Sábado, 19 Septiembre 2026 09:01

El Cocuy, joya natural excelsa entre cielos y cumbres del Norte de Boyacá

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Este municipio precolombino y colonial ofrece turismo ecológico sinigual, también senderismo, gastronomía, agricultura, ganadería y unos paisajes literalmente vecinos del firmamento.

En el norte de Boyacá en la bella Provincia de Gutiérrez está ubicado con la mayor delicadeza a 2.750 metros sobre el nivel del mar una joya del pasado en las heladas colinas que conforman la esplendorosa cordillera oriental. Se trata de El Cocuy municipio fundado el 28 de febrero de 1541, muestra de lo andariegos que fueron los españoles que después en la colonia erigieron formalmente la municipalidad un 19 de octubre de 1751.

Este es un lugar demasiado hermoso de Colombia, allí se impone grandioso y señorial sobre azoteas y miradores verdes, hogar de vida expresada en agua y frailejones. el Parque Nacional Natural El Cocuy, un destino turístico y de plena relajación que demanda al salir de Bogotá unas 10 o 12 horas en carretera, en una ruta espectacular y anhelo de los más exigentes exponentes de la pintura bajo la rígida escuela realista, montañas, campiñas verdes, lugares paradisiacos y todo un sueño tras el vidrio del coche elegido para llegar al pueblo donde nacen la nieve y el sol.

El municipio es muy guapo, coqueto y llamativo, al llegar a su casco urbano es impresionante y cautivante ver una arquitectura añeja que mantiene ese estilo colonial, pero también republicano de calles enchapadas en piedra y balcones vetustos, un verdadero poema, una oda contundente a la felicidad.

Este viaje que nos llevó por otros municipios y que nos obliga sin duda alguna a volver tiene como característica la variedad, el color, la artesanía, la ovinocultura, el buen café y una gastronomía interesante. Un entorno histórico muy marcado es la plaza principal en donde se levanta oronda la parroquia de Nuestra Señora del Rosario que inició su construcción en 1914 siendo el cura párroco, el padre Silverio Pineda, cabe precisar que lo atinente a naves y fachada concluyó trabajos en 1934 y la obra quedó culminada en 1953 con la entrega de la especial y agraciada torre.

Si bien esta es la historia reciente, la fe ya se había movilizado para erigir el primer templo católico en 1720, época en la que mestizos y españoles iniciaron una vida en el valle del Cocuy y le pidieron al clero darle su bendición a una licencia para instituir una parroquia, proceso que más allá de los inconvenientes de la época recibió el visto bueno del arzobispo Pedro Felipe de Azúa. Para dirigir y supervisar la obra se encargó al capellán Antonio Joseph Flórez.

 

 

Ya en 1734 la generosidad fue protagonista y debido a la donación de unos terrenos por parte de dos distinguidos y desprendidos caballeros, Francisco Chacón y Antonio de Herrera Lovatón la obra se inició poco después de 1738, los terrenos alcanzaron para el templo, la casa cural e inclusive quedó espacio para la casa de gobierno. Desde ese momento fue bautizada como viceparroquia de Nuestra Señora del Rosario y Señor San José del Cocuy, trabajos que culminaron en 1775. Al igual que en el resto del país la historia habló y ante el crecimiento de la población surgió la necesidad de edificar una iglesia de mayor tamaño lo cual le dio vía a la ya citada gestión de 1914.

Este viaje que tiene como finalidad escalar la Sierra Nevada de El Cocuy es verdaderamente encantador, sobra decir que, bajo el techo, unas nubes permanentes y en ocasiones un cielo azul, camina el magnífico oso de anteojos también conocido como oso Andino, en esas montañas frías, santuario de aves de colores, mira furtivo el puma, camina escurridizo el tigrillo y pasta el hermoso venado de cola blanca, igualmente vuelan cóndores, águilas, así como halcones acechadores.

Los picos pueden alcanzar 5.330 metros sobre el nivel del mar, un ejemplo el solemne Ritacuba Blanco que junto a otros rincones del parque forma sitios y miradores atractivos como el Púlpito del Diablo, una tremenda formación rocosa en donde generalmente convergen los audaces montañistas.

Como dato curioso hay que decir que esta población, también conocida como “la Ciudad Nevado o Remanso de Paz” tuvo dos nombres coloniales antes de ser bautizada tal y como se registra hoy, primero fue San Gabriel de El Cocuy y luego Villa de Nuestra Señora del Rosario de El Cocuy, los dos católicos nombres para este paraje de alta montaña.

Desde el punto de vista lingüístico El Cocuy tuvo ancestralmente una raíz profundamente Chibcha y dentro de ésta se destaca el tunebo. En este capítulo debe precisarse que la lengua tuneba es una rama que hoy hablan los indígenas U´wa, otrora denominados tunebos, antiguos y actuales pobladores de la Sierra Nevada de El Cocuy.

 

 

Algunos dicen que el nombre Cocuy viene del coyuyo, ese insecto coleóptero que habitan en cantidades en la gélida región. De todas maneras, ese linaje tunebo-muisca habla ancestralmente de una sierra nevada de magníficas alturas y relacionadas fuertemente con la creación, no en vano territorio sagrado para la familia U´wa, conocidos también como los que vuelan, bailan y alumbran por la noche, aborígenes Túnaba o Cocuyos, un pueblo alumbrado pilar de la creación.

El Cocuy tiene diversidad económica, a nivel agrícola son comunes las siembras de papa, trigo, maíz, cebada, haba, arveja, frijol y frutas. Desde el punto de vista pecuario es usual la cría vacunos especializados en leche, asimismo es fuerte el cuidado y engorde de ovejas, cabras, cerdos, así como gallinas, otra actividad tiene que ver con espejos de agua y la producción de peces. Hay visiblemente una afición por los buenos caballos.

Un renglón sumamente importante lo ocupa el ecoturismo que incluye visitas al nevado, senderismo y otras distracciones de tipo natural, son fuertes y generadores de empleo el comercio y las microempresas.

De verdad que da gusto caminar por las vetustas calles empedradas de El Cocuy, a sus lados siguen firmes e inamovibles las casonas fundacionales pintadas de verde claro y blanco, las hay de una planta y otras de dos pisos, eso sí, todas con puertas de arcaica madera, ventanales amplios, balcones inspiradores y bien trazados aleros o tejadillos. Los techos preferiblemente en teja de barro ofrecen un decoro adicional a un municipio per se fascinante.

En charla con Diariolaeconomia.com, el gerente del Hotel El Nevado, Luis Robayo, afirmó que si bien El Cocuy es un destino exótico y muy atractivo, es hora de potenciar el portafolio vacacional y de descanso porque generalmente el gancho para visitar el municipio es la subida al nevado, pero el tema ha generado líos porque para diciembre y enero los cupos destinados para esa actividad se acaban por tratarse de asignaciones limitadas, un inconveniente considerable puesto que para los puentes de noviembre ya no hay plazas o contingentes, un fenómeno que tiene limitado el turismo en vista que necesita que se extienda un poco más la capacidad de carga con lo cual habría menos afectación.

 

 

Por lo demás, anotó el hotelero, todo marcha bien en El Cocuy, una población de 4.477 habitantes, 2.515 en la parte urbana, lugar tranquilo, apacible y tan encantador que el regreso a las ciudades se piensa porque la gente que visita el sitio se queda con el respeto, la cordialidad de sus gentes y los puntos ecoturísticos que pueden ser incontables frente a los fríos, pero majestuosos altozanos.

Según el conocedor hoy los empresarios y comerciantes de El Cocuy están ocupados en diseñar y ofrecer otra clase de turismo, una manera de potenciar el portafolio de servicios de la región para lo cual los interesados se organizaron en una red turística llamada “Convite Provincial” una organización de turismo que articula las provincia del Norte y Gutiérrez en donde participan 12 municipios y se cuentan 45 miembros de la esperanzadora red lo que llevó a organizar cada uno de los atractivos turísticos.

Actualmente conforman la red los municipios de Sativa-Norte, Susacón, Soatá, La Uvita, Boavita, San Mateo, Chiscas, El Espino, Guacamayas, El Cocuy, Guicán y Chita, una comunidad turística de gran tamaño que pretende, en aras de optimizar la oferta turística a largo plazo, no se mire solamente el nevado como único atractivo ya que habrá miradores, avistamiento de aves, mitos y leyendas, caminatas ecológicas, senderismo y otros bienes y servicios de gran calidad, paquetes fabulosos totalmente viables para el público, esencialmente para los visitantes que llegan de otros sitios del país o del extranjero.

 

“Yo creo que todo nos va a funcionar muy bien, lo importante es seguir en el tema de la red, tratar de fortalecerla un poco más y listo, porque con empuje y mejores opciones el turista no será viajero de una ocasión sino de muchas porque nos gusta marcar diferencias y ofrecer valor agregado reflejado en atención, calidad, calidez, acompañamiento, honestidad, respeto y toda la confiabilidad, este es igualmente una apuesta por la sostenibilidad y por eso no paramos en lo atinente a mejorar e innovar”, declaró el señor Robayo.

 

 

Potenciar la calidad turística, explicó el empresario, no es solamente potenciar la capacidad hotelera, sino aumentar los atractivos, un ejemplo, la red va a impulsar el turismo Slow Travel, es decir sin prisa, totalmente relajado, algo que se mira con el mayor optimismo porque están los municipios que tienen esa característica y que puede ofrecer algo totalmente estable y diferenciado, pero atractivo en términos de descanso y plan vacacional en la región.

Para hacer que la experiencia Slow logre consolidarse y quedarse como un sello en el Norte de Boyacá, Robayo indicó que ya se trata de incorporar muchos más agentes a la cadena como artesanos, campesinos dedicados a la productividad, gastronomía y muchos otros atractivos que permitirán alcanzar la eficiencia para que el viaje a El Cocuy no se quede solamente en visitar el nevado porque cuando se le pregunta a la gente ¿qué más encontró en la región y qué diferente hay para hacer en El Cocuy?, generalmente nadie sabe que aparte de la Sierra Nevada es muchísimo lo que brinda el destino y por eso se trabaja fuertemente en un portafolio que habilite sitios, actividades y cultura, todo para poder ofrecer verdadera distracción y la mejor experiencia.

Destacó el hotelero, que, en el tema del paisaje, los turistas extranjeros quedan encantados con la comarca y relacionan la vista y el panorama con una maravilla y una excursión increíble. A muchos les fascina hacer senderismo y disfrutar al máximo de un viaje que tiene mucho más de lo que el colombiano imagina porque en cuestión de turismo los visitantes internacionales ven en cada montaña o destino una absoluta novedad, de esas que hechizan.

 

 

Si bien la gastronomía de El Cocuy y de la región es buena, se trata a toda costa de mejorar, lo que no resulta complicado ni retador porque hay buena agricultura y ganadería, condición que ayuda a ofrecer platos típicos con el sabor del Norte de Boyacá y para eso se están haciendo capacitaciones con el fin de permitirse al turista que se lleve no solamente un souvenir sino una marca en el gusto y en el paladar, comida muy bien preparada por las expertas cocuyanas o cocuyanos, un distintivo adicional que debe aplicar para toda la región por cuanto la idea es tener gourmet boyacense, muy del norte, en donde la variedad es un común denominador, eso sí, muy tradicional, nada que compita con las grandes ciudades porque la gente quiere algo totalmente distinto, ojalá relacionado con el lugar que eligen para su descanso.

Un ejemplo puede ser brindar sopas, mazamorras y comidas de muy buena calidad y presentación, pero con los productos que cultiva y obtiene el Norte de Boyacá, dicho de otra manera, comida cero kilómetros, muy sana, sembrada en las fértiles tierras de las provincias de Norte y Gutiérrez, alimentos convertidos sin perder la esencia ancestral en inolvidables delicias.

 

Hotel El Nevado, el nombre, pero cálida su particularidad

 

 

Hay sitios que adornan los lugares especiales porque llevan tradición, experiencia, servicio y exquisitez. Un ejemplo que aplica en El Cocuy es el Hotel El Nevado que le pone un toque afable al escenario rodeado por montañas heladas y pomposas, como dirían los bogotanos de la vieja guardia, tremendamente chuscas.

Este hotel es de los más antiguos de El Cocuy, tiene en promedio entre 70 y 80 años lo que le da un toque único y de gran peculiaridad. El viejo, pero amañador Nevado, narró Luis Robayo, tuvo algunos dueños que dejaron el negocio hotelero y tuvieron el activo como una casa que con el tiempo y por tener tan pocos habitantes, se fue deteriorando hasta llegar a un punto de decadencia, de tal manera que el conocido empresario optó por comprarla para invertir en su perentoria restauración que era general y desde luego costosa.

 

“Ya en mi poder restauré la casona y gracias a Dios volví a darle forma y me quedó muy bien, no tan cerca a las cinco estrellas, pero si una maravilla, cerca a los mejores y lo más importante, diferenciado. El hotel es muy bonito y ayuda mucho que estoy sobre la vía principal lo que facilita que entren turistas y gente con ganas de hospedarse en lugares vanguardistas, pero al tiempo disruptivos, espacios añejos y con la huella del tiempo, algo que llama poderosamente la atención”, puntualizó el muy gentil Luis Robayo.

 

Al ver el hotel queda claro que este hospedaje es uno de los emblemas históricos y culturales de El Cocuy, sin duda un referente y lugar obligado para dormir o simplemente visitar.

En su plática el empresario apuntó que hay en Colombia dos meses muy precarios para la hotelería, septiembre y febrero, pero como en medio de lo malo surgen oportunidades invitó a quienes planean descansar, utilizar uno de esos meses para disfrutar de la tranquilidad y el sosiego total ya que independiente de que sean meses de baja temporada, se convierten una muy buena oportunidad para viajar y aprovechar la baja ocupación.

 

El turista extranjero ha dejado de acudir al destino

 

 

En un tiempo los visitantes foráneos fueron excepcionales clientes, pero de un tiempo hasta la fecha actual dejaron de asistir en las cantidades en que lo hacían porque sentían pocas garantías y algunas personas les hablaban de riesgos e inseguridad, un trabajo del periodismo amarillista que se dedicó a desacreditar territorios y omitió que el Norte de Boyacá con sus dos provincias es una zona muy tranquila, pero algunos hicieron ruido y le dañaron el trabajo a muchos porque el extranjero tiene otra opinión en vista de que relacionan estos municipios con conflicto y evitan desplazarse al Cocuy y su vecindario lo que explica por qué ha bajado tanto el turismo de perfil internacional.

Es deplorable, señaló Robayo, que algunos medios se hayan dedicado a vender, sin constatar, una pésima imagen, haciendo que el turismo extranjero se quede con otra visión de lo que verdaderamente es la región. Dijo que los visitantes estadounidenses que infaltablemente llegaban en julio, dejaron asistir a El Cocuy y anotó que, si este año para ese mes llegaron cinco, fueron muchos.

A El Cocuy acentuó el empresario, lo visitan en un bajo porcentaje, seguramente un cinco por ciento, viajeros de Francia, Alemania, Bélgica, Estados Unidos, República Checa y otros, mercado que se puede reavivar promocionando fuertemente el tema de la mano con el gobierno nacional con Procolombia, mostrando la verdadera imagen del Norte de Boyacá, un sector muy tranquilo, agradable para visitar y con mucho que ofrecer, trabajo que igualmente pueden hacer empresarios, artistas, congresistas y personas que manejen algún nivel de importancia para que constaten que en El Cocuy y en el Norte de Boyacá pasan cosas, pero muy buenas, divertidas y nada tediosas porque hay mucho por ver y descubrir.

 

Iglesia de El Cocuy pide condiciones para reanimar la economía campesina

 

 

Una institución vital en el bello municipio de El Cocuy es la Parroquia Nuestra Señora del Rosario que está vinculada a la Diócesis de Málaga-Soatá, como siempre muy activa en evangelización, pero atendiendo comunidades y llevando ayuda y aliento a las personas más vulnerables que siguen aferradas a la palabra de Dios como grata ruta para superar escollos y caminar por senderos bendecidos y apropiados.

En un ameno dialogo con este medio el cura párroco de El Cocuy Néstor Cárdenas, amable guardián de la fe cristiana y católica afirmó que al icónico pueblo llegan turistas y peregrinos que arriban con el ánimo de acudir al nevado de El Cocuy.

Sostuvo que la de El Cocuy es una comunidad que a nivel económico depende de la ganadería y las labores agrícolas y en un menor porcentaje del turismo. Destacó que las de El Cocuy, son personas amables y muy sanas en donde están quedando solo adultos mayores porque los jóvenes parten para las grandes ciudades buscando oportunidad de crecimiento para su vida y todo lo relativo a su realización personal y comunitaria.

Hay una realidad que debería generar alerta y es que el campo se está quedando solo, no hay quien siembre y el sentido común hace pensar que poco a poco va entrando en riesgo la seguridad alimentaria. Hoy como nunca es urgente fomentar políticas agropecuarias que estimulen al campesino o al pequeño productor agrario que igual sin ingresos apropiados y víctima de una malsana intermediación seguirá al borde de la extinción. La idea es fomentar agronegocio, apoyos y formación para que la agricultura siga en el ADN de los labriegos, apartados de los espejismos que muestra la ciudad.

 

 

Ante esta situación el sacerdote Néstor Cárdenas manifestó que la crisis de mano de obra en los campos y el marchitamiento de la economía primaria es una realidad y le pidió al gobierno considerar la puesta en marcha de seguros agropecuarios, capacitación, asistencia técnica e inversión en bienes públicos para darle garantías al agricultor y motivarlo para que siga en la ruralidad productiva en compañía de su familia solo que en mejores condiciones, con precios justos, acompañamiento, adecuación de escuelas, puestos de salud y caminos vecinales decentes porque muchos lugareños siguen sacando bienes de las fincas por trochas impresentables a esta altura del siglo XXI, como de costumbre la infraestructura como componente de competitividad sigue siendo una deuda que al no saldarse va a salir muy, pero muy cara.

Otro apuro, apuntó el sacerdote, es el calentamiento global, actualmente manifestado en el súper fenómeno de El Niño, además, comentó, hay carencias con los insumos agropecuarios que tienden a subir de precio por la coyuntura geopolítica y diversos aspectos como comercialización y competitividad advirtiendo que está entrando en vigor un TLC que para el campo no es una buena noticia por cuanto en su momento se habló de sectores inmolados, queja recurrente del expresidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, Rafael Mejía López hoy en campos del Todo Poderoso.

A criterio del cordial representante de la Iglesia católica, el productor está vendiendo a pérdida porque al hacer el cruce de cuentas con los costos de producción el saldo sigue siendo en rojo toda vez que el campesino se ve forzado a vender muy barato dejando la fiesta y las grandes utilidades a los intermediarios, unos negociantes que no saben que es partirse el lomo a sol y agua, pero que van a la fija, tienen claro que nunca van a perder en vista que esa condición la asume el labriego cada vez más pobre y endeudado.

 

“Los intermediarios se están quedando con la ganancia de los agricultores que se están matando de sol a sol con una labor muy dura como lo es producir alimentos y materias primas”, declaró el respetabilísimo presbítero.

 

 

Una tesis importantísima actualmente, dijo el cura Néstor Cárdenas, es la que expone el científico colombiano Orlando Castro Cabrera quien defiende la producción de alimentos en suelos vivos y tratados con bio-abonos, contexto esencial para la salud humana y la vida como un todo porque la síntesis química sigue arrasando con tierras otrora fértiles y con el bienestar de la población mundial que como dice el experto e investigador, hoy radicado en México, se ve más expuesta a enfermedades letales como el cáncer.

En este aparte, el clérigo dijo que todo eso muestra la falta de una política sólida para el campo y argumentó que también ha habido pereza en los agricultores que han dejado de sembrar generando un enorme riesgo en el abastecimiento porque Colombia no puede seguir dependiendo de las importaciones y de lo que se siembre afuera más en momentos complejos de geopolítica en donde algo grave puede pasar dejando por fuera del acceso a los alimentos a quien no haga la tarea desde el campo, ya es repetitivo que los estados deben tener contingencias y estrategias ante un eventual rompimiento de la cadena global de suministro.

Igualmente, indició el sacerdote, hay otras exposiciones como un paro agrario y otras expresiones de protesta que redundarán en problemas porque municipios como El Cocuy dependerán de otras plazas y comunidades para poder acopiar víveres y alimentos básicos.

Un problema en el país es el asistencialismo que de alguna manera se ha metido en cintura porque como muchos lo dicen la mejor ayuda es poner la gente a trabajar y producir, pero con salarios justos y motivadores, ingresos dignos y rentables que hagan del campo la mejor inversión. Quizás, especificó el clérigo, los subsidios podrían darse en caso de pérdida de cosecha por fenómenos naturales y otros de fuerza mayor como acontece en todo el mundo, pero que darían tranquilidad.

Hay otras zonas como en Santander, añadió el representante de la Iglesia, en donde el fenómeno de El Niño está causando estragos porque no hay agua, la tierra se está secando y achicando o muriendo la semilla.

 

La minería desmedida puede acabar con la vida

 

 

Un tema delicado también es el de la economía extractiva y allí el padre Néstor Cárdenas hizo un llamado a defender y preservar páramos, bosques y nacimientos de agua como también ecosistemas porque finalmente el ser humano no sobrevive comiendo oro o tomando petróleo. Dijo que cuando se mira a Jesús en su ministerio para el señor queda claro que el centro es la vida, en la existencia y bienestar de las personas, pero también de la naturaleza. Afortunadamente, precisó, El Cocuy no ha sido explotado para sacar minerales, pero infortunadamente ya hay pueblos vecinos como San Mateo y La Uvita que siguen padeciendo la sequía con mayor apremio habida cuenta que los puntos que fueron impactados con minería casi que perecieron por cuanto todo quedó hecho un desierto, lugares en donde se marchitó hasta la esperanza.

Recalcó el párroco de El Cocuy que es muy importante cuidar el agua y los recursos porque desatender la lógica guiados por la codicia sería dinero para el momento presente y después una ruina para generaciones futuras.

Cierto es, reconoció el presbítero, que el mundo deja ver preocupantemente una crisis de valores y por ello es decisivo trabajar en su recuperación, en primer lugar, anotó, lo que se aprende en familia se aprende bien y por ello es trascendental que al interior de la primera institución por naturaleza, el núcleo familiar, haya una experiencia de evangelización, que se anuncie a Cristo al amparo de los hogares para que también la sociedad cambie porque subrayó que la primera instancia de cristianización o conversión de cara a transformar un pueblo o una comunidad está en cada morada en donde dar testimonio a la fe significa la oración y la eucaristía, pero también las actitudes de justicia, lealtad, honestidad y transparencia, del cuidado de la tierra, de asistir al prójimo, pero asimismo a respetar las personas creando una cultura y ante todo una condición de construir comunidades que estén fundamentadas en la vida, pero que sean alegres, misioneras, acogedoras y fraternas en donde haya espacio para todos y para la naturaleza como parte importante de la creación.

El cura dejó claro que los animales son de Dios lo que los hace necesarios, pero sustentó que no se puede perder de vista que lo más importante también son las personas, adultos mayores, jóvenes, niños y todos los seres humanos.

 

 

Un aspecto que no se puede omitir es que el clero resultó fundamental en el desarrollo de las sociedades, las distintas comunidades evangelizadoras apoyaron las naciones con educación, salud, formación, capacitación, construcción de vivienda digna y la formación de seres íntegros, cargados de probidad y amor por sus semejantes en pro de construir caminos de reconciliación y progreso. Por eso el padre Néstor Cárdenas consideró importante ese trabajo por lo que se debe seguir con ese tema de amistad con el señor Dios pues bien lo dijo Jesús, “yo he venido para dar vida y vida en abundancia”.

 

“Es muy importante que los seres humanos se acerquen a Jesús y nosotros como ministros consagrados nos corresponde eso, promover la vida, impulsar la educación, hacer presencia activa en colegios, universidades y hospitales, no se puede olvidar que la Cruz Roja se inspiró siglos atrás cuando el santo católico Camilo de Lelis creó una orden destinada a atender enfermos, comunidad que utilizaba una cruz roja en sus hábitos para diferenciarse en los campos de guerra, en donde auxiliaba soldados sin importar el bando, todo un paradigma de ética humanitaria y caridad cristiana lograda por la siempre recordada Orden de los Camilos”, enseñó el vocero de Dios.

 

El religioso recordó que hoy son muchas las entidades de origen clerical al servicio de la humanidad, de los países y las culturas, motivo por el cual el catolicismo no puede abandonar esa misión en los tiempos actuales porque existe la necesidad de seguir evangelizando, promoviendo y defendiendo la vida porque es lo más sagrado. Detalló que Jesús en su ministerio público estaba centrado en las personas y para él lo primero era la dignificación, la liberación, así como la promoción de todos los seres humanos.

 

 

Siempre será ideal visitar El Cocuy, un pueblo con tradición religiosa, lleno de espiritualidad en donde hay oportunidad para la confesión, pero igualmente para celebrar o conmemorar los diferentes aspectos de la liturgia, de la fe cristiana-católica, los elementos centrales del misterio de la pasión y muerte, pero también de la resurrección de Jesús. Un destino de fe, óptimo en Semana Santa, pero con las puertas abiertas permanentemente para los hijos de Dios.

No se despidió el reverendo padre sin recordar lo acogedor que es El Cocuy, villa de gente amable y muy hospitalaria. Indicó que el lugar tiene el templo natural, el templo de la moral del pueblo, histórico, grande, hermoso y esencial para darle energía al espíritu en ese encuentro o reconciliación especial, además porque se cuenta con la compañía de la patrona Nuestra Señora del Rosario de El Cocuy y claro esta del patrono el Señor de las Misericordias.

Dijo que la jurisdicción tiene su templo natural que ya todo el mundo escucha y conoce el Nevado de El Cocuy, la belleza nativa y originaría, también las lagunas que adornan el entorno, todo un atractivo turístico y espiritual para peregrinos y todo tipo de personas que quieran cambiar el proyecto y retomar su vida desde el amor infinito que ofrece el señor, marcado en iluminados conceptos de fe y esperanza.

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