El entorno de las esmeraldas ha dejado una estela de lamentos y luto que jamás debió darse, algunos afortunados alcanzaron la gloria de la guaca, pero su falta de silencio los traicionó y terminaron sin piedra y sin vida. Dentro de las actividades mineras, la de la esmeralda invita a hacer un análisis retrospectivo y entender de esa manera por qué en el sector aparecieron ángeles y demonios.
Una explicación segura es que la ambición rompe el saco y que muchos labriegos que fueron pobres resultaron amasando fortunas de la noche a la mañana, una condición legítima, pero peligrosa cuando no ha habido estudio, formación o bases sólidas en valores y principios. Generalmente los fortuitos opulentos perdieron la cabeza, gastaron y gastaron hasta quedar nuevamente en el mundo de Ades y optaron por apartarse de la guaquería para entrar en el mundo del atraco y el hurto de piedras sin medir las consecuencias.
En la minería de esmeraldas hay gente demasiado buena y generosa, personas de bien que llegaron a una actividad con el fin de generar riqueza y oportunidad a muchos que jamás supieron que fue la dicha de tener plata. Igual llegan personas oscuras, frías, calculadoras y crueles que utilizando el poder de la amenaza consiguen avanzar en un entorno áspero, difícil y arriesgado, totalmente dependiente de la suerte, las bendiciones del Altísimo o la bondad de la pacha mama, labores sufribles y vertiginosas en donde en algunos casos aplica el dicho, “nadie sabe para quién trabaja”.
Hoy, y luego de ver casos de extrema pobreza en donde algunas personas envejecieron sin encontrar nunca nada en las vetas, toma mayor fuerza la agricultura dentro del contexto minero y de igual manera el turismo, ya que detrás de la esmeralda hay siglos o milenios de historia, guacata que llegó a manos de las culturas prehispánicas y con las cuales fueron marcando estatus, poder y linaje en las distintas familias chibchas del altiplano cundiboyacense. En el presente, hay experiencias espectaculares como el cacao y el café en el occidente de Boyacá, pero se muestran actividades paralelas como siembra de frutas y otros productos que aportan al PIB agrícola, al mejoramiento de los indicadores sociales y a promover nuevos retos a partir de la tierra, un ejemplo, ganadería especializada, valor agregado en cultivos, técnicas innovadoras para subir los rendimientos, buenas prácticas agrícolas y ganaderas y un trabajo arduo en inocuidad y oportunidad para exportar alimentos y numerosas obtenciones exóticas.
La esmeralda es vida en manos adecuadas, lleva progreso y comparte ingreso porque hay gente de confianza que gana con las guacas, existen comercios que venden muchísimo más con un nuevo rico y todo tipo de oferta de bienes y servicios que mueven la economía de manera importante. En manos equivocadas o amigas de lo ajeno, la gema pasa a un balcón de extremo pavor puesto que la muerte y las acciones violentas se ven como gélida rutina.
La minería ancestral, artesanal otra, pero legado de los muiscas, es un derecho para todos los colombianos que busquen una opción en las entrañas de la tierra, la misma Constitución Política dice que las riquezas de Colombia les pertenecen a sus nacionales, pero como en la colonia, el país siguió cometiendo errores y en este caso el despojo y la salida de riqueza no corrió por cuenta de la Corona Española, de Sámano, Solís, Espeleta o cualquier virrey, no, ahora la arbitrariedad la comete el Estado al entregar a firmas multinacionales los derechos naturales de los nacidos en Colombia, el oro, las piedras preciosas, el petróleo y muchos otros recursos que deben darle riqueza y calidad de vida a los colombianos, se van al extranjero, dejando apenas unos cuantos dólares que a duras penas pagan las fiestas absurdas de quienes celebran el voto de confianza de la inversión. Grave error. Hoy el Banco de la República necesita oro en cantidades, el país lo demanda, pero en lugar de acumular reservas auríferas para tranquilidad de la nación, estas salen como si nada, se esfuman y tan solo aportan el espaldarazo, el golpecito en el hombro y la sonrisa sarcástica de quien mira a los infaustos mecenas como diciéndoles, “estas jodido, diste papaya”.
En esta ocasión es bueno recalcar que si bien la Carta Política dice que el Estado administra los recursos naturales, igual precisa que este no es dueño en absoluto de los dineros que al monetizar joyas o riquezas, tienen como destinos inversiones perentorias en salud, educación, vivienda, calidad de vida y dignidad, todo el músculo financiero para evitar asistencialismo y ayudas que tan solo fabrican pereza y llenan de razones a los “inversionistas” para reclamar lo que no les pertenece, es por eso que los colombianos deben ir a los campos, habitar municipios y fomentar familia, empresa y emprendimiento desde las regiones.
Una cosa si es cierta, la esmeralda no es única y exclusivamente sufrimiento o tragedia, cuando se trabaja y se merece, los mismos ancestros van conduciendo al elegido a la guaca para premiarle su constancia, trabajo, lealtad, compromiso y generosidad, generalmente les llega a buenos seres humanos, abnegados así como desprovistos de cualquier ambición malsana. “Al que le van a dar le guardan”, y ese adagio se cumple en el sector esmeraldero en donde son más los que izan la bandera del respeto, la probidad, la decencia, la honestidad y el empuje que esos seres aferrados a Belcebú que no buscan con labor y esfuerzo superar las metas que día a día pone el hecho de estar en el mundo de los mortales, de los que deben ganar con labor, esfuerzo y rectitud.
Los expertos en gemas dicen que la esmeralda es la variedad verde del berilo, se trata de un mineral con algunos componentes adicionales, ciclosilicato de berilio y aluminio que en algunas ocasiones muestra pequeñas cantidades de cromo y muy rara vez, vanadio. No cabe duda que desde la antigüedad la esmeralda fue una piedra sumamente apreciada. En tiempos lejanos ya existían piedras de color verde de gran valor, tal es el caso de la malaquita y la variscita, piedras con un mercado potente y de alto valor.
El mayor costo de una esmeralda, aseguran los empresarios del ramo, depende totalmente de su transparencia, la opaca es común y su valor no es muy significativo, aquella translucida y brillante tendrá tanto valor como nadie se imagina.
Actualmente Colombia es el primer productor de esmeraldas, piedras preciosas que se exportan tras las explotaciones en los departamentos de Boyacá y Cundinamarca, en el eje afortunado de la cordillera oriental.
Los Muiscas fueron amos y señores de la esmeralda, eventualmente adelantaron canjes con otras culturas del sur del país, pero la gema colombiana llegó a Panamá y Perú, es decir que otras culturas adquirían las piedras para fabricar joyas e instrumentos muy aferrados a la espiritualidad. Con la llegada de los españoles la vida les cambió a los indígenas expertos en la extracción de las gemas básicamente con Gonzalo Jiménez de Quesada que aumentó la extracción a un ritmo acelerado. Las esmeraldas al igual que el oro financiaron las giras con fines de colonización y por eso los Muiscas terminaron trabajando como esclavos para la Corona, como si fuera poco los aborígenes salieron del terruño para atender otras exploraciones, una calamidad humana que revela por qué la población indígena cayó al 35 por ciento en 50 años.
Los siglos han pasado y el espíritu verde Muisca sigue presente en las esmeraldas, es por eso que a juicio de las almas que rebotan en las oscuras minas, la piedra brillante debe llevarle felicidad al más noble y constante minero. Al marcar el reloj las 10:30 de la mañana cruzamos el puente de madera que se encuentra entre el monte y que conduce a la mina El Tinajo. Allá nos aguardaba una nueva aventura, descender por unas escaleras metálicas para tener un encuentro con la minería esmeraldera en las profundidades de Gachalá, el municipio de Cundinamarca que extrae las más finas piedras verdes de berilio.
Antes de bajar al mundo de las guacatas notamos que los jóvenes mineros que ingresarían con nosotros hacían un especial ritual, en él les pedían a los espíritus de la mina y al Santo Padre, permiso para ingresar de manera vertical a ese lóbrego, frío y húmedo escenario de las verdes y valiosas esmeraldas, un entorno difícil que demanda sangre fría y aguante porque los trabajos de explotación se hacen en sitios complejos, eso sí bien delineados, ajustados y con la mejor ventilación.
En charla con Diariolaeconomia.com, el minero John Edison Gutiérrez Solano nacido en Bogotá, pero hijo permanente de Gachalá, aseguró que de la capital tan solo quedó el parto pues llegó a esta municipalidad de la Provincia del Guavio, para hacer lo que más le gusta buscar esmeraldas y aprender sobre minerales y piedras preciosas de manera permanente.
En la mina es plumero, pero al ser un hombre de total confianza para la empresa, eventualmente queda a cargo de la operación de la mina de donde brotan unas muy particulares esmeraldas. Bajamos por la escalera a una mina con 20 metros en su primera estación porque el fondo alcanza los 40 metros. En opinión de Gutiérrez Solano, ser minero es amar lo que se hace en las profundidades de la tierra porque es un oficio por momentos tenebroso, arriesgado y atropellado, sin embargo, aclaró, hay profesionalismo, conocimiento, experiencia y todo para superar el apuro que trae cada día.
A juicio de Gutiérrez no cualquiera nace para la minería y recalcó que ama su trabajo y le gusta, aunque anotó que tiene otras actividades que sabe hacer y es comercializar y vender, pero también buscar las piedras verdes, una pasión, un gusto y algo que le nace del corazón. Indicó que trabajar en minas no es nada fácil porque hay personas que resultan doblegadas por el vértigo y la claustrofobia, condiciones que las sacan automáticamente del oficio minero.
El tema, anotó, demanda paciencia, tranquilidad, preparación y conocimiento, pero en su momento celeridad y potencia para poder hacer extracción de esmeraldas una tarea muy dura. Por lo anterior comentó que contrario a lo que muchos piensan, no es fácil meterse en una clavada, un túnel o socavón, el asunto es de alto riesgo y en el subsuelo, expuso, se necesita talento, olfato y bendiciones para que en el proceso de día a día logren llegar las esperadas gemas.
Para ser esmeraldero hay que tener varias condiciones, las más importantes, conocimiento, paciencia, eficiencia, espiritualidad, fe, amor, recato, disciplina y un manejo estricto del silencio, este último puede marcar la diferencia entre vivir o morir. Si bien, John Edison Gutiérrez comparte la retahíla, se queda con tres pilares determinantes, el espiritual, lo físico y el tema mental.
El asunto de las esmeraldas no se ciñe por estudios o teorías, a criterio del joven minero, no se necesita ser geólogo para sacar una buena esmeralda, tan solo, razonó, se requiere energía, conexión con la tierra y tener a Dios muy presente porque solo esas fuerzas sobrenaturales deciden si la piedra es para una determinada persona, ya se ha visto que a muchos la guaca se les ha ido prácticamente teniéndola de frente, en la punta de la nariz.
El proceso de búsqueda, sostuvo el conocedor, debe darse con los mejores deseos por el prójimo, anhelando la prosperidad y la colaboración con los demás porque como lo repite, uno en esta vida vino fue a servir y no a pasar de agache. Analizando el por qué tantos envejecen sin encontrar piedras verdes, Gutiérrez Solano manifestó que la ambición extrema, la ansiedad y la falta de trazar un proyecto coherente para cuando llegue el momento, conlleva a pasar en blanco durante toda una vida como ha sucedido con muchas personas.
Es indescriptible el momento de mandar la pica y encontrar la piedra
En la vida de John Edison Gutiérrez Solano llegó por fortuna el momento de hallar esmeraldas, le pasó muy joven y dijo que la experiencia es única, grandilocuente e indescriptible porque lanzar la pica, hacer palanca y encontrar el brillo de una esmeralda no solo hace que se abran al máximo los ojos sino que articula una serie de sentimientos y emociones que cambian la vida y mejoran las proyecciones para vivirla.
“Es muy difícil decir todo lo que pasa en ese momento, el del encuentro con la esmeralda, sentí emociones tremendas y de inmediato doble las rodillas y le di gracias al creador por darme la oportunidad de conocer una partícula de lo que es él porque finalmente el creador hizo hombres, montañas, especies y claro está, esmeraldas”, declaró John Edison Gutiérrez Solano.
Este minero dueño de una conducta estricta y un método peculiar bajó a las minas desde muy chico, su señor padre lo llevó a buscar las esquivas guacatas en minas como Las Cruces y el Diamante, excavación de Julio Carranza donde el ilusionado progenitor de John Edison logró extraer una esmeralda. La historia es curiosa porque después de almorzar el afortunado cayó en un profundo sueño, esa tarde nadie lo despertó, la gente se dio a la tarea de picar y picar para salir luego a sus casas. Todos se fueron, se llevaron la herramienta y con una sola pica el señor Gutiérrez miró a un punto determinado, dijo aquí está la esmeralda, impactó el muro de la cueva y en efecto, lotería, allí estaba la brillante piedra, aguardaba por él. Apoteósico momento.
Gutiérrez Solano no se ha enguacado con una piedra demasiado grande, no ha extraído la esmeralda del tamaño y brillo deseado, pero ahí va, haciendo la tarea y esperando que su momento llegue, empero y como premio a su constancia encontró una piedra que bautizó María Luisa, un homenaje a su abuela paterna.
La piedra se conserva porque finalmente y con algo de suerte conseguir una piedra es fácil, lo complicado es mantenerse en un trabajo que pide prudencia, ahorro, austeridad y reserva. Este amable hombre de la esmeralda tiene claro que seguir buscando es la idea, pero pensando en empresa y bajo los más tenaces preceptos de sostenibilidad.
La minería, como se dijo al inicio de este artículo, es para todos, hay cabida y oportunidad porque de alguna forma todos los seres humanos tienen algo de mineros y eso lo mejoran con constancia y perseverancia, lamentablemente en el camino muchos se cansan y allí colapsa el sueño porque la clave es la tozudez y la insistencia. Muchos, tristemente, expresó Gutiérrez, desistieron faltando menos de un metro para recibir el gran premio.
El Tinajo es una mina con algo más de 25 años de actividad, allí todo es orden y verticalidad, la gente tiene su respectivo salario, hay condiciones de seguridad, ventilación y facilidad de maniobra. La idea, opinó el experto, es que haya muchos Tinajos, que ese buen ejemplo empresarial se replique en aras de la equidad, el empleo y la generación de riqueza. Para Gutiérrez Solano, la minería no debe ser solo para multinacionales sino para todos aquellos que logren un título minero al derecho y que pongan a funcionar el ingenio para hacer eficiente y rentable la búsqueda de esmeraldas.
Destacó el desprendimiento de la egregia familia Quintero que en tiempos de don Víctor alcanzó el éxito económico y lo compartió con los más vulnerables, tan lejos llegó que entregó títulos para que se rubricara la paz en las zonas esmeralderas y regalar ese halo de paz. Hoy Wilson Quintero retomó la iniciativa de su padre el reconocido Patriarca de las Esmeraldas, para seguir aportando y contribuyendo con el progreso de muchísimas personas, una muestra más que ganar es bueno, pero compartir es mejor, seguramente se disfruta más.
Una deuda de gratitud igualmente grande tiene John Edison Gutiérrez Solano con su jefe Dennis Fernando Grandas Mora, que creyó en la vereda a donde llevó sus recursos para invertirlos y generar desarrollo y empleo. Actualmente la mina tiene dos jefes, uno, Generación de Talento S.A.S, muy del corazón porque brindó estabilidad laboral y económica.
“El minero artesanal o común no tiene un sueldo tan solo la ilusión de extraer una piedra de gran condición y salir de problemas, pero nosotros tenemos una empresa que nos garantiza un sueldo, seguridad social, un apoyo adicional sin dejar de costado que existe la oportunidad de desencajar de la madre tierra las bellas esmeraldas. Tenemos un agradecimiento muy grande con dos señores ejemplares, don Wilson y el señor Dennis, que creen que por medio de la esmeralda y de la empresa minera contribuyen con el empleo, el desarrollo, tejido social e ingresos permanentes a muchos núcleos. En el caso de esta compañía hay quince familias que tienen asegurada la comida y su calidad de vida, todo un privilegio”, subrayó Gutiérrez Solano.
Este joven conoció en la minería verde todas las facetas, trabajó artesanalmente y a la de Dios, pero se dio cuenta que lo mejor es tener asegurado un salario y unas condiciones que finalmente le dan tranquilidad a muchas personas. Indició que Gustavo Gutiérrez fue el empresario que hace 25 años apostó por una minería de esmeralda sostenible y hoy los frutos son la consecuencia de haber hecho muy bien la tarea.
La minería es de máxima resistencia, dijo el trabajador y conocedor de esmeraldas, hay días en los que se quiere tirar la toalla, pero al siguiente día hay conciencia de que a este mundo se arribó para ganar y todo eso se logra de la mejor manera cuando se tiene amor y el trabajo en el corazón, finalmente ser minero de los buenos es vocacional.
En este momento. John Edison Gutiérrez Solano le intenta dar forma a un noviazgo, al parecer la futura novia ya terminó la evaluación y posiblemente se decida por el sí, igual hay en la vida de este especial minero una hija que lo hace trabajar con propósitos porque quiere ver muy bien a la niña y también a su familia. Dice que es un hombre enchapado a la antigua y por eso anhela tener su hogar, una buena mujer e hijos para darle una razón de ser a la existencia.
Con 37 años, Gutiérrez, sabe que es ganador y que no sabe de frustraciones, amén de las vicisitudes sabe que el tiempo del Eterno es perfecto porque tiene el control y sabe en qué momento ofrecer las cosas buenas que reserva para cada quien.
Esmeraldas verdes y piedras azules de gran valor
El Tinajo es un corte bendecido, en su interior hay esmeraldas muy bellas, con un marcado verde y un brillo único, también hay piedras azules, espectaculares euclasas que cada vez paga mejor el mercado de joyería. Al parecer es de las minas de Gachalá que tiene esa particularidad.
La euclasa, dicen los versados, es un mineral del grupo de los nesosilicatos. Esta piedra se descubrió en Rusia, al sur de los montes Urales en 1792, más puntualmente en el Óblast de Oremburgo.
Hoy El Tinajo maneja dos fuentes de explotación y la idea es extraer piedras preciosas verdes y azules. Desde la perspectiva de John Edison Gutiérrez Solano, la calidad de la esmeralda de Gachalá es la mejor por la pureza y es muy apetecida por su cristalización, buen color y diferenciación frente a otras piedras que no tienen el magistral brillo de las sacadas de las minas de esta población de la Provincia del Guavio.
En este momento el mercado sigue dinámico, las esmeraldas de Gachalá valen mucho más y como dato novedoso la euclasa está más costosa que la gema verde. Los precios siguen arriba porque como en la Ley de oferta y demanda lo más caro es lo que menos hay y actualmente la demanda es creciente, pero la producción ha mermado porque los cortes no están obteniendo como antes.
El descanso para John Edison Gutiérrez es sagrado, su tiempo libre lo dedica a la oración, pero igual a interactuar con los amigos, financiar asados, tomar cerveza, reír y jugar tejo, el secreto está, dice, en no dejarse llevar por la ambición, sabe que las esmeraldas llegarán, per es consciente que para eso es necesario trabajar y preparar la mente al igual que el espíritu. Mientras eso pasa y tiene el día libre, también ve fútbol, limpia el aura, duerme y sueña.
En la mina, antes de entrar invoca la presencia de Dios porque es consciente que nadie está exento de peligros o accidentes, llama a sus compañeros hermanos, los ve como una familia y sabe que las milésimas de segundo serán vitales con la ayuda divina para salvar una o más vidas. El minero amigo cree profundamente en Dios, pero no es amigo de la religión, para esta fantástica persona el Altísimo no se aprende, tan solo se lleva en el corazón.
Las nuevas generaciones de la esmeralda
Luis Gabriel García Pardo, es un joven nacido en Choachí, Cundinamarca, en 1997, es sin duda la nueva sangre de la minería y a juzgar por lo que dice es toda una promesa en un oficio que pide a gritos voces frescas, gentes buenas y empresarios dispuestos a generar sinergias como también ideas promisorias y totalmente desintoxicadas.
Dijo que la pasión por las esmeraldas le llegó luego que viera un documental sobre la vida de Víctor Carranza, su manera de erigir empresa, sacar esmeraldas y afianzar uno de los imperios de la piedra verde. En su plática, García Pardo afirmó que su pasión por la esmeralda se fue dando paulatinamente y en la medida en que fue madurando y haciéndose hombre.
Se propuso aprender todos los detalles de la esmeralda, desde su composición química hasta las zonas y países que las producen, igual enfatizó en las calidades y mostró orgullo cuando dijo que Colombia es la cuna por excelencia de la esmeralda ya que no hay cantidades ni calidades que igualen a las piedras nacionales, esas que va entregando la montaña en los departamentos de Boyacá y Cundinamarca.
En su trasegar este minero se acercó a los empresarios y guaqueros de mayor experiencia para enterarse de todos los pormenores de un oficio arduo, pesado y atiborrado de riesgo. De todos escuchó consejos, recomendaciones y optó por no dejar pasar por alto el más mínimo detalle, la meta inicial en su vida dentro del universo de la esmeralda fue el conocimiento.
La esmeralda, dijo, es muy difícil de extraer porque una persona puede pasar por encima o por debajo de ella, a diez o dos centímetros, de pronto a un metro, se puede quedar una producción esmeraldera y por eso es importante conocer las zonas en una región. Anotó que en Gachalá hay predios o franjas iguales a las de Chivor o Muzo.
Explicó que los túneles exploratorios suelen cruzarse con los llamados lisos, pero enfatizó que una vez se empieza es necesario romper zonas para ver cómo viene la montaña para darle derrotero al túnel en mención. Después de esto, indició García se hacen los túneles de esculque en donde ya se puede avizorar como viene la explotación en atributos y volúmenes.
Este joven encontró esmeralda en cuatro ocasiones y con eso pudo ver la técnica para extraer las gemas, una felicidad compartida que generalmente no se sabe describir. Agregó que lo bueno es que todos en el grupo disfruten de grandes momentos razón por la cual no importa que sea plumero, encargado de martillo, transporte o cualquier oficio, la idea es que todos tengan la dicha de ver cómo brotan las esmeraldas porque algún día en otro sitio pueden de manera apartada dar gracias por una esmeralda encontrada para emprender con nuevos proyectos.
La mina El Tinajo invierte en capacitación de su personal de manera tal que si ocurriera un siniestro todos estén en capacidad de reaccionar. Hace unos cinco meses tembló y quienes estaban dentro de la mina vivieron unos segundos de pavor porque aparte del movimiento y la incertidumbre, en momentos de esos la tierra emite sonidos que erizan a cualquiera, es como un bramido fuerte que intimida en medio del movimiento telúrico.
El minero Luis Gabriel García estuvo al interior de una mina distinta al Tinajo y debió soportar otro temblor, nada deseable, pero precisó que en esos casos ayudan los radioteléfonos y la coordinación del grupo. Dijo que quien va a delante debe ir muy pendiente de quien va atrás y recomendó mirar el techo sin perder ningún detalle porque en el momento de salir puede caer una petaca que perfectamente puede fracturar o matar, situaciones que deben preverse.
A sus 25 años considera que la minería es un arte que debe trabajarse con responsabilidad y de manera constante sin perder de perspectiva que es un oficio que tiene sus riesgos. Frente a esto, señaló, debe haber preparación física y psicológica. Insistió que el conocimiento en minería es determinante cuando se comparte puesto que ello mejora la productividad, los cuidados y los métodos.
En la búsqueda de esmeraldas, detalló García, hay un insumo esencial para encontrarlas y es el amor, una energía tan especial que no le da piedras a todos, tan solo a quien con obras, fe y paciencia las ha ganado. En su diálogo, el minero reconoció que la esmeralda no es para todo el mundo y no todos están preparados para tenerla más si la gema es de gran magnitud.
Instó a los mineros jóvenes para cambiar el chip y propender por una minería para todos, sin egoísmos ni violencia porque en ese sector hay cabida paras todos más en un país en donde todos necesitan, una opción ideal para generar cooperativismo, asociatividad y un beneficio para actores de la esmeralda así sean fracciones pequeñas. La idea, acentuó, es cumplir metas, ser equitativo y trabajar responsablemente y con el mayor compromiso.
Las cruces, una mina para tener en cuenta
En Gachalá y más exactamente en la vereda Los Alpes está ubicada la mina Las Cruces, una explotación con una historia muy particular porque hace unos años fue una sociedad que trabajó el Banco de la República en 1968. De esa veta salieron las esmeraldas más grandes encontradas en Colombia, La Emilia, La Indiecita y otras que dejaron grata marca en esta actividad económica.
El empresario y reconocido esmeraldero Wilson Quintero aseguró que de Las Cruces sale esmeralda de muy buena calidad, una piedra demasiado hermosa con unos estándares muy altos.
El corte fue uno de los tantos que inició don Víctor Quintero, pero lamentablemente falleció y no alcanzó a ver todos los avances logrados que le dieron paso a la extracción de piedras sumamente bellas y de gran valor. A ojo se ve que la excavación es demasiado prospectiva, pero como estuvo abandonada es necesario limpiarla y destaparla y así llegar a la zona para sacar esmeralda. La mina tiene en perforación 350 metros, no tan grande como los túneles de occidente o Chivor, pero con grandes perspectivas en explotación esmeraldera de calidad.
Los compradores de esmeralda de gran propiedad deben visitar el oriente de Boyacá o de Cundinamarca porque allí las piedras tienen una comprobada calidad por el añejamiento de las zonas, formaciones más antiguas que las de occidente lo que explica el por qué la calidad, el cristal y el brillo son más altos, eso sin dejar las tonalidades porque los tonos azules con la esmeralda de oriente es demasiado visible.
El berilo, explicó Quintero, tiene distintas tonalidades, rosa mejor conocido como bixbita, aguamarina, azul claro, Heliodoro, amarillo dorado, morganita, rosado y Goshenita, incoloro. Dentro de los berilos está la euclasa, una finísima piedra de color azul que sigue creciendo en demanda.
“La euclasa es prima hermana de la esmeralda y tiene un valor muy alto, todo por la dificultad para extraer piedras del subsuelo. Aquí podemos pasar cinco o seis años sin que encontremos una esmeralda y creo que en todas las minas es igual, un factor para determinar valores. Otro tema complejo es el de la inversión porque el costo es muy alto luego eso demuestra que en minería de esmeralda el tema no es soplar y hacer botellas, eso no es tan fácil”, dijo el empresario.
Una característica de los Quintero es el tejido social, la ayuda y el aporte en diferentes áreas, Wilson ha promovido la agricultura y ahora le da un espaldarazo al turismo, todo con el afán de impulsar regiones, marcas y destinos. La donación de terrenos a los desamparados ratifica que la minería no es que seduzca porque vuelva a la gente multimillonaria, pero sí más humana y sensible.
Parte del discurso de Wilson Quintero es dar con amor y generar pertenencia en las regiones, independiente de cómo se llame, todo para que las cosas fluyan mejor en agricultura, turismo y medio ambiente. En conservación está planteada una reserva natural, seguramente de las más grandes en Cundinamarca y posiblemente en Colombia.
“Nosotros tenemos casi 300 hectáreas en títulos mineros y le estamos apuntando a más de 300 hectáreas para crear una zona de reserva natural, una compensación a más de 30 años, todo un favor para el país en oxígeno, biodiversidad y turismo ecológico. Insistió en hacer compras de alimentos y materias primas con los productores de la región para alcanzar auto sostenibilidad, parte de la verdadera reinversión que queremos”, apuntó Quintero.
Igualmente dijo que es muy urgente replantear el modelo económico y básicamente el de minería porque las riquezas de Colombia están saliendo del país sin que a los colombianos les quede lo que honestamente les corresponde. Lamentó que las riquezas nacionales partan para otros estados mientras las familias se mueren de hambre y en precarias condiciones.
En su análisis los mineros más pobres son los esmeralderos porque nunca saben cuándo sacarán una piedra, caso diferente de los carboneros que saben de sus reservas, precios y ganancias, un sueldo asegurado por adelantado. En Colombia no se ha hecho un estudio serio sobre las reservas de esmeralda en Colombia, en este momento avanza uno con unas multinacionales, pero se trata de un sondeo a conciencia y no por cumplir unos requisitos con el Gobierno Nacional que exige un Crisco o Crirsco que en ocasiones obligan a mentir a los mineros sobre el cálculo de reservas e inversión que se sacará de las zonas.
Dijo que es necesario que el ejecutivo visite las regiones para que conozca las necesidades, las angustias, los temores y también las fortalezas de las regiones esmeralderas. Pidió parar la creación de leyes de escritorio porque infortunadamente se sigue haciendo sin conocer la realidad minera en todas las áreas.
Una urgencia es revisar el nuevo código minero de Colombia, fiel copia del brasilero en donde tan solo cambió el español por el portugués. No tenía por qué pasar eso cuando Brasil es de lejos harina de otro costal por su talento humano y muchas otras particularidades.
Aclaró que diferente a la definición del gobierno, guaquero no es una persona que hurta, es tan solo una persona enamorada de su tierra de dónde extrae las bellas guacatas. Es, detalló, simplemente gente ancestral y tradicional que cuida la naturaleza.
Algo para tener en cuenta es que con la minería a gran escala hecha con la represa del Guavio, muchos extranjeros llegaron a Colombia a enamorar mujeres que terminaron embarazadas, el igual, unos hijos sin padre y un asistencialismo perjudicial. Hoy el abandono es total y los colombianos más pobres no tienen derecho a tener una casa digna, un carro, educación y buena alimentación, todo dentro de políticas ecuánimes para hacer realidad un sueño llamado equidad.
Si esmeralda encuentras, a nadie se la muestras
Caminando apresuradamente por uno de los caminos destapados de Gachalá nos encontramos con Orlando Daza, cabalgaba lentamente en un caballo negro, nos saludamos luego de coincidir en camino más no en ruta ya que nosotros íbamos y él en equino aparentemente cansino venía. Paramos y luego de hablar del jamelgo platicamos un poco, claro está el tema era obligado, la hermosa y frenética esmeralda.
El señor Daza con 63 años de edad, cédula de Gachalá y pasado en Somondoco trabajó en minas de esmeralda y precisó que la esmeralda, aunque escurridiza y esquiva, algún día termina en la mano del guaquero que termina recibiendo un premio a la constancia.
En el lomo de su caballo miraba fijo hacia adelante, por momentos giraba su cabeza a las montañas y tras cavilar decía que anteriormente era mucho más fácil encontrar piedras porque no había que descargar mucho, hoy en día, anotó, se hacen túneles de 50 metros, pero otrora se recogían gemas en la tierra, como si se estuvieran cosechando.
Como en cualquier sector productivo el ser humano debe entender que siempre habrá cabida para todos, empresarios grandes, medianos y pequeños, pero igual no debe cerrársele la puerta a quien trabaja solo en zonas esmeralderas porque usualmente se trata de guaqueros o mineros que hacen su trabajo de manera artesanal y con derecho ancestral.
En ese punto Daza dijo que hay piedras para todos y manifestó que por tal razón no deben existir egoísmos o restricciones puesto que la esmeralda es de Dios, perteneció a los Muiscas y hoy cualquier colombiano tiene derecho a tomar algo, eso sí, trabajando, de lo que dejaron los habitantes del altiplano cundiboyacense.
En otros tiempos la situación era espinosa porque si se pintaba un corte la gente se metía a la brava, pasando por alto la pertenencia y el trabajo de quien hacía minería al derecho.
Encontrar esmeraldas es demasiado gratificante, la emoción invade y es tan grande que dopa al elegido, si hay hambre o sed, la sensación se olvida, ahí, dijo Daza, se necesita cabeza fría, para guardarlas y pensar con todo acierto en qué invertirá cuando comercialice la verde y brillante piedra, el plano debe ser exacto, la compra de bienes tiene que darse con celeridad porque la única verdad es que no siempre habrá riqueza y que la plata que llega muy pronto se irá.
En 1990 Daza encontró una muy buena piedra en Muzo, Boyacá, después de mucho trabajar, de buscar y hallar, cometió el error de mostrarle su esmeralda a una persona conocida por su mala fe y sus procedimientos draconianos pues no en vano caminaba acompañado de 200 pájaros.
En esa ocasión cuando quiso negociar el regalo que bondadosamente le dio el Altísimo en la veta, pidió siete millones de pesos mientras el oscuro hombre miraba con detenimiento la piedra. Al escuchar la suma, lo observó firmemente, le entregó la esmeralda a tiempo que lanzó una lacónica respuesta, no, tome.
Al ir donde sus allegados narró la historia y la recomendación no se hizo esperar, había que vendérsela a como diera lugar porque de no hacerlo, el hombre recio, ambicioso y tramposo lo pelaba.
“Me devolví y hablé con el temido personaje, le dije que estaba dispuesto a venderle la piedra, pero que cuanto me daba para cerrar el trato. Inmediatamente abrió la boca y me ofreció 800.000 pesos, finalmente arrimó al millón. En mi presencia la vendió en 15 millones de pesos, como quien dice se me fueron 14 millones de las manos y en ese tiempo la plata todavía valía”, con algo de aburrimiento remembró don Orlando Daza.
Algunos enemigos le aguaron la fiesta al mal hombre pues al poco tiempo murió, jamás aprovecho el negocio y Daza ya se encontraba camino a Gachalá, sitio en el que se quedó porque arrancó la producción esmeraldera en el pueblo y la fortuna le sonrió porque trabajando y guaquiando hizo plata. De vez en cuando pensaba en su anécdota y determinaba que unas veces se gana, otras se pierde que no siempre las cosas son para uno.
Dijo que los ancianos de la guaquería que mueren pobres o actualmente pasan necesidades no contaron suerte porque muchos estuvieron parados en las esmeraldas y no las vieron. Es por eso, concluyó, que es bueno tener una actividad adicional como las labores agrícolas porque sin plata de las piedras verdes de algo hay que echar mano. Hoy Orlando Daza termina con entusiasmo su casa de dos pisos y sigue en la vida con recuerdos buenos y malos, pero con la tranquilidad que todo lo ha hecho correctamente y que viene de familia esmeraldera neta, la que encontró esmeraldas de considerable tamaño.
Después de despedirse con toda la cordialidad, Orlando Daza partió en el lomo de negro, el caballo que le prestó un amigo para hacer las compras y diligencias del día. Se fue tranquilo con una sonrisa iluminada por el sol de la mañana, negro se fue perdiendo en el camino mientras con seguridad yo pensaba, este señor sabe de su oficio, seguramente cuando vuelva lo encontraré cabalgando en Guaca, nada extraño sería.