Domingo, 11 Mayo 2025 07:24

Corabastos, castigo, humillación y sal de los productores rurales: Alcalde

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Infortunadamente, los campesinos que salvaron la papeleta en la pandemia fueron premiados con olvido, desatención y ruina, hoy la gente no imagina lo que se viene por falta de labriegos.

No nos cansamos de decirlo, de cumplirse algunas proyecciones por clima y saturación química en los suelos, muchos inertes e improductivos, se viene una hambruna de impacto global y Colombia no tendrá como enfrentarla porque sencillamente quienes trabajaban el campo están en la viña del señor, sembrados en el camposanto y su descendencia no quiere seguir contando la trágica historia de subsistencia, dificultad, amenazas, violencia, raponazos en la rentabilidad y unas políticas irrisorias para un sector que tan solo garantiza vida con la plantación de alimentos.

Un desamparo absurdo, y una tacañería malsana con quienes con esfuerzo y dedicación ponen comida en la mesa, algo que seguramente se contará como anécdota, los días en que se hacía algo llamado agricultura.

Al campo lo viene acabando una sumatoria de factores, es bueno tener ambición, pero no perversión y en las zonas rurales los humanos apelaron al sacrificio de los suelos vivos tan necesarios en la producción primaria. Entrar en una agricultura de escala con síntesis química fue lo peor que pudo pasar ya que se acrentó la huella de carbono, hubo mayor exposición al cáncer y los alimentos entraron en un contexto de desconfianza porque perdieron su condición de inocuidad, ya lo decía el científico colombiano Luis Orlando Castro Cabrera, más del 90 por ciento de la producción agrícola no genera seguridad, es de alto riesgo para la salud y la vida.

 

 

Los líos agrarios no terminan con la calamidad química, por fortuna está la alarma que dio Salus Mundi y paralelamente la solución, hay que volver a un agro orgánico, saludable y viable para las familias del planeta porque no se pueden repetir historias dantescas y de horror, ahí está el salvavidas de los bio-abonos y habrá que entrar con todo optimismo en esa tónica, agricultura para la vida.

Llama la atención el deceso temprano de muchas personas de la ruralidad que literalmente se morían por aplicar químicos en los suelos, hoy no están los parroquianos y tristemente agonizan los lugares de siembra, como era de esperarse, ya se les administró la extremaunción.

Otro problema es el de la rentabilidad en el mal llamado agro-negocio, los productores hacen su trabajo con sol intenso, lluvia extrema y en las condiciones más difíciles por el cambio climático que se afianzó como la gran amenaza para la producción agrícola, un inconveniente mayor que se suma a la carencia de infraestructura, precariedad en vías terciarias, falencias agudas en bienes públicos, carencias en salud, educación y paradójicamente en alimentación. La comercialización es la peor experiencia para el campesino porque sus cosechas no valen por lo que diga el mercado sino por lo que determinen los intermediarios de turno, unas personas sin la mínima consideración que ofrecen precios de ruina para quedarse con el sacrificio del labrador, un tema que debe meterse en cintura porque mucha gente se está yendo de la ruralidad porque la plata se queda en unos bolsillos repletos que no paran de rentar lo que suda el lugareño. La falta que hace el Instituto de Mercadeo Agropecuario, IDEMA, que acabaron por su excesiva corrupción, un modelo que debió permanecer con algunos ajustes con tan solo poner tras las rejas a los hampones de cuello blanco. ¡Ave María Purísima, qué padrinos, vergonzantes, pero padrinos!

 

 

En charla con Diariolaeconomia.com, el alcalde de San Francisco, Cundinamarca, Jorge Enrique Infante Bermúdez dijo que lamentablemente después del papel protagónico de la producción agropecuaria en la pandemia cuando hubo alimentos y tranquilidad el pago redundó en olvido y abandono. Reconoció que más allá de que se estén haciendo algunas obras, es grande el reto en la construcción de infraestructura, básicamente de vías terciarias que como pasa en su jurisdicción van viéndose con placa huella. Dijo que una demanda que le puso freno de mano a las canteras afectó el desarrollo porque de esas explotaciones salía el material rocoso para las carreteras interveredales que conectan veredas o a estos lugares productivos con las cabeceras municipales.

El mandatario municipal indicó que el avance de placa-huella es alentador habida cuenta que están trazados más de 100 tramos, esos que serán posibles por los aportes de la cooperación internacional, recursos propios del municipio gracias al Sistema General de Regalías, los que llegan del Instituto de Acción Comunal y Capital Social de Cundinamarca, IDACO, Instituto Nacional de Vías, Invias, asimismo del Instituto de caminos y Construcciones de Cundinamarca, ICCU, y del Grupo Energía de Bogotá. En este frente sostuvo que hay y habrá una inversión fuerte en infraestructura para el desarrollo y la competitividad. El próximo año, precisó, vendrán muy buenas noticias para el municipio ya que con el nuevo bienio y el dinero de las regalías se hará una decidida inyección de capital en mejoras y obras para el progreso.

En San Francisco como en otros municipios hay mucho por mejorar, para el caso de este pueblo querendón es necesario actualizar el esquema de ordenamiento territorial para evitar desorden en el uso de la tierra que termina afectando asuntos viales o el manejo de las aguas, una tarea importante de la administración municipal. El tema no es inferior puesto que sigue llegando más gente y por eso es urgente renovar el censo pues se dice que San Francisco tiene 12.600 habitantes, pero quien sabe del tema sabe que hay 15.000 o más, una cifra perentoria para aterrizar la realidad del municipio que es tan agradable que quien llega se quiere quedar.

 

“Voy a concentrar todos los recursos que lleguen en el fortalecimiento de los sectores productivos, pero también en capacitación, maquinaria y todo lo que tenga que ver con el sector agropecuario lo que incluye emprendimientos campesinos. Quiero que la gente sienta la mano de un alcalde amigo decidido a defender la agricultura”, declaró el señor Infante Bermúdez.

 

 

Dentro de las metas del Alcalde está el formalizar el comercio y los servicios de turismo para blindar los negocios, hacerlos más confiables, un asunto que genera confianza en los visitantes que seguramente regresarán. Aclaró que hacer la tarea se confunde con persecución, pero apuntó que el tiempo y los resultados hablarán por si solos.

Al retomar el tema agro el funcionario afirmó que siempre se busca que los municipios sean autosuficientes, un logro que se da si hay labor de las alcaldías, una bandera que tiene la administración de San Francisco en el agro como también en el turismo que pone muy en alto el emprendimiento, unos sectores que piden a gritos vías terciarias porque con precariedad en estas los insumos suben de precio, hay dificultades y la competitividad termina enredad entre polvo o barro, todo de acuerdo a las temporadas que hoy son súbitas, por fuera de los regímenes climáticos de hace 30, 40 o 50 años, aunque en 1991 vino la sequía y con ella el apagón de 1992, un aviso de lo que se venía.

El regidor expuso que la economía agropecuaria no es solo un trabajo de campesinos puesto que en producción igualmente hay empresarios y personas sumamente preparadas académicamente que apostaron por las siembras, es decir que hay un respaldo incondicional para bajar costos y vender a precios justos, por dentro de la rentabilidad y la competitividad.

 

Falta de mano de obra sí da para declarar emergencia económica

 

 

Un problema cada vez más tenaz para las regiones es el desplome de la agricultura y la salida de la mano de obra para las ciudades, así como parea otras regiones debido a la agricultura ilícita, la pérdida de rentabilidad, la intermediación, los altos costos de producción, inseguridad, cambio climático, asistencialismo, muy pobre infraestructura y falta de incentivos para seguir en la ruralidad. Se trata de un tremendo apuro que, si no se corrige con mejores opciones para los productores del tamaño que sean, dejará abierta una puerta para una crisis alimentaria de gran calado.

Ante esta inquietud el Alcalde de San Francisco admitió que existe el problema, pero recalcó en que la pandemia dejó grandes enseñanzas ya que muchos empleados de distintos sectores que estaban en oficina y tenían su predio se fueron al campo a sembrar, luego el compromiso parte desde la institucionalidad para el caso de los municipios, directamente de las alcaldías. Podría haber una emergencia económica por falta de mano de obra, eso es cierto, si no hay producción, vendrá desabastecimiento y hambre, pero igual la emergencia debe extenderse a las lánguidas ganancias porque el costo de venta de los productos no da para el sostenimiento, una razón de peso para el abandono de las actividades agropecuarias y la migración.

Es impostergable, conceptuó, que los municipios cuenten con asistencia técnica, actualmente ausente y a esa solución, afirmó, hay que establecerle canales de comercialización también en veremos. Dentro del programa de gobierno la Alcaldía, apuntó Infante Rodríguez, remodelará en su totalidad la plaza de mercado para ampliar la oferta campesina, pabellón de carnes y todo el tema artesanal y de emprendimiento que igualmente hallará un espacio en el nuevo centro de venta rural, por fin sacar provecho de un punto de buena ubicación, pero muy mal utilizado.

Insistió el Alcalde en la necesidad de aplicar con rigor el factor competitividad porque de nada sirve cobrar por una docena de naranjas 15.000 pesos cuando el fruver usualmente cuesta 5.000 pesos, pero el tema va más allá, tiene que ver con mercado fresco, buena atención, organización, cadenas de frío, amplia oferta de productos y con urgencia un centro de acopio que facilite la comercialización. Hay otras opciones como cambalache, intercambio o trueque de bienes, verbigracia cambiar mercado campesino por suministro de víveres, una meta que es muy viable dejando todo acordado y firmado.

 

Corabastos, una tragedia para el productor

 

 

Hoy el comercio de productos campesinos tiene serias fisuras que demandan soluciones inmediatas, atrás quedó el recuerdo de la absorción de cosechas que hacía el IDEMA, o la garantía que brindaba el Instituto Nacional de Abastecimiento, INA, creado en 1944 para regular la provisión y mercadeo de los productos de primera necesidad y así evitar sobresaltos en precios, pero además patrocinar y proteger la agricultura con el fin de aumentar la producción nacional de alimentos y materias primas. En los tiempos de complejidad el INA fue el ente encargado de importar y distribuir alimentos, una labor que se extendió a zonas rurales en donde utilizó tiendas y las inolvidables lanchas-tiendas.

El país, puntualizó el Alcalde, está en mora de establecer un mercado directo de bienes del campo, es decir garantizar los canales para la comercialización pues como productor del sector agrícola y pecuario, reconoce que la peor desgracia para un agricultor es ir a la Central de Abastos de Bogotá, Corabastos, a vender sus cosechas. El ejercicio de negocio en ese lugar, subrayó Infante Bermúdez, es el más duro castigo y la sal de los agricultores.

 

“Allá llega uno con un buen producto porque en la finca en donde siembro aguacates nos esmeramos por sacar calidad, pero lo primero que dicen los señores compradores es que los aguacates buenos son de Antioquia o Tolima, descartan a Cundinamarca, y el productor con sus camiones llenos no tiene opción, después de derrumbar la moral del productor los negociantes adquieren al precio que se les antoja y apenas lo bajan del carro los ponen a un precio muy superior, diciendo que ese tipo de fruta no se ve fácilmente con esa calidad, desde luego les funciona la varita mágica, y lo traumático es que hay que esperarlos todo el día para que paguen. Corabastos es un nido de delincuentes, lo digo porque duré 16 años llevando productos a esa plaza en donde hay de todo menos honestidad, llevar bienes a esa central es un gran error”, manifestó el Alcalde de San Francisco.

 

 

A juicio del mandatario a Corabastos no se debe llevar nada que no esté tecnificado porque para competir hay que invertir en tecnología, introducir procedimientos técnicos avanzados y eficaces, pero igualmente buscar otros mercados distintos a Corabastos, que los hay muchos, porque en esa central los dueños de los puestos son los que hacen el billete, se ganan más del doble sin tener que sufrir con el clima, el transporte, empleados, inseguridad y otros factores, tan solo descargan el camión, triplican el precio y el productor debe conformarse con lo poco que reconocen, dicho de otra forma en ese sitio se quedan con el trabajo, el bienestar y la felicidad de los agricultores.

Para no ir tan lejos, enfatizó el Alcalde municipal, Corabastos es un cartel que lastimosamente está gerenciado por el mismo gobierno, un problema que debe corregirse para evitar que sigan ocurriendo injusticias y llevando al productor a dar un paso al costado o a buscar alternativas sin que haya autoridad moral para el reclamo, los precios suben irresponsablemente porque el Estado lo admite y lo grave es que con la incertidumbre tan grande que reina, nadie sabe con acierto para donde va, un fenómeno que afecta agricultores y empresarios. Un asunto de completa perplejidad porque hoy hay, pero mañana no se sabe.

Hoy exigirle al campo es imposible porque por las condiciones de mercado la mano de obra es informal y pedirle al agricultor que se legalice implica garantizarle mercados estables, el pago de buenos precios y estabilidad, de lo contrario es llamar más pobreza, muchos salen con carga para Bogotá sin saber si la vende o no, pero la inquietud no para porque si la compran no hay certeza de que la paguen. En su plática, Infante Bermúdez dijo que el campo se sufre porque los labriegos llegan a sus fincas o parcelas a donde deberían llegar con más de un millón de pesos para pagar, pero a duras penas metieron en sus carteras 200 mil pesos, una situación que no dan ganas de nada, un tema que explica por qué el campo está como está, con la gravedad de que seguirá la desbandada de mano de obra así como la desolación en los sitios en donde se obtienen alimentos.

 

 

En algunos sectores como la papa el negocio funciona porque hay organización y de esa manera se ve la renta en los paperos grandes, ya si se habla de pequeños y medianos productores asegurar que hay ganancias es imposible. Por todo lo que acontece con los plantadores es que cada vez hay menos hectáreas sembradas y más construcción de vivienda y condominios, la gente no quiere perder o llegar a la bancarrota y por eso desvía su actividad económica.

La postración es tan grande en algunos empresarios del campo que terminan en el sistema de administración delegada en donde vinculan carros y personal a una firma que es la encargada de manejar el mercado avícola, son víctimas de la competencia abrupta que busca que el granjero se rinda para vincularlo con el grupo de los grandes ya que aparte de competir con alguna desventaja, aparece el tema sanitario, el precio y otros componentes, así las cosas los carros de una marca determinada termina repartiendo producto no de su explotación sino de la babélica empresa en donde el dueño pasa a ser administrador, generalmente se hace el trabajo, pero con capital ajeno, un escenario que termina agotando al fundador que opta por arrendar sus instalaciones y activos. Competir en la codillera no es fácil, expresó el mandatario, porque hay países como Estados Unidos y Canadá en donde las tierras son planas y propicias para tener agricultura mecanizada.

Un punto que debe abordarse con prontitud son las políticas nacionales para el sector agropecuario en vista que no están ayudando a los productores, pero que extrañamente son generosas con el intermediario y por eso dentro de la hoja de ruta de la Alcaldía está que la plata del trabajo campesino llegue directamente a los cultivadores mas no a los oportunistas comisionistas, el caos de quienes trabajan en los campos.

 

 

Dentro de las opciones para el campo está trasladar parte de las regalías para potenciar el sector primario pues solo redistribuyendo esos ingresos habrá un aliciente en favor de quien lucha día a día contra el clima, las plagas, la intermediación, los precios y otros factores que oscurecen el panorama de los agricultores que deben tener centros de acopio, silos, cuartos de frío y todo tipo de inversión en infraestructura.

 

“El tema cultural y de diferencias en el campo es tan grande que inclusive en una plaza si hay seis productores, de manera increíble no hay entendimiento entre ellos, un asunto que se nota en la adquisición de cantidades a mayores precios cuando por bultos les resulta más viable comercialmente hablando, pero eso es un proceso que debe hacerse”, subrayó el Alcalde.

 

Café, un sello en San Francisco

En este municipio de raíces cafeteras la temperatura promedio es de 20 grados centígrados. En la noche, San Francisco puede tener algo de frío, pero no de ese rompe-huesos. El pueblo alberga 550 familias productoras de café que se vieron beneficiadas con la firma de un convenio entre la Alcaldía con la Secretaría de Agricultura y el Comité Departamental de Cafeteros de Cundinamarca para entregar fertilizantes en este 2025. Con regalías ambientales la administración entregará equipos de lavado Ecomill a varias familias campesinas que igualmente serán apoyadas con tanques, carretillas y herramientas.

 

 

Dentro de los planes que impactarán positivamente el sector cafetero está el vivero de 100 metros cuadrados para renovar cerca de 35 o 40 hectáreas de café en el municipio, una muestra de que en caficultura los temas son varios.
En San Francisco hay emprendedores que tienen sus cafés especiales con marcas ya posicionadas y con una calidad en taza que invita a entrar a los lugares de grano diferenciado, tomar café del bueno en distintas presentaciones y comprar la libra del bebestible tostado y molido. Los productores de especialidad ya están exportando y allí la Alcaldía apoya con el embolsado.

A la caficultura le llegará plata de las regalías porque la idea es seguir dándole un respaldo necesario a un sector productivo que tiene historia y que le entregó un sello emblemático a Colombia.

Este municipio agrícola y ganadero con buenas razas bovinas y mejoramiento constante apostó por leche y doble propósito, un hato suficiente que suma a la demanda nacional de carne y lácteos de demostrados atributos.

La Alcaldía, expuso el alcalde de San Francisco, Jorge Enrique Infante Bermúdez, tiene decidido que adelantará más inversión en agua potable y alcantarillado, lo mismo en pavimentación de un lado porque es consciente de la necesidad de proporcionar competitividad y calidad de vida, pero asimismo seguir abriendo caminos para catapultar el turismo.
Los planes, concluyó, abarcan reforestación con regalías ambientales en la zona en donde se capta el agua para acueducto municipal para lo que se adquirirán 10 hectáreas para nuevas siembras de árboles, una inversión de 1.200 millones de pesos.

 

 

Fue un verdadero placer visitar San Francisco y abordar diversos temas que tocan la fibra de los nacionales, de productores, empresarios, asalariados, amas de casa que manejan presupuestos o diarios con resortera, sin titubeo alguno hay que recomendar este paradisiaco municipio, con un norte trazado y por muy buenas cosas por narrar, habrá que volver a la parroquia de San Francisco de Sales, subir al Alto de la Virgen y pedir por la agricultura colombiana que sigue luchando para no evaporarse, empero, las adquisiciones foráneas siguen muy arriba, en 2024 las importaciones totales de Colombia alcanzaron los 64.104, 7 millones de dólares y de ese universo las compras al extranjero de alimentos, bebidas y productos agropecuarios llegaron a 9.336, 9 millones de dólares, una caída del 2,5 por ciento versus 2023, pero con volúmenes demasiados altos y con bienes básicos importados que históricamente cosechó el país, mucho por revisar, pero lo más urgente, por corregir y mejorar.

Avanza a pasos enormes el turismo y la oferta de servicios, queda el recuerdo de los glamping en las montañas y la exquisitez de estar en EKA Glamping, un lugar para visitar de manera recurrente toda vez que tiene paisaje, aire fresco y unos muy hermosos caballos de paso y trocha, un espacio para el reencuentro y para decirle al cielo, “gracias por la vida”, esa que nos garantizan igualmente nuestros valientes campesinos y empresarios del campo, a quienes tenemos que rodear y hacerles retomar la felicidad que produce el trabajo cuando se sabe de antemano que habrá justa ganancia.

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