Más de 640 dirigentes sindicales, políticos y sociales del país se reunirán los próximos días 8 y 9 de julio para definir la hora cero de un paro cívico nacional para el segundo semestre del año, como respuesta a la política económica social del gobierno de Juan Manuel Santos.
Durante este Encuentro Nacional de Organizaciones Sindicales, Sociales y Políticas, los asistentes definirán planes de acción nacional y regional, con base en el pliego de peticiones de 15 puntos puesto a consideración del Gobierno Nacional con ocasión del paro del pasado 17 de marzo.
El Comando Nacional Unitario conformado por las Centrales Sindicales CGT, CUT y CTC y las Centrales de Pensionados CPC y CDP, y la Coordinación de Organizaciones Sindicales, Sociales y Políticas, decidió que, previo al encuentro nacional que se celebrará en Bogotá, se realizarán encuentros departamentales y sectoriales para definir las peticiones de cada una de las regiones que se incluirán en el pliego.
Así mismo, el Comando Nacional Unitario sostuvo que entre los principales motivos para la realización del Encuentro, se encuentra el malestar creciente de la población frente al paupérrimo incremento al salario mínimo; la absurda y arbitraria venta de Isagen; la venta de la ETB, Ecopetrol y TGI, entre otras.
De igual manera incentiva esta huelga, el escándalo de Reficar, que aún no tiene responsables sancionados; el anuncio de una lesiva reforma tributaria; la liquidación de Caprecom y de Saludcoop; el incumplimiento del acuerdo suscrito por el presidente Santos para reducir los aportes de los pensionados a salud de un 12 a un 4 por ciento; el restablecimiento del valor del recargo nocturno, dominicales y festivos; el incumplimiento de los acuerdos firmados con Dignidad Agropecuaria, Cumbre Agraria, la Cruzada Camionera y los taxistas; la nociva agenda legislativa; el alto grado de empobrecimiento de los campesinos y la mayoría de la población; el alto costo de la canasta familiar; el desempleo; la informalidad laboral y la impagable deuda externa como consecuencia del modelo económico neoliberal, todo lo anterior en consonancia de la OCDE que el gobierno acata a cabalidad.
Igualmente, el Comando Nacional Unitario fue enfático en reiterar el apoyo de los trabajadores colombianos al proceso de paz y su compromiso de refrendación de los acuerdos de La Habana.