Miércoles, 18 Noviembre 2015 11:49

Estudio descarta que glifosato cause cáncer en humanos

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Un completo y riguroso estudio de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria desvirtúa el publicado por la IARC.

La Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria, EFSA, publicó un nuevo informe en el que concluye, que luego de un estudio completo y riguroso “es improbable que el glifosato ofrezca un peligro carcinogénico para los humanos”, lo que contradice y desvirtúa aquel reporte publicado por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, IARC, hace 6 meses.

Esta conclusión de EFSA se suma a las que ya habían ofrecido desde tiempo atrás diferentes agencias de similar rigurosidad y reputación a nivel internacional, tales como la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) y el Instituto Federal Alemán para Evaluación de Riesgo (BFR).

Desde 1991, EPA ha publicado periódicamente revisiones sobre estudios epidemiológicos que, consistentemente, demuestran que no hay evidencia que demuestre la carcinogenicidad del glifosato.

La lARC es el mismo organismo que publicó recientemente otro reporte que ha causado mucha polémica en el que clasifica a la carne como “probablemente carcinogénica”, en la misma categoría que había ubicado al glifosato, al Malation y al DDT, pero, más grave aún, a las carnes procesadas como “carcinogénicas para humanos”, en la misma categoría que el arsénico y el plutonio.

Parte de la confusión y la diferencia de criterios entre IARC y otras agencias internacionales radica en que la agencia de la OMS hace revisiones parciales de la literatura desde una óptica de peligrosidad y no de riesgo. La IARC ha diseñado su propio sistema de clasificación de agentes o sustancias a partir de la cual todos aquellos agentes que evalúan se consideran automáticamente carcinogénicos.

Su clasificación incluye cinco categorías que van desde la más baja, “probablemente no carcinogénico”, hasta la más alta, “carcinogénico para humanos”. IARC tampoco realiza investigación propia para sus clasificaciones, sino que recluta asesores externos quienes se reúnen durante una semana en sus instalaciones para decidir sobre la clasificación de varios agentes dentro de un tiempo limitado y considerando un número igualmente limitado de estudios científicos que se preseleccionan porque sugieren la carcinogenicidad de los agentes a clasificar.

La metodología de clasificación de IARC causa confusión en las autoridades y el público general que confían incuestionablemente en la seriedad e idoneidad de una agencia que hace parte de la OMS.

Todo se concluye en que no basta la evaluación en el mero peligro, es importante incluir lo referido al riesgo y la gestión del mismo, papel que ejecutan las entidades de regulación de los países para establecer las autorizaciones sobre los productos.

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