El mundo visiblemente está cambiando, como suele pasar, el ser humano se va acomodando de acuerdo a unos ciclos económicos y sociales, va forjando modelos mercantiles y financieros acordes con las nuevas realidades y conveniencias. Hoy la gente y los analistas hablan del marchitamiento del libre comercio y el desplome de la multilateralidad ya que un solo mandatario de manera unilateral rompió las reglas del juego y apostó por el proteccionismo. El asunto es complejo, pero más allá de los resultados adversos, por lo menos los que afloran de manera inmediata, la humanidad ha intercambiado productos y lo seguirá haciendo, esta actividad milenaria por demás es la prueba fehaciente de que todos en el planeta se necesitan y si no hay esa articulación comercial, los que cierran sus puertas experimentarán dificultades en transformación y suministro, a futuro algo necesitarán y si las cosas se agudizan, alguien en cualquier momento replicará las iniciativas y entonces todos entraremos en la onda de subir los aranceles, pues hay naciones al filo de la banca rota y un ejemplo cercano es Colombia en donde la corrupción, falta de política económica y social y esa desconexión con la coherencia le pusieron freno de mano al desarrollo así como a la puesta en marcha de una buena idea de país.
Los muebles los está salvando el sector productivo y la industria, también la clase trabajadora y un campesinado en vía de extinción, perseguido, despojado, maltratado y castrado en sus ilusiones. Actualmente Colombia ve que hay proyectos eficientes que generan riqueza y propenden por equidad y progreso muy de la mano de la asociatividad. La palma es un buen ejemplo en vista que años atrás los que tuvieron tierra seguramente no contaban con el dinero para sembrar, hoy son dueños de sus predios solo que afortunadamente productivos y obteniendo ingresos importantes que les permite a muchos optimizar su calidad de vida, educar hijos y mirar con optimismo hacia adelante.
No hay duda que el secreto de la felicidad está en el campo, un sector que no necesita regalos sino políticas, seguridad, claridad jurídica, asistencia y mejores tratos por ocuparse de seguridad alimentaria y acopio de insumos para las compañías transformadoras, los agricultores no se caracterizan por tener la totuma en la mano, no, son sumamente eficientes, innovadores y dueños de un gran activo, la tierra, que seguramente en pocos años tendrá más valor que el oro, el petróleo o los materiales raros, toda vez que el hombre puede vivir sin carro, celular o joyas, eso estará en segundo o tercer plano, más temprano que tarde aparecen hambrunas y el precio lo tendrán los alimentos, el agua y las mejores condiciones ecosistémicas, lo demás resultará fútil.
Lo anterior le da mayor valor a la plataforma “Productos Colombianos que Construyen País”, esa iniciativa conjunta de los principales gremios productivos y de la agroindustria que busca fomentar el consumo de bienes nacionales y mostrando que es posible hacerlo en mejora de los indicadores económicos y sociales.
El director de sostenibilidad y acceso a mercados de Fedepalma, Andrés Felipe García Azuero, le dijo a Diariolaeconomia.com, que el 2025 ha sido un año interesante para la palma de aceite que sigue creciendo frente a los números del año anterior por lo que prevé que se alcance la mayor producción de los últimos años, luego es un periodo importante en temas de obtención y asimismo de precios que continúan en niveles interesantes y esperanzadores porque da la expectativa que será una vigencia muy bueno en términos de ingreso para los palmicultores más teniendo en cuenta que el mercado está siendo dinámico en el contexto global de tal manera que hay mercado para las materias primas y para el aceite de palma en particular.
Recalcó que cuando hay mercado, las cosas tienen buena perspectiva y proyección así que el gremio está contento, pero afrontando muchos retos porque no todo el mundo tiene la satisfacción general habida cuenta que hay eventos como los de la zona de Magdalena que ha sufrido demasiado por la pudrición de cogollo, PC, entonces hay en medio de los buenos resultados, desafíos por afrontar.
“No me quiero aventurar con cifras, pero todo parece indicar que tendremos la mayor producción palmera de la historia, todavía no tocamos el limite de los dos millones de toneladas logradas anualmente, pero en los próximos podríamos llegar a esa cifra si seguimos en la tendencia en la que estamos, pero seguramente el 2025 será un buen año, con crecimientos respecto al año anterior y con una obtención sin precedentes”, declaró el señor García Azuero.
Dijo que el área cultivada en palma ha venido creciendo en general, pero recalcó que se perdieron superficies importantes como en el Magdalena en donde se malograron buena parte de las hectáreas que se tenían por la PC, empero en el balance general, explicó el directivo, el sector viene creciendo. Afirmó que la palma es un cultivo que sistemáticamente repunta, pues en la serie histórica de los últimos 10 o 20 años el cultivo constantemente ascendió a un promedio del cuatro por ciento anual en los últimos 10 años y con la ventaja que hay mercado, un factor fundamental ya que cuando se mueve la demanda tanto productores como empresarios estarán interesados en poder sembrar para aprovechar las oportunidades.
Los últimos registros, explicó García Azuero, dejan ver que ese mercado está creciendo, no solo porque en el mundo haya más bocas que alimentar o porque el aceite sea un producto básico en la canasta familiar sino porque hay nuevos usos para esta materia prima y por consiguiente más compradores ya que hay actores económicos que adquieren combustibles de bajas emisiones, particularmente de aviones y barcos que serán muy probablemente un disruptor del mercado en los siguientes años, algo que de pronto hoy no se comprende plenamente, opacando la verdadera magnitud del negocio, lo cierto, destacó, es que ahí habrá oportunidades mercantiles importantes.
Los palmicultores son de lejos el mejor referente de resiliencia y fe porque al sector le ha pasado de todo, un gremio que resultó duramente castigado por los aspectos fitosanitarios, climáticos y por otros de tremendo impacto, sin embargo, los palmicultores siguen adelante, no paran y apuestan por mejores tiempos con la famosa fe del carbonero, hoy del palmero. Es admirable la manera como los agricultores han superado barreras y hoy miran al futuro con optimismo porque se dieron a la tarea de buscar la raíz de los males para atacar problemas y con orgullo le muestran al mundo mejores variedades en palma, mejor aceite, más calidad, enormes propiedades y sostenibilidad.
En los laboratorios del Centro de Investigación de la Palma, Cenipalma, con perseverancia y trabajo se obtuvieron materiales genéticos de comprobadas fortalezas y particularidades verbigracia el híbrido interespecífico el cruce de dos especies distintas de palma, la africana o guineensis y la americana con unos resultados formidables en vista que la mezcla arrojó materiales OxG que brindan favores para el palmicultor expresadas en mayor resistencia a enfermedades de alto impacto tal cual sucede con la PC, crecimiento mucho más pausado y una elevada producción de fruta.
En su momento los palmicultores perdieron toda la palma de Tumaco, la de Puerto Wilches en Santander y hoy la del Magdalena, un problema que, según el experto, puede seguir porque la palma es un ser vivió que se enfrenta a otros como plagas y enfermedades lo que redundó en grandes retos como afrontar enormes extensiones impactadas y destruidas por la PC, pero también a iniciar con la costosa renovación de los cultivos. El tema, puntualizó, pasó fronteras por cuanto muchos productores invirtieron su capital y terminaron en bancarrota, pero de pie y con ímpetu para volver a levantar cabeza. La experiencia, en medio de lo trágica, dejó aprendizajes, nuevas cartas de navegación y optimización de materiales.
A pesar de haberlo perdido todo, anotó el directivo, los palmicultores hicieron un esfuerzo descomunal, vieron mercado y decidieron arriesgarse, un acto heroico que la vida les supo compensar porque se abrieron y de qué manera las oportunidades de mercado.
Las distintas situaciones y problemas llevaron al gremio a encontrar respuestas y a seguir en esa permanente búsqueda de soluciones, teniendo muy claro que la palma toma mucho más tiempo frente a los cultivos de ciclo corto en donde los remedios llegan con más prontitud.
Insistió que los híbridos interespecíficos permitieron obtener un producto distinto, un aceite de mejores atributos y unas plantas más resistentes, no inmunes, pero claramente con mayor resistencia a las plagas y enfermedades tropicales, una forma eficiente de contenerla PC.
“Estamos teniendo hoy un aceite Alto Oleico, un producto distinto que nos lleva a otras oportunidades y retos que es cómo lo diferenciamos, de que manera lo separamos del aceite tradicional de origen africano. El Alto Oleico es más líquido, más rojo y más anaranjado, con mayor contenido de vitamina E, carotenos y muchas otras propiedades porque es antioxidante, apropiado para la salud por tener menor cantidad de ácidos grados, un producto calificado como maravilloso.
Hoy los palmicultores están frente a un gran reto con el aceite Alto Oleico puesto que buscan posicionarlo, diferenciarlo y que sea más visible y conocido por el consumidor para que entienda que se trata de un producto distinto y apropiado.
Es necesario encender las alertas sanitarias por efectos climáticos
Hacer agricultura en el trópico jamás fue tarea fácil porque allí los cambios de pisos térmicos, la humedad, el calor y los climas extremos o cambiantes exigieron paciencia y todo el conocimiento para tener buenos resultados y cifras alentadoras. El trópico tuvo y tiene terrenos prometedores, ha resultado desafiante, pero en simultánea rentable, con el correr de los años y los siglos los habitantes residentes adquirieron experiencia y conocimiento para domesticar los climas, pero hoy con este nuevo cambio climático, fenómeno de todas las épocas, las siembras vienen cargadas de más riesgos, nuevos agentes patógenos y el retorno de los que se creían superados y en la historia.
Es necesario como nunca tener ojo avizor porque súbitamente las cosechas pueden ser atacadas, igual sucede con los animales de granja que siguen expuestos por la resistencia bacteriana y nuevas maneras de enfermedad, lo propio acontece con el hombre que ya ve como el entorno le muestra los dientes con distintas manifestaciones nocivas, una situación de riesgo que invita a no desconectar las alarmas porque la atmosfera mutó y con ella los padecimientos.
Sobre el asunto, el director de sostenibilidad y acceso a mercados de Fedepalma aseveró que hay un hecho en nuevo escenario porque el clima y sus desconocidos efectos son sin duda un juego de nunca acabar ya que en ese juego los seres vivos en su totalidad están compitiendo y allí la plaga y la enfermedad por tratar de colonizar nuevos hospederos incursionan afianzando enfermedad y problemas. De todas maneras, comentó el conocedor, la palma por defenderse al nuevo patógeno actúa, pero igual los agricultores entran en esa dura competencia ayudándole a la planta a tener respuestas con variedades mucho más resistentes, a toda vista un juego interminable que implica que en este caso los palmeros se la jueguen a fondo y tratando de pensar hacia dónde van las cosas y haciendo hincapié en el cambio climático es notorio que hay unas restricciones en disponibilidad de agua a futuro, pero también un incremento en las temperaturas que finalmente conducen a estrés térmico en las plantas, un escenario difícil que lleva a la búsqueda de nuevos materiales que sean mucho más tolerantes a radiación y a periodos más extensos de estrés hídrico, bien sea por exceso o por defecto, de hecho por defecto va a ser un reto, pero concretamente, apuntó, el ser humano tiene que generar plantas que sean más resistentes a todo, al aluminio, a temperaturas como también a plagas y enfermedades, una carrera en la que se está día a día. Eso sí, manifestó, el agricultor tiene la confianza porque todo lo que se ha venido logrando y evolucionando permite ir entendiendo, por lo menos desde la genómica, qué genes deben atenderse y de qué forma se tiene que intervenir. Por supuesto en la palma, subrayó, todo toma tiempo.
“Producir un nuevo material que tenga la expresión genética identificada en el genoma demanda mucho tiempo, y en eso se enfoca la tarea que tenemos que hacer”, acentuó el directivo.
Dejando por un instante los temas técnicos y climáticos, la palma le imprimió a la agricultura un sentido más humano en donde muchos productores se interconectaron, unieron fuerzas, firmaron acuerdos para hoy disfrutar de tierras productivas con gente feliz, la misma que da testimonio de un drástico cambio en su manera de vivir porque pasaron de simples propietarios a empresarios y participantes de una cadena que termina en transformación, suministro así como en exportaciones que garantizó bienestar y dignidad a los hoy labriegos y poseedores de títulos a grande, pequeña y mediana escala.
Nada es distinto a lo dicho porque para Andrés Felipe García Azuero, la palma transforma vidas, no solo de quienes participan en la actividad sino de aquellos que hacen parte del entorno. Si bien en la ruralidad la informalidad es lo que más prima, hoy las personas que trabajan en núcleos palmeros tienen empleo legal, con todas sus prestaciones y un salario superior al mínimo, un ingreso por arriba de la media nacional algo que solo genera la citada transformación social de esas personas, sus familias y su entorno porque irradia estipendio, economía y estabilidad.
Un punto a analizar también, afirmó García Azuero, es la estabilidad de la palma porque es un cultivo anteriormente de 25 años, actualmente y con los nuevos materiales de 30 y hasta cuarenta años o más, es decir que cuando una persona tiene un cultivo en donde todos los meses cosecha y garantiza igualmente ingreso, en ese tiempo puede planificar o cambiar cosas como mejorar su casa, educar a sus hijos, elevando los niveles de prosperidad.
Esa decendencia de los palmeros, manifestó el experto, ve que efectivamente la palma es una alternativa productiva e interesante con lo cual no estará matándose a sol y agua, sino que caso opuesto le permitirá tener dinero, tranquilidad y bienestar. Eso se ve hoy en las plantaciones palmeras, gente que inclusive se pasó de la coca a la palma y no quiere devolverse a los cultivos ilícitos porque finalmente un cocalero no está allí por ser narcotraficante sino por mera subsistencia, hoy con la palma prospera, evoluciona y mejora su calidad de vida y la de sus familias.
Coyuntura mundo, otro gran reto
Todo el tema arancelario con Estados Unidos, el cambio de modelo económico y el retorno al proteccionismo se afianza en el horizonte como un estimable reto, a ello hay que sumarle otros contextos geopolíticos e internos que invitan a la prudencia, sin perder de vista que la agricultura es esencial, necesaria e inaplazable por las considerables demandas de alimento de los nuevos tiempos.
Sobre la situación arancelaria con Estados Unidos, explicó, es una tarifa que se le aplicó a todo el mundo y Colombia quedó con menores aranceles que otros países que hacen comercio con la potencia del norte. Dejó claro que independiente del análisis geopolítico, Estados Unidos es uno de los mercados naturales de Colombia lo que lleva a tener una apuesta, una ambición y las miras en torno a llegar de forma decidida y consolidada a un país al que se exporta muy poco y de manera intermitente.
“Europa ha sido importante, ha venido perdiendo relevancia por otras razones, entre ellas el reglamento europeo, empero, sin entrar en eso, América es un mercado natural, tenemos los ojos puestos allí y exploramos recurrentemente cómo podremos llegar en los próximos años de manera decida porque hay un asunto y una oportunidad que no se veía hace tiempo en Estados Unidos en el sentido que la producción de soya viene creciendo, pero la importación disminuyendo por un factor fundamental y es la mayor demanda de esa leguminosa para biocombustibles, algo que esta dejando oportunidades de mercado con la ventaja que esa mayor demanda del producto para biocombustibles seguramente seguirá creciendo en Estados Unidos, abriendo opciones. También confluye un asunto trascendental y es que en el país norteamericano nunca se había adelantado una discusión en torno a los aceites de semilla y la palma como bien se sabe no es una oleaginosa que venga de semillas directamente sino de un fruto que se procesa mecánicamente y que tiene unos atributos en salud humana de los que adolecen los demás aceites, luego estamos bien y con inmejorable perspectiva”, relató Andrés Felipe García Azuero.
Reiteró que hay muchas oportunidades en las que se debe trabajar, pero notificó que en ese camino están los palmicultores que con todo el compromiso y las proyecciones siguen avanzando. Lo cierto es que en Estados Unidos anhelan estar y allá se quieren quedar.
Leyes europeas, una gran duda
Bien es sabido que hay incertidumbre en los países que le venden alimentos y materias primas a Europa, pero reina la irresolución por unos reglamentos que restringen y controlan algunas exportaciones. Un caso puntual el Reglamento EUDR que prohíbe el comercio hacia Europa de productos que deforestan o degradan los bosques.
La palma en Colombia arrancó con mucha fuerza y en el camino entendió que debía coexistir con otras especies de fauna y flora, ello llevó a crear corredores biológicos, a trazar normas para cuidar el agua y servir desde las plantaciones como parte del ecosistema que hoy como nunca alberga vida lo que incluye animales silvestres y altamente protegidos como jaguares, ciervos, aves y todo tipo de reino o género endémico.
Hoy con lo que se ha hecho, expresó García Azuero, los agricultores colombianos están confiados porque al revisar las cifras y estadísticas de comercio no necesariamente reflejan irregularidad o devastación porque desde pandemia la exportación a Europa ha caído de manera importante y los despachos colombianos, aclaró, se han incrementado en la proporción inversa a Brasil, México o de las mismas islas del Caribe a través de República Dominicana, luego se observan cosas interesantes más desde la economía política global y muy anclado al Viejo Mundo porque el Reglamento Europeo, algo que se anticipó y se les dijo a las autoridades europeas, puesto que las medidas pueden reconfigurar el comercio porque seguramente como la sanción y la carga de la prueba está en el operador, en quien importa a Europa, pues seguramente ese agente intentará cuidarse en salud y tratará de consolidar aceite de la menor cantidad de proveedores posible porque tendrá un elevado costo de transacción a la hora de demostrar en qué condiciones se produjo el bien ofertado por cada agricultor.
En ese análisis, orientó el versado, cuando se mira comercio hay sin duda una reconfiguración porque Guatemala que reporta menor cantidad de productores, pero con mayor obtención de aceite está exportando mucho más a Europa lo cual deja huecos de mercado en Latinoamérica y Colombia ha aprovechado esa situación.
Detalló que es notorio que se ha generado una reconfiguración comercial y tan solo basta ver cómo evoluciona el tema que a juicio del directivo es muy coyuntural y que debe ir estabilizándose en la medida en que el Reglamento Europeo entre efectivamente en vigor para que los agentes o importadores aprendan a darle manejo y seguramente habrá no solo estabilidad sino oportunidad para Colombia porque es de los pocos países que tiene tierra disponible para seguir creciendo en agricultura y en palma particularmente. Hoy, señaló, los competidores palmeros de Colombia en la región pocas oportunidades tienen de ampliar su frontera agrícola algo que abrirá opciones para poner producto y mejorar los indicadores de exportación.
Por todo lo que viene pasando, antes que problemas vienen bendiciones porque como se vio con la pandemia algunos países reavivaron su productividad primaria frente a las vicisitudes que asomaron. Hoy enfatizó García Azuero es el momento del agro, de la productividad y del comercio porque si bien se garantizará seguridad alimentaria local habrá oferta exportable y una economía soportada en la agricultura y las actividades pecuarias.
Dijo que todo apunta a que vendrán mejores tiempos y resaltó que iniciativas como “Productos Colombianos que Construyen País”, también hacen parte de ese sentir porque en la medida que los nacionales como consumidores elijan y seleccionen los bienes colombianos cosechados en los campos, ayudarán a generar desarrollo y a construir país, pero a criterio del profesional, la agricultura y particularmente la colombiana garantiza la perentoria seguridad alimentaria y la misma seguridad nacional porque naciones del talante de Estados Unidos y mercados como el europeo entendieron ese aspecto, lo que explica por qué protegen su agricultura y todo lo que hacen es impulsar su desarrollo agrícola porque tienen de por medio el abastecimiento alimentario y su consecuente seguridad nacional, algo que debe entenderse en Colombia.
Ante el nuevo panorama, argumentó el directivo, los gremios deben dotar con mejores herramientas a los agricultores para que sean más competitivos, mucho más costo-eficientes y matriculados totalmente en la calidad, un reto que se vea como la contribución para que los colombianos elijan y prefieran los alimentos cultivados y cosechados en el territorio, lo bueno que da la casa, una estrategia ideal para construir país entre todos.
La palma no solo contribuye con alimento y nutrición, sino que paralelamente mueve al mundo porque los biocombustibles, en este caso el biodiesel ayuda con bajas emisiones en barcos, aviones y vehículos, un mercado ampliado y con un mundo de oportunidades por venir ya que el planeta tiene cada vez más habitantes, más bocas que alimentar y el aceite de palma es un producto básico de la canasta familiar que seguirá demandándose.
Expuso igualmente que los países de ingreso medio están mejorando sus entradas económicas lo que en consecuencia redunda en la mejora de su ingesta calórica y allí nuevamente el aceite tiene un rol fundamental allí, lo cual es una parte de la ecuación que consiste en el abastecimiento alimentario, pero cuando se miran otros puntos como los biocombustibles de bajas emisiones, la nueva tendencia, allí también hay oportunidades gigantescas.
“Los combustibles sostenibles de aviación muy probablemente serán un disruptor del mercado de aceites y grasas y en línea con los aviones, vemos y pensamos en barcos, Así que cuando uno ve la ecuación desde la perspectiva económica del mercado global, hoy no se ven materias primas suficientes para abastecer las expectativas de demanda en los diferentes mercados, alimenticio, concentrados y de combustibles, no es claro cómo vendrá el suministro y en ese espacio se ven para Colombia cuarto productor mundial de aceite, todas las oportunidades ya que, insisto, hay tierras disponibles y bosques enteros, no intervenidos porque no se necesitan, es un país con todo el perfil ganador para jugar en estos mercados”, concluyó el director de sostenibilidad y acceso a mercados de Fedepalma Andrés Felipe García Azuero.


