Por Juan Alfredo Pinto Saavedra, Rector de Uniempresarial
Cada 8 de marzo, el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer, una fecha que trasciende la mera celebración para convertirse en un espacio de reflexión sobre los avances, desafíos y responsabilidades que aún persisten en la búsqueda de la equidad de género. Este día, institucionalizado por las Naciones Unidas en 1977, tiene raíces en los movimientos obreros del siglo XX y en la lucha de las mujeres por condiciones laborales dignas, acceso a la educación y reconocimiento de sus derechos políticos y económicos.
En el ámbito universitario y, en particular, en las escuelas de negocios, esta conmemoración nos invita a repensar el papel de la mujer en la economía y el liderazgo empresarial. A pesar de los avances en términos de inclusión y representación, persisten brechas significativas en cuanto a la participación femenina en posiciones de alta dirección y en la reducción de la desigualdad salarial. Según el Foro Económico Mundial (2023), el cierre de la brecha de género en términos de oportunidades económicas aún tardará varias décadas si no se intensifican los esfuerzos.
Para una universidad de negocios, el Día Internacional de la Mujer debe ser una oportunidad para reafirmar el compromiso con la formación de líderes que promuevan entornos empresariales equitativos y sostenibles. La diversidad de género en la gestión corporativa no solo responde a principios de justicia social, sino que también se traduce en mejores resultados financieros y mayor innovación. Estudios del McKinsey Global Institute han demostrado que las empresas con mayor diversidad en sus equipos directivos tienden a ser más rentables y resilientes ante los cambios del mercado.
Desde la academia, tenemos el deber de fomentar una educación que no solo reconozca estos desafíos, sino que prepare a nuestros estudiantes—mujeres y hombres—para enfrentarlos con visión estratégica y ética. Es imperativo promover políticas que incentiven la equidad salarial, la conciliación entre la vida laboral y personal, el acceso a redes de mentoría y el liderazgo inclusivo en todas sus dimensiones.
En América Latina, los avances en materia de equidad de género han sido notorios en las últimas décadas, aunque los desafíos persisten. Según la CEPAL (2023), la participación de las mujeres en la fuerza laboral de la región ha crecido significativamente, pasando del 40% en la década de 1990 a más del 52% en la actualidad. No obstante, la brecha salarial sigue siendo alta: las mujeres ganan, en promedio, un 17% menos que los hombres por el mismo trabajo. Además, la presencia de mujeres en posiciones de liderazgo sigue siendo limitada: solo el 15% de los puestos en juntas directivas de las grandes empresas están ocupados por mujeres, y apenas el 5% de las CEO en América Latina son mujeres.
En Colombia, el panorama refleja tanto avances como desafíos estructurales. Según el DANE (2023), la tasa de participación laboral femenina alcanzó el 48%, lo que representa una mejora en comparación con décadas anteriores, pero aún está por debajo de la de los hombres (71%). La desigualdad salarial persiste, con mujeres ganando en promedio un 12% menos que los hombres. Sin embargo, en términos de educación, las mujeres han superado a los hombres en tasas de graduación universitaria: el 58% de los graduados de educación superior en el país son mujeres. A pesar de esto, la presencia femenina en sectores estratégicos como tecnología, finanzas y alta gerencia sigue siendo limitada, lo que evidencia la necesidad de políticas más robustas de inclusión y desarrollo profesional.
Hoy, al conmemorar esta fecha, no solo reconocemos la trayectoria de aquellas mujeres que han transformado el mundo de los negocios y la sociedad, sino que asumimos la responsabilidad de seguir avanzando hacia una igualdad real y sostenible. Que esta jornada nos impulse a generar acciones concretas que hagan de nuestras instituciones y organizaciones espacios verdaderamente equitativos.
Como universidad de negocios, reiteramos nuestro compromiso con la promoción de oportunidades para las mujeres de sectores vulnerables, tanto en el campo como en la ciudad, facilitando su acceso a la educación, el emprendimiento y el liderazgo empresarial. Asimismo, reafirmamos nuestra defensa de sus libertades y derechos en el ámbito universitario, garantizando un entorno académico inclusivo, libre de discriminación y violencia de género. Creemos que solo a través del conocimiento, la equidad y la acción decidida lograremos construir una sociedad más justa, próspera y sostenible para todos.
Uniempresarial reconoce y valora su talento, visión estratégica y capacidad de innovación, pilares esenciales en la formación de profesionales y en el desarrollo de empresas competitivas.
Las mujeres en Uniempresarial encarnan el rigor académico, la excelencia profesional y el compromiso con la educación dual.
En el aula, en los espacios de aprendizaje y en la toma de decisiones estratégicas, las profesoras inspiran, desafían y forman a las nuevas generaciones, transmitiendo no solo conocimientos, sino valores y habilidades. Las estudiantes, con su determinación y capacidad de aprendizaje, encarnan la fuerza de un talento en formación que transformará la sociedad. Las colaboradoras y directivas, desde su experticia y liderazgo, impulsan el crecimiento institucional con una gestión eficiente y visión estratégica.
Uniempresarial se enorgullece de contar con mujeres que, a través del conocimiento, la investigación y la innovación, consolidan su papel como agentes de progreso. Su liderazgo no es una tendencia, sino una necesidad para el desarrollo económico y social.
Hoy, el llamado no es a esperar oportunidades, sino a crearlas; no a conformarse con lo posible, sino a atreverse con lo extraordinario. Porque cada una de ustedes es arquitecta del cambio, estratega del conocimiento y líder de transformación.
Permítanme culminar esta reflexión con un comentario acerca de nuestro nuevo proyecto en Ciudad Bolívar. Durante los próximos meses del año en curso, daremos asesoría y capital de trabajo a más de 350 microempresarias, gracias a los recursos del convenio que hemos firmado con la alcaldía local. Más importante aún, atenderemos en 7 verederas urbanas 53 granjas campesinas, buena parte de las cuales son gestionadas por mujeres. Celebremos el inicio de este proyecto que marca nuestro desarrollo institucional, al estar innovando dentro de la formación dual con una metodología que llega hasta la base de la pirámide socio empresarial.