Martes, 02 Junio 2015 07:37

Dineros calientes tienen frenado transporte de carga

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Los transportadores de carga están desesperados por la sobreoferta de equipos que hacen que por fuerza de mercado baje el precio de los fletes. Ya se está hablando de banca rota y crisis social.

El narcotráfico y todo lo relacionado con lavado de dinero tienen a los empresarios formalmente constituidos, arrinconados y muy cerca del caos económico porque a Colombia ingresaron miles de camiones de gran capacidad conllevando a una sobreoferta que castigó los fletes y la misma rentabilidad.

En diálogo con Diariolaeconomia.com el presidente de Asecarga, Jairo Herrera Murillo, afirmó que en el sector hay una enorme preocupación porque se está llegando a una crisis, precisamente generada por la sobreoferta vehicular que hace convergencia con una oferta de carga estancada.

Denunció que en los tiempos de “Vacas Gordas” hubo una cantidad considerable de gente que compró vehículos, principalmente tractocamiones para transportar el crudo de los llanos y la misma carga seca. Apuntó que la situación es tan grave que con vida útil hay que chatarrizar por lo menos 70.000 vehículos, más 15.000 tractomulas para que el sector vuelva a un punto de equilibrio y retome la competitividad.

En opinión del dirigente gremial la sobreoferta de camiones hace que bajen los precios de los fletes, asunto complejo porque al no haber carga suficiente, el generador de la misma se vuelve actor dominante en la cadena, es decir que está por encima de dos elementos primordiales como lo son empresas y camioneros.

“Eso quiere decir que nos paga el flete como quiere y en donde quiere, sin contar que actualmente están demorando mucho el desembolso por transporte de carga por carretera. Lo que tardaba entre 30 y 45 días ahora pasó a esperas de 120 días, haciendo que las pequeñas empresas financien a la gran industria. La situación de nosotros es supremamente difícil”, declaró Herrera Murillo.

A la fecha el parque automotor de carga supera los 355.000 vehículos de los cuales 255.000 son de servicio público, 50.000 tractocamiones y 100.000 del servicio particular. Es de precisar que en solo tractocamiones hay un excedente de 15.000 automotores, 8.000 que movilizan crudo y 7.000 en carga masiva seca. “Todo esto hace que el sector pase por una situación embarazosa, con fletes a la baja y todo porque hay mucho camión y poca carga”.

Los fletes están tan impactados porque por citar un ejemplo el viaje de Bogotá a Buenaventura bajó a 3.8 millones de pesos aproximadamente, con el agravante que de seis viajes en promedio que se hacían al puerto sobre el Pacífico ahora se hacen dos o a lo mucho tres desplazamientos mensuales. Igual panorama acontece con el transporte de carga por carretera a la costa atlántica.

Dentro de las soluciones a largo plazo está, según planteamiento de Asecarga, el ponerle un tope a la vida útil de los camiones a través de un estudio técnico y económico que elaborarían expertos nacionales para poder adelantar la reingeniería que a gritos pide el sector. “Aquí la idea es que los componentes de la cadena de transporte no nos pisemos las mangueras”.

Podrían venir quiebras

Para Herrera Murillo, el escenario lamentable del transporte de carga hace pensar que vendrán quiebras y banca rota en empresas y personas honorables y verticales que erigieron sus factorías con esfuerzo y sacrificio.

“Posiblemente estemos ad portas en Colombia de una recesión económica de aquí a diciembre. Creíamos que con los TLC habría mucha carga, pero eso no se dio y si por el contrario entraron capitales golondrina que inundaron al país de camiones y por eso la necesidad de ponerle vida útil a los vehículos”, expuso el presidente de Asecarga.

Agregó que el país urge de un esfuerzo mancomunado entre los integrantes de la cadena para buscar unos fletes equitativos para todos porque por el precio de los combustibles y la operación en general el negocio para el transportador no es rentable. Especificó que si bien no será posible pagara tarifas muy altas, lo cierto es que hay que ponerle talanqueras a los vicios o destrezas poco sanas que redunden en contratación viciada porque lo ideal es jugar limpio en masa para salir adelante.

La herencia de Pacific Rubiales

Las épocas de fiesta y prosperidad para algunos con el apogeo de Pacific Rubiales al parecer llegaron a su fin con unas consecuencias muy alarmantes para el transporte de carga. Asecarga dice que actualmente hay en Bogotá una inundación de camiones cisterna de modelos muy recientes, agudizando el lío. “Esos carros se ven por la Calle 13, por la Avenida Boyacá, por Puente Aranda y Valladolid en la capital del país”.

Consideró como muy extraño que muchos propietarios no se atormenten con tantos equipos paralizados y con lucro cesante. Lamentó que esa situación, ya muy visible, lleve a pensar que al sector llegaron “dineros non Sanctos” que invadieron un gremio decente y trabajador que hoy pide una limpieza a fondo.

Sobre los inconvenientes del sector, Herrera dijo que adicionalmente, con el sistema de chatarrización, hay camiones mal matriculados tal y como se ha comentado en el Observatorio de Carga del ministerio de Transporte. Con ese deshonesto proceder, dijo, fueron vendidas pólizas artificiales o irregulares que demanda las investigaciones y los correctivos del caso.

“Hacemos un llamado para que el gobierno nacional en cabeza del ministerio de Transporte y de las superintendencias de Industria y Comercio al unísono con la de Puerto y Transporte metan en cintura a quienes matricular mal los camiones y apliquen sanciones ejemplares.

En consideración de Asecarga, el transporte de carga necesita un Fondo para reposición que le dé una mano al camionero raso y en ese sentido ha habido una petición reiterada del gremio para propender por el desarrollo de la carga, pero alimentando el sector con los manifiestos de carga que darían recursos frescos para hacer la tan pedida reingeniería al sector que le ha llevado progreso al país en las buenas y en las malas.

Los transportadores están compitiendo de acuerdo a los mandatos del mercado internacional y que tiene que ver con valores agregados a través del servicio de calidad y con una competencia profesionalizada.

“Al interior de Asecarga creamos la Fundación para el Desarrollo del Transporte y estamos tratando de capacitarnos al máximo, por eso estamos buscando convenios con el SENA y Bancoldex. En esa dirección estamos apuntando de manera que creemos en Colombia y seguimos apostándole al desarrollo del país con la ayuda de todos”, dijo Herrera Murillo.

El vocero de los transportadores anotó que la situación es tan compleja que inclusive ha caído el precio de los camiones porque un cabezote de tracto-mula que valía 400 millones de pesos hoy se consigue en 300 millones de marca reconocida.

En Colombia, el sector de transporte de carga genera un millón de empleos de manera directa y dos millones indirectos. El transporte pesa en 4.5 por ciento del PIB y las ventas del sector están por el orden de los 14 billones de pesos al año. Este renglón económico transporta más de 220 millones de toneladas anuales que podrían bajar por la coyuntura económica y de la industria.

Viene Congreso

En el décimo quinto Congreso Nacional de Carga que se desarrollará en la ciudad de Girardot los transportadores tendrán diferentes propuestas para el gobierno que estará representado por el vicepresidente de la República, la ministra de Transporte y las superintendencias.

“Allí debatiremos a fondo toda esta problemática en donde está la relación económica, chatarrización, normalización, logística, seguridad y competencias. Esperamos que de todo esto salgan, no solo buenas propuestas sino soluciones tajantes que respondan a las vicisitudes del sector”, concluyó Herrera.

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