En agricultura como lo vimos hace unos días, el hombre sigue impulsando la evolución, el ser humano paso de la selección natural arrancando el neolítico a una serie de trabajos que después de observar y explorar pasaron a los laboratorios de los siglos XIX y XX para entregar nuevas opciones agrícolas totalmente resistentes al clima, con mejores rendimientos y de una pasmosa adaptabilidad.
Quienes conocen de optimización de plantas aducen que el capítulo de genética vegetal se centra en el estudio de los genes, su variación y desde luego la llamada herencia al interior del mundo botánico. Con el mejoramiento genético la humanidad avanzó de manera importante en resistencia con lo cual fue posible convivir con algunas enfermedades que anteriormente hacían estragos, este procedimiento abrió la puerta de la biotecnología vegetal y agrícola, la base de las grandes soluciones.
Con los años el hombre transformó las plantas con la ingeniería genética dándoles unos atributos trazados medidos en mayor productividad, aguante y firmeza a la hora de enfrentar patologías y plagas, pero igualmente adicionó con la ciencia mejores resultados nutricionales. Las investigaciones dieron pasos agigantados, el ADN fue analizado en las plantas por tratarse de seres cargados de vida, allí se obtuvo el material genético refugiado en cloroplastos, núcleos y mitocondrias.
La idea era lograr multiplicidad genética para lograr mejor armonía de las floras y siembras destinadas a la alimentación con los nuevos escenarios, un logro grande a la hora de mejorar especies productivas. Allí fue vital empotrar ADN forastero en genomas vegetales para aportar con trabajo y dedicación rasgos específicos. Con los años se fueron imponiendo los cultivos transgénicos de mejores calidades, características y resistencia a los mismos herbicidas, toda una respuesta al gran interrogante de ¿cómo lograr eficiencias y volúmenes para salir avantes con el desafío que ha implicado la seguridad alimentaria? La ciencia entregó sin vacilación la respuesta.
Los retos siguen, más trabajo y mayor inyección de recursos en investigación, de manera simultánea la especie humana tiene tareas pendientes como frenar el menoscabo en el material genético, recurso valioso para sostener las cosechas abundantes y garantizar alimentos. Ante una situación apremiante, los genetistas invitan a la preservación del trascendental activo fitogenético que demanda usos racionales para alcanzar plena sostenibilidad.
Hay preguntas, mitos y cuestionamientos sobre la intervención genética, algunos piden aislarse de este tipo de material alterado por relacionarlo con enfermedad en seres humanos, pero otros estiman que es oportuno inyectar cualidades a las plantas cuando más vulnerables son por las nuevas vicisitudes que trae el asustador cambio climático.
En entrevista con Diariolaeconomia.com, el Director Científico de Periso Academy Andrés Felipe Torres Obando, expuso que la semilla como la célula es un mismo factor puesto que terminan siendo un complemento, algo que se ve desde un mismo punto de vista en ambas áreas. Agregó que definitivamente el cambio del ambiente y de las mismas tecnologías pueden llevar a que la célula pueda tener una mejor respuesta, pero a su vez una mayor toxicidad en dichas células, lo mismo, apuntó, que pasa con las semillas ya que el medio ambiente, la situación económica y la sobrepoblación conlleva a un daño dentro de la semilla, lo mismo que experimenta la célula y por ello, consideró, la biotecnología tiene la opción de dar una respuesta rápida, específica, adecuada y a futuro, posiblemente no hoy de bajo costo para darle a la población unas zonas de alimentación con situaciones de adecuación.
Un ejemplo, apuntó, es que hay múltiples zonas que por las distintas contaminaciones y por el sobre-exceso de cultivos, muchas veces se ven sujetas a la espera o a una adaptación de regiones tal cual acontece en el cuerpo cuando hay un área que ha sido lesionada e inflamada, asunto que en la mayoría de los casos es muy difícil repararla.
Expuso que la tierra referenciada que en el concepto humano es la matriz extracelular conlleva a poder recambiar con biotecnología para adecuar suelos y siembras, no solo el terreno, sino en este caso, la semilla o la célula para que tenga una buena reproducción, una consecuente adaptación y una respuesta para un futuro apropiado.
Es bueno aclarar que la Periso Academy es una iniciativa científica de desarrollo en biotecnología de nacionalidad Suiza. Periso Academy está directamente relacionada con la marcada decisión de capacitar y formar sobre pilares de tecnología diamagnética, empuje de la empresa Helvética conocida por los múltiples desarrollos de aparatos, mecanismos y terminales médicos. El concepto hace parte de la factoría con sede en Pazzallo que brinda seminarios y cursos en diferentes puntos del planeta.
El también regente de distintos diplomados y maestrías en universidades como El Rosario, El Bosque, Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud, FUCS, y otras, aseveró que el tema de semillas debe complementarse hoy con los bio-abonos y reveló que inclusive hay una empresa muy interesante llamada Catálisis en España que produce un tipo de productos en donde lo que se hace es poner moléculas con reactores para poder tener una mejor funcionalidad biológica, un asunto que empezó desde el punto de vista humano, después animal y hoy está en la agroindustria mostrando que la respuesta de estos abonos es mucho mejor para corregir las lesiones y llevar la nutrición adecuada a las semillas puesto que el simiente puede estar totalmente corregido genéticamente y con una contrarréplica o solución pertinente, pero si el abono no es el adecuado, simplemente no va a tener la respuesta, luego un fertilizante correcto y ajustado que no produzca un efecto de cambio dentro de la semilla, tiene un futuro promisorio para darle un muy buen fortalecimiento a los terrenos destinados a la agricultura.
Estimó urgente tomar medidas y propender por este tipo de complementos agrícolas que finalmente provocan impactos positivos en la salud, pero para el médico desafortunadamente hay una situación dentro de la gobernabilidad que tiene que ver con el entorno económico y con gastos enormes sin fundamento, asunto que bloquea las prioridades, apartando al Estado de la necesidad existente en abonos, suelos y semillas para ofrecer posibilidades alimentarias, un problema de vieja data que avanza poniéndole palos en la rueda al desarrollo agroindustrial.
En agricultura hay que ponerle freno a la doble moral
Existe un problema considerable con los productos latinoamericanos que se exportan a Europa porque los países del Viejo Continente no aceptan alimentos con trazas químicas o productos de etiqueta roja, el gran inconveniente es que esos productos destinados a la agricultura tienen como origen Europa, luego va siendo hora de poner los puntos sobre las íes ya que el menoscabo lo generan los fabricantes que ofrecen síntesis química, herbicidas y todo tipo de soluciones que golpean fuertemente la salud humana, no en vano a algunos de estos insumos se les relaciona con el desarrollo de enfermedades cancerígenas y de otro tipo. El problema persiste, es de doble moral y debe generar acciones que depuren el campo, impulsen una alimentación orgánica y apuesten por nutrición y vida.
A propósito del tema, el directivo manifestó que hay una situación y es que las industrias farmacéuticas, bioquímicas o industriales le apuntan a ganar dinero, unas mega-compañías europeas, americanas o asiáticas que tienen como misión venderles sus productos a los labradores y empresarios agrícolas, posiblemente no a los de ellos, pero sí a América Latina, África y otras latitudes porque no van a perder, algo similar con los medicamentos que eventualmente no curan y por el contrario tienen efectos secundarios, empero los grandes grupos dedicados a esa obtención no tendrán saldos en rojo y seguirán comercializando una medicina que puede ocasionar alguna enfermedad, un contexto afín y para revisar porque los países que fabrican y venden insumos no les compran alimentos a los países que usan sus productos porque evidentemente tienen una toxicidad, pero son las casas matrices de la química, quienes suministran sustancias ponzoñosas para que los agricultores de naciones pobres o en vía de desarrollo hagan uso de ellas más allá de lo que pueda pasar o de los efectos que tengan.
“Definitivamente, parte de esto, de tener una entidad reguladora con ideas con estructura y con educación en el frente de transformación nos lleva a decir qué debemos o no aceptar y qué podemos crear aquí para producir realmente algo bueno que nos lleve a una buena y confiable agroindustria”, declaró el Director Científico de Periso Academy Andrés Felipe Torres Obando quien participó en el Foro Académico conmemorativo a los 55 años de Acosemillas.
En este aparte hay que insistir con las cifras que maneja Salus Mundi y su también Director Científico Orlando Castro Cabrera quien asegura que el 95 por ciento de los alimentos que se ofrecen en el planeta no son confiables debido a que están relacionados con enfermedad e impactos en salubridad bastante delicados, algunos, muy cercanos al cáncer.
A juicio de Torres Obando, todo este tipo de estudios hay que tomarlos con pinzas porque al evocar un estudio presentado en Alemania y comentado por varios nutricionistas, al finalizar de las clases la gran síntesis fue tomar un poco de agua en la mañana, otro tanto al medio día y algo al final de la tarde porque concluyentemente todo hace daño supuestamente. Ante esa situación, señaló, lo perentorio es analizar de dónde viene, qué se puede hacer, cómo se relaciona y cómo proceder para que esos alimentos tengan una interferencia mínima, pero una adecuada suplencia para el ser humano.
El experto subrayó que dadas las circunstancias, hay que valorar que se puede producir desde las naciones en vía de desarrollo, en este caso Colombia, con la inteligencia y el proceso que permita desplegar una buena alimentación en donde se cambié el concepto productivo de cantidad por calidad de bienes destinados a la nutrición y la salud de la población, algo que mejore los indicadores de bienestar y salud.
Biotecnología, una herramienta para mejorar
Un asunto que no se puede obviar es que algunas soluciones fueron satanizadas, para algunos analistas los productos transgénicos no son amigables con la salud y pueden representar una amenaza, de todas maneras en la otra orilla están quienes defienden la biotecnología porque la ven como una herramienta para mejorar y producir alimentos de calidad. Torres Obando explicó que seguramente la mala imagen de esos productos modificados tiene que ver como el provecho de una biotecnología manejada por la industria química global para poder ganar dinero y crecer en sus economías o ejercicios económicos.
Desde su punto de vista, los grandes grupos económicos deben entender que la biotecnología llegó para ayudar a la población y expuso que si se le quita el componente de corrupción económica en la industria y se ubica la solución biotecnológica como aliada para el desarrollo en el lugar en donde debe estar, con seguridad se habrá tomado el camino correcto y real que deberá adaptarse a la nueva realidad.
Semillas deben responder a los constantes cambios atmosféricos
Hoy el hombre está llamado a mejorar sus competencias y eficiencias porque hay desafíos estimables como una hambruna y la necesidad de seguir optimizando la agricultura en el trópico en donde Colombia genera grandes expectativas por la capacidad y amplitud en frontera agrícola. De todas formas, habrá que trabajar en la producción de semillas más adaptables y resistentes que mejoren rendimientos y atributos. El tema, acotó el médico, funciona exactamente igual que el ser humano pues si se ven como vienen los cambios con ondas electromagnéticas, matizados por contaminación y de la misma alimentación que llega sobre el ser humano, lo que no se puede hacer es bloquear lo que tiene desarrollo sino acomodarse al mismo y allí la biotecnología puede aportar con una semilla adecuada, con los nutrientes apropiados que le vengan muy bien al organismo sin tener esos procesos químicos que se vienen trabajando tradicionalmente, todo por favor de esa opción.
“A la genética hay que quitarle el miedo porque actualmente viene con muchas teorías, con demasiados mitos donde vemos mutaciones y otros procedimientos, pero si hay un adecuado control del proceso genético tendremos una respuesta correcta y buena que finalmente nos dará una mejoría y un camino favorable para una humanidad que necesita y necesitará alimentarse con productos sanos, nutritivos y seguros”, expresó Andrés Felipe Torres Obando.
En los últimos periodos la humanidad ha pasado por todo tipo de pruebas, Covid-19, crisis global logística, desabastecimiento de materias primas por la guerra entre Rusia y Ucrania, pero además otros componentes geopolíticos que dificultaron los procesos de producción agrícola, la lección fue una, cada país debe ocuparse de su obtención primaria, nadie puede bajar la guardia porque más temprano que tarde vendrán las onerosas facturas, hambrunas, apuros y pérdida de vidas humanas, un mensaje claro lo envió el presidente de Estados Unidos Donald Trump quien con la subida inconsulta de aranceles le puso llave al cerrojo para entrar en un proteccionismo entendible, con un plumazo el mandatario sepultó el modelo económico y por eso las economías ya entraron en un proceso de metamorfosis, de ajuste y acomodamiento a las nuevas reglas de juego que trae implícitas siembras propias, semillas poderosas y unos campos atiborrados de cultivos porque solamente quien esté en capacidad de cultivar y cosechar sobrevivirá, seguirá vigente y sacando beneficio de una buena planificación, de una verdadera soberanía y seguridad alimentaria.
Paulatinamente empezará a ceder el producto importado, las naciones saben que tienen que plantar alimentos y tener reservas para el futuro, de hecho hay países que retomaron su agricultura pensando en un complejo devenir, es actuar a tiempo o exponerse al caos.
Según opinó el Director Científico de Periso Academy Andrés Felipe Torres Obando, Colombia tiene suelos prospectivos, distintos pisos térmicos y la capacidad agroindustrial suficiente para no tener que depender, ahora, precisó, se aborda un solo país, pero expuso que no se puede omitir el potencial de todo un continente como el americano en donde su fuerza y bondades brindan tranquilidad y seguridad, todos los factores para evitar la angustia o el proceso asiático-europeo porque están dadas las condiciones para que las américas puedan subsistir sobre cimientos sólidos de productividad sin contratiempo o afectado por el contexto exterior. Seguramente se necesitarán algunas ayudas y despacho de abonos, pero al amparo de la unión se pueden canalizar dichos insumos conjuntamente en vista que hay pueblos como Brasil, Canadá y Argentina, por citar algunos, que pueden ser jugadores regionales de ese tipo de materias primas.
“Nos falta unirnos como continente para demostrar que realmente no necesitamos de terceros, somos fuertes, durante siglos dominamos el trópico y aprendimos a sacar el mejor provecho de esas retadoras tierras. Aquí está el punto de gobernabilidad que nos tiene que conducir a una institucional de países, que no sean simplemente de desencuentros o de problemas sino de soluciones y resoluciones”, comentó el médico.
Aclaró que la alimentación al igual que la salud no tienen color político y hacen parte de un derecho fundamental aunque hay lugares en donde estos elementos integran un punto trascendental de un sueño y no de la realidad, sin embargo, enfatizó que con población y entidades como la Asociación Colombiana de Semillas y Biotecnología, Acosemillas, fortalecer el proceso para que las cosas se den adecuadamente y por esa vía poder tener un futuro adecuado para la humanidad.
Sobre ser optimistas frente al futuro, Torres Obando manifestó que esa condición la ofrece el trabajo personal y en general de cada persona, pero subrayó que cuando llegan situaciones gubernamentales y sociales complejas, por momentos se piensa que el poder de pocos o poner el activo de muchos en las manos de la corrupción sin duda daña a muchos, de todas maneras indicó que el ser humano se ha adaptado durante siglos, algo que toca con ese punto de la antropología médica en el que las personas no sólo se adaptan a los contextos medioambientales sino sociales y así las cosas, apuntó, hay un proceso para salir.
“Dicen por ahí que las generaciones que nacen débiles crean hijos fuertes que cambian. Creo que hoy estamos en medio de una prole frágil que atraviesa por ese periodo de extenuación, luego de un relativo facilismo, pero vendrán descendencias fuertes para retomar y sostener desarrollo, no es fácil, demanda tiempo, pero creo que hay posibilidades para que la humanidad logre salir adelante”, añadió el Director Científico de Periso Academy.
Al retomar los aspectos geopolíticos, el conocedor dijo que con las políticas estadounidenses de protección y mayores aranceles, el mundo experimentó de entrada un cambio en su modelo económico, pues se ve un mundo no tan globalizado y sin tanto protagonismo multilateral, un hecho que tendrá impactos estimables en el sector primario.
Hay nuevos retos, puntualizó, pero existe algo que se hace notorio en todas las áreas y es que Colombia y la región tienen todavía un concepto llamado por el experto como el gen indígena ya que se sigue dependiendo global y políticamente de Europa y Estados Unidos, ahora de Asia, no tanto de India, empero para poder alcanzar el desarrollo sostenible el país debe pedir perdón, permiso y autorización para lograr esa meta, pasando por alto que el país tiene lo suficiente para estar en las grandes esferas porque hay recursos y gente muy inteligente, el latinoamericano, dijo, acopia mucha esencia y todos los instrumentos para crecer, luego es necesario bajarles un poco la fuerza a los demás porque desafortunadamente la región se guía por terceros más no por la voluntad o decisión propia, una tendencia que cambia con el golpe de autoridad que dio Trump en la mesa con sus medidas unilaterales.
A la fecha, recordó, Colombia no tiene el mejor relacionamiento político con Estados Unidos, un ambiente que cada día se vuelve más pesado por lo que se espera que desde el ejecutivo se entienda que la forma de trabajar como seres humanos es en comunidad tanto con los de afuera como con los de adentro, sin generar inconvenientes y obligaciones innecesarias que debilitan.
La apuesta latinoamericana, acentuó, debe ser por verdaderas cadenas de valor y de pleno desarrollo agroindustrial impactante que no tiene ningún otro lugar del mundo. A la región, deploró, entre los procesos políticos, de trámites excesivos y corrupción, la sigue castigando el progreso por las debidas demoras, haciendo que muchas cosas buenas se queden en el limbo, puesto que hay documentos extraviados como también proyectos que no se ejecutan. Indicó que uno de los puntos que ha observado del trabajo que adelanta en Suiza es que la idea se concibe y se desarrolla, todo bajo decisiones y cumplimiento, sin nada de burocracia o dilaciones malsanas.


