El Grupo Monómeros confirmó que en efecto sigue bajando el precio de los fertilizantes, noticia grata para los agricultores que están sembrando y preparando cosecha con unos costos de producción inferiores ya que las caídas oscilan entre el 30 y el 40 por ciento frente a los valores del año anterior, todo un respiro para los labriegos que por esa vía empiezan a recuperar rentabilidad.
Para Monómeros el dato no es de poca monta ya que esos menores precios implican menor inflación y por consiguiente alimentos más baratos para los hogares en donde las amas de casa estaban desesperadas por unos ajustes reiterados en los productos básicos de la canasta familiar que llegó a estar por las nubes.
El jefe de zona para Santander y Sur de Bolívar del Grupo Monómeros, ingeniero Omar Toloza, le dijo a Diariolaeconomia.com, que hay estabilidad en los precios de los fertilizantes y consideró que la situación llegó a un punto de equilibrio donde hay firmeza y confió en que a futuro no habrá alzas significativas por cuanto e tema internacional y los impactos geopolíticos se han aplacado un poco, teniendo en cuenta que esa coyuntura afectó la producción y los precios de fertilizantes a nivel nacional.
Expuso que todos los nutrientes que se utilizan en Colombia son de origen exógeno, razón por la cual ante el mínimo inconveniente global, los costos tienden a escalar porque se complican factores como la logística y el mismo suministro, temas superados a la fecha.
Si bien la estrategia le ha funcionado al mundo parcialmente, lo cierto es que mientras Rusia y Ucrania sigan en conflicto bélico, habrá riesgo de abastecimiento porque esos países no solo producen fertilizantes, sino que suministran cereales, verbigracia el trigo, a diferentes destinos del mundo.
Toloza expuso que, al mirar cifras, solamente entre Bielorrusia, que entró al baile de las sanciones, y Rusia está el 40 por ciento de cloruro de potasio o KCL en el mundo un factor que incidió en el incremento de precios, principalmente en el esencial KCL, una materia prima importantísima para los demás abonos.
“En este momento, hablando de geopolítica, tenemos la ventaja que nosotros como Monómeros y Nutrimon tenemos plantas de urea en Venezuela, algo afortunado porque con el restablecimiento de relaciones entre los dos países, resulta mucho más fácil traer urea a mejores precios para la agricultura colombiana”, aseveró el señor Toloza.
Sin duda hay que reconocer que Colombia y Venezuela sufren porque quieren, puesto que de lado y lado de la frontera hay soluciones en alimentos, fertilización, crudo, medicamentos, genética y muchos otros frentes que sin ningún problema ofrecen suministro a cualquiera de las dos naciones. En opinión de Toloza, el tema tiene todo el asidero pues en este momento esa bondad se está viendo con el impacto de la urea en tierra colombiana. Agregó que en tiempos en que fue cerrada la frontera y no se podía traer el abono, el incrementó en el precio de la urea resultó considerable, todo en detrimento de los agricultores.
Aclaró que en este momento en el que ya hay posibilidad de importar urea legal y sin ningún inconveniente por parte de Monómeros y su filial Pequiven, hay un mejor valor en ese insumo que llegó a estar hace un año y medio entre 200 y 250 por ciento más caro versus los precios de hoy.
De cara a conjurar problemas y evitar que la agenda política trastoque la comercial, sería importante, según el ingeniero Omar Toloza, que los gobiernos de Colombia y Venezuela se reunieran periódicamente para hablar del tema agrícola y económico como un todo por la importancia de las plantas de urea que existen en Venezuela y que las maneja directamente Pequiven. El tema es importante para Colombia porque en tiempos de reconciliación y tranquilidad binacional puede contar con una materia prima que puede ayudar a controlar el precio de los fertilizantes en el país.
En portafolio, declaró Toloza, Monómeros tiene una gama enorme para todos los cultivos y desde luego para la palma de aceite, un renglón muy importante para la economía del país, en ese vademécum hay desde compuestos simples como urea, KCL, nutriente del que hay toda la disponibilidad porque hace un tiempo hubo un problema considerable de suministro alimentario, asunto que por fortuna quedó superado. La firma cuenta con productos diferenciados frente a otros productores en el país que son unos complejos granulados que traen elementos menores y suplementos mayores, unos fertilizantes muy completos dirigidos a diversos segmentos o cultivos, ello teniendo en cuenta análisis de suelo y recomendaciones técnicas por parte de los colaboradores de Monómeros, ello con la intención que el producto en oferta sea eficiente y aporte con mejores rendimientos en cada plantación.
“Sin duda tenemos un portafolio muy importante, de calidad y totalmente diferenciado frente a los demás competidores que hay en el mercado”, afirmó el jefe de zona para Santander y Sur de Bolívar del Grupo Monómeros.
A criterio de Toloza, la inquietud de muchos economistas en el mundo tiene asidero, el libre comercio está amenazado y hay muchas aristas para analizar y tener en cuenta, de un lado las tremendas exigencias a las navieras para que conviertan sus buques y adelanten una transición que conlleve a menores emisiones de contaminación, pero igual potenciar los barcos con nuevas tecnologías y equipos, algo que costará mucho dinero, de otro lado las legislaciones de la Unión Europea que pone palos en la rueda a algunos productos nacionales que por fortuna están dentro del marco de cumplimiento y las distancias políticas como también económicas entre el Lejano Oriente y los países de la cuenca del Pacífico con Norteamérica y América Latina, básicamente China porque existen acercamientos casi familiares con India, Indonesia, Malasia y Corea del Sur. Aparte de todo quedó la experiencia de la crisis global logística que arrinconó a muchas industrias y sectores ya que los tuvo al filo de la quiebra.
Ante el latente riesgo de la “desglobalización”, el versado indicó que el entorno hace que tomen mayor fuerza las cadenas regionales de valor, una apuesta a la que debe dirigirse la atención por parte de las empresas, gremios y distintos rubros económicos porque a paso en que va las cosas, le corresponderá a las tres américas hacer un juicioso intercambio de bienes y materias primas, todo con la fortuna de que la región produce de todo.
Otra limitante, aunque parezca increíble, es la inteligencia artificial que maneja ya hasta el ser humano, avance sin límites que a juicio de Toloza puede afectar la economía porque reemplazar conocimiento natural y mano de obra conducirá a una fuerte crisis social por desplazamiento intelectual y de capacidades.
Las leyes y otras medidas deben revisarse y analizarse entre todos en el mundo porque las grandes industrias de los países desarrollados o potencias acabaron con fuentes de agua, bosques, generando todo un perjuicio al planeta, daño que hoy quieren reivindicar o subsanar parrandeándose con la economía de las naciones en vía de desarrollo.
El directivo señaló que por eso Colombia debe aumentar su productividad, tener materias primas a la mano y agregar en su agricultura cultivos rentables. Expuso que con los fertilizantes Nutrimon eso es lo que se busca porque entre otras cosas el insumo reúne todas las características en eficiencia, identificándolo plenamente con la visión y la misión de Monómeros por cuanto la meta es entregarles a los agricultores abonos que garanticen alta productividad y rentabilidad que finalmente es lo importante porque la economía colombiana se basa en la agricultura y con verdaderas ganancias y utilidad plena en los campesinos, serán menores las amenazas originadas en las políticas externas en vista que el país será autosustentable para la cadena alimentaria.
El devenir agrícola, según algunos conocedores, apunta a la aplicación mixta de abonos, es decir bioabonos y síntesis química, todo para garantizar suelos vivos y en capacidad de producir. Sobre el particular Omar Toloza indicó que frete a la crisis en la tierra por saturación como ha pasado en India y China, es necesario ver el suelo como un ente vivo porque los suelos más eficientes son esos, los que tienen vida expresada en microorganismos. Así las cosas, explicó el vocero de Monómeros, para que la agricultura sea rentable y sostenible tiene que estar unida y manejar en equipo fertilizantes de síntesis y materias orgánicas, fertilización de origen biológico que potencializará los suelos, un claro ejemplo la oferta de Nutrimon.
Añadió que los empresarios del campo deben ser conscientes y tratar al suelo como un ser por cuanto tiene vida y demanda atención especial, así como un manejo eficiente para no deteriorarlo porque si no hay suelos vigorosos y por el contrario están estropeados, o muertos, lógicamente las producciones van a caer exponencialmente y a niveles alarmantes.
“Una de las recomendaciones que nosotros como Nutrimon hacemos a los agricultores es utilizar material orgánico siempre. Nos preguntan frecuentemente en las capacitaciones que hacemos en las veredas con los campesinos, cuanta materia orgánica se debe aplicar en un cultivo, la respuesta es inmediata, la que se pueda, esa que se obtiene en la finca, el compost que tanto bien le hace a los suelos. Igual les decimos que si tienen la capacidad económica para comprar externamente el nutriente biológico, pónganlo en los cultivos porque ese abono le dará mucha vida al suelo y lo hará mucho más productivo, pero la idea es cuidarlo de manera responsable y esperar que continúe y perdure por el resto de nuestras vidas, ojalá un legado para nietos y biznietos que van a necesitar comida y muy buena alimentación”, manifestó el ingeniero Omar Toloza.
Insistió que al ser el suelo el sustento de la alimentación, lo más adecuado es mantenerlo sano, con vida y utilizando materias orgánicas ya que a la productividad hay que ayudarle con fertilizantes de buena calidad. El profesional les dijo a los labriegos que es aconsejable preguntar siempre los pros y los contras de un abono, también los beneficios, pero siempre indagar qué ventajas o desventajas tiene. Por su parte, señaló, a los agrónomos y empresas distribuidoras o productoras de nutrientes les corresponde hablar con los campesinos, direccionarlos, orientarlos y capacitarlos para que utilicen los mejores abonos por el tema de los suelos.
En un momento determinado muchos pensaron que a Monómeros se le acababa la vida, pero con la pandemia, el rompimiento de la cadena de suministro y la crisis mundial ocasionada por Rusia y Ucrania, el escenario cambió, la agricultura y los alimentos pasaron al plano protagónico, haciendo que las empresas dedicadas a los fertilizantes y soluciones para el campo ganaran terreno y cobraran mayor importancia, ese entorno le dio aire a Monómeros y hoy está más viva que nunca, además atiende el agro de un país que tiene productividad en la llanura, en sus costas y en las montañas en donde aprovecha climas templados y de trópico alto, es la venezolana, la empresa líder en oferta de nutrientes y una de las factorías llamadas a crecer porque la compañía ofrece suelos generosos y sanos para la producción abundante de comida, lo que necesita un mundo que no come oro ni toma petróleo.
De Monómeros también hay que decir que nunca estuvo cerca de cerrar o algo similar porque tan solo fue víctima de una estrategia comercial y de mercadeo diseñada por una firma multinacional que anhelaba quedarse con los activos del grupo, dada la importancia de Monómeros para Colombia y la sostenibilidad de su agricultura como también de la cadena alimenticia. El asunto pasa porque con los productos de Monómeros es más fácil llevar productos del campo a la mesa de los hogares en poblaciones y ciudades con un valor agregado, garantiza la estabilidad en los precios porque los fertilizantes de la casa, con su capacidad, beneficios y calidad, son los que pautan los valores en Colombia.
A juicio de Toloza, si no existiera Monómeros, con seguridad las multinacionales y las otras empresas tendrían los precios mucho más arriba de lo normal porque es indudable que el grupo actúa como estabilizador de precios en el ámbito local, con Monómeros la agricultura nacional no está en manos de un monopolio y por eso la importancia de la sociedad que demostró que sin urea venezolana vino el caos, pero con el insumo todo volvió a su cauce porque la factoría opera en Colombia y tan solo sabe servir, enseñar y poner lo mejor de su portafolio en la ruralidad.
Dentro de la misión Monómeros ve el campo más como un compromiso que a manera de negocio, la misión dice que la empresa debe caminar al lado de los campesinos y agricultores para que sean más productivos, un tema obligado de reuniones técnicas y de alta gerencia en donde se recalcan los lazos estrechos que hay entre la firma y los labradores con el fin de que el campo sea sinónimo de rentabilidad y tranquilidad.
“Si gana el agricultor, todos ganamos porque la base de nuestra economía es la labranza, gracias a Dios existe Monómeros para poder ayudar y colaborar en los asuntos de nutrición vegetal”, concluyó Omar Toloza, jefe de zona para Santander y Sur de Bolívar del Grupo Monómeros.
Monómeros al manejar la distribución de fertilizantes en Santander y Sur de Bolívar llega a diferentes cultivos, no en vano cubre palma de aceite, café, caña panelera, caucho, cacao, tabaco, algodón, fruta, banano común, cítricos, piña, aguacate, papaya, tubérculos, plátano, yuca, papa, ñame y cereales como arroz, maíz amarillo y blanco.
Este grupo con más de 55 años de operaciones fue creado en 1967 cuando tres empresas participaron en ese nacimiento, la Empresa Colombiana de Petróleos Ecopetrol, el Instituto de Fomento Industrial, IFI y el Instituto Venezolano de Petroquímica, IVP, en la actualidad Pequiven.
Después de los formalismos y matriculas correspondientes, vino la terminación e instalación de la planta en 1972, ya en 1973 Monómeros dio inicio a las operaciones comerciales.
En el año 2000 Monómeros se hace con unas acciones en número importante de la compañía Vanylon dedicada a la producción de filamentos de nailon, con la apertura llegaron novedades y competencia, claro está, también errores, y fue así como en 2012 la fábrica de hilazas textiles, Vanylon con sede en Barraquilla creada en 1960 cerró para siempre dejando de producir no solo nailon sino poliéster. La firma colapsó porque no recibió por espacio de un año la materia prima esencial para funcionar, ocho toneladas métricas por día de caprolactama, molécula importante en la síntesis de nailon. La empresa llegó a exportar el 15 por ciento de su producción a países como Ecuador, Perú, Brasil, México y Honduras.
En 2003 las directivas dan un salto y fundan Monómeros International, empresa que tuvo como sede a Islas Vírgenes Británicas. En 2006 Ecopetrol y el IFI deciden vender su participación al aliado venezolano Pequiven.
En el proceso de Monómeros como empresa que atendió y atiende la demanda de fertilizantes y fosfatos de calcio para la nutrición animal al igual que otra gama de químicos, participó la firma neerlandesa Koninklijke DSM, que vendió en 2006 sus acciones a Pequiven para completar el 100 por ciento del capital.
Monómeros sigue adelante, llevando soluciones al campo sobre pilares de integridad, transparencia, excelencia, innovación, inclusión y cooperación puesto que tiene como propósito generar valor económico y social en los países donde funciona.


