Tramontina más que un espectacular producto, lleva implícita una historia que parte de los inmigrantes italianos cuando Europa era escenario recurrente de guerras locales y desde luego las dos confrontaciones mundiales, la primera o Gran Guerra desarrollada entre el 28 de julio de 1914 y el 11 de noviembre de 1918, la segunda empezó el primero de septiembre de 1939 y llegó a su fin en 1945 una vez derrotada la Alemania Nazi y el beligerante imperio de Japón que pretendían una expansión armada en el Viejo Mundo y Asia.
El fundador de la empresa fue Valentín Tramontina, de padres italianos, un hombre recursivo que empezó con una herrería pequeña en donde llevaba a cabo reparaciones para la industria y ponía las herraduras a los caballos, una solución afortunada en la ciudad de Carlos Barbosa, todo en los primeros años del siglo XX.
Don Valentín Tramontina nació el 17 de julio de 1893 y dejó de existir demasiado joven un 28 de febrero de 1939, no alcanzó los 50 años, pero su legado fue concebido casi que para la eternidad. Durante su corta estancia, Tramontina de vena italiana y sin aversiones por el trabajo, fue empresario, artesano y colono de las tierras del sur en Brasil, su emprendimiento sacó provecho de la puesta en marcha del ferrocarril y junto a él empezó a escribir una historia diferente, no en letras de oro, sino a su mejor estilo en acero inoxidable.
Todo lo que logró este empresario oriundo de Santa Bárbara, municipio de Bento Goncalves, es motivo de admiración, entre ese paraje montañoso, Tramontina fue dándole forma a su gran empresa, esa que concibió con un talento innato, pues según cuentan, era iletrado ya que no aprendió a leer o escribir. Sus padres eran naturales de Poffabro, jurisdicción de Frisanco, en la provincia de Friuli-Venecia Julia en la Italia Nororiental.
Como los grandes empresarios fue un visionario y pensando en la expansión que traería el ferrocarril, partió para Carlos Barbosa, urbe en donde abrió un taller de reparaciones y empezó a fabricar las famosas herraduras y navajas. En su cruzada no estuvo solo, lo acompaño Elisa Cecco, con quien contrajo matrimonio en 1920, unión de dónde salieron tres hijos, Ivo, Henrique y Nilo.
Hay que evocar que en 1930 don Valentín elaboró el cuchillo Santa Bárbara con referencia número uno, una pieza de gran condición que dejó ver buenas ventas y una fabricación en serie, de todas maneras, hubo problemas por la crisis de 1929 que hizo metástasis en los años 30. Una vez se produce su deceso, la herrería fue asumida por su señora Elisa Tramontina.
La empresa erigida en 1911 en el mandato de Hermes da Fonseca lleva más de un siglo produciendo artículos de reconocida calidad y funcionalidad en las familias e inclusive en los restaurantes y sitios de gourmet en donde logro consolidarse como una buena herramienta que durante décadas y épocas ha garantizado finos cortes, prestigio y toda la versatilidad.
A la fecha, la compañía cuenta con diez fábricas y le da empleo a más de 5.500 personas que producen 24 millones de unidades mensuales de todo tipo, un producto fino, exclusivo y con lo mejor en la industria de la forja que llega a más de 120 países.
Tramontina es sin lugar a dudas uno de los principales fabricantes a nivel internacional de enseres para el hogar, básicamente utensilios de cocina, cubiertos, cuchillos de todo tipo, bandejas, charolas, bufeteras, así como soluciones expresadas en ollas, vajillas parrillas, lavamanos, muebles y otros artículos de gran exigencia a la hora de transformar el acero inoxidable o la madera.
Las ollas de Tramontina se caracterizan por tener una tecnología antiadherente gracias al uso de starflon que aparte de todo ofrece resistencia a la abrasión y tremenda durabilidad. Tramontina sigue imparable en el mercado, tiene en portafolio más de 10.000 productos, eso sí, llenos de exclusividad, estilo y sofisticación.
En diálogo con Diariolaeconomia.com, el presidente del Consejo de Administración de Tramontina Eduardo Scomazzon, habló de la manera cómo evoluciona la empresa en medio de la dificultad con las materias primas, esencialmente el acero para forja, un producto impactado por la crisis global logística y posteriormente por la guerra entre Rusia y Ucrania, en ese sentido, expuso, que el año 2021 fue difícil y retador para todas las cadenas de abastecimiento y Tramontina, manifestó el directivo, tuvo algunos problemas que pudieron ser superados y solucionados.
Enfatizó que en 2022 las cosas mejoraron, el mercado logró acomodarse y las operaciones fueron nuevamente normales durante ese periodo. Confió que 2023 será un año muy especial tanto en Brasil como en Colombia.
El mundo ha mostrado escenarios alarmantes, China cerró su economía para enfrentar el Covid-19, la inflación mundial siguió trepando y el conflicto bélico en Europa del Este agudizó la crisis de los commodities. Esa situación afectó el andamiaje de las empresas y Tramontina no fue la excepción, pues debió enfrentar todos los aspectos geopolíticos, pero igual los internos, ya que debido a la escasez subió automáticamente el precio de todo, aún más fuerte las adquisiciones con el alza perentoria en las tasas de interés que golpeó el consumo en diversos países, lo que incluye a Brasil.
“Fueron meses muy desafiantes los de 2022, pero paulatinamente las cosas empiezan a normalizarse, razón por la cual la compañía es optimista y cree que la segunda parte de 2023 será muy buena para los negocios en varias partes del mundo en donde ya empieza a mejorar la dinámica y la misma demanda de bienes y servicios”, declaró el señor Scomazzon.
Sin duda, la inflación que es totalmente visible y un sobrecosto recesivo se trasladan forzosamente al consumidor final. Tramontina, según sus directivas, debió ajustar precios al alza en los primeros momentos de la crisis porque en línea con los demás empresarios estimaron que era necesario incrementar los valores de los productos para compensar los reajustes en las materias primas, los precios del transporte y otras tarifas que hacen parte del componente industrial, también elevadas por el mayor costo de vida.
Desde finales de 2022, explicó Eduardo Scomazzon, comenzó la normalización y por eso a la fecha es normal ver reducciones de precios en Tramontina como también en los demás fabricantes, algo que igual notan los consumidores finales. Precisó que relativamente los costos pudieron ajustarse, obviamente no a los niveles anteriores a la pandemia, pero sí algo más racional y no los repuntes sostenidos que ejercieron tan dura presión en los bienes arrancando 2022.
Tramontina llegó a Colombia en 1999 y este 2023 cumple 23 años de actividades. En esos comienzos en suelo colombiano la firma tenía tres trabajadores, pero la calidad cautivó el mercado, vino un crecimiento exponencial en las ventas y fidelización por la marca, un mayor movimiento que llevó a emplear 133 personas que son las que se desempeñan en las diversas líneas, la empresa sigue en creces dentro de la economía colombiana y trabaja diferentes segmentos como sucede con el sector constructor, institucional, de hoteles, restaurantes, viverismo, diseño y decoración entre otras.
“Hemos venido incursionando al interior de Colombia, llegamos con líneas que muchos no conocían, ya no somos referenciados solamente por cuchillos, ya que tenemos una diversidad de más de 1.100 productos en la nueva tienda a lo cual se suman los puestos de trabajo que la inversión promueve. En 2021 tuvimos un crecimiento de 40 por ciento, en 2022 el indicador llegó a 23 por ciento y en lo corrido hasta febrero de este año, la cifra llegó al 18 por ciento, un número bastante prometedor para seguir progresando”, apuntó el vocero.
A su turno el gerente Manager de Tramontina Jandir Brock aseveró que el grupo ve un potencial en Colombia, en donde la marca sigue acreditándose y creciendo, un fenómeno que se ve desde el arribo en 1999 superando y afrontando todo tipo de crisis y circunstancias, pues en épocas difíciles la marca experimentó crecimiento en el mercado colombiano.
Añadió que la compañía cuenta con estructuras o centros de distribución en Chía y Cota y cinco tiendas adicionales que demuestran su excelente acreditación al igual que los negocios no deben parar, sencillamente porque las crisis son pasajeras, jamás eternas, y todas traen oportunidades. Los gobiernos, señaló igualmente son pasajeros y nunca eternos, luego siempre existirá la creencia a nivel corporativo que Colombia está llamado a ser un país mejor por lo que no hay dificultad o miedo por los índices inflacionarios, ya que todo tiende a ajustarse.
“Nosotros hemos creído en Colombia y por ello todos nuestros colaboradores son totalmente colombianos, no hay ningún extranjero”, dijo Jandir Brock.
Sobre el acero sostuvo que todo el mundo tiene dificultades y reveló que a Tramontina le faltó materia prima en determinado momento, teniendo en cuenta que Brasil per se, es un gran consumidor de bienes básicos, sin embargo, la compañía logró comprar materiales o provisiones en diferentes países hasta lograr un abastecimiento paulatino y equilibrado.
Seguramente, opinó, muchos de los importadores o compradores de la marca experimentaron líos en época de pandemia porque hubo un autoconsumo, pero luego la demanda volvió por sus fueros y se dio la normalización de los precios de las materias primas, desde luego, no en los niveles pre-pandemia, pero por lo menos aceptables.
Según el grupo, Tramontina se ha caracterizado por ser sumamente organizado y por ello mantuvo unos excelentes stocks de materia prima o acero, ello sin contar que una de las fábricas produce su propio aluminio. La firma tiene un sistema de producción de aluminio altamente eficiente que es la factoría más importante del conglomerado, la misma con la que arrancó en 1911, un lugar en donde hay un bello proceso de obtención de aluminio.
Brock afirmó que Tramontina está muy involucrada en sustentabilidad, puesto que las plantas del grupo hacen arduos trabajos en el uso responsable de los recursos y en beneficio de los ecosistemas durante los procesos y en todos los productos, en la división de plásticos, energía renovable y otras actividades que deben ser respetuosas con el aire y el entorno porque la empresa sí está preocupada por el medio ambiente. Para lograr sendas eficiencias la compañía tiene una política de reciclaje de aluminio, acero y otros productos. Para el caso del aluminio la empresa cuenta con fundición propia a dónde va el un metal que se compra por descarte para ser utilizado en los productos puestos al público.
De igual manera la empresa adquiere plástico para procesarlo y reutilizarlo en los productos que fabrica. Al hacer uso de madera, Tramontina tiene reforestación propia, no en vano siembra árboles en más de 10.000 hectáreas, los residuos de madera, por otro lado, son destinados a la generación de energía para el movimiento de las distintas unidades.
Los compradores deben adquirir la marca Tramontina, no solo por ser la mejor y ocupar lugares preferenciales en excelencia, también por tratarse de productos al alcancé de los consumidores, de buen precio y con toda la calidad.
La empresa tiene un patrón de cualidad de lo mínimo a donde puede llegar. El sello, de total prestigio, lleva tranquilidad y confianza a los clientes, pues los 22.000 productos fabricados con orgullo bajo la marca Tramontina gozan de atributo, reconocimiento y tradición, el grupo no maneja terceras marcas, con mucha vanagloria, una sola.
“En esta empresa respetamos al consumidor, somos dueños de una calidad maravillosa y hace parte de los enormes beneficios que brindamos, es algo que percibe el cliente. Cuando una persona compra un producto Tramontina, un cuchillo, una olla, un hervidor o cualquier utensilio o bien, vuelve a repetir la compra en un tiempo determinado, en ocasiones duran muchos años y terminan renovando porque se cansan de ver sus cosas en la cocina, puesto que la durabilidad de las piezas o los juegos de la marca es increíble”, subrayó el señor Brock.
El centenario grupo tiene varias características, estética en sus productos, calidad, durabilidad, color y una serie de beneficios que ratifica que Tramontina sabe hacer muy bien su trabajo, tanto los directivos como los colaboradores tienen como un credo poner el alma en cada utensilio, como lo recalcó Jandir Brock, hacer las cosas bien, todo porque con empeño y compromiso, la firma llevará una serie de soluciones que hará muy feliz a quien las adquiera, sin duda un objetivo preponderante es llevar alegría a los consumidores.
Tramontina maneja muchos valores agregados y uno de ellos tiene que ver con el bienestar de los trabajadores y por eso al pasar por cada sección de la compañía son notorios el amor, pasión, entrega, disciplina, responsabilidad y un conjunto de beneficios que se crearon al interior del grupo y por eso existe uniformidad en los 10.000 colaboradores en todo el mundo que dan lo mejor de sí para poner en las manos de los clientes con toda amabilidad unos bienes perfectamente fabricados y con muchos sellos porque aparte de la marca, se suman sonrisas, adeudo, satisfacción y la magia de manos maestras.
En materia de expansión la marca sigue mirando mercados y por eso tiene proyectado abrir tienda en Barranquilla a finales de este año, igual habrá apertura en Cali y todo dependiendo del espacio que la empresa logre conseguir, actualmente hay cinco tiendas y dos de ellas están ubicadas en el centro comercial El Tesoro de Medellín, otras en el Mall Santa Fe, Bucaramanga, centro comercial El Cacique, en Bogotá, centro comercial La Colina y la otra la ubicada en la calle aspiracional, atiborrada de color, diseño, decoración y cosas muy agradables y gratas para la vista.
Por las características del producto, Tramontina está buscando en Barranquilla un Mall de estrato evidentemente alto, no descarta local en calle y todo depende, como dicen sus directivas de lo que el universo vaya dando porque generalmente se piensa algo, pero al llegar a sitio las cosas cambian, ya hay experiencia sobre este particular porque la cuarta tienda estaba proyectada en la capital del Atlántico, pero no hubo sitio y por eso Tramontina optó por abrir Bucaramanga. Sin duda, aseguran los directivos, la marca es muy versátil a la hora de ver las oportunidades.
Tramontina, no solo afianza marca o defiende su babélica reputación, también propende por la inclusión y el tejido social, un tema muy importante para la compañía y por eso hace obra en hogares geriátricos con pañales para los ancianos y en orfanatos, el año pasado acompañó y les entregó obsequio a por lo menos 200 niños que recibieron piyama y otra prenda, una actividad que integra a la empresa por esa labor de llegar a los colombinos más vulnerables o en condiciones de dificultad.
Todo el trabajo social es un cúmulo de alegría es como si se unieran los carnavales de Río y el de Barranquilla, puesto que hay música, baile y todo tipo de expresiones culturales como también artísticas. Este frente social es igualmente importante en Brasil y en todos los países en donde hace presencia la prestigiosa marca.
Es una meta y un trabajo constante apostar por la sostenibilidad ambiental, el manejo responsable del agua y todo un compromiso de responsabilidad social que articula las comunidades con Tramontina, empresa que ven amigable y demasiado cercana.
La empresa está de beneplácito porque ya cumple con algunos objetivos ambientales que son más fáciles de ejecutar, hay otros de mayor complejidad que demandan inversiones significativas y por consiguiente mucho más tiempo, pero la idea es que hasta 2035 se pueda atender todo el cronograma social y en especial el ambiental porque hay consciencia de las alertas rojas que en ese sentido envía el planeta.
Tramontina, cuando la buena mesa exige que se le pongan al corte
la Gerente General para Colombia de Tramontina Martha Inés Aguirre, indicó que lo ideal es apostar o abrir una nueva tienda concepto o experimental en Colombia, surgió de la necesidad de ampliar y diseminar la marca en el país, pero igual para que el público conozca el amplio portafolio con el que cuenta la empresa.
La iniciativa igual contempló enseñar a los clientes la línea Hospitality, es decir todas las oportunidades y composiciones para iniciativas empresariales como restaurantes y negocios gourmet que demandan diversos productos como ollas, cubiertos, sartenes, cubas gastronómicas, equipos, muebles, cocinas profesionales y un listado adicional bastante generoso e institucional y por eso fueron presentados artículos y bienes novedosos de esa categoría o segmento, adicionalmente, expuso la directiva, la compañía trabaja en soluciones para arquitectos, viveristas, diseñadores y jardineros.
“Ampliamos el portafolio de Tramontina dentro del mercado colombiano, luego es una tienda que le llamamos concepto, es experimental, en su tercer piso en donde las personas podrán acudir a disfrutar de las cocinas profesionales que tenemos en un entorno agradable con todo lo que ofrece el mundo Tramontina. Es un establecimiento hecho por mundos, ocho en total y le hemos sumado dos más, Horeca en el segundo piso que contempla utensilios para hoteles, restaurantes y catering, pero también la parte de aire libre que compone lo ambiental, así como sillas, mesas en plástico y en madera que la marca también fabrica.
Es formidable lo que logra una empresa con unos orígenes de incansable emprendimiento, los años han pasado y de las épocas de antaño, de la carreta, el caballo, la mula y el tren, súbitamente la humanidad dio un salto a la cuarta revolución industrial, al mundo digital y a una modernidad imparable, aun así los genios y las personas necesitan utensilios de calidad que logren marcar la diferencia y ahí está Tramontina, el grupo que quiere a la gente con la fuerza de una multinacional, pero con el alma y la abnegación de un humilde herrero.