En un rincón de la región del Gualivá, pasando el municipio de La Vega por la imponente autopista a Medellín, hay un desvío a mano derecha que conduce por una carretera en su mayor parte destapada a la inspección de Tobia.
Nadie se imagina a las orillas de la gran carretera que acerca igualmente con el Magdalena Medio que en esa dirección hay un espectacular paraje de diversión el cual se acompaña con actividades agropecuarias en dónde la caña panelera es el ADN de la región.
Tobia brinda grandes entretenciones las cuales van desde una plácida y saludable caminata por senderos ecológicos hasta el vértigo que se oferta en agua y en la caída acelerada que implica el Bungy Jump. Este se práctica camino a las fértiles veredas en un alto que tiene una cruz gigante, precisamente en donde está la plataforma de salto. Quienes llegan a Tobia hoy se quedarán extrañados porque no verán el río corrientoso y lleno de espuma o de agua que salpica a botes y canoas, no el verano se prolongó y no hay recurso hídrico para la sobredosis de diversión.
El Gerente de la empresa Reco Ríos, Yuced Medina Romero, habló con Diariolaeconomia.com y expresó su total preocupación porque las actividades en agua están paralizadas toda vez que no hay agua en las afluentes que sirven para la práctica de torrentismo, rafting o canotaje y otras actividades.
El gran problema es que hace dos años que no llueve y la región está seca y paulatinamente muriendo de sed pues así lo muestran cultivos, arbustos y otro tipo de flora. No hay agua en el Río Negro y mucho menos en la quebrada El Tigre, hoy la cascada Barandillas la más alta con 75 metros no tiene más que aire y polvo en su lugar pues el agua se fue y nada que regresa.
En esta agradable inspección del municipio de Nimaima en Cundinamarca el santo que está de moda es San Isidro, pero el labrador nada que trabaja a la inversa para quitar el sol y mandar las anheladas aguas.
Reco Ríos cuenta con una sede campestre en donde hay servicio de hospedaje, piscina, canotaje, rafting, caminatas, cabalgatas, canyoning, canopy y péndulo entre otras diversiones.
“Pareciera que el fenómeno de El Niño no terminó o quizás claudicó en mayo, pero empató con el verano de junio, julio, agosto y septiembre es decir una continuidad del fenómeno climático. Llevamos dos años con el sol encima y con temperaturas demasiado altas, el turismo está en veremos porque el agua es vital para el turismo y para los alicaídos cultivos de cítricos y de caña totalmente afectados por problemas fitosanitarios.
Hoy Tobia está sola porque los empresarios en su mayoría dependen del turismo y por eso hay material de río como canoas, balsas y chalecos arrumados porque no tienen como ser útiles.
“La gente no tiene nada que hacer en Tobia porque lo principal en diversión que es el Río Negro está muy seco, es increíble en una empresa de canotaje no hay agua en la afluente principal”, declaró el señor Medina.
En la actualidad Tobia cuenta con 30 empresas que ofrecen turismo lo cual hace que el turismo sea un enorme generador de empleo directo e indirecto. Anteriormente Tobia tenía una gran dependencia en la producción de panela, hoy la principal actividad económica es el turismo, pero lamentablemente no hay agua para el río ni para volver a crecer en la dulce piedra que tanto gustó a los europeos en las gestas ciclísticas del Café de Colombia en tiempos en que ganaba “Lucho Herrera”.
Pese a que el Gobernador visitó La región, al salir de esta el sentimiento no fue muy positivo entre empresarios o agricultores porque hubo compromisos con algunos sectores como la salud, pero nada contundente en agro o turismo que son los sectores económicos llamados a empujar la economía nacional más con las actuales coyunturas.
Una de las peticiones de los empresarios y que sería una solución para el turismo es la construcción de una pequeña represa que mantenga agua para poder sostener el turismo, Lo propio se pide para los campos en dónde la solución sería un distrito de riego.
Avanzando en temas de turismo, este empresario no se explica porque el trato tan displicente de los gobiernos con Tobia porque la inspección ha movilizado hasta 10.000 turistas por mes, pero a la región no se le brindan condiciones lo cual es visible con una carretera de acceso o salida a Bogotá que no cuenta con pavimentación en estas alturas del siglo 21. “Es increíble, pero esta inspección sigue siendo víctima del olvido y el subdesarrollo y lo poco que se ve positivo fue construido por los tobianos a punta de mucho esfuerzo, la verdad hemos surgido por nosotros mismos, todo nos ha tocado a nosotros”.
Los hijos de Tobia saben que tienen las características de municipio, pero están haciendo fuerza para que les den la cédula de Distrito Turístico lo cual sería mucho más afortunado.
La inspección en tiempos de alta temporada, en puentes o fines de semana colapsa en movilidad porque llegan muchas familias en automóvil. Esa situación hizo que la comunidad pidiera una variante para darle salida a muchos carros porque el casco urbano se quedó pequeño para tanto turismo.
Los mejores clientes de Tobia son bogotanos por la cercanía, pero hay clientela de todo el país que ya conocen las bondades del clima, del río en tiempos de lluvia y de la inmejorable gastronomía. Otros buenos visitantes de Tobia son los holandeses y otros extranjeros que llegan en elevada cantidad.
Una empresa pequeña puede canalizar ventas por cinco o seis millones de pesos mensuales, es decir las que mueven 15 o 20 personas semanales, pero hay unas empresas que movilizan 100 o 200 personas.
Los noventa botes en promedio que tienen las empresas son noventa empleos sin contar camperos, carros y buses y otros servicios adicionales.
“El impacto por el clima es muy delicado porque el pueblo se aferró al turismo que es el renglón económico fuerte y a la fecha hay mucho desempleo lo que a su vez golpea la demanda de bienes y servicios. Estamos supremamente preocupados porque ya llevamos 20 días inactivos y sin ganar nada”, sostuvo.
A hora y media de Bogotá por una autopista espectacular se empieza a llegar a Tobia, porque al pasar La Vega hay un ingreso por una vía que pide pavimento a gritos, de un lado porque sale mucha producción primaria, de otro por el turismo que no quiere más polvo en verano o barro intransitable en invierno, pero principalmente porque los seres humanos buenos que allí habitan merecen mejor trato y la merecida calidad de vida.
En la cálida Tobia hay muy buena mesa y es por ello que quienes van se devuelven con el paladar enamorado del delicioso fiambre, plato típico de la región y consiste en un piquete servido en hoja de plátano con yuca, papa, plátano, gallina, carne salada, cerdo y arroz igualmente servido en las aromáticas y extensas hojas verdes.
“El que no viene a Tobia se priva de lo bueno de la vida”, apuntó el empresario quien le pidió al gobierno que le ponga más atención a Tobia porque desde las altas esferas del ejecutivo obvian lo importante que es este sector de Cundinamarca en Turismo y agricultura.
Medina afirmó que si el gobierno pusiera sus ojos en Tobia, este paraje superaría de lejos al envidiable San Gil.
En Tobia hay un lío geográfico y político serio porque está entre tres municipios, es decir que pertenece por pedazos a Nimaima, a Utica y Quebrada Negra. Este corregimiento está entre varios, pero ninguno responde por él.
Un pasadía en Tobia con transporte incluido desde y hacia Bogotá cuesta entre 100.000 y 150.000 pesos. Lo anterior incluye torrentismo, rafting y almuerzo.
La salida de Bogotá es a las siete de la mañana, la llegada es a las nueve y se desarrollan actividades entre 10 de la mañana y dos de la tarde. De dos a tres pm se almuerza, luego piscina y finalmente regreso a Bogotá.
Quienes visiten Tobia tienen diversión en familia o entre amigos garantizada además porque creció la demanda hotelera con precios diversos los cuales van desde 35.000 pesos por persona la noche y aparte de piscina el sitio en algunos casos cuenta con juegos de mesa entre ellos el billar.
Para quienes quieren algo más exclusivo y de mayor costo está el hotel La Gaitana que maneja tarifas que van desde 100, 200 y 300 mil pesos por noche.
La amable y querendona Tobia tiene mucho futuro precisamente por tener condiciones del pasado en el presente. Su agricultura demanda atención, su turismo agoniza y tan solo la mantiene viva el empuje de sus gentes trabajadoras y llenas de ganas por surgir.
Allá en Tobia, siguen las súplicas por el agua abundante de los inviernos porque las actividades económicas están en franco riesgo. De todas maneras las gentes nobles y dueñas de una fe enorme, pasan por frente a la parroquia, se santiguan y miran al cielo como diciendo “Padre Santísimo, regálanos el agua por favor”.