Domingo, 10 Julio 2016 08:30

SAC dice que aún es muy complejo reactivar el campo

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SAC dice que aún es muy complejo reactivar el campo Por: Valentina Núñez Sierra

Según los agricultores no hay condiciones jurídicas y por eso hay mucho inversionista interesado, pero otro tanto asustado.

El gremio de los agricultores expresó su preocupación por la falta de garantías para reactivar la economía agropecuaria y poder así dar un salto en crecimiento sobre la base de mayor productividad y una mejor oferta de alimentos que permita sustituir importaciones, garantizar la seguridad alimentaria y proyectar la ruralidad.

El presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, Rafael Mejía López, le dijo a Diariolaeconomia.com que a la fecha hay un análisis que hay que hacer porque es el punto de partida y tiene que ver con lo que aconteció en 2015 toda vez que hay datos muy significativos que ponen en contexto la realidad del sector agrícola colombiano.

Cabe precisar que en 2015 el sector respecto al valor de la producción dejó ver que un 60% fue agrícola, el 21% fue bovina, es decir carne y leche, el 16% aves, representado en pollo y huevos y el 3% fue producción porcina.

“Eso quiere decir que de ahí arrancamos a evaluar cuantas toneladas se produjeron y que pasó con el consumo aparente de los alimentos en Colombia. En 2015 se produjeron 32.016.000 toneladas de alimentos, exportamos 4.276.000 toneladas e importamos 11.403.000 toneladas, eso quiere decir que el 30% de lo que comemos diariamente en el 2015 fue importado”, explicó el presidente de la SAC.

Aclaró que la inflación de alimentos termino en un 10.85% lo que da un punto de partida que fue la fuerte devaluación y que afecto ese 30% de alimentos que importa el país.

Según datos de la SAC, del total de alimentos que importa Colombia, el 75% están conformados por compras de trigo, maíz, soya y torta de soya. El trigo, indicó, va directo a la elaboración de pan, pastas, sémolas y otros usos. Los de maíz, soya y torta de soya van básicamente para los alimentos balanceados que son utilizados en la avicultura, en la porcicultura y en la ganadería de leche especializada.

Dijo que el factor devaluación ha tenido impactos determinantes en la producción porque el fortalecimiento del dólar implica un mayor costo en las siembras y en la cría de animales toda vez que ese factor conlleva a mayores precios de los insumos importados como fertilizantes o semillas para producir la comida en Colombia.

Mejía dijo que con esa inflación de alimentos, una de las situaciones era la falta de oferta entonces se hizo un programa adicional porque el país rural sabía que estaba en pleno auge el fenómeno de El Niño y en el altiplano cundiboyacense, como si fuera poco, golpeaban las heladas. Por todo eso, expuso, se empezó a sembrar y se buscó en compañía del Ministerio de Agricultura, del gobierno, del sector privado, de los gremios de la SAC y todos sus afiliados la manera de incentivar esas siembras.

“Nació el programa Colombia Siembra, hubo toda la disponibilidad del crédito que se necesitaba, se empezó a ver la terminación del fenómeno climático, arrancó la preparación de tierras y pasturas, empezamos a producir y llegamos al mes de mayo, acuérdese que empezamos y terminamos con una inflación de 10.85% y empezamos en enero con una de 2.8%, a través de los meses hasta mayo se fue reduciendo y terminamos en mayo con 0.46% de inflación de alimentos, pero las cosas en cifras no se veían bien para el total del semestre”, precisó el señor Mejía.

¿Qué paso en junio?

Al terminar el mes de Junio, asegura la SAC, los datos son bastante preocupantes por cuanto dejó una inflación total del 8.6%, una inflación de alimentos acumulada de 12 meses del 14.28% y una inflación de alimentos en junio de 0.5% mayor que el 0.48% de la total.

Los productos que más se afectaron durante los 12 meses, lógicamente fueron papa, fruta, verduras, hortalizas, carne de res y durante junio también cebolla, tomate, hortalizas y carne de res.

“Evidentemente lo que contribuyó a toda esta situación fue, en primer lugar, devaluación porque al principio era una inflación de costos que después se fue transmitiendo como inflación de precios al consumidor, esa inflación de costos que tuvo que asumir el productor muy poco a poco se fue transmitiendo a inflación de precios al consumidor, después tuvimos también la disminución del fenómeno del niño, se acabaron las heladas y empieza junio y tenemos sorpresa porque empiezan a salir las cosechas y la producción pero no se las compran a los agricultores, los campesinos no tienen nada que vender porque no tienen como transportar entonces los transportadores entran en huelga, se aprueba la huelga de camioneros y las cosas se enredan”, apuntó el dirigente gremial.

Paro camionero golpea exportaciones

Sobre la inmovilización camionera, la SAC expresó su preocupación por que ya se reporta una congestión en los puertos. Hay que tener en cuenta que de las 4.276.000 toneladas a exportar este año, hasta el mes de mayo iban unas exportaciones de 1.990.000 toneladas al haber una parálisis Colombia empezó a incumplir con esos programas, asunto muy delicado en comercio internacional.

El gremio especificó que según datos oficiales hasta abril que es una fecha clave en materia de importaciones, Colombia llevaba 4.900.000 toneladas importadas, eso es, según la SAC, un 24.4% más de lo que importó el país en el mismo periodo del año 2015.

“Le agregamos este panorama y el resultado final de los estudios preliminares que está haciendo la SAC es una inflación general de alrededor del 7% y una inflación de alimentos sobre el 9% entonces es un horizonte complejo que aunque hemos trabajado y estamos trabajando en algunos elementos con el gobierno, con el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural como por ejemplo aranceles, agua y su infraestructura, de igual manera en la parte laboral del campo, la mecanización del campo, la asistencia técnica o unas propuestas para la parte tributaria, no deja de generar alarma”, dijo el presidente de la SAC.

Dijo que Colombia necesita continuar con la producción de comida, insistió en la necesidad de aumentar la oferta de alimentos, pero aclaró que ese impulso se pierde ante la necesidad de controlar la inflación por parte del Banco de la República. Reconoció que desde el punto de vista de economía agrícola no es posible aumentar la oferta, precisamente por el elevado nivel de los tipos de interés que suben sin controlar la inflación de alimentos por falta de productos en mercado.

El vocero de los agricultores dejó claro que el país entró en una situación en la que en el sector financiero los datos reflejan que las colocaciones de crédito van por encima de las de capital de trabajo e inversión.

“Ahora las encuestas nos dan resultados muy similares a lo que hemos dicho sobre todo la última que fue entre abril, mayo y junio que es el segundo trimestre entonces la situación es, primero, una realidad compleja porque el paro de transportes ha hecho que todo el comercio de perecederos colapse” anotó Mejía.

Explicó que esta semana y puntualmente en el último par de días volvieron las caravanas que son protegidas por el gobierno con lo que se reanudó de alguna manera el flujo de productos y así empezará a despejarse los puertos y volverá ese intercambio entre los sitios de producción y los sitios de consumo.

Por el paro camionero las ciudades más afectadas evidentemente son Cali, Medellín, Barranquilla y Bucaramanga, Bogotá fue menos impactada porque la capital tiene una particularidad y es que hay pequeños productores que tienen transporte propio de camión pequeño y de trafico de menor escala para poder llevar a la central de abastos sus productos.

Alto precio de la carne es una constante

Sobre las reiteradas quejas de los comercializadores de carne que no soportan más el elevado precio, Mejía indicó que el asunto es grave porque muchas veces la gente cree que todo es fácil y desconocen del mercado y sus movimientos.

Dijo que hace unos seis meses se vendía potrero-báscula por ejemplo en el norte del Tolima en 3.400 y 3.350 pesos el kilo pero en el remplazo del equivalente de kilos era factible conseguir en 3.200, 3.300 pesos, dependiendo del sitio donde se adquiriera y entonces, especificó, se subió la carne potrero-bascula a 4.500 pesos pero a la hora de comprar ese reemplazo subió hasta 4.700 y 4.600 pesos el kilo.
“Para el productor o para el cebador, actualmente la utilidad neta es menor que la de hace unos seis meses porque el negocio de la carne y de la ceba es continuo, usted no puede hacer cuentas de que vendió y eso fue utilidad, no, tiene que buscar cuanto es el costo de su reemplazo”, expuso.

Ojo con las exportaciones

Si bien algunos culpaban del alto costo de la carne a la caída estrepitosa del hato ganadero y al posible sacrificio de hembras lo cierto es que la explicación está por el lado de las exportaciones.

En opinión del presidente de la SAC, Colombia tiene que evaluar con mucho cuidado las conveniencias del tipo de exportaciones que hace en bovinos. Dijo que es necesario aclarar si es ganado en pie y que controles hay, si es ganado ya sacrificado y por carcasas, es decir, ya por piezas de acuerdo al mercado donde se vaya a vender.

“Aquí hay que ser muy cuidadosos porque nosotros estamos acostumbrados a unos cortes de carne, los de Estados Unidos son diferentes, los de Egipto distintos y el argentino también, entonces cada país tiene su diferencial de cómo se corta la carne y como le gusta que llegue empacada y cortada pero ese es precisamente un detalle y una particularidad del mercado de exportación.

La producción agrícola, un asunto complicado

Sobre las diversas vicisitudes que tiene el campo las cuales van desde las económicas, sanitarias, geográficas y de violencia para el capítulo Colombia, el dirigente gremial consideró que no en vano el agro es un rompecabezas que las personas que están dedicadas a él tienen que entender.

Anotó que por la coyuntura de paro camionero, al no sacar de puerto los productos que han llegado importados como el maíz, la soya y la torta de soya va creciendo un problema en avicultura, porcicultura y ganadería de leche porque el maíz es importado casi que en un 75%, la soya, dijo, casi toda es importada, la torta de soya igual y va con destino a los alimentos balanceados, pero si no llegan a los hatos o granjas afectan la alimentación y encarece los costos de producción.

Esbozó el empresario que en avicultura y porcicultura los costos de los balanceados representan un porcentaje casi de dos terceras partes de los costos y en ganadería de leche especializada una tercera parte.

“Entonces si las personas que están mirando el sector agropecuario no tienen su cabeza en ese rompecabezas de como es el flujo de las proteínas vegetales para producir proteínas animales y como es el estilo de las proteínas animales, se forman desequilibrios”, sostuvo.
Comentó que un elemento vital en la economía agropecuaria es tener muy claras las cifras para evitar distorsiones que afecten finalmente la seguridad alimentaria, para este caso, la de los colombianos.

“Por eso nosotros cuando hablábamos del 60% del valor agregado, uno de los contribuyentes a ese valor y al crecimiento del 3.3% del año pasado fue el café. El grano contribuyo casi con el 54%. Esto muestra que es trascendental tener en mente esas cifras”, aseguró Mejía López.
Colombia Siembra es la salida

El presidente de la SAC, Rafael Mejía López, afirmó que el plan Colombia Siembra tiene toda la potencialidad que demanda el país rural. Sobre ese particular señaló que hubo unas inscripciones superiores a las expectativas, pero dijo que se necesita lograr vincular también a medianos y grandes productores dentro de esos proyectos para aumentar significativamente la oferta de alimentos.

Al profundizar sobre el tema, el dirigente gremial manifestó que el asunto no pasa única y exclusivamente por la sustitución de importaciones porque el gran reto de Colombia es cuantificar qué alimentos, qué productos y qué cantidades serán exportadas al mundo que está aumentando la demanda de comida.

“Nosotros somos muy buenos desde la oferta y siempre ofrecemos cosas que nadie quiere comprar en el mundo entonces hay que cambiar ese sistema y hay que entender que Colombia es un país muy prometedor en el sector agrícola, con gran potencial, pero urgido de revisar su oferta exportable”, expuso.

El futuro de Colombia es muy promisorio en agricultura y en ganadería si se tiene en cuenta la tierra como activo, la multiplicidad de suelos y de pisos térmicos.

La SAC considera que Colombia cuenta con 42.000.000 de hectáreas con vocación agrícola. Aparte de eso el país tiene entre 33 y 34 millones de hectáreas en pastos y cultiva en sus suelos 7.100.000 hectáreas.

“Entonces uno tiene que mirar cuales son los cultivos permanentes, cuales los transitorios, cuales son agroindustriales, cuales están es pastos, como es toda esa distribución de las 33.000.000 de hectáreas en pastos, las 7.100.000 en sector agrícola, con todo este potencial que tenemos caben el pequeño, la agricultura familiar, el mediano, el grande, aquí necesitamos es bienes públicos, necesitamos seguridad jurídica y algo que es básico: incentivos para invertir en el campo como incentivos tributarios”, replicó.

La paz y la agricultura van de la mano

Al abordar el tema de la paz y de los diálogos de la Habana que ya dejan sabores amables de seguir la senda de un diálogo diáfano y próspero que termine en la pacificación de Colombia, Mejía López dijo que hay varios aspectos a tener en cuenta en una agricultura de posconflicto.

Destacó que en ese tema se están moviendo cuatro elementos a tener en cuenta, uno dijo, es lo que se firmó en el primer grupo de acuerdos con las Farc sobre el sector rural, dos, lo que ha presentado las dignidades de cambio de la Constitución Colombiana para el sector rural, tres, los del Pacto Agrario que quieren cambiar el modelo agropecuario para Colombia y el cuarto que es lógico, el pensamiento de todo el sector agropecuario, el de la SAC que representa el 75% del PIB agropecuario formalizado.

La SAC tiene claro que mucho de lo que se ha hecho y hablado en Cuba se debe hacer haya o no haya acuerdo entre las Farc y el gobierno.

“El gobierno ha rechazado tajantemente algunas peticiones y el Presidente Santos ha sido muy firme en que el modelo que están pidiendo los representantes del Pacto Agrario no se va a dar y enfatizó que el modelo actual no se va a cambiar. Hay una iniciativa de cambio a través de unas firmas que están en todo su derecho de hacer, pero que aparentemente no ha tenido la acogida que ellos esperaban”, aseveró.

La nueva agricultura demanda instrumentos

Sobre la estructura que debe tener la agricultura en un entorno de paz, Mejía dijo que simplemente hay que echar mano de los nuevos y posibles instrumentos que están creados o que se deben crear.

Manifestó que Colombia y sus sectores productivos tienen que saber y aprender a hacer uso eficiente de la comercialización a través de la Bolsa Mercantil en donde se puede negociar de manera eficiente y rentable eliminando intermediarios y fortaleciendo aspectos deleznables.

“Aquí tenemos un sistema que se volvió muy difícil de entender que es el sistema en las cadenas productivas en donde el productor es un tomar de precios, no vende su producto y se lo compran, y del otro extremo el industrial, la gran extensión, Central de Abastos, es el formador de precios que él es el que compra ese producto, pero el agricultor no lo vende, se lo compran porque ellos son formadores de precios. Entonces de un lado el productor tomador de precios y del otro lado el industrial, el comercial que es el formador de precios y entonces lógicamente en estas cadenas los eslabones más débiles son los productores y son los que llevan las de perder”, indicó Mejía.

Para el presidente de la SAC, hay una cuestión a tener en cuenta la cual no es para mirar con desdén y es que con pacto en la Habana o sin él, con guerra o sin guerra, y tras la debacle de los hidrocarburos, la agricultura está llamada a ser el soporte y el futuro económico y social de Colombia.

“El argumento es totalmente cierto y por eso hay que entender que para producir hay que ser rentable, la verdad, nadie va a producir a perdida ni va a ampliar su oferta, entonces muchas veces sí vemos que una persona compra más animales o trata de ampliar su producción, pero es para compensar precio porque no se lo han subido, caso opuesto sus gastos si se han incrementado, en síntesis se busca compensar el valor del producto final de alto coso con mayor oferta”, añadió.

La SAC ha observado que hay algún interés de grupos capitalistas extranjeros por invertir en el agro colombiano como es el caso puntual de la Altillanura, pero manifiesta que dicho impulso se ha venido a menos por la incertidumbre que hay con la parte contractual y con todo lo que tiene que ver con reglas de juego. Una de las grandes preguntas es como saldrá la reglamentación de las Zonas de Interés de Desarrollo Rural, Económico y Social, ZIDRES que buscan catapultar la agricultura de gran escala en zonas baldías totalmente improductivas.

“Es cierto en el frente del agro hay mucho interesado, pero también mucho extranjero asustado, no hay nada diáfano”, concluyó Mejía López.

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