Sábado, 21 Junio 2025 00:29

2025 podría ser un año muy bueno para el calzado: ACICAM

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Los empresarios siguen reinventándose, no bajan la guardia en calidad y apuestan por mejores momentos para retomar la industria y llevarla a los lugares que le corresponde por atributo.

En la industria del calzado muchas cosas han cambiado, según los antropólogos el hombre creó los primeros zapatos hace 40.000 años en el Paleolítico Medio cuando utilizaron piel y los diseños apuntan a un calzado hecho para soportar las muy bajas temperaturas. Lo cierto es que desde que el hombre optó por cubrir sus pies muchas cosas han pasado, pues acceder a unos zapatos o unas botas llegó a tener un significado e inclusive marcó diferencias en estatus y poder.

Otras teorías apuntan a que los zapatos aparecieron solamente al final del paleolítico, unos 10.000 años antes de cristo, todo por unos registros expresados en pintura que entregaban detalles de una industria igualmente añeja, la talabartería, una preparación de pieles que iban a la manufactura de botines que se usaban solo para salir de la vivienda, pues la gente normalmente permanecía descalza.

Ponerles abrigo o protección a los pies era un tema de clases sociales y así lo muestra Egipto, pueblo milenario en donde el calzado estaba solamente destinado al Faraón y su equipo de gobierno. Por su parte en Grecia tener calzado era sinónimo de libertad en tanto que en Roma era usual ver descalzos a los esclavos y a los delincuentes con unos tortuosos y pesados zapatos de madera.

Esos tiempos milenarios fueron característicos por el uso de sandalias, pero con el tiempo fueron incursionando otros tipos de calzado como por ejemplo las botas. Los griegos fueron muy profesionales en el diseño y fabricación de escarpines, vino tras una exhaustiva labor el acomodo del calzado a diversos tipos de pies y trabajo, abriéndose paso la oferta de modelos para sacerdotes, soldados y gente de la aristocracia. Los romanos replicaron los avances helenos, los hicieron aún más exclusivos, pero los vieron asimismo como talismán o fuente de buena suerte.

La Edad Media abre mucho más esta industria, le quita el uso distintivo y excluyente para ponerlo al servicio de las personas, en ese tiempo llegan al sector diseñadores y artistas que entran a competir con diseños y creaciones que fueron también la excusa perfecta para esconder los pies defectuosos, un ejemplo es el rey Carlos VIII que echo mano del tacón con punta cuadrada con lo que ocultó su gran secreto, esa gran incomodidad, píes de seis dedos.

 

 

De igual forma Luis XIV impuso el calzado de tacón para tapar su baja estatura, algo que les sirvió a muchos en la época. Ya con la Revolución Francesa en furor entre 1789 y 1790, un hecho que acabó de tajo con la monarquía absoluta, rindiéndose a la vigencia de la República, la expansión de ideas ilustradas entre las que ondean libertad, igualdad y fraternidad, el calzado sigue ampliando su radio, solo que con zapatos planos y sandalias. En el siglo XIX por todo ese impulso de desarrollo llegan a las vitrinas modelos más atractivos y surgen nuevas maneras de fabricar calzado. Es precisamente en ese momento cuando se conoció el calzado Oxford.

Los años corren, las fábricas crecen por todo el mundo y se dispara un mercado de grandes proporciones que llevó soluciones a los diferentes países, pero también comenzó una época de comercio y exportación de modelos, colores y tendencias.

En Colombia se usó calzado desde tiempos remotos, hay registros de sandalias desde tiempos prehispánicos, pero también otros tipos más elementales. Con la conquista incursionan nuevas formas de fabricación, aparece el cuero tratado como insumo esencial, una tendencia que incentivó la elaboración artesanal de calzado. El siglo XX fue de innovación, mecanización y fabricación a gran escala, una necesidad por la proscripción campesina, las guerras y los fenómenos acelerados de urbanización.

En siglos ha pasado de todo, Colombia alcanzó a tener un bien ganado prestigio que a la fecha sostiene, ya que los creadores de zapatos se conocieron por diseños vanguardistas, comodidad, calidad y finura. Este tema del calzado toma mayor impulso por estos días con el International Footwear & Leather Show, IFLS + EICI gran cita de la industria a cumplirse entre el primero y el cuatro de julio en las instalaciones de Corferias.

En charla con Diariolaeconomia.com, la presidente de la Asociación Colombiana de Industriales del Calzado, el Cuero y sus Manufacturas, ACICAM, Marcela Caicedo Ríos expuso que en 2025 la industria ha tenido un buen arranque puesto que a enero y mayo de este año ha logrado exportar una cifra interesante comparado con igual periodo del año anterior en vista que en solo calzado la cifra supera los 11 millones de dólares con un aumento del 2,2 por ciento versus el año 2024. En marroquinería, dijo, también las ventas superan los 16 millones de dólares.

 

 

Aclaró que estos meses han resultado fundamentales sobre todo para hacer rotación de inventarios, pues al revisar las cifras de producción estas han disminuido algo que se debe principalmente a que las empresas y los productores comercializadores se dedicaron a salir de ese stock durante los cuatro meses que han transcurrido y eso gracias a que el consumo va muy bien. Agregó que cuando se revisan esas dos cifras en donde la producción no despunta, pero el consumo sí, lo que se observa es que los comercializadores han dedicado este inicio de periodo a salir de inventario y por ello se espera una tendencia al alza en términos de fabricación.

En exportaciones se registra un dos por ciento en los despachos, asunto que se explica por la época del año, época estacional que permite prever que vendrá un repunte en los meses que restan del año. La dirigente gremial explicó que, en asuntos de calzado, Colombia tiene dos temporadas importantes, la escolar de enero y febrero, así como la de madres que fue también muy buena.

 

“Venimos de dos años, 2023 y 2024 que fueron muy complicados para la industria y lo que se ve ya es un repunte en exportaciones y consumo, luego esperamos que esa sea la senda”, declaró la presidente de ACICAM Marcela Caicedo Ríos.


Colombia destino en calzado para varios países

Anteriormente la importación de calzado a Colombia estaba casi que en su totalidad con origen China, pero hoy es visible el crecimiento de grandes factorías y marcas de Brasil como también de firmas mexicanas que ven en el mercado colombiano una muy buena oportunidad. Igual sucede con Vietnam que descubrió nicho y dinamizó sus ventas de calzado al país del café suave.

 

 

A criterio de la directiva, todo ese boom de inversión en el sector calzado es la consecuencia de las buenas relaciones que tiene Colombia con los países fabricantes, generalmente grandes productores que están haciendo unas apuestas comerciales gigantescas como pasa con los brasileros que entraron dando mercancía en consignación, una facilidad para el comerciante que puede pagar después.

Otro punto que justifica la llegada de marcas y nuevos jugadores al mercado del calzado en Colombia es la globalización y el libre mercado, una mercancía que llega legalmente porque declara lo que interna y que hace parte de las exigencias de la industria frente a cómo se deben hacer las cosas. En opinión de Caicedo Ríos, Colombia debe trabajar intensamente para fortalecer su industria del calzado para que sea competitiva frente a los precios que brindan quienes están creciendo a nivel global.

Si por el lado de la inversión Colombia va por buen camino, en materia de industria local el país no la pasa bien, habida cuenta que siguen los cierres de fábricas los requerimientos de reestructuración de pasivos. Un asunto es que la pandemia envío a muchos empresarios a la bancarrota pues los dejó en situaciones apremiantes que les impidió seguir produciendo, aunque hay que precisar que antes de la pandemia las importaciones de China ya eran enormes a tal punto que en la iglesia de la Valvanera en el sector de El Restrepo en Bogotá se hizo la misa de réquiem por el sector del calzado, una tendencia que se veía crecer a tiempo que nuevos jugadores pedían pista.

A juicio de la vocera se ve la reorganización de algunos empresarios que han sido y siguen muy fuertes, pero otros que definitivamente no lograron sobreponerse a lo que sucedió. Otra realidad es la fabricación informal, una torta que sigue creciendo y generando inquietud entre quienes pagan salarios, impuestos, servicios públicos y hacen todo al derecho. La lucha de los probos y formales se da contra quienes siguen impulsando el contrabando, una realidad muy dura del mercado local.

 

 

Hay asuntos pendientes para catapultar la industria como un todo y sacarla de problemas como por ejemplo diligenciar por fin una reforma tributaria que abarate el país y lo haga viable, algo que se puede hacer bajando el impuesto de renta, el IVA a un dígito y eliminando exenciones al igual que asistencialismo. Por esa vía el país atraería inversión y de manera inmediata pondría a la gente a trabajar recuperando la dignidad y la sonrisa a la que lleva un ingreso obtenido en franca lid y con derechos legales de por medio.

Preocupantemente la reforma laboral que recibió su bendición en el Congreso de la república disparará por simple lógica los índices de informalidad en todos los sectores porque un empresario no podrá cumplir con todas las exigencias contempladas. Hoy esa informalidad en producción se ubica según la presidente de ACICAM entre el 25 y el 27 por ciento.

Hoy hay un fenómeno sugestivo y es que existe un importante número de empresas y marcas nacionales que producen en China y comercializan en Colombia en donde las compañías grandes están teniendo en promedio un porcentaje 60-40, 70-30 y entre 70 o 60 su producción local y 40 o 30 por ciento de importado porque prácticamente complementan su oferta, pues hay líneas de producción que son inviables en el país por carencia de insumos o materias primas, un tema que eleva costos de producción por lo que a las empresas reconocidas les resulta más económico importar, una realidad a la que el gremio no se puede negar porque está frente a la competitividad también de las compañías.


Geopolítica, cambio de modelo y forma de hacer negocios

Las medidas unilaterales de Estados Unidos marcaron un hito en el comercio internacional, para algunos rompió los tratados de libre comercio y para otros sepultó el modelo económico o Consenso de Washington. Desde el análisis de la presidente de ACICAM las medidas del presidente Trump se han percibido en dos vías, está por supuesto una ventaja en la que queda Colombia como país, pero a la espera de qué se pacte con China, pues el arancel impuesto del 10 por ciento está suspendido, sin embargo si el arancel para China supera el diez, habría una ventaja para Colombia frente al producto asiático para crecer en el mercado estadounidense, pero aclaró que hay una amenaza a la vista y es la monumental capacidad instalada de China luego los productos que no ingresen a Estados Unidos muy seguramente terminarán en América Latina lo que incluye a Colombia y su listado de inconvenientes.

 

 

La dirigente dijo que sin duda hoy podría no haber TLC porque a un convenio de cero aranceles se le impuso unilateralmente el 10 por ciento, lo que sugiere el rompimiento del acuerdo, una decisión que inclusive da para entablar demandas ante la Organización Mundial del Comercio, OMC. El gremio anotó que prácticamente hay que soportar el mayor arancel porque estratégicamente Estados Unidos es un mercado en el que Colombia se mueve muy bien, luego no sería consecuente entrar con disputas. Habría un ejercicio como país y le correspondería al gobierno colombiano definir de qué forma enfrentará las decisiones unilaterales.

Hoy lo poco que le queda a Colombia en industria del calzado y marroquinería es la consecuencia de verdaderos artesanos y artistas del cuero que siguen apostando por diseños distintos y muy diferenciados. No se puede negar que el país tiene buen gusto, maneja calidad y pone lo mejor a la hora de crear calzado de gama alta, de muy buen aspecto y todo el confort.

La invitación a los colombianos es para que compren calzado y producto colombiano más no brasilero, mexicano o chino, el futuro de los empresarios depende de la fidelización y las compras que los clientes le hagan a la industria nacional hoy contra las cuerdas por importaciones enormes, contrabando y lavado de dinero.

Hay talento, Colombia como país mágico ubica su sello abigarrado y todo su hechizo para poner en el mercado internacional zapatos de reconocida calidad, esos que decoran pies y los hacen sentir tan cómodamente.

 

“Hay que seguir con esa campaña, compremos colombiano porque si no apoyamos a nuestra industria siendo nacidos bajo este cielo, obviamente ese vacío lo seguirá llenando otros jugadores y fabricantes, algo que no resulta justo ni coherente, luego manos a la obra a creer en nuestro país, en nuestro producto, en nuestros innovadores y artistas que le dan vida distinta al cuero y a otros materiales, debe haber conciencia para volcarnos a respaldar a la industria local”, expuso la presidente de ACICAM.

 

 

Hoy persiste un problema enorme y es la salida masiva de cuero crudo o en azul para China, todo un dolor de cabeza porque el ejercicio deja a la industria colombiana sin materia prima para fabricar calzado o prendas de marroquinería. Hoy, comentó Caicedo Ríos, se ve que el productor no cuenta con las pieles necesarias y menos la calidad que demanda. Hoy siguen altas las cifras de importación de cuero, algo insólito con el hato ganadero de Colombia, una muestra más que inclusive entre cadenas hay muy poca colaboración.

Para la próxima versión del IFLS hay mucha expectativa, en la de enero la meta de ventas fue de 10 millones de dólares, número que ascendió a 12 millones de dólares, la siguiente feria que es de menor tamaño hace calcular que las ventas llegarían a siete u ocho millones de dólares, pero hay que esperar y hacer todo lo posible para que lo proyectado se pueda cumplir.

Los problemas geopolíticos que no se pueden obviar y más después de lo ocurrido con la crisis global logística, hace pensar en tener una producción cada vez más cerca del consumo, no depender de unas cadenas tan largas como acontece con los países asiáticos, verbigracia China, Vietnam y otros de donde se importa mayoritariamente y que con cualquier decisión que no depende de Colombia sino de terceros, se corta el suministro, algo que constriñe a fortalecer toda la cadena regional de insumos y producto terminado para evitar la dependencia de quienes están tan alejados sobre todo ahora con tanta novedad geopolítica y que abastecen igualmente de componentes y otros materiales. Lo realidad, sentenció la dirigente gremial, es que a Colombia le toca importar.

Actualmente el sector calzado genera en promedio 200.000 puestos de trabajo y pueden ser más si el colombiano le compra a la industria colombiana que produce con calidad, diseño, color, ingenio y mucha pasión, todo por un precio viable y unos empresarios tozudos y resilientes que ven en 2025 un año mejor independiente de la incertidumbre y las locuras del mundo.


Bajan importaciones y contrabando, mejora la producción local

A su turno el Vicepresidente Ejecutivo de ACICAM, William Armando Parrado, informó a este medio que para el año 2024 el país importó 42 millones de pares en promedio, zapatos que principalmente vienen de China que participó con 21.9 millones de pares seguido por Brasil con 8.5 millones de pares y Vietnam, otro de los orígenes que llega con mejores precios, ese calzado arriba con un precio más alto en promedio que pueden ser 20 dólares muy superior al de China que ingresa a valores de 11 dólares.

 

 

En porcentaje de calzado importado China va a la cabeza con el 42 por ciento y el 21 por ciento tiene como origen Brasil, de hecho, se nota una contracción importante y se ve que hay controles y decisiones que desinflaron un comercio vertiginoso de calzado chino. Según expuso Parrado, hay un fenómeno puesto que en 2012 las importaciones de calzado ascendieron a 82 millones de pares sobre unos 125 millones de pares que consumen los colombianos, tan sencillo como que tenían arrinconados a los empresarios nacionales. El agravante fue que en ese momento los zapatos ingresaban con precios artificialmente bajos, es decir, venían declarados por debajo de un dólar por lo menos 20 millones de pares de esos 80, un problema demasiado agudo para la industria local, pero a partir de eso se adoptaron unas medidas arancelarias que son los umbrales de importación y con eso fue controlada la subfacturación extrema, es decir se siguió importando, pero con precios de mercado, un factor que ayudó a la industria nacional.

Hoy en día la importación de calzado llega a 40 millones de pares lo que muestra que ya la tasa de penetración de importaciones se ha disminuido dándole más campo a la industria nacional, de ahí la importancia de las medidas arancelarias.

 

“Mientras mantengamos estas medidas la industria colombiana puede tener un respiro, incluso estamos ya en mora de incrementar estos umbrales de precios para controlar un poco más el tema de la subfacturación, pero digamos que así se está moviendo el mercado actualmente”, enfatizó William Armando Parrado.

 

Con la pandemia fueron cerradas 2.000 empresas de calzado y marroquinería, pero una vez se reactivó la economía muchas de esas empresas que bajaron la persiana retomaron o crearon nuevas empresas, en ese sentido, apunto Parrado si bien muchas empresas se cierran, igualmente varias se están creando, tendencia que está muy a la par.

 

 

Muchos de los dueños de estas factorías cierran una y abren otra con lo cual siguen en el negocio porque quienes están en la industria toda la vida han fabricado calzado, es decir que, si por algún motivo liquidan una, la otra está lista para aperturar.

Después de muchos años el área del calzado y la industria siguen adoleciendo de política pública para la defensa del sector y generalmente los programas estatales se quedan cortos de cara a la dinámica que necesitan las factorías, por otro lado, no muchas firmas de calzado están aprovechando este tema. Colombia, indicó necesita una política arancelaria mucho más fuerte para seguir combatiendo problemáticas como el contrabando y la misma informalidad, luego el gobierno está en mora de poner nuevos programas en favor de la industria. Con la subfacturación se vio que fue utilizada para lavar dinero al igual que el contrabando, pero con los inflexibles controles el asunto ha mermado.

 

“No estamos en contra de las importaciones, pero lo ideal es generar un mercado mucho mejor, es decir en óptimas condiciones para el productor nacional que es lo que básicamente se le solicita al gobierno nacional y con eso el empresario colombiano está en condiciones de competir con el extranjero y lo hemos visto”, subrayó el Vicepresidente Ejecutivo de ACICAM.

 

Un tema curioso es que los calzados chinos han mejorado en calidad, igual por las medidas arancelarias ha habido un control más rígido y por eso el calzado de uno o dos dólares ya no se ve en el comercio, lo que obliga a extraer de China calzados con mejores características, además dentro de la política de estado en el gigante asiático está el mejorar en atributo, algo que han logrado, pero esa calidad, añadió Parrado, de todas maneras cuesta.

 

 

Explicó que los zapatos importados de muy buena calidad igual tienen valor agregado y tienen unos precios competitivos o de mercado más no los artificialmente bajos que llegaban antes, a menos de un dólar y con una calidad malísima, hoy el tema cambió y hay calzados que ya compiten.

Más allá de las medidas y los controles todavía se sigue viendo en el mercado calzado de muy bajo costo y con todos los problemas a que conlleva un artículo demasiado barato, infortunadamente, afirmó Parrado, sigue habiendo demanda para ese tipo de zapatos, posiblemente por el asunto de presión en el poder adquisitivo de los colombianos, pero ya se está viendo que el consumidor colombiano cada vez está exigiendo mayor calidad, la que encuentra en la producción nacional y por eso al hacer el parangón, es más el calzado local que se ponen los colombianos que los que ofrecen desde el extranjero. Hoy los ciudadanos del país están adquiriendo 75 millones de pares sobre 120 millones de consumo, una cifra que muestra el buen momento del calzado colombiano.

Expresó que hay mejores ventas porque el empresario le está apostando a la diferenciación como también al valor agregado y están invirtiendo más en el diseño, para la muestra en el desfile de lanzamiento del IFLS + EICI, las tendencias mostradas por Marcela Sanz y eso dice que hoy las empresas están más y mejor informadas al respecto porque saben que el consumidor actual es sumamente enterado y además quiere ser sofisticado, tiende a ser aspiracional y quiere algo diferente al resto, productos que ubica en el mercado nacional con todas las gamas, colores y preferencias, un país con mayor diversidad que en los nichos extranjeros.


Calzado colombiano también en Emiratos Árabes Unidos

Colombia exporta calzado preferencialmente a Estados Unidos, país que tiene un tema de calzado de cuero sobre todo el formal, también líneas como botas y botines para dama, todo con cueros de primera calidad y un diseño enamorador. Otras exportaciones colombianas de calzado parten a Ecuador, pero es un mercado de zapatos sintéticos y también diferenciado, otro buen cliente de Colombia es Costa Rica a donde llega calzado en cueros de gran calidad y bastante sofisticado.

 

 

Hoy Colombia está viendo unos mercados emergentes muy buenos como los de las islas del Caribe y Centroamérica, toda una parte de turismo en donde en las góndolas y boutiques se ve calzado de excelente calidad manufacturado en Cúcuta, Santander y Bogotá, productos que encantan a los viajeros que ven diferenciación y atributos.

Sigue siendo importante la región Andina y ahora se están analizando unas exportaciones muy importantes en los dos primeros meses del año hacia Emiratos Árabes Unidos, mercado que se espera logre consolidarse con el tiempo porque en esa latitud les gusta la calidad y el buen gusto.

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