Lunes, 28 Septiembre 2026 07:18

Droguerías en Colombia, un paradigma de eficiencia y probidad: Asocoldro

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Las cadenas vienen haciendo bien su trabajo, las farmacias con una historia construida y basada en excelente reputación siguen llevando soluciones. Medicamentos adulterados, un lío.

En días pasados se llevó a cabo en Bogotá el Día del Droguista Evolución retail versión 2026 con una agenda supremamente atractiva y de alto impacto toda vez que se recalcó en la urgente conversación nacional que conduzca de manera afable a unan alianza por la legalidad de los medicamentos en Colombia.

La cita resultó imperdible habida cuenta que asistieron líderes del sector, autoridades y representantes de la industria para hablar de medicamentos legales, trazabilidad, acceso seguro y los desafíos existentes de cara al mercado legal.

Acudir al Hotel W en Bogotá resultó muy reconfortante y enriquecedor, se nota que las cosas se llevan bien el sector de las droguerías desde 1871 cuando abrió sus puertas en Santa Fe de Bogotá la primera botica o local farmacéutico propiedad del galeno español Alejandro Gastelbondo.

Allí en ese lugar amable y atiborrado de conocimiento hubo tres espectaculares viajes en la capsula del tiempo, el primero a 1865 cuando surge oficialmente la farmacia como parte del conocimiento, cátedra que se dicta en la Facultad de Medicina de Bogotá. El segundo tiquete fue para volver a la plaza mayor de Bogotá en 1871 para ver el primer negocio documentado del ramo y finalmente hubo cupo en la tarjeta para ir a hasta 1927, momento en el que se funda la inicial Escuela de Farmacia en Colombia, una dependencia de la Facultad de Medicina de la naciente urbe Andina.

En charla con Diariolaeconomia.com, la directora ejecutiva nacional de la Asociación Colombiana de Droguistas Detallistas, Asocoldro, Lucía Monsalve Rodríguez expuso que siempre la cosas hay que verlas en perspectiva y con la historia, tan sencillo que debe mirarse de dónde se viene y en dónde está actualmente el sector, ello para decir de manera contundente que hoy el gremio de las droguerías está mejor que en el pasado y no dudó que hacia futuro el entorno será todavía mejor.

 

 

Como el tema de hoy, aparte del clima y la geopolítica, es el dólar, la dirigente expuso que analizando los impactos de la divisa en los medicamentos no hay un impacto directo en los droguistas, al menos no en la mayor parte de su mercado porque hay muchos precios, por ejemplo, en el caso de los medicamentos que son de prescripción que generalmente son regulados y no alcanza a percibirse qué es lo que está pasando con eso. Cosa distinta, aseveró, es lo que sucede con los medicamentos llamados OTC, fuera de prescripción o de venta libre en donde sin duda esas fluctuaciones pueden llegar a afectar de algún modo el mercado.

La medico de la Universidad Nacional de Colombia quien adelantó su maestría en administración de empresas en salud, logro obtenido en la Pontificia Universidad Javeriana, expuso que con la coyuntura dólar los principales afectados son los laboratorios fabricantes de las distintas soluciones médicas, generalmente, aclaró, ese mayor precio no llega al consumidor final.

El evento que dejó muchas enseñanzas y marcó el camino para avanzar en temas de salud a partir de los medicamentos, no solo contó con grandes y reconocidos patrocinadores sino con una agenda académica llena de diversidad en temas y planteamientos toda vez que sintetiza la esencia de lo que hacen los droguistas que hablan de cosmética, pero de manera paralela están atendiendo medicamentos de prescripción para enfermedades que muchas veces son graves, también abordan temas puntuales de higiene personal y por eso se trazó y se logró contar con ese algo de los 360 grados del entorno del droguista detallista.

 

Medicamentos adulterados, un mal de toda la vida

 

 

Una de las alertas que siguen encendidas, precisó la MBA en salud, es la falsificación de medicamentos, un mal tan añejo como muchos no se imaginan ya que la falsificación de medicinas es una práctica milenaria. Según algunos datos acopiados por los historiadores, el flagelo puede venir del siglo IV antes de Cristo, por lo que se considera la adulteración una de las infracciones más vetustas y el más rotundo quebranto de la ética como materia.

Antes de seguir con la amable invitada, es oportuno recordar que los grandes falsificadores de medicamentos botánicos fueron los griegos y los romanos que igual alteraban mezclas naturales. El asunto inquietó profundamente a los imperios, no en vano el médico griego Dioscórides dejó un escrito en el siglo I después de Cristo en el cual enseñaba a descubrir medicinas herbolarias falsificadas, un dolor de cabeza en ese tiempo.

A criterio de Monsalve Rodríguez son cuatro las vías de ilegalidad de medicamentos que Asocoldro abordó en el Día del Droguista Evolución retail, la primera es el contrabando que es ese medicamento que probablemente es legal en otro país, pero ingresa a Colombia sin la formalidad que necesita, dos, el que es adulterado, pero legal en sus inicios y que con el tiempo experimentó cambios, verbigracia la etiqueta, el lote, en el blíster o en la misma fecha de vencimiento, otro es el falsificado, ese que simula ser el original, pero jamás lo es, un compuesto de alto riesgo porque se desconocen sus ingredientes, su trazabilidad y prácticas de manufactura. Finalmente está, apuntó la profesional, el que afecta la seguridad social colombiana en salud, pues se trata de la desviación de canal, dicho de otra manera, medicamentos que fueron generados, producidos y comercializados para que el sistema se los pagara al usuario a través de la EPS, terminaron y terminan en el mercado retail con el agravante que no se guarda toda la cadena de custodia, de distribución y almacenamiento que garantiza la calidad de esos medicamentos, en algunas oportunidades protocolo pagado por la seguridad social.

 

 

Si bien hace falta pulir y optimizar las cifras, el sector, señaló la directora Ejecutiva de Asocoldro Lucía Monsalve Rodríguez, ha detectado que en adulteración lo más notorio es lo relacionado con medicamentos de venta libre como multivitamínicos, analgésicos, antigripales y potenciadores sexuales, con mayor facilidad teniendo en consideración que existen canales virtuales, pero al final, enfatizó la reconocida médico, todos los medicamentos, aun los de muy alto costo, son susceptibles de ser incluidos en el mercado ilegal por cualquiera de las vías citadas.

 

“Este no es un problema menor, la situación en Colombia es sumamente delicada porque se han hecho incautaciones de grandes lotes y productoras gigantes de medicamentos adulterados para tratar el cáncer, una triste realidad porque son medicinas esenciales para la vida, y allí también se ven tratamientos adulterados para la hipertensión y la diabetes. Esto es dramático, cuantas personas están expuestas a una crisis hipertensiva por culpa de un medicamento producto del fraude, factor que puede llevar a la muerte”, declaró la señora Monsalve Rodríguez.

 

Muy complejo es lo que pasa en el mercado digital en donde es común la comercialización de suplementos dietarios, medicamentos homeopáticos, fitoterapéuticos y también vigorizantes sexuales.

Para evitar este tipo de contratiempos, añadió, lo ideas es comprar medicamentos en cadenas conocidas y droguerías de gran experiencia y plena confianza, pero denunció que hay casos que van en contra de la lógica y que poner a pensar a médicos y al mismo estado porque hoy en día en zonas de frontera, muy cerca de la plaza de mercado, hay un camión exponiendo y vendiendo medicamentos, inclusive de alto costo o elevada especialidad, un tema que no tiene el mínimo sentido.

 

 

La gente, dijo la profesional en salud, debe cuidarse, sus medicamentos tienen que ser adquiridos en droguerías autorizadas por la Secretaría de Salud y no en cualquier sitio o página de Internet, la farmacia legalmente constituida, insistió, es la manera más básica y fácil de garantizar que el medicamento se comprará sí es el que el médico prescribió.

Un asunto a destacar es que el sector de los droguistas detallistas agremiados en Asocoldro están teniendo una interlocución con el alto gobierno, algo positivo porque las farmacias están siendo escuchadas, incluidas y valoradas, una expectativa muy grande de todo lo que se puede trabajar en equipo con el ejecutivo, no solo por el gremio y los droguistas, sino como lo dice la alianza por la legalidad de los medicamentos en favor de todo un país.

Las droguerías autorizadas se convirtieron en una solución para que los usuarios del sistema pudieran contar con los medicamentos que en ocasiones no tuvieron las EPS, una experiencia satisfactoria para el paciente, así como para el droguista, aunque recalcó que los cuidados y prevenciones deben ser máximas en vista que por el camino y en diferentes territorios hay droguerías hechizas, igual para evitarlas.

Las personas siguen extrañando la toma de presión arterial en la droguería o la inyección que quitó dolores y dejó pasar una noche tranquila, pero la directora Ejecutiva de Asocoldro dijo que la prohibición se decretó para proteger la salud de los ciudadanos puesto que son asuntos que demandan conocimientos médicos y atención directa en salud.

Un asunto muy positivo es que en Colombia hay calidad y prestigio en los medicamentos, en opinión de Monsalve, el país tiene productos terapéuticos de primer nivel y también una amplia oferta de medicamentos con innovación y desarrollo, luego para la profesional, en ese sentido Colombia está muy bien.

Concluyó que los droguistas detallistas hacen parte de un sector que actúa como actor importante, no solo desde el punto de vista empresarial sino parte trascendental en el segmento de salud para el país.

 

Sellan alianza para combatir ilegalidad de medicamentos

 

 

No cabe duda que la circulación de medicamentos ilegales representa un desafío para la salud pública, la confianza del sistema sanitario y la seguridad de los pacientes, motivo por el cual las principales organizaciones del sector farmacéutico colombiano anunciaron la firma de la Alianza por la Legalidad de los Medicamentos en Colombia.

La iniciativa, liderada por ASOCOLDRO, la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo, AFIDRO, Asociación de Industrias Farmacéuticas en Colombia, ASINFAR y la Asociación Colombiana de la Industria Farmacéutica, ASCIF, pretende articular esfuerzos del sector privado para enfrentar las diferentes formas de ilegalidad que afectan la cadena del medicamento y promover acciones orientadas a garantizar que los pacientes reciban productos con identidad, calidad, procedencia y trazabilidad confiables.

 

El mensaje es claro, “Cuando un medicamento sale de su ruta, el riesgo lo asume el paciente”

 

La alianza plantea una conversación nacional sobre un fenómeno que ya no puede entenderse únicamente como un problema comercial, sino como un asunto relacionado con la salud pública, la integridad del sistema y la protección de quienes requieren tratamientos seguros.

 

Un problema que impacta a los pacientes

 

 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente uno de cada 10 productos médicos en países de ingresos bajos y medianos es subestándar o falsificado, una situación que puede comprometer la eficacia de los tratamientos y generar riesgos para los pacientes.

La dimensión internacional del problema también quedó evidenciada en la Operación Pangea XVIII de INTERPOL, realizada en 2026, donde se reportó la incautación de 6,42 millones de dosis ilícitas en 90 países y territorios, además de acciones contra redes vinculadas a este mercado ilegal.

En Colombia, la discusión toma especial relevancia frente a fenómenos como medicamentos falsificados, productos adulterados o alterados, contrabando y desviación de canal. Estas actividades espurias afectan las garantías de calidad, procedencia, conservación y trazabilidad que deben acompañar todo medicamento antes de llegar al consumidor.

 

Una alianza para proteger la confianza en el medicamento

La iniciativa, comentó Monsalve Rodríguez, busca fortalecer la conversación entre industria, droguerías, autoridades y actores relacionados con la cadena farmacéutica, con un propósito común, proteger al paciente, promover medicamentos seguros y legales, fortalecer la trazabilidad y contribuir a un sistema más transparente e íntegro. La alianza reconoce que combatir la ilegalidad requiere coordinación entre diferentes actores y mayor conciencia sobre la importancia de adquirir medicamentos únicamente a través de canales confiables.

 

El fraude nunca paró

Los problemas de fraude en medicinas fue un común denominador con cada siglo y época alcanzada, por ejemplo, logró potenciarse con el auge del comercio internacional en donde alcanzó una increíble masificación entre los siglos XVII y XIX.

Hay un hecho que terminó siendo referente cuando la malaria se trataba con la famosa y valiosa corteza de quina que fue adulterada en los arranques de los años 1600, pero el tema no terminó ahí, posteriormente los delincuentes tomaron el sulfato de quinina en los años 1800 y lo mezclaron con otras maderas y cortezas, mixtura ilegal que también llevaba algunas harinas para acrecentar las mal habidas utilidades.

 

 

 

El siglo XX matizado por su industrialización y el descubrimiento de los antibióticos llegó inconvenientes mucho más grandes. El asunto es tan deplorable que en 1985 la organización Mundial de la Salud, OMS, reconoció en la Conferencia de Nairobi que la adulteración de medicamentos era para el momento una crisis de salud pública global.

En esta nueva era digital, la cuarta revolución industrial, el problema creció y por eso el siglo XXI es el escenario de carteles que hacen uso de laboratorios encubiertos, una amplia cadena de suministro en todo el planeta como también de la Internet que tiene páginas web irregulares y redes sociales de alto riesgo, medio que les sirve para abastecer los mercados más oscuros con medicamentos fraudulentos a los que se les agrega talco, tiza y otros productos, son dosis en donde se adolece del principio activo o de lo que finalmente cura o actúa para el bienestar de las personas.

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