Domingo, 13 Agosto 2023 00:44

Chocolate, necesita más cacao, pero menos azúcar y mantecas

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El cultivo de cacao prospera en tierras casanareñas en donde ratifica que en el campo hay futuro, pero se necesita aprender más y propender por vender chocolates sanos y con valor agregado.

Los más inquietos investigadores aseguran que el cacao es de origen selvático, muy seguramente del Amazonas y el Orinoco en donde crecía de manera silvestre hace 4.000 0 5.000 años. Los estudios dicen que en sus exploraciones los indígenas precolombinos de Mesoamérica, la mitad meridional de México, El Salvador, Guatemala, Honduras, Belice, Nicaragua y Costa Rica, habrían encontrado este inigualable producto hace 5.000 años para llevarlo luego a los bastos imperios mayas y aztecas, no en vano se evidenció que el cacao, 3.500 años atrás, hizo parte de liturgias en la cultura Olmeca.

Los antropólogos han demostrado que después de ese hallazgo los mayas se dieron a la tarea de sembrar la planta de cacao hace 2.500 años, un fruto que representaba para esta rimbombante cultura, potencia, vigor, salud y prolongación de la vida. Los encargados de curar usaron el cacao como medicamento ya que relacionaron con una bebida estimulante, relajante y reconstituyente. Las heridas de sus soldados o labriegos eran inclusive curadas con manteca de cacao, un ungüento infaltable en su vademécum farmacológico.

Los siglos pasaron y el cacao se consolidó como alimento y materia prima de dulces y golosinas, la palabra tiene su origen en la cultura azteca que lo llamó “cacahuatl”, sin embargo, otra hipótesis dice que la palabra es maya y viene de ka´ kaw, lo cierto es que la planta fue para esos pueblos el árbol más esplendoroso de su edén puesto que no solo quitaba el hambre y la sed, sino que ayudaba a proveer sabiduría y a curar enfermedades.

De cacao este medio se ha ocupado de manera recurrente, pero es tan especial el tema que hay nuevos datos que enamoran. La bebida bautizada como “chocolha” fue elaborada con semillas de cacao, el brebaje inicialmente era amargo, pero era aromatizado o espesado de acuerdo al gusto de soberanos, príncipes o distinguidos a quienes estaba destinada esta preparación, para esa labor fueron utilizados otros insumos como maíz, miel de abejas y chile picante.

Luego de algunos viajes, los indígenas le ofrecieron Cristóbal Colón, aparte de telas y armas, unas plantas o semillas oscuras que en la cultura azteca eran utilizadas como moneda, claro está, cacao. El primer embarque con este fruto de ensueño lo envió Hernán Cortés a España en 1524.

Como se aprecia, el cacao ha marcado la vida de los seres humanos gracias a sus fragancias y sabores, el producto evolucionó y se transformó en una gran industria de chocolates y otros subproductos que han hecho de la vida algo más grato porque después del nacimiento, el chocolate es para muchos la razón de la existencia.

 

 

El profesional de apoyo de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo de Casanare Rafael Nayib Fonseca Saad, expuso en Diariolaeconomia.com, que Colombia debe insistir por una agroindustria más decidida en donde productos como el chocolate tengan cantidades convenientes de cacao y no seguir con los excesos de azúcar y mantecas que generalmente afectan la salud humana. Expresó que los nacionales se volvieron víctimas de los hábitos de consumo.

Desde su apreciación, la industria está cambiando de alimentos porque el hecho que en Colombia no se haya regulado lo de los sellos, a mucha gente le está moviendo la cabeza porque por ejemplo en las mañanas las granolas podrán hacerse con componentes de cacao, es decir que un nuevo plato se incorpora a la dieta como muchos otros que no tienen azúcar de manera obligada, el sabor es un poco amargo, pero como todo, es manejable.

Dejó ver su asombro por el hecho que los europeos consuman más chocolate o cacao que los colombianos o la misma Latinoamérica, cuna del especial alimento. Dijo que para mejorar el consumo debe replicarse el ejercicio de Arauca o Santander, este último el departamento históricamente chocolatero y cacaocultor, sin embargo, dijo, Casanare está llamado a crecer y para eso hay que desarrollar nuevos hábitos de consumo.

A criterio de Rafael Nayib Fonseca Saad, Colombia debe cambiar su manera de consumir cacao porque la gente ignora que muchos de los productos de cacao comercializados no tienen cacao sino azúcar y mantecas, luego indicó que es perentorio desarrollar una estrategia y una nueva cultura alrededor del cacao porque es un producto importante para la salud, pero deploró que la locura comercial del consumismo desvió la tendencia.

 

 

Las empresas, subrayó, tienen que enderezar el camino y vender cacao de verdad, productos sin grasas y de alto nivel, razón por la cual se hace igualmente necesario aprender de bombonería fina y productos amigables con la salud, nada que genere apuros de salud o engaños a los consumidores, el cacao, reiteró, debe llegar a las personas porque es un alimento sano y propicio para la nutrición y el bienestar.

El versado aclaró que el negocio del cacao tiene tres grandes segmentos, por un lado, los cultivadores, quienes hacen transformación de materias primas y la industria chocolatera que va desde el chocolate de mesa, toda una tradición, pero también quienes tienen más de 40 años tienen el álbum de chocolatinas Jet y el recuerdo de productos excelsos de las chocolaterías locales lo que incluye a Jumbo.

No es un secreto en el mundo médico que el cacao es vital en la buena salud, en los deportes de alto rendimiento y en una nutrición adecuada, sin embargo, afirmó que aún es necesario educar el gusto y el paladar porque el chocolate tiene una particularidad muy especial y es que se combina a la perfección con frutas, un ejemplo bombonería rellena de maracuyá, fresa, tamarindo y sabores ácidos que pegan muy bien al mezclarse con el alimento de los dioses.

El cacao ha demostrado que es muy útil en culinaria y repostería, tiene como ventaja que todo el grano que se siembra se vende, en el negocio el agricultor jamás se queda con las pepas. Esta siembra se hace de manera relajada, es de fácil acopio y puede guardarse para después vender a mejor precio.

 

 

Casanare, insistió el invitado, tiene la fortuna de tener a Luker Agrícola y enseñó que de Hato Corozal a Villanueva no se gastan seis horas, es decir que la comercialización está garantizada, eso argumentó, demuestra que en Casanare es inminente la ampliación de áreas cultivadas con cacao.

Dentro del departamento es evidente que hay cacaoculturas diferentes porque en Támara al cacao lo asocian en ocasiones con café o con reservas naturales, igual hay cacaos bien estructurados en la vereda El Taladro de Yopal y unos muy buenos en las costas de los ríos Meta y Casanare, es decir que si hay un buen manejo, el cacao se puede tratar fácilmente en las montañas de clima templado, en la Altillanura o en los bancos de sabana como tal, también hay en el Amazonas en donde los suelos son pobres.

En Casanare, afirmó Fonseca Saad hay investigación y un socio estratégico, pero celebró que en la región ya hay pequeños emprendimientos de gente que fabrica chocolatinas, bombonería y productos cosméticos como cremas humectantes y todo lo apropiado para el cuidado de la piel.

 

“Los productores y empresarios deben aprovechar las tecnologías y la velocidad de la información porque muchos deben saber que cuando se compra cacao de calidad se contribuye al medio ambiente. Recuerdo dos tendencias, de la tabla a la mata, un compendio de información que permite saber cuál es el origen del cacao utilizado en cada chocolate o postre, una manera de ayudar a las comunidades, la otra propensión es cada vez se usa más componente para retener oxígeno y optimizar el medio ambiente. Sin duda, empezamos a ver que empieza a ser el cacao un producto que se adapta a las necesidades y a los distintos nichos de mercado, los cacaocultores en su gran mayoría son pequeños productores, un impacto en las familias de tipo social muy grande porque una plantación funciona eficientemente durante 25 años”, precisó Fonseca.

 

Al hacer injertación, orientó, en una misma planta el agricultor puede tener tres variedades diferentes de cacao lo que significa que es muy maleable, que se adapta fácilmente y que se puede experimentar con ella. Reveló que ha visto cacaos acompañados de aguacates, maderables, café y matarratón. El proyecto de Luker tiene varios desafíos, apuntó, porque en sabana abierta deben adaptarse protecciones porque las brisas del llano son muy cálidas lo que obliga a trabajar con árboles y melinas.

 

Casanare, tierra prometedora con lo mejor del cacao

 

 

En la plática, Fonseca aseveró el cacao se afianzó en la región por ser un producto especial y diferenciado ya que se trata de cacaos finos de aroma y de un sabor sublime. Destacó el trabajo que viene haciendo el municipio de Villanueva en donde hay un importante operador de cacao llamado Luker Agrícola.

Dijo que en Colombia hay dos grandes empresas que le apuestan al cacao, una la Compañía Nacional de Chocolates y la otra Luker que hace cinco años tomó la decisión de migrar y cambiar los cultivos de palma en Villanueva por plantaciones de cacao o Theobroma cacao, su nombre científico que en griego traduce “alimento de los dioses”.

Actualmente la empresa tiene sembradas 860 hectáreas, pero la protección del grupo es alcanzar las 1.040 hectáreas de cacao, lo que quiere decir que si no es el primero, seguro es el segundo proyecto en importancia para el capítulo Colombia. Lo anterior implica, explicó el experto, que hay más investigación y desarrollo, no solo en técnicas o formas de cultivo sino en materiales genéticos. Agregó que un punto admirable es la investigación en campo.

 

“No ha sido fácil porque en Casanare hay un factor que nos condiciona mucho y es que hay seis meses de lluvia y seis de verano. Al ser el cacao un cultivo de largo plazo, he visto cacaocultores y matas de cacao en las costas de río Casanare con 30 años de producción y aún funcionando perfectamente en Hato Corozal, pero adicionalmente vemos cacaos en Villanueva de muy buena calidad, eso quiere decir que en verano necesitamos unos accesos de riego que nos garanticen el buen desempeño de la planta porque las investigaciones dicen que una planta de cacao en promedio debería tomar 47 litros de agua, es decir que urge montar sistemas de riego y goteo”, declaró el señor Rafael Nayib Fonseca Saad.

 

 

Agregó que es fácil ver a comerciantes y empresarios de un vecino, Cabuyaro, Meta, comprando cacao en Casanare, algo llamativo porque los productores de este municipio del Meta tienen 1.300 hectáreas de cacao sembradas con cacaoteros, matarratón y otros bienes.

Sobre las características del cultivo de cacao en Casanare, Fonseca Saad expuso que la siembra cacaotera va asociada con gran parte de la agricultura porque se siembra junto al plátano, yuca, matarratón, maderables y desde luego hay plantaciones a campo abierto, un ejemplo claro es el proyecto entre la Federación Nacional de Cacaoteros, Fedecacao, Corporinoquia y los cacaocultores, en donde se están haciendo cuentas de compensación ambiental o impacto ambiental sembrando cacao, porque este cultivo permite conservar bosques, vegas de río y otros entornos naturales.

El asunto tiene un elevado porcentaje de compromiso y tiene una cobertura en nueve municipios. Actualmente el liderazgo lo tiene Villanueva y prueba de ello es que cacaos de Luker Agrícola fueron exportados a Islandia. En su charla, el conocedor dijo que las corresponsalías comerciales de Luker demuestran en los perfiles sensoriales del cacao que es un producto de fino aroma y sabor.

 

“Nosotros estamos influenciados por algo que Fedecacao desarrollo y se llama el Modelo Araucano, unas siembras con variedades Tame, Arauquita y Saravena que se comportan muy bien, obvio nuestro destino Arauca tiene más historia y tradición que Casanare, pero el hecho de tener un proyecto como el de Luker Agrícola, asegura la comercialización más si se tiene en cuenta que en Colombia no se ven cacaocultores de más de 300 o 400 hectáreas. Hay que agregar que algunos empresarios del Meta están comprando cacaos en baba a los productores villanuevenses porque el proceso de fermentación y secado es en donde se caracterizan y se estructuran todos los sabores a nivel de componentes básicos en la fruta, algo que deja muy bien posicionada la oferta casanareña”, comentó Fonseca Saad.

 

 

Manifestó que todo el tema de la producción debe ir perfectamente acompañada de conocimiento en los procesos de beneficio porque el secado tiene sus exigencias y deben acatarse para entregar el mejor producto. Dijo que las opciones que brinda la siembra de cacao impulsan la extensión de cultivos porque un finquero puede tener tranquilamente en el centro de la sabana el cacao seis meses secos y no pasa absolutamente nada. Explicó que otro aspecto a tener en cuenta es que el cacao, más allá de las dos grandes cosechas anuales, produce permanentemente en vista que la mata siempre arroja fruto, todo un negocio porque se habla de 1.200, 1.100 o 900 plantas por hectárea.

Manifestó que el año pasado cuando estuvo en la población de Villanueva, notó que en Luker Agrícola había 200 mujeres trabajando mientras que la tendencia del empleo agrícola es negativa porque la gente estás partiendo para las ciudades, las féminas villanuevenses demostraron que están cambiando la tendencia porque siguen laboriosas en los campos y muy especialmente en cacao porque el producto demanda cuidado, estricta selección y diferenciación de colores y variedades.

Sin duda, acentuó Fonseca Saad, el cacao es un plantío con un componente social muy grande relacionado con la mujer que, si desarrolla esta opción agrícola, la región y el país tendrá garantizado el progreso gracias al arraigo y a una tradición cacaotera.

Sobre los orígenes del cacao, el contertulio ratificó que el producto es muy amazónico, pero fue a México por las exploraciones prehispánicas y luego viajó a Europa con los españoles para conquistar el mundo. Expresó que lo más triste es que Suiza, Holanda, Alemania, España, Italia, Francia y Bélgica tienen los mejores chocolateros sin sembrar una sola mata de cacao tal y como pasa con el café, una situación injusta porque los valores agregados del cacao se van quedando por el camino, dejando muy poco al sector primario.

 

 

Alienta, dijo el profesional de apoyo, saber que la autoridad ambiental del Casanare esté trabajando un proyecto de recuperación de cuencas con cacao en asocio con el sector privado, es más que interesante porque le están dando otro enfoque medioambiental al cacao. El tema, añadió, es muy aplomado porque son planes en donde el cacaocultor siembra y genera bosques, pero de manera paralela canaliza recursos económicos.

En el ranking por volumen es bueno destacar que Ecuador es el primer productor de cacao y Colombia está en el top cinco, pero la idea es avanzar y recuperar el terreno perdido, de todas maneras, hay una gran ventaja en Latinoamérica y es que los cacaos de la región son finos porque los africanos no cuentan con ese tipo de atributo. Ecuador, de hecho, es líder en el mundo porque tiene grandes ventajas logísticas y una ubicación inmejorable por estar en la Zona Tórrida ecuatoriana.

Remarcó que la apuesta de Luker es más que prometedora y dice que en efecto Colombia debe aumentar el área sembrada en cacao, todo lo adelantado inclusive con cooperación europea que viabilizó Okanta origen Upia, hace prever que la empresa quiere crecer hasta las 5.000 hectáreas, una muestra interesante del desarrollo que puede alcanzar el cacao.

 

“Yo espero que, si le va bien a Okanta y a Luker, muchos de los palmicultores se pasen a cacao porque se trata de un producto que lo compran todos, los europeos se enloquecen con el chocolate, igual los estadounidenses, chinos y japoneses, sin vacilación, futuro en el cacao es lo que hay. La comercialización, repito es muy sencilla porque no conozco al primer cacaocultor casanareño que se haya quedado con un bulto de cacao, lo venden todo, y eso garantiza negocio, economía solidaria y familiar, con una ventaja, todo el año los árboles producen y permiten recoger producto”, resaltó Fonseca Saad.

 

 

Aunque todo va viento en popa, si hay que mejorar muchos aspectos y por eso es necesaria una política cacaocultura o cacaotera en Casanare, pasando por sistemas de riego, crédito e incentivos, una propuesta que al marchar integre toda la cadena y por eso debe aprovecharse la alianza con Fedecacao, Luker y otros que está entusiasmados con este tipo de plantación.

Un punto para analizar es que es que siempre los cacaos de Casanare están sembrados en las cuencas de los ríos y cuando hay invierno a los productores les toca duro como aconteció en Pore en donde las aguas sobrepasaron la riveras e inundaron los cultivos, eso muestra que si los cacaoteros tuvieran sistemas de riego sería mejor el asunto.

Para el profesional de apoyo de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo de Casanare Rafael Nayib Fonseca Saad, el cacao es una opción que permite industrializar y generar valores agregados, el país tiene que dejar de vender materias primas porque si se hace transformación la plata y la verdadera ganancia está en los valores añadidos.

El reto hacia adelante, manifestó, es desarrollar marca, entender las tendencias de consumo, analizar cómo se comportan y hacia dónde van, eso pasa en algunos hoteles en donde los congresos se caracterizan por ofrecer chocolate en las 16 horas de asistencia, el tema es que cada dos horas llevan una presentación distinta de chocolate, es decir que la persona tuvo la oportunidad de probar 10 o 12 opciones de cacao y de chocolate diferente. La experiencia constata que el cacao debe seguir creciendo y explorando en el segmento gourmet.

El cacao es demasiado amigo de la salud, tiene beneficios a nivel cardiaco, neurológico y otras bondades, pero estrictamente el cacao, no esas presentaciones que detrás del cacao, llevan productos saturados de azúcar y grasas.

Al cerrar, Rafael Nayib Fonseca Saad, reconoció el compromiso de la Gobernación de Casanare con el cultivo de cacao y la voluntad de empresas, fundaciones y productores que finalmente están empujando para el mismo lado porque la meta es grande, lograr volúmenes y un cacao de enorme calidad. Hoy hay cultivos y deseos de crecer en Maní, Tauramena, Monterrey, Hato Corozal, Paz de Ariporo, Támara, Yopal, Pore, San Luis y Sabanalarga.

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