Muy sonriente estaba la señora, Blanca Nelly Lotero, una mujer cafetera nacida y criada entre los cafetos fértiles y bondadosos del hermoso municipio de Jardín en Antioquia. En ese momento y con una felicidad visible evocó la vereda Contrafuerte la misma que se enorgullece con los premios y los reconocimientos, no pocos, de esta enamorada de la caficultura.
Cabe precisar que Blanca Nelly asiste como muchas mujeres cafeteras a la octava versión de la Feria Internacional de Cafés Especiales, ExpoEspeciales Café de Colombia, que se cumple en Bogotá y en cuya inauguración hubo un registro de más de 700 asistentes nacionales e internacionales.
Los líderes del mundo no ahorraron elogios al gremio cafetero por la equidad de género que ha logrado en el sector y en donde está mujer de empuje comentó que su amor por la caficultura es tan grande que no hay un sitio tan amplio para exponerlo, tan solo su finca, su familia y sus árboles de café.
En dialogo con Diariolaeconomia.com, Blanca Nelly Lotero, comentó que en los últimos años ha estado muy metida en el cultivo de café especial y por ello ya ha recibido premios y el respeto y admiración, no solo de sus amigos en la vereda, sino de la Federación Nacional de Cafeteros.
Reconoció que hoy la mujer cafetera tiene un sitio de privilegio en la caficultura por el apoyo de la Federación, de la gobernación y de las cooperativas que incentivan las siembras de un café de muy buena calidad el cual es producido sobre parámetros de Buenas Prácticas Agrícolas e inocuidad porque son conscientes que el café, como casi todo lo que brota de la tierra es un alimento que demanda cuidados y mucho empeño desde la puesta de la semilla en el campo hasta la recolección, el despulpe, el secado, el tostado y el empaque.
“Desde hace cinco años venimos adelantando unas capacitaciones en donde nos enseñan a manejar los cultivos de café, a darle un buen tratamiento en donde no se usen plaguicidas ni fertilizantes químicos, nos enseñan que el grano debe lavarse a tiempo con agua pulcra y secarlo al sol para tener un inmejorable beneficio y un café con toda su calidad”, declaró la señora Lotero.
En la versión de alimentos, Nelly quedó en el puesto 17 entre cien participantes y por ello recibió un premio de diez millones de pesos los cuales recibió en capacitaciones y mayor aprendizaje que le significó sacar su propia marca de café motivo por el cual hoy muchos antioqueños están casados con Café Montano el cual le ha dejado buenos resultados a su propietaria.
En Jardín, Blanca Nelly siembra su café en una pequeña finca de 3.5 hectáreas en donde crecen prósperos 12.700 árboles de café en varias versiones toda vez que en ese plácido predio se encuentra variedad Castillo, Caturra y Catimor que ya está siendo reemplazado pese a su resistencia a la Roya.
Si bien le da buen recibo a la renovación cafetera, esta noble señora de las montañas antioqueñas expresa su apego por la variedad Caturra, pero indicó que por tratarse de un alimento lo ideal es tener unos cafetos resistentes a las plagas que eviten los fungicidas y todo lo que tenga que ver con químicos nocivos para la salud humana.
Muy firme y oronda por su condición de cafetera, Blanca Nelly Lotero, es una mujer de hogar casada hace 40 años con el señor, José Montoya y madre de cuatro hijos que ama con todo lo que le da su alma pura de buena mujer de cuna paisa. Igual sentimiento expresa por sus cuatro nietos que le hacen la vida feliz en ese verde puro y tupido de café de las lomas de Jardín.
A estas alturas del paseo, como dice, con una cara radiante y joven, pero con sesenta años a cuestas que no revela, esta caficultora disfruta de su primer viaje a Bogotá, de conocer la capital y de ver el engranaje cafetero desde el Distrito Especial el cual la tiene encantada. “Aquí hay conmigo mujeres cafeteras que amamos nuestro trabajo a morir”.
De piel trigueña y firme, como en sus años mozos, Blanca Nelly mira con sus ojos de tono café las enormes paredes de Corferias anhelando ver, no solo a su amado José, sino a Claudia Patricia, a José Edilsón, a Adrián y a Fabio Nelson, el cuba de la familia el de 32 años. Muy a pesar de la dicha y la distancia lleva sus hijos calcados en la mente así como a ese entorno cafetero que la hace enormemente feliz.
“Yo conocí a mi esposo cuando estaba cerca de cumplir 14 años, me case de 19 años, pero la verdad voy a cumplir 40 años de vida matrimonial y parece que fue ayer que dije sí, acepto, en la iglesia, por fortuna he sido una mujer feliz y he tenido un esposo que me apoya en todo, él es un hombre muy organizado”, evocó Blanca Lotero.
Esta mujer emprendedora y capaz invitó a las mujeres cafeteras a sembrar café de calidad porque está si paga. Blanca hoy recibe una remuneración con prima porque su café es de reconocida calidad y cuidado en siembra. Su finca ha logrado cuatro sellos pues no en vano se le reconoce su excelso expreso, su delicioso Triple A, su aromático 4-C, también su UTZ y rainforest sin contar reconocimiento por precio justo, pero con calidad y mejorando día a día.
“Un reconocimiento que le hacen a uno es muy importante para el productor de café y el año pasado la cooperativa me llamó y me entregó 2.3 millones de pesos en junio, y esa platica cayó como anillo al dedo porque ese es un mes muy duro para nosotros, la verdad yo agradezco aún esa compensación”, aseveró la productora.
Muy entusiasta y jovial toma su sombreo aguadeño de cinta negra entre sus dedos índice y pulgar, lo acomoda en su cabeza, sonríe y sigue con una plática que aborda sobre su empresa y sobre su marca de la cual se siente muy orgullosa porque está creciendo de manera acelerada y está dando de qué hablar en el mercado de café especial.
“Yo estoy sacando el café seleccionado de la finca, luego lo llevo a la trilladora de Jardín en donde yo misma hago el proceso, luego llevo la almendra a la planta de la cooperativa y allá lo tuestan, lo muelen y me lo entregan empacado, mi marca está registrada en Cámara de Comercio y hace veinte días me dieron una oportunidad en Medellín en donde di degustaciones y vendí mucho café, me fue muy bien”, apuntó.
En Medellín ya hay dos sitios para tomar café de elevada calidad que usa la marca Montano, lo propio en Jardín en donde hay tres puntos que comercializan el café de doña Blanca Nelly con los mejores resultados porque se trata de un grano para gustos muy exigentes.
La vida de este buen ser humano no solamente está entre los cafetos, Blanca es una mujer polifacética que se mueve entre árboles de café, un hogar para el adulto mayor y la Junta de Acción Comunal en donde es la presidente. Su día arranca a las cinco de las mañana con una taza de buen café Montano, luego con las manos en cintura mira sección por sección su finca, inicialmente se extasía con la belleza del paisaje cafetero, luego da un vistazo a sus gallinas, a sus cerdos y a su huerta.
“Yo no tengo un minuto de descanso en la finca, mantengo de todo en la casa y me acuesto a las nueve de la noche.
Orgullosamente le digo que soy una legítima campesina, una cafetera antioqueña”, afirmó izando sus ojos a lo más alto del recinto ferial.
Un antaño para todo, incluida la nostalgia
Blanca Nelly Lotero, una productora de café de Jardín en Antioquia tiene dentro de sus cuitas momentos muy bellos y caracterizados por la generosidad del cultivo, pero aún tiene en la mente ese infausto lunes tres de julio de 1989 cuando la Organización Internacional del Café, OIC, notificó al mundo desde Londres del rompimiento de acuerdo de cuotas, el mismo que trazaba reglas de mercado para regular la oferta y brindar precios favorables para los productores.
“Hemos tenido épocas duras, muy duras porque lamentablemente el café es un producto que no se ha podido estabilizar en un precio o en una franja determinada, es un sube y baja que genera incertidumbre y poca confianza, pero por fortuna el precio hoy es bueno y el dólar ha ayudado”, enfatizó.
Sobre la caída del Pacto Cafetero hace remembranzas y dijo que fue un golpe muy duro para la caficultura que entró en un túnel oscuro y profundo en donde nadie sabía nada con el agravante que se desplomó el precio y puso a temblar a más de uno. De esos tiempos esta productora recuerda que muchos caficultores acabaron con el cultivo, lo reemplazaron o vendieron sus predios.
Parte del éxito de Blanca es que paralelo al café ha tenido siembras de plátano, banano y otras frutas que le representan un ingreso importante para la casa y para la finca.
“Lo único cierto es que el café hay que tenerlo, lo complicado es que cuando sube el precio muchos se enloquecen y acaban con los otros cultivos para dedicarse solamente al grano y es cuando llegan las caídas en precio y vienen los problemas. Yo siempre les digo que hay que tener de todo y saber esperar el tiempo bueno y el tiempo malo”, dijo muy a lo paisa doña Blanca.
Hace quince días la señora Lotero llevó café a la venta y le pagaron por la carga de café 740.000 pesos, pero por calidad el precio subió a 798.000.
En jardín todas las familias viven del café y de la cría especies menores. Blanca está dedicada a la porcicultura, pero los precios de los insumos se treparon de tal manera que no dejó margen de rentabilidad para la cría de los cerdos.
Esta mujer lamentó el olvido en el que estuvo el campo por décadas y expresó su preocupación por los auxilios y el asistencialismo que están incidiendo en el hecho de que ya nadie quiere trabajar.
“Es increíble, pero a la fecha son las mujeres las que están trabajando en el campo porque no se consiguen trabajadores a ningún precio por tanta ayuda y estímulo para no hacer nada, ahora el gobierno la pone fácil y no tiene en cuenta que la plata es buena, pero sudándola, produciendo y es por ello que hay que decirle que si quiere ayudar a los campesinos, lo mejor es que inviertan en la familia campesina, pero trabajando, nada de regalos que finalmente nos van a salir bien caros”, concluyó.
Se despide con mucha amabilidad, vuelve y se acomoda su sombrero blanco, hala hacia adelante la correa del carriel de tono mostaza, acomoda su poncho de tono crema con líneas verdes y moradas que le hacen juego con su camisa roja a cuadros, mira fijamente hacia los costados y dice lacónicamente que retornará pronto, a su Jardín del alma, de balcones coloridos y a su finca, a sembrar con los mejores insumos, la fe por la buena cosecha y el amor por el campo.