario de la Federación Nacional de Cafeteros, el 100 por ciento de la caficultura estará arropada bajo un esquema de sostenibilidad, de tal manera que el café colombiano se convierta en la tienda, no solo del mejor café del mundo, desde el punto vista organoléptico, sino con un sello de sostenibilidad asociado a cada grano que se venda en el globo.

Un tema que según los productores puede subir el costo de producción es el mayor precio de los alimentos que se prevé para el año 2022, sin embargo el Gerente explicó que la sola mano de obra ha subido porque pasó de 500 y 600 pesos el kilo cosechado a 800 y 1.000 pesos.

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