Domingo, 20 Septiembre 2026 00:47

Cochones de calidad para un merecido descanso, una realidad de Ensueño

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Hoy el 57 por ciento de la oferta o comercio de colchones es informal por lo que se encuentran fabricaciones de icopor, cartón o con rellenos de segundo uso, un riesgo inminente para quien lo use.

El hombre siempre ha buscado comodidad a la hora de descansar, seguramente en su proceso evolutivo fue echando mano de la naturaleza que le dio calor, seguridad y protección contra la lluvia en noches invernales. Los colchones de la actualidad llenos de tecnología, excelentes componentes y materias primas que los llevaron al pleno confort tuvieron que pasar por siglos y milenios para alcanzar ese grado de excelencia.

Los científicos dicen que hace 77.000 años, en la Edad de Piedra o el conocido el paleolítico, los humanos ya existentes en Sudáfrica acumulaban hojas secas y plantas en igual condición. Los historiadores dicen que el primer colchón diseñado y hecho con estructura tiene registro del Antiguo Egipto, pero también en Persia, aproximadamente en el 3600 antes de Cristo. En ese tiempo se utilizaron materiales procesados como pieles de cabra con agua y ramas de palma.

Sin embargo y volviendo a tiempos prehistóricos de árboles, sabanas y cavernas, el hombre fue muy recursivo para hacerle el quite al frío básicamente a ese que se acumulaba en el piso, para eso ya hacía uso de ramas, arbustos y pieles.

Seguramente con el Neolítico empezaron los grandes desarrollos, pero hay datos de pieles de cabra inyectadas con agua, eso que hoy jocosamente se conoce como el abuelo del colchón de agua.

En el 3400 a.C en el Egipto de los faraones ya se fabricaban camas elevadas de madera con sacos de tela llenos de hojas secas y palma al parecer sometida a algún tipo de proceso para entregarle a la oligarquía de ese tiempo todo el confort.

 

 

En otros imperios como Roma y Grecia la comodidad también tuvo desarrollos a la hora de descansar y por ello lograron diseñar unos sacos hechos en tela los cuales eran atiborrados de lana, plumas, paja o en su lugar heno, seguramente los cesares tuvieron un mejor dormir porque a las primeras camas las dotaron como los hicieron los egipcios de una superficie blanda para dormir de la mejor manera.

Lo único cierto es que el colchón fue un bien que tuvo un desarrollo pausado pues de los tiempos arcaicos y de los grandes imperios se dio el salto al siglo XVIII cuando la lana empezó a utilizarse como relleno, un colchón de buen recibo básicamente en las familias europeas. Fue tan apreciado este tipo de colchón que en la España del siglo XX seguían utilizándose esos rellenos en las zonas campesinas.

Con la tecnología y los nuevos desarrollos apareció la higiene, un tema largo y poco aconsejable a la hora de las comidas, En el mismo siglo XVIII vino una técnica que dio buenos resultados y fue la instalación de botones en los costados del colchón, novedad que facilitó airear los rellenos e inclusive cambiarlos con el deterioro que implicaba el paso del tiempo.

Hay un dato interesante y es que em el siglo XVII se logran los primeros colchones con muelles cilíndricos, sin embargo, en 1865 el inventor alemán Heinrich Westphal patentó de manera oficial el primer colchón con resortes de acero, una idea que le surgió al ver los asientos de los carruajes Es bueno indicar que los muelles en un colchón son resortes metálicos que le dan estructura y sirven de base o columna elástica, una tecnología que llevó más aire y garantizó firmeza a la hora de dormir.

 

 

Con la llegada del siglo XX incursiona el colchón moderno y prácticamente la industria entra en una tónica de investigación, innovación y mejoramiento analizando los inconvenientes a la hora de dormir o los problemas relacionados con el sueño. En 1900 la gente amaba dormir en colchón de lana o mota, pero aparece James Marshall quien inventa el colchón de muelles, digamos que un invento más seguro y confiable porque los otros sistemas, también de muelles, dejaban salir los resortes, destruyendo telas, paños e imagen. Marshall decidió meter esos muelles en sacos de tela con lo que arregló el problema, como si fuera poco la industria dejó de lado las dúctiles fibras de origen vegetal o animal para aterrizar en las fibras artificiales.

Siguen marchitándose los almanaques, el tiempo pasa y llegan a la industria de colchones nuevas materias primas, entre ellas el látex y esponjas, estas últimas importantes en la fabricación de colchones de bajo costo al ser un material relativamente barato.

La década de los 90 fue trascendental en el desarrollo de nuevos colchones como consecuencia de estudio e investigación en la NASA que redundó en la espuma viscoelástica, a la fecha utilizada en la creación de colchones de gran calidad, un material que se utiliza solo o en combinación con otras opciones.

La humanidad tuvo que esperar 100 años para poder adquirir tecnología al servicio del buen descanso, nada fortuito porque cada diseño y los materiales escogidos demandaron años o siglos de análisis, es así como pasamos de árboles a pisos cubiertos de hojas secas, hierbas y piel a unos colchones de gama alta, totalmente acondicionados para un reparador sueño, un complemento tardío de la cama, pero finalmente entre los humanos que buscan lo mejor en confort.

Hoy la industria de colchones sigue repuntando, las cifras acompañan a los fabricantes y queda muy claro que la gente quiere lo mejor para ponerlo al servicio del descanso. Lastimosamente ese sector no cuenta con un estricto seguimiento cuantitativo, pero se calcula, según algunas firmas especializadas en mercados, que en 2025 el renglón colchonero global vendió entre 42.000 y 57.500 millones de dólares.

En Colombia las cifras igualmente pueden no ser exactas, pero el comercio muestra que el país vende en promedio 1.5 millones de colchones anuales lo que, llevado a plata blanca, o mejor verde, representa aproximadamente 358.64 millones de dólares.

Ante la fabricación informal que puede en algunos casos representar un peligro, no se conoce el número exacto de empresas dedicadas a crear colchones ya que hay reconocidas factorías de espumación, un número interesante de sedes, pero asimismo pequeños talleres dedicados a este producto. Independiente de todo ese mundo de vicisitudes que rodean esta industria se proyecta que Colombia cuenta con un selecto grupo de grandes y prestantes firmas, un número que se mueve entre 15 y 20 grandes fabricantes con sellos totalmente afianzados.

 

 

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el desarrollador de producto de Ensueño Colchones una de las ramas de Ensueño Hogar, Juan Manuel Quiñones dijo que en efecto el colchón está rodeado por una tremenda historia y todo tipo de anécdotas, pero lo cierto afirmó es que es un enser vital para el descanso y la comodidad. Sostuvo que Ensueño entiende perfectamente que el sueño es un patrón inherente al ser humano, una necesidad tan básica como comer, hidratarse o respirar.

Agregó que dormir es fundamental porque el cerebro y los músculos necesitan descansar. Comentó que en Ensueño se ha estudiado algo sumamente importante y es toda la historia del sueño, desde cómo dormían las personas en la prehistoria hasta los nómadas que empezaron a transportar hojas secas que al darse cuenta que encontraban material vegetal en todos los lugares se vieron obligados a llevarlos en bolsas, quizás el preludio de los colchones.

Expuso que en la emblemática y muy buscada Ensueño se ha evolucionado hasta la última y más alta tecnología en el desarrollo de producto. La marca, sostuvo Quiñones, entiende que hubo en Colombia empresas pioneras que construyeron sello, prestigio y calidad, algo afortunado porque esa condición permite competir sanamente, garantizando que el fin principal de Ensueño sea el que los usuarios duerman bien, seguro, recalcó, es el único objetivo.

La evolución de Ensueño es muy interesante esta empresa empezó como todas las grandes corporaciones haciendo de manera muy profesional colchones y lencería para el hogar en un taller artesanal, ese comienzo se ubica entre 1980 y 1981 cuando la firma trabajaba a pequeña escala, algo muy diferente de la tremenda infraestructura que tiene en estos tiempos, muestra de empeño, sacrificio, empuje, diseño y ganas de ser protagonista en un mercado competitivo. Arrancar era lo de menos, el asunto era crecer y sostenerse, la empresa comenzó ensamblando colchones a mano, utilizó rellenos tradicionales y una tecnología básica de resortes. En la parte comercial la fábrica se enfocó estrictamente en Bogotá y poblaciones vecinas, algo que ocurrió antes de iniciar una expansión inicial que la llevó a Neiva y Cali, pero también a sumar más de 16 salas de venta. El portafolio pronto creció puesto que de los colchones se dio un salto de calidad a la fabricación de muebles modulares con una atractiva línea de salas, sofás y bases de cama, todo con tecnologías de punta para desvanecer el calor, igualmente en búsqueda de la excelencia la empresa utilizó telas inteligentes.

El trabajo y el ingenio se premian, Colchones Ensueño tiene más de 45 años, todo un historial en el mercado nacional, todos respaldados debidamente por más de 24 años de constitución jurídica que se dio en febrero de 2002.

 

 

Todo ese bagaje, apuntó el desarrollador de producto, hace que se conozca perfectamente lo que quiere y necesita el mercado, todo a raíz de lo que los mismos clientes han ido contando, asimismo canalizando experiencias positivas como también las negativas y las que han contribuido al enriquecimiento de conocimiento un cúmulo de contextos que permitieron que la empresa evolucionara y que cada uno d ellos colchones cumpliera con el requerimiento particular de cada usuario, por ejemplo, personas con patologías del sueño, que tienen insomnio o vigilia, matizada por bastante movimiento durante la noche.

 

“El objetivo principal de Ensueño, y ahí si hablo de las diferencias con respecto a otras marcas, es que inventamos productos para que las personas realmente duerman ya que muchas marcas crean productos para el momento de venta, relacionados más con el marketing que con la experiencia final del comprador. Eso nos ha permitido en los últimos años no salir en radio, televisión o prensa sino promocionarnos de manera orgánica para garantizar que toda nuestra inversión y todos los recursos se vayan directo al área de investigación”, declaró el señor Quiñones.

 

Ensueño, tan sencillo como cristalizar un sueño

En cuestión de buenos colchones y los más convenientes para el descanso y por consiguiente la salud, lo primero que debe hacerse sugirió el conocedor, es deshacerse de los mitos ya que firme y duro no es el mejor colchón, ni siquiera para quienes tienen alguna enfermedad o dolencia. Al adquirir un colchón firme, manifestó Quiñones, el usuario puede encontrar un problema porque la persona se está olvidando del sistema circulatorio que la parte fundamental durante los ciclos del sueño. Agregó que en el cerebro esta el Sistema Reticular Activador Ascendente, SARA, que consiste en una red de neuronas en el tronco del encéfalo que ejerce como interruptor principal del cerebro. Es tan trascendental, informó el contertulio, que controla el paso de la consciencia, opera como regulador entre la transición de estar despierto y dormir, pero a la par filtra los estímulos sensoriales del entorno.

 

 

El asunto es tan sugestivo que mientras un individuo está sobre la superficie del colchón, el sistema SARA monitorea temperatura, contracción muscular, contracción y compresión en músculos y huesos. Afirmó que una mala postura o una mala circulación lleva a que quien dormita se mueva y si eso pasa, comentó Juan Manuel Quiñones, se pierde el sueño profundo. Es por ello, aseveró, que la marca busca, apalancada en la alta tecnología que maneja Ensueño con colchones de las líneas Dubái, Confort top o Memory, que el cuerpo tenga menor cantidad de movimientos porque existe menos presión y menor contracción, es decir que se equilibra, lo que ha logrado que el usuario final realmente narre que la marca ha cambiado su experiencia al dormir, mejorando de hecho su calidad de vida.

Las tecnologías han cambiado como se indicó en los inicios y evolución del colchón, hoy la firma Ensueño maneja amortiguadores encapsulados fabricados por la misma casa colchonera, de hecho, ha conseguido ser la única compañía colombiana que tiene 100 por ciento la producción en House de todos sus insumos, algo tan positivo que permite controlar cada uno de los detalles.

 

“Los colchones que tienen cinco zonas de amortiguadores tienen una mejor respuesta que si fueran resortes Bonell, lo tradicional que utiliza el mercado, adicionalmente las fibras que hemos desarrollado en espumas de alta densidad, espumas inteligentes, nos ha llevado a través de experimentos, desarrollos y esfuerzos tecnológicos a tener espumas con cortes CNC, espumas con figuras especiales, en densidades individuales, combinando cada una de esas capas para que el confort final se sienta en los músculos y en el sistema circulatorio del usuario”, expuso el desarrollador de producto de Ensueño Colchones.

 

Un asunto que llama poderosamente la atención es que los colchones de Ensueño, plenamente aspiracionales, no se fabricaron simplemente porque había que venderlos, no, detrás de cada ensamble y puesta a punto hay meses de investigación sobre las necesidades de un descanso total, razón por la cual hay soluciones ergonómicas en donde la superficie se adapta a la forma del cuerpo manteniendo alineada la columna y repartiendo el peso uniformemente. En cada colchón la adaptabilidad es perentoria porque moldea las capas de acuerdo a las curvas impidiendo puntos de presión en hombros y cadera.

En su plática, Quiñones dijo que la empresa ha inventado y desarrollado cosas porque 45 años de experiencia permiten adaptarse a las necesidades del comprador y de lo que pide. Hoy con esta y otras entrevistas hechas por la curiosidad que genera la marca, se traslada esa misma inquietud a miles de colombianos que seguramente encontrarán el sitio de compra, algo que dispara la marca facilitando su plan de expansión.

 

 

Una de las innovaciones que sigue ganando en calidad y demanda es el colchón o cama para mascotas, productos con estudio, detalle y destacado diseño que ratifica que con la marca Ensueño duerme bien hasta el perro.

Actualmente, señaló Quiñones, Ensueño hace entregas en todo el territorio nacional y ha empezado con la apertura de nuevas tiendas para que las personas que viajaron desde lejos a la feria del Hogar en Corferias, tengan la oportunidad cercana de mejorar su sueño. Añadió que los 45 años de existencia llevan a una conclusión, “queremos que las personas tengan un descanso perfecto”.

El vocero aclaró que, si bien hay entregas en todo el país, actualmente las tiendas propias fuera de Bogotá están en Cali y Neiva, pero dentro del plan de expansión está el hacer presencia en ciudades intermedias o ciudades principales como Medellín y Cartagena.

Reiteró que a la marca Ensueño le gusta hacer las cosas bien ya que durante 45 años lo único que se aprende durmiendo como se debe en un colchón de Ensueño es que las personas deben tomarse el tiempo necesario para pensar las cosas y ejecutarlas de forma correcta.

 

Sin duda, Ensueño, descanso perfecto

Ensueño tiene a toda vista un eslogan muy afín con el producto o los productos que tiene en portafolio. “descanso perfecto”, precisamente, expuso Quiñones, porque la perfección no admite dudas y Ensueño ha garantizado que el sueño no sea simplemente el de dormir sino el reparador, el de la experiencia vivida y difundida al día siguiente, sin duda una forma de mejorar la vida de los clientes, un medio de total alivio que conduce a la felicidad, a mejores emociones, igual a una óptima administración del pensamiento, más rendimiento laboral, académico y a tener adecuados sentimientos.

 

 

En la firma Ensueño hay expertos, verbigracia Juan Manuel Quiñones, que han estudiado y conocen al detalle el tema del sueño. Quienes generalmente no duermen sin duda padecen patologías que ven alteradas las intensidades y calidad del sueño lo cual lleva a dividir el tema en dos partes, trastornos del sueño primarios, así como enfermedades físicas o mentales que deterioran el descanso en segundo plano.

En el grupo de trastornos primarios están enfermedades identificadas como insomnio, Apnea obstructiva del sueño, síndrome de piernas inquietas, narcolepsia y parasomnias. En materia de patologías médicas y psiquiátricas asociadas entran la ansiedad y depresión, dolor crónico y fibromialgia, hipertiroidismo y enfermedad de Parkinson.

Teniendo en cuenta que hay daños en la salud que impiden descansar a plenitud, también hay precariedad a la hora de relajar el cuerpo, acomodarlo en la superficie correcta para dormitar debidamente. Así las cosas, la empresa Ensueño ha logrado establecer que el desconocimiento respecto al sueño es total y, de hecho, expresó Quiñones, las personas toman decisiones actualmente basadas en el descuento o los obsequios que puedan recibir y no en lo que demanda el cuerpo o necesitan de verdad, pero eso, sentenció el versado, es culpa también del mercado que es el que ha mantenido una oferta directa con el tema de precios y descuentos. Reveló que actualmente el 57 por ciento de la oferta o comercio de colchones es informal por lo que se encuentran fabricaciones de icopor, cartón o con rellenos de segundo uso lo que pone el riesgo a las personas que los usen.

 

“Si encontramos personas con patologías y adquieren el colchón incorrecto el asunto en salubridad será mucho más grave en vista que hay problemas de piel, de respiración y otras , todas ligadas a una mala decisión y por eso el sueño debe tener materias primas administradas, en plantas completamente limpias, con insumos totalmente nuevos, tratados y certificados con lo cual un usuario podrá, dándole un uso adecuado a su colchón y el respectivo cuidado, dormir mejor, coadyuvando con la corrección de algunos aspectos. Existe un riesgo adicional y es que algunas marcas prometen una cura efectiva y eso no encaja en la verdad porque un colchón por sí mismo no es un medicamento, tan solo es un producto que contribuye a enmendar ese tipo de patologías y lo dramático es que cada día aparece una nueva enfermedad y allí hay que nombrar roncopatía, sonambulismo y otras que son motivo de estudio por parte de la Organización Mundial de la Salud, OMS, que en la última década ha incentivado la investigación y nosotros acordes y en la misma línea estamos garantizando que esa búsqueda del descanso perfecto sea total”, acentuó Juan Manuel Quiñones.

 

Debe quedar claro, puntualizó, que el colchón hace parte de una terapía porque en él se descansa y transcurre parte de la vida, ahora bien, en los colchones suceden actos trascendentales de la vida como nacer, cumplir con la reproducción y morir, luego al ser el colchón una parte fundamental, cada persona debe ilustrarse, capacitarse y entrenarse para que cuando salga a hacer un recorrido de compra cumpla con esa senda de manera inteligente y acertada. Repitió que son a la postre dos trayectos diferentes, el del descuento, los regalos o el de cambiar la experiencia al dormir.

 

 

En Ensueño, especificó Quiñones, se han desarrollado tecnologías que hacen que efectivamente las personas duerman más y mejor porque si una persona cree descansar en la noche entre siete y ocho horas objetivamente siente que durmió cinco horas y en Ensueño lo que se persigue, acentuó, es que las personas duerman las mismas siete horas, pero que su percepción de descanso sea de diez horas.

Es bueno, a la hora de buscar la pareja de la vida, con quien se tendrá hijos y se vivirá en medio de la felicidad escoger un colchón ideal para proyectar sobre verdadera calidad y confort hogares cómodos, familias unidas y enseñadas a lo mejor por salud y tranquilidad.

En ese tema, expresó Quiñones, también hay que romper los paradigmas porque cuando un cliente va por su primer colchón no debe pensar en economía sino en el mejor producto, igual cuando nace el primer hijo, la idea no es comprar muy barato sino un colchón que trate bien la columna del bebé y por ende su ciclo o ritmo circadiano, nada más que el reloj biológico interno del cuerpo encargado de ordenar y controlar los cambios físicos, mentales y de comportamiento en un ciclo de 24 horas.

Al tratarse de un ciclo esencial, resaltó el experto, Ensueño cuenta con personal capacitado y entrenado para que le dé una guía directa al cliente, no en promociones, ofertas o regalos, sino una guía específica para tomar la decisión correcta, desde luego basada en sus necesidades o requerimientos.

 

Ensueño sigue creciendo y posicionando marca

La marca ha crecido exponencialmente y en el mercado de colchones, las metas específicas varían notablemente porque la feria igualmente cambia y lo propio hace el mercado, pero hay conocimiento que cada vez es mayor el número de personas que buscan el pleno descanso y por ello este año se están superando las expectativas, razón por la cual hay un agradecimiento enorme con el mercado colombiano y con el Centro Internacional de Negocios y Exposiciones de Bogotá, Corferias. Destacó el hecho de que el sector hotelero se haya interesado por los productos de la marca y que también algunos distribuidores estén buscando poner las creaciones de Ensueño a disposición del público.

 

 

Paradójicamente, dijo, también hay personas que trabajan en otras marcas de descanso adquieren productos de Ensueño lo cual para un diseñador de colchones o para una compañía que vende estos enseres es un verdadero logro máxime cuando una persona que adquirió su colchón hace uno, tres o cinco años y regresa por el colchón de sus hijos es porque sin duda tiene confianza en la marca y por eso los registros muestran para esta casa mucha compra recurrente lo que también dice que el crecimiento no solo se siente sino se ve como los asistentes a la Feria del Hogar lo han notado, una marca consolidada con más estand instalados.

La empresa, exteriorizó el business developer, sigue repuntando y este encuentro de marcas lo muestra porque cuando la empresa no se había especializado en desarrollar tecnología del sueño, sino que creaba productos con toda la calidad para el momento de venta, acudía a la feria con un estand, hoy todo cambió la compañía e un grupo poten te, afianzado, con toda una fuerza logística y con más de 50 unidades en exhibición para que las personas puedan probar y disfrutar de cada uno de los productos.

Esa experiencia, consideró, es aún mayor por cuanto la comercialización también se combina con muebles y accesorios, una apuesta del mismo grupo económico y por eso Ensueño está dándole una oferta integral al cliente en donde va a poder coordinar su entrega y su compra en el mismo lugar, con la ventaja que todo será compatible, realmente, dijo el amable experto, es un match entre los muebles y el colchón.

 

“Todo lo que tenga que ver con una sala también está diseñado para dormir como un sofá-cama al que se le acondiciona igualmente tecnología del sueño”, dijo Juan Manuel Quiñones.

 

Es bueno subrayar que la empresa optó por crecer y ampliar su portafolio ya que no solo se quedó en colchones especializados y cargados de tecnología, sino que dentro de su canal se decidió por los muebles y por eso hay en vitrina, sofás, sofá-camas, salas sillones, sillas, comedores en madera maciza de un solo corte, para el caso de los comedores existe la posibilidad de comprar sillas en todo tipo de ergonomía.

 

 

La empresa igual cuenta con camas tapizadas, en madera o combinadas, todo con la más alta tecnología porque lo hecho en Ensueño se realiza en plantas especializadas, separadas cada una, pero muy enfocadas a la tecnología. En opinión de Quiñones, potenciar el portafolio ha tenido sus enormes ventajas porque quien va por un colchón y ve variedad también quiere cambiar su estilo de vida y más aprovechando la confianza construida durante 45 años un plus que conlleva a que el público crea en Ensueño y también en sus muebles y accesorios ya con una amplia trayectoria en el mercado.

El sector de colchones y de muebles no solo tiene un peso importante en el producto interno bruto, PIB, también en la generación de empleo, tejido social e inclusión. Un dato nada ínfimo, es que las industrias colchoneras de Colombia son mucho más grandes que las de otros países de Latinoamérica y la participación de las personas que buscan colchones elaborados con tecnología es de lejos más alta.

Otro aspecto que se puede percibir es que el Gran Salón de Corferias en donde están los muebles es el evento más importante de mobiliario y colchones, superando por una distancia amplia todas las otras ferias.

 

Cuidado con lo que compra, sigue la fabricación de segundos usos

A la gente le pasan las cosas y de manera absurda vuelven a pecar, y no es ingenuidad, la verdad lo tildo como falta de vergüenza y sentido común. Si hay una compra que exige rigor y el mayor cuidado es el de colchones porque por llegar a la casa con lo más baratico, la familia puede terminar con infecciones cutáneas, sarna y otras que resultan tremendamente desagradables.

Las denuncias se han hecho, los casos se han evidenciado, pero el infractor sigue incurriendo en ese delito de manufacturar con material de desecho, lo tenaz es que no pierde su clientela.

La invitación de Ensueño, respetuosa por demás, es a que los usuarios seleccionen una marca confiable, no se habla solamente por Ensueño sino por todas las buenas casas fabricantes que hay en el país puesto que los principales competidores igual invierten y desarrollan muy buenas tecnologías, luego es el momento de darle la oportunidad a una marca certificada, que si es Ensueño, fabuloso sería porque es un muy buen producto, pero el comprador no debe omitir que en el mercado popular hay muchos bienes que fueron mal almacenados, pésimamente elaborados, con todas las falencias en comercialización y también en diseño. En síntesis, la oferta para tener un mal sueño o lo peor una espantosa pesadilla.

 

 

Por fortuna hay marcas serias y con el concepto probidad muy claro, ejemplos varios en vista operan factorías que desarrollan productos con excelentes prácticas empresariales y lo mejor, con materias primas confiable, nuevas y sin ningún problema para la salud. En Ensueño, puntualizó Quiñones, es un tema crítico utilizar productos de primera calidad porque afortunadamente la compañía produce todo y sabe controlar cada una de las líneas de elaboración.

Advirtió que en el mercado popular algunos mercaderes de colchones están utilizando rellenos de reciclaje, ropa y colchones reutilizados como lo detectó la Cámara de Comercio de Bogotá, un motivo más que suficiente para deshacerse adecuadamente del colchón anterior evitando que llegue a manos ilegales.

La empresa tiene como filosofía avanzar bien, pero a paso lento y contundente para que cada decisión que se tome sea la más apropiada y efectiva razón por la cual ese afán de abrir en otros lugares fue reducido a la paciencia, a la estrategia y al resultado. Aperturar tiendas es un objetivo, pero de forma estratégica porque no se quiere experimentar lo de otras marcas que por una expansión mal hecha o no controlada tuvieron problemas operativos, logísticos y de inversión.

Las exportaciones seguramente llegarán y hay producto de excelente condición para hacerlo, pero eso no se dará en la marca hasta tanto no se tenga controlado el mercado colombiano con una red completa de distribución, vendrá posiblemente la exportación porque hay personas de otros países que se han acercado y se van muy interesadas en los productos de Ensueño, compañía consciente que para dormir no hay afán y para crecer tampoco.

Un hecho es que, si hay llamadas y pedidos de otros países, la empresa escuchará negocios y enviará eventualmente el producto solicitado, pero siempre estará abierta a ese tipo de decisiones, pero mirando de manera estratégica los pros y los contras como debe pasar en cualquier determinación.

Al cerrar el diálogo, el desarrollador de producto de Ensueño Colchones, Juan Manuel Quiñones dijo que cuando un producto va a salir al mercado, llámese colchón, sala o cualquier otro bien, pasa por muchos análisis de forma inteligente y colectiva, acudiendo al sentido común para tomar decisiones asertivas porque la idea es llegar al mercado con lo mejor.

Importante también es que, a nivel latinoamericano, Colombia es uno de los pioneros en el desarrollo de tecnología del sueño.

 

Poco a poco China está dejando de ser un problema

 

 

Los empresarios colombianos con alguna tranquilidad entendieron que China es un jugador enorme de la economía global, una bodega de materias primas a la que no se puede renunciar, pero asimismo un fabricante de gran talla con el que se puede competir en mercados locales porque la particularidad de los bienes elaborados en el gigante asiático es que hay producto muy bueno, de mediana manufactura y fabricaciones de baja calidad.

Actualmente informó Quiñones, muchos de los productos que están llegando al país como propuesta son colchones enrollados que si bien no son malos porque pueden dar el beneficio que el cliente busca, pierden algunas propiedades como estabilizador en las partes laterales al carecer de marco perimetral sin anotar que por su forma o condición este colchón carece de rellenos o capas que generalmente debe tener para proporcionar los beneficios.

 

“Realmente no hemos sentido esa competencia porque el cliente de Ensueño es inteligente y al dejarse asesorar por un experto toma la decisión correcta. Es un hecho, ahí están esas elaboraciones asiáticas y mañana podrán arribar de cualquier otro país, pero Ensueño garantiza que por sus atributos quien tenga un colchón o mueble de la marca ame Ensueño y esta pasión se traslade a su familia para que haya clientes por generaciones”, recalcó Quiñones.

 

El colchón chino tuvo un crecimiento considerable que se dio de la mano de otras marcas y por la demanda existente en el mercado popular. Afirmó que las marcas intermedias emergentes importaron muchos colchones, pero afortunadme, exclamó, para quien elige lo mejor y la calidad no tuvieron tanto éxito, un factor determinante para que nuevamente explotara la manufactura colombiana.

 

 

La apuesta en muebles y colchones es por la calidad, el empleo y el crecimiento, por eso no sobra recalcar que “colombiano compra colombiano”. En Ensueño, apuntó el versado, hay científicos colombianos desarrollando colchones con mano de obra colombiana para que duerman colombianos. Llama la atención, expuso, que muchas marcas están reforzando con el colchón de Estados Unidos, el alemán o el francés por citar algunos orígenes, pero al ser el sueño tan particular en cada región y especialmente para los nacionales, en Ensueño se ha investigado el sueño de los colombianos para que estos duerman muy bien, ello apalancado en tecnologías y desarrollos propios porque la firma cree hondamente en la marca Colombia.

Las personas están tratando de justificar diseño en los colchones versus confort y cada vez es mucho más razonable el argumento de que la espalda no tiene ni ojos ni manos y allí la columna vertebral confía en una sabia decisión, no aceptando lo que llegue por lo que se vio sino palpando que el comprador sintió los productos para tomar una correcta elección.

Esta es una gratificante realidad, los colchones llegaron y evolucionaron, posiblemente el próximo año llegue algo nuevo y totalmente innovador, pero esa es la industria, inquieta, exploradora y siempre en búsqueda de la comodidad, así la intensidad le quite el sueño.

Colombia conoció colchones incipientes con la colonia, esos sacos en tela rellenos de material textil. En ese tiempo fue muy usual el catre y el rudimentario colchón de lana y paja fue privilegio de los más adinerados que no sabían en qué dormían. Volvemos a la máquina del tiempo y esta nos deja en 1957 cuando en Colombia se da inicio a la industria dedicada a fabricar colchones y a la venta de los mismos. En ese año abrió sus puertas Colchones El Dorado la empresa precursora y la que les abrió el camino a muchas otras que venían creciendo.

Los indígenas durmieron en hamacas refrescantes y lo hicieron no solo en búsqueda de la comodidad, con este tipo de cama colgante eran llevaderas las inundaciones, pero también se alejaba el peligro que representaba el tránsito de animales venenosos como serpientes y escorpiones.

 

 

También en superficies adaptadas con materiales acordes con el clima porque una cosa era el trópico bajo en donde también una estera fue alternativa, pero en climas fríos los indígenas utilizaron estructuras altas en madera, pero acudieron a las hojas secas, palma, lana de alpaca, algodón y pieles para soportar las bajas temperaturas.

Hoy en medio del avance de la industria colchonera hay personas que siguen comprando colchones de tela y en casos de prevención y suerte, con relleno de mota y algodón. Algunos tienen tantos años que han servido de ecosistema en donde prosperan pulgas, garrapatas, chinches, ácaros y todo tipo de fauna parasitaria hematófaga. Los campesinos siguen aferrados a este tipo de solución que mata el frío con dos o tres cobijas cuatro tigres y el acostumbrado tarro de Detil. Algunos dicen que el alma de quienes mueren en esos colchones no abandona paulatinamente el cuerpo, seguro sale corriendo.

Muchos son lanzados a la basura tras llevar encima generaciones enteras, eso sí, en estados abominables, descoloridos y con parche negros y brillantes, algo semejante al satín después de una guerra, con unas huellas, en el mejor de los casos del sistema urinario imposibles de contar porque seguramente por ese hecho el astro rey estuvo en su proceso de secado natural, claro está, con todas las formas posibles, lo increíble es que ese colchón tildado de asqueroso y peligroso puede estar apenas iniciando un nuevo ciclo de vida, válgame Dios.

 

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