Sábado, 06 Septiembre 2025 00:00

Por importaciones industria de calzado perdió la fe, pero no empuje ni prestigio

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Por importaciones industria de calzado perdió la fe, pero no empuje ni prestigio Tomada-de-Temu

Los fabricantes nacionales dicen que el contrabando y la competencia desleal sigue generando menoscabo en un sector que fue diezmado en detrimento de empleo y crecimiento.

Los seres humanos encontraron en el calzado una verdadera solución de protección y abrigo para los pies desde hace 15.000 años entre la edad de piedra y el neolítico, con los siglos esta comodidad se fue convirtiendo en arte expresado en diseño, color y vanguardismo, una parte esencial de la moda que logró afianzar desarrollo económico, empleo, tejido social y oportunidad empresarial.

Esta actividad de convertir el cuero en calzado o en accesorios útiles para la vida cotidiana llegó a Colombia con la conquista, pero básicamente en la colonia, época en la que llegaron zapateros del Viejo Mundo, unos inmigrantes que tenían como origen Italia, Inglaterra, Alemania y desde luego España. Antes de seguir con este trabajo periodístico de hoy hay que dejar claro que previo al arribo de los europeos al Nuevo Mundo, algunas comunidades indígenas ya usaban calzado como aconteció en Norteamérica en donde determinadas tribus fabricaron zapatos en cuero tipo mocasín. En las tribus de Centroamérica el uso de calzado era ocasional y por eso se habla de alpargates, muy de los Andes, sandalias y huaraches. De todas maneras, el ir de un lado a otro descalzo era normal y la protección de los pies no era algo determinante en los tiempos prehispánicos.

La industria del calzado como tal logra su desarrollo en Colombia en los inicios del siglo XIX, un periodo en que el uso de zapatos estaba destinado exclusivamente para los domingos. Este dato permite observar que por falta de asociación y fuerza gremial el sector de manufacturas en cuero estaba muy lejos de lo alcanzado por Brasil, México y Argentina.

En Colombia la gente utilizó preferentemente alpargatas o cotizas, las cuales tenían mayor demanda por ser un calzado barato fabricado con algodón, cáñamo y yute. La historia de la gran industria de zapatos en el país empieza a contarse en 1913 cuando se fundó en Bogotá calzado La Corona. Era un momento de cambios y transformaciones que impacto positivamente el ingreso de los nacionales que empezaron a utilizar más manufactura una oportunidad aprovechada por muchos visionarios que optaron por arrancar con el negocio dándole vida a empresas como Faitalia de Barranquilla en 1917, Beetar en Cartagena, 1923, pero también Cicodec y Grulla en Medellín por allá en 1933. En Bucaramanga se abre en 1946 por iniciativa de inversionistas italianos factoría Derby, empresa que influyó notoriamente en ese comienzo y consolidación de la zapatería santandereana.

 

 

Las empresas fueron evolucionando, paulatinamente pasaron de una tecnología italiana ya vetusta a otras opciones, empero, el talento, la innovación, la creatividad y un diseño con sello único fueron poniendo al calzado local como uno de los grandes fabricantes y exportadores de la región, impulso que se desplomó con la apertura económica y las políticas de Cesar Gaviria Trujillo que llevó muchas empresas a la quiebra entre ellas demasiadas del sector de la manufactura en cuero que siguieron enfrentando años difíciles por contrabando e importaciones de otros oferentes diferentes a China.

Las dificultades de alguna manera ayudaron porque los empresarios sobrevivientes al caos que originó la desgravación arancelaria apostaron por calidad y diferenciación como el verdadero blindaje frente a los desafíos de la globalización de los mercados, hoy quizás con un nuevo aire por el cambio en el modelo económico impuesto por Estados Unidos y su política proteccionista.

Este medio ha hecho un ejercicio interesante y es visitar periódicamente el eje empresarial del barrio El Restrepo, un centro comercial a cielo abierto, creado en 1935 cuando el mundo pasaba por la Gran Depresión y en ese sector del sur de Bogotá florecía un barrio de perfil obrero fruto de la expansión urbana en esta ocasión fruto de la puesta a disposición de 108 fanegadas que hacían parte de la Hacienda Quiroga. Los tiempos no cambian, Bogotá recibió grandes migraciones por la Guerra de los Mil Días que se desarrolló entre 1899 y 1902, pero después con nuevos episodios como la violencia de los años 50.

Los masivos arribos de la población campesina permitieron que en ese tiempo prosperara una industria que dejaría todo un compendio de fabricación, calidad, aporte y origen. No se puede obviar que en los años 50 el 60 por ciento de los labriegos que lograron llegar a la capital del país lo hicieron sin zapatos, eran personas que huían con lo poco que tenían y la desnudez de sus pies era un común denominador.

 

 

Sin duda, el calzado poco a poco dejó de ser exclusivo de las elites y se fue masificando incentivando la apertura de factorías y sólidas empresas transformadoras del cuero. La industria no llegó de manera fortuita ya que una gran cantidad de fabricantes decidieron trasladarse del barrio Las Cruces que vieron en El Restrepo un mercado atractivo por la masa obrera, una ubicación geográfica envidiable y una población de artesanos que ya conocían la transformación y el manejo de las pieles, una serie de factores que ayudaron para que el suburbio fuera un eje ideal de elaboración y venta de calzado, puntos favorables que invitaron nuevos empresarios a invertir en calzado, el admirable impulsor de la economía del otrora imberbe barrio.

Hoy El Restrepo, ilustre sector empresarial ubicado en la localidad Antonio Nariño tiene otra realidad, sus fabricas de calzado fueron cerrando sistemáticamente y paradójicamente en cada local desocupado fueron abiertos almacenes de producto importado, una total afrenta para quienes pusieron la primera piedra del desarrollo y la industria en el sur de Bogotá con factorías de calzado y marroquinería, Sin embargo, quienes aún subsisten se resisten a dejar toda una vida de esfuerzo y posicionamiento de marca, otros dueños de un enorme corazón emprendedor arrancaron con la idea de reiniciar la fabricación con productos de calidad para retomar la manufactura y así gradualmente ir recuperando un sector que tuvo con orgullo el “made in Colombia”, con calzados finos, duraderos y con todo el diseño y la clase que le caracterizó, a tal punto que los grandes centros comerciales del país venden con mucha dinámica los zapatos de este barrio, hechos por grandes maestros para los compradores más exigentes.

Fuimos afortunados en sostener dos gratificantes charlas con mujeres de empresa, con fabricantes de El Restrepo, seres humanos espectaculares y atiborrados de experiencia y conocimiento que experimentaron bonanzas, auges y momentos fastuosos, pero también problemas, quiebras, pérdidas y soledad en sus bodegas, de todas maneras, tienen algo muy en común resurgen como el Ave Fénix, no dan su brazo a torcer y todo porque aman y llevan en la sangre eso que tan bien saben hacer, los mejores zapatos.

Al llegar al admirable Restrepo en medio de un sol destemplado y frágil, un clima extraño que llegaba con un tenue rocío invitaba a hacer similitudes con la impactada industria del calzado, de hecho frente a la Iglesia Nuestra Señora de la Valvanera le narré a mi hija Valeria la compleja y recurrente situación, esa que llegó a un punto tan agudo que los empresarios pagaron una misa de réquiem por el sector del cuero, y no era para menos, día tras día clausuraban fábricas y salía personal, un daño tremendo para muchas familias, pero eso no importaba porque el asunto era seguir en la moda del libre comercio.

 

 

En charla con Diariolaeconomia.com, la gerente de calzado Varos Sport, Blanca Rosa Carbonell Toro, aseveró que los empresarios y en esencia las micro, pequeñas y medianas empresas del sector del calzado y la marroquinería perdieron la fe porque ningún gobierno estuvo a la altura de los comprometidos industriales saturados de escuchar retahílas de promesas que jamás se hicieron realidad, tanto así que muchas factorías desaparecieron sin que nadie se ponga colorado. Los mandatos, todos iguales, dijo, omitieron la culpa por el desempleo, las quiebras y el hambre de muchos que salieron a engrosar los cinturones de miseria, paradójicamente los grandes capitales y las personas más reconocidas pagan impuestos de cero o con tarifas increíblemente bajas, todo el peso fiscal se lo dejaron al pueblo a ese que vota partiendo de los principios de honestidad y trabajo por una Colombia mejor, eso que ni tibiamente asoma.

Pensar en reindustrialización suena difícil, pero no imposible pues el tema requiere de mucha inversión, impulso, empuje y el concurso decidido del gobierno, iniciativa que si no se hace de esa manera será totalmente inviable. La empresaria precisó que suena poco consecuente que mientras el gobierno habla de rehacer el aparato productivo, proponga una reforma tributaria inclemente la cual se acompaña de una Ley de Financiamiento igualmente austera que acaba con lo poco que queda de competitividad.

Lo lógico, puntualizó, sería bajar tarifas, optimizar el recaudo y acabar con tantas gabelas llamadas exenciones, como algunos lo han dicho, abaratar el país es posible y con ello se labraría el boom de la inversión y el empleo que finalmente es el mejor subsidio, pero inexplicablemente, cuestionó, a los gobernantes no se les ocurre nada, tan solo extraer del público lo poco que queda en los bolsillos.

Para la empresaria hay esperanza en las nuevas generaciones de empleadores que ojalá sean impetuosas, trabajadoras, innovadoras y echadas para adelante para que le den continuidad a los negocios que se afianzaron durante décadas en medio de sufrimiento, angustia, contrabando, importaciones y abandono estatal. Expuso que los gobiernos fueron todo un fiasco porque apostaron por el libre comercio, el mismo que archivó el presidente de Estados Unidos Donald Trump, por resultar perverso para todas las economías que hoy van en harapos y sin industrias.

 

 

Al avanzar en la plática, la directiva explicó que Varos Sport es una empresa con 40 años de historia en la industria de calzado puesto que empezó desde la fabricación de zuelas, venta de cuero hasta fabricar totalmente el producto, afianzarlo y ponerlo en un cómodo punto de venta. Aparecieron los problemas, pero como lo expresa escuetamente, a trancas y mochas, la empresa sigue adelante, en medio de una lucha permanente frente a la poca ayuda del Estado que no pone un peso para estimular la fabricación de bienes poniendo a tono la capacidad instalada, pero caso opuesto aumenta hasta la saturación la carga impositiva, haciendo hasta lo imposible porque todo vaya a pique para seguir justificando las importaciones y el mismo contrabando, un olvido que genera menoscabo en las micro, pequeñas y medianas empresas que hoy en día trabajan con mucho talento y éxito en producto, pero comercialmente a la de Dios.

 

“Tristemente no nos miran y como somos pequeños productores el apoyo es muy poco y en ocasiones casi nada, pero pese a todo vamos para adelante porque en estas empresas se consigue el ingreso para educar los hijos, sostener los gastos hogareños y otras obligaciones, una razón muy de peso para no abandonar nuestros talleres, para no claudicar y muy por el contrario seguir luchando”, declaró la señora Carbonell Toro.

 

La empresa comienza por la iniciativa de un cuñado de la respetable y comprometida Blanca Rosa. Un hermano de su esposo inspiró la idea en vista que toda su vida fue fabricante de calzado integral. Anteriormente, anotó, hacer zapatos era un asunto demasiado artesanal, se trataba de trabajos hechos a mano y con todo el rigor, pero explicó que actualmente han salido máquinas con tecnologías sumamente avanzadas que acortan el camino a tal punto que algunas entregan casi terminado el producto, pero por ser costosas los empresarios no tienen la musculatura suficiente para hacer ese tipo de inversión y por ello muchos continúan utilizando mano de obra y talento, haciendo calzado muy a la antigua usanza, pero con las mejores especificaciones y atributos.

Es fácil notar que esa osadía que arrancó en 1985 pasando por distintas etapas arrojó favorables resultados, en los buenos momentos las ventas fueron excelentes y había manera de crecer y progresar, pero llegaron circunstancias apremiantes como la revaluación del peso, la entrada incontrolable de calzado chino y un desplome sectorial que puso a muchos contra la pared porque ya se venía remando río arriba con la apertura económica.

 

 

En un momento la empresa que ocupa un piso de buena extensión mantenía llenó de vendedores y colaboradores. En esos tiempos, recordó, había una ventaja y es que cuando la gente pedía un tipo de zapato y no se tenía, sencillamente se le fabricaba en las calidades, modelos, diseños y hormas que el cliente pidiera. Sin duda eran momentos en que todo era factible y rentable porque había demanda y las condiciones empresariales ayudaban.

Trabajar con calzado, agregó la muy gentil Blanca Rosa, era un tema interesante y retador pues en cada calzado se iban perfectamente hasta 25 insumos o más por cuanto aparte de cuero, pegante y remaches, existen otros componentes como cremalleras, ajolotes, caucho, madera, corcho, plástico, textiles y muchos más porque el calzado y la manufactura en cuero es una industria que necesita todo tipo de materias primas.

La empresa llegó a tener 25 empleados, hoy cuenta con cuatro personas que ayudan en la fabricación, pero el sitio se ve solo, totalmente diferente a las épocas de bonanza cuando todos fabricaban y ganaban lo que incluía al comprador que se hacía con zapatos en cuero, durables y relativamente económicos.

Hubo un instante en que el punto de venta era excelente porque acudía mucha gente, pero con la llegada masiva del calzado importado a precios irrisorios, la industria se fue al piso, un tsunami que se llevó un número considerable de fábricas y trabajadores, gente que pasó de tener comodidad e ingreso digno a quedar en la física calle, situación que se dio inclusive sin que hubiese reforma laboral ni nada parecido, el mercado interno jamás necesitó una, ya que se vendía todo e inclusive no se daba abasto con la oferta exportable.

 

 

 

“La apertura económica fue mortal para el pequeño fabricante en menos de un año ya estábamos invadidos de producto chino un factor que acabó sin piedad con la industria nacional y los pequeños pagamos una costosa factura porque inmediatamente nos afectó, desde allí empezó el deceso de empresas y la salida impresionante de personal, esa medida significó una hecatombe y hoy después de la fatídica decisión siguen los problemas y el desdén estatal, en efecto es muy lamentable”, comentó la gerente de calzado Varos Sport Blanca Rosa Carbonell Toro.

 

Una salida al problema es el mercado interno que, con la voluntad de la gente y las ganas de ponerse en los pies calzado de calidad, duradero, de muy buen diseño ayudará a mantener con vida lo poco que queda de la industria local. Carbonell Toro reconoció que el calzado chino tiene buena elaboración, sin embargo, dijo, los fabricantes colombianos han alcanzado y superado esos niveles de diseño y cualidad, un asunto que ha permitido avanzar para competir con grandes ventajas con una elaboración realmente bonita y llena de confort.

La empresaria sostuvo que el tema de calidad sigue siendo una cualidad de el barrio El Restrepo, particularidad que le da confianza al cliente porque tiene la seguridad que, si se fabrica en el sector, es de hecho el mejor calzado.

En esa tarea de visitar permanente el eje productivo del Restrepo, es alarmante observar que día a día se cierran empresas, algo que corroboró la fabricante quien lamentó que son cantidades los talleres y almacenes de venta directa que bajan la persiana para siempre, todo porque no hay garantías, los impuestos merman competitividad y como si fuera poco, la economía está por el piso, una deplorable y cruda realidad.

 

 

Analizar el contexto genera melancolía porque un barrio que fue industrial y manufacturero hoy tiene el 80 por ciento en promedio de negocios con producto extranjero, no hay medidas ni políticas de Estado para la industria que permitan soñar o apostar por la sostenibilidad.

Otro inconveniente es que los chinos están acaparando el cuero y eso es letal para los empresarios del calzado que tienen que importar esa materia prima esencial o pagarla internamente a precios casi imposibles, una competencia adicional porque los chinos trabajan con unos precios muy inferiores a los de la industria manufacturera colombiana que pierde terreno día por día.

 

“Nuestra realidad da para llorar, tenemos mano de obra costosa, materiales de muy elevado precio, componentes costosos, una carga impositiva inhumana, cero atención del Estado y ahora ni piles tenemos porque China se está llevando todo, hasta ganado en pie luego nuestro escenario sigue siendo oscuro, no vemos luz al final del túnel, una mala noticia porque de esta actividad dependían miles de familias en todo el país puesto que un taller ponía pan en la mesa de 30 o 40 personas, eran núcleos con verdadera calidad de vida, muchos desistieron y algunos estamos pensando en dejar todo, pero el amor y la tradición pueden más y por eso seguimos batallando”, apuntó Blanca Rosa Carbonell Toro.


Las temporadas navideñas son un bello recuerdo

Aunque sucede en varios sectores, las enormes ventas navideñas y de fin de año han caído estrepitosamente, después de la pandemia cambiaron muchas cosas y entre ellas la manera de adquirir bienes y servicios, un hecho que sacó a la gente de las tiendas que ahora prefiere comprar en línea.

 

 

En opinión de la conocedora, muchas personas cambiaron sus decisiones a la hora de comprar y se inclinan por los centros comerciales sin importar que el producto cueste más en vista que tienen parqueadero, plazoleta de comidas y otras ofertas que enamoran. Tristemente a la gente se le olvidó que El Restrepo es un centro comercial a cielo abierto, sin embargo, siguen llegando compradores, pero no es igual a los tiempos de oro.

Otrora las compras de calzado se hacían en El Restrepo, hoy el público prefiere una adquisición cercana y acude a los almacenes de los barrios que cuentan con su zona comercial o como se dijo a esos grandes emporios en donde prácticamente encuentran de todo.

Otro instrumento o medio de compra, afirmó Carbonell Toro, son las plataformas, pues el mercado digital se impuso impresionantemente, a tal punto que a Varos Sport y a otras empresas les tocó montarse en el cuento para seguir vendiendo toda vez que estaban quedados por haber seguido en una tradición de venta directa en donde la atención masiva de público agotaba, pero encantaba.

Lo cierto, agregó, es que las ventas se han dinamizado con las nuevas tecnologías y los jóvenes se volcaron decididamente a las plataformas en donde escogen, pagan y a los dos o tres días, cuando no en cuestión de horas, tienen el producto deseado en casa, una logística que está moviendo y absorbiendo demasiado comercio. La ventaja aún latente, advirtió, es que sin fábricas no hay plataformas y por ello los empresarios deben seguir adelante sin bajarse de ese moderno bus tecnológico que bien utilizado aumenta los volúmenes de despacho.

 

 

La empresaria recuerda con mucho dolor la quiebra experimentada en 1996, tragedia que se extendió hasta el año 2000 porque muchos se fueron debiendo cantidades impresionantes de dinero a causa de que en ese tiempo se fiaba con una factura, todavía se creía en la palabra y por eso daba confianza una letra, un cheque o la valiosa promesa oral de pago, sin embargo llegó la mala época, no se vendió lo esperado y los que habían sacado mercancía no cumplieron con sus obligaciones ocasionando una bancarrota tenaz porque algunos clientes no pagaron cuentas de 25 millones de pesos de la época, un dinero grande que sumado provoca nudos en la garganta.

Para paliar la situación a Blanca Rosa y su esposo les tocó vender propiedades para pagar deudas, una situación que se vio en otras fábricas que hicieron hasta lo imposible para ponerse al día y seguir luchando y poniendo la cara ya que resultaba complejo cerrar e irse sin decir nada o dejando a muchos esperando un pago. La empresa siguió adelante tras pagar una enorme cantidad de dinero, ello producto de salir de activos fijos importantes, pero lograron superar el momento y hoy siguen metidos en un mercado del que aprendieron considerablemente.

 

“En su momento se lo dije a mi esposo, prefiero no tener nada, pero garantizar tranquilidad porque en ese tiempo se le pagaba intereses al banco y a la gente que nos prestaba 15 o 20 millones para poder trabajar, pero salimos de esa propiedad, pagamos y hoy fabricamos calzado de muy buena calidad, seguimos haciendo parte de una hermosa tradición sin presiones y sin alterar nuestro sosiego. La caída fue muy dura, pero desde ese entonces decidimos hacer las cosas de otra manera, aumentar la laboriosidad con menos empleados, luchar y estar al frente de los compromisos. De todo eso nos quedó claro algo, todo se paga de contado y por eso jamás se volvió a fiar, el mecanismo se acabó”, confirmó la empresaria.

 

Por fortuna la marca se ha posicionado, Varos Sport maneja una línea escolar de estimables características que se mueve fuertemente en temporada, aunque igual es dinámica durante todo el año porque maneja solo producto en cuero, tanto blanco, azul, café o negro, algo que hizo muy fuerte a la firma que también se mueve promisoriamente con la línea infantil ya consolidada en centros comerciales.

 

 

Allá en la carrera 24 G número 18-13 sur en pleno Restrepo las personas igual consiguen calzado para dama y caballero con variedad de estilos. La empresa vende por mayor y detal, es decir que nadie con buen gusto no se priva de unos buenos zapatos colombianos, el legado y esfuerzo de una tolimense y un paisa que encontraron en Bogotá el vehículo para cristalizar sueños amén de las vicisitudes.

A juicio de Carbonell Toro, la idea es seguir con todo el ánimo, empujar empresa y no permitirse caer, hay momentos supremamente apremiantes, pero justo ahí es donde se debe avanzar contra viento y marea porque afortunadamente cada día se encuentra un motivo adicional para seguir en el duro trote.

Todo cambió para los empresarios del calzado, por ejemplo, Varos que vendió en temporada cinco millones de pesos diarios, pasó a ejercicios de un millón en momentos sorprendentes, pero generalmente se logran tan solo 200.000 o 300.000 pesos por día, lo de dos o quizás otres pares de zapatos. Una ventaja es tener la sede en Bogotá, una ciudad generosa que le ayuda a mucha gente a cumplir sus metas porque tiene comercio para todo, una metrópoli que acogió a Blanca Rosa quien dejó con mucho anhelo su Melgar del alma.

Su esposo nacido en Rionegro, Antioquia, también encontró en Bogotá el mercado ideal para hacer empresa, tener un hogar tranquilo y educar hijos bajo los mejores conceptos de probidad, atención permanente y buen ejemplo., El calzado confirmó la unión de Blanca Rosa, un arte que se lleva en la sangre y que, por encima de las dificultades permite llegar lejos con paciencia, amor e insistencia.


Moda Femenina, otra grata historia

También en el retrepo conocimos a una gran mujer y a una empresaria a imitar, la gerente de calzado Moda Femenina, Luz Dary Miranda, quien logró que su emprendimiento progresara hasta consolidar una marca que pone en los pies de las colombinas calidad, diseño y estilo, un calzado de variedad muy bien hecho, en cuero y garantizado.

La cruzada arrancó hace cinco años cuando de manera independiente la empresaria inició con la elaboración de calzado casual. Sostenerse no ha sido sencillo porque Miranda encontró dificultades con los zapatos fabricados en China que por lo general son baratos, un tema más complejo a la hora de competir, aunque en el camino se dio cuenta que imposible no hay nada sobre todo si se diseña bien y se ofrece un producto de cualidad y óptima calidad.

Expuso que este 2025 ha resultado difícil en ventas por el calzado que sigue llegando de Asia, un punto a considerar porque los arriendos, los servicios y los materiales son extremadamente costosos, una factura a la que se le debe agregar el personal que es igualmente caro y de manejo nada fácil por las nuevas disposiciones que dificultan absolutamente todo.

En su comienzo llegó a vender cuatro o cinco pares de zapatos y en estos tiempos ha tenido semanas en la que no se inició venta, días muy malos en los que no se facturó absolutamente nada, hoy los comerciantes o los dueños de los almacenes piden tan solo seis pares y no los 24 pares de antes, actualmente están haciendo reposiciones, el negocio, anotó, ya no es lo mismo.

 

 

Independiente de los problemas y las duras circunstancias, Colombia es un mercado que da para vivir y con estrategia, diseño e inventiva los negocios pueden alcanzar el mejor puerto. En opinión de Luz Dary Miranda es perentorio estar dentro de los más exigentes estándares de moda para poder hacer el correspondiente mercadeo, un ítem que contribuyó con las mejoras de la fábrica que sigue y sigue observando las tendencias en zapatos para dama.

 

“Aquí en mi negocio vienen y les gusta mucho el calzado, pero la gente busca lo que esté de moda y por eso no me ha faltado el trabajo. Hay ciudades con prestigio en este sector como pasa con Bogotá, Bucaramanga, Cali, Cúcuta y Medellín, unos centros de moda que mantienen una muy buena línea en donde se impone diseño y calidad, factores determinantes en las ventas”, señaló la Gerente de calzado Moda Femenina Luz Dary Miranda.

 

En aras de tener el mejor producto y asegurar despachos, la empresaria hace uso de los mejores materiales e insumos, pues dice que ahorrar muchas veces cuesta y por eso no baja la guardia y se asegura de llevar al mostrador lo mejor de sus estilos, afianzando marca y un producto lleno de atributos porque la finalidad es que la gente siga pidiendo calzado totalmente convencida de la innovación, el detalle en cada trabajo y la calidad en materiales, un trabajo hecho para enamorar al público.

Para subir el nivel de ventas, los productos de Moda Femenina se exhiben en las redes sociales como Facebook, una estrategia que optimizó los pedidos porque inobjetablemente el mayor volumen de ventas es el que se hace por el mecanismo digital, obviamente hay negocios que se hacen directamente con empresarios o comerciantes conocidos de Medellín, Tunja y Bogotá.

 

 

Para este fin de año Luz Dary espera mejores ventas y por ello le apunta a una mayor producción de calzado para poder recuperar algo de lo perdido porque en 2025 las tiendas estuvieron solas, con un menor índice de despachos.

Esta joven empresaria cree que las medidas arancelarias de Estados Unidos seguirán transformando el mundo porque prácticamente obliga a los estados ociosos a invertir en sus aparatos productivos, es decir mejorar la agricultura, la agroindustria y desde luego la industria en todas sus expresiones, algo que podría aliviar las penas de los empresarios del calzado y las manufacturas en cuero.

Insistió en que reindustrializar el país es algo factible, pero trabajando de la mano con los gobiernos, haciendo sustitución de importaciones y apostar por la producción nacional, algo que se hace más fácil porque Colombia es un país de gente muy trabajadora y metida de lleno en lo que hace.

En estos momentos se ha dificultado acceder a la mano de obra, de todas maneras, dijo la fabricante, si se paga bien y se garantizan las condiciones, lo que incluye un pago oportuno, con seguridad los colaboradores van apareciendo.

 

 

 

“En momentos difíciles de la economía, con la invasión del producto chino y otros factores, demasiadas empresas cerraron, la gente se quedó sin trabajo y por eso hubo un impacto social tan fuerte. La idea es recuperar las empresas, hacerlas dinámicas y crecer, una maratón empresarial que pide sentar en la mesa al gobierno con sus ministerios, las alcaldías y las Cámaras de Comercio, todos generando ideas y dando soluciones para retomar el camino y sacar provecho de la Colombia industrial y próspera”, expresó Luz Dary Miranda.

 

Todas las condiciones, manifestó la empresaria, están dadas para resurgir porque inclusive fuera de Colombia el calzado y la manufactura en cuero elaborada por verdaderos artistas tiene un admirable reconocimiento, muchos en el mundo quieren zapatos, carteras o accesorios fabricados por las valiosas y exclusivas manos colombianas.

La diseñadora y propietaria de la marca Moda Femenina recalcó que no es complicado exportar y llevar calzado de calidad a tantos países que ya saben de las características del producto manufacturado en los talleres colombianos. Igual dijo que el comprador colombiano debe ponerse la mano en el pecho y apoyar la industria nacional porque solo así habrá crecimiento, empleo y oportunidad, hacerles el gasto a los productos extranjeros significa condenar empresas a su desaparición y a dejar a muchos sin el sustento de sus hogares.

El tema, subrayó, no pasa por hacer un simple favor, no, la industria quiere que los colombianos valoren el buen calzado que tienen a la mano y los artistas del cuero que están detrás de esos bienes. Dejó claro que Colombia produce zapatos y marroquinería de excelentes calidades que a la hora de ver el costo-beneficio y la durabilidad resultan muy económicos. Es por eso que Moda Femenina y todas las fábricas nacionales esperan que los nacionales apoyen el impulso y la valentía de quienes pasaron por los momentos más complicados, fueron a la quiebra y volvieron al comercio para decir presente y ofrecer calzados aún mejores, totalmente evolucionados y de gran diseño.

 

 

 

“En Moda Femenina tenemos para los clientes calzados de gran variedad, diseñados pensando en moda, muy suaves, con toda la calidad y el mejor precio. Para nosotros será un enorme placer atender a las personas que quieran hacerse con los mejores zapatos para este fin de año, desde ya los estamos esperando con zapato casual para dama y jóvenes, muy apropiados para oficina y uso diario”, expuso Luz Dary Miranda.

 

La fabrica ofrece precios cómodos que van desde 65.000 pesos hasta 85.000 y 95.000 pesos, todo con el sello Moda Femenina, calidad que por ser punto de fábrica sale mucho más económica.

Hoy hay siete personas trabajando, pero para atender la temporada de fin de año será necesario reforzar el número de colaboradores y llevarlo mínimo a diez, pero hay confianza en que todo saldrá a pedir de boca porque está el mercado de Bogotá, pero hay clientes que vienen de Boyacá, Santander, Llanos Orientales, Tolima y Huila.

Cabe recordar que entre el 85 y el 90 por ciento del calzado en cuero puro que absorbe el país se elabora en las fábricas del Restrepo, una elite en la que está Moda Femenina, empresa que anhela tener una navidad entera en 2026 porque la idea es que vuelvan las fábricas y se recuperen las abultadas ventas.

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