Domingo, 12 Abril 2026 01:33

Gobierno debe corregir, espantan deuda y desequilibrios: Aurelio Suárez

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La fuente de utilidad de los Bancos son los títulos del tesoro, TES, hoy con alta remuneración en tasa. Gobierno debe meter en cintura déficit externo y evitar una hemorragia fiscal.

Colombia dio pasos importantes en aras de ordenar y regular su economía desde tiempos lejanos, fueron muchas las ideas y los ensayos hechos para afianzar un banco estatal que genere empréstitos desde el sector público. Es así como en junio de 1880 el gobierno le dio vida al Banco Nacional quien sería el banquero oficial precisamente para originar crédito. Esta figura igual fue útil para facilitar a la administración soluciones como la consignación o el depósito de los fondos públicos o de tesorería. Según el Banco de la República el asunto no quedó ahí, la nueva entidad fundada bajo la administración de Rafel Núñez facilitó crédito, asistió en todo lo atinente con contratación de préstamos internos y externos, así como en la administración de los títulos de deuda pública.

Cabe anotar que el Banco Nacional igualmente tuvo como misión emitir billetes, una tarea que no terminó de convencer y que llevó a que en 1894 el Congreso decidiera liquidar la entidad luego de que esta registrará un exceso en dicha capacidad de emisión. Después de este intento de banco estatal vio la luz el Banco Central de Colombia que operó entre 1905 y 1909 siendo clausurado por iguales motivos al cierre anterior.

Siguieron cayendo las hojas del almanaque, llegó la Primera Guerra Mundial que deja secuelas en la economía global y local habida cuenta que se hicieron agudos los apuros financieros pese a la firma de la paz. El tema no fue fácil, las proyecciones de las entidades bancarias para los primeros 20 años del siglo XX, explicó el Emisor, no eran ni encomiásticas y menos satisfactorias debido al desorden monetario que prevaleció. Y era consecuente puesto que en la época se emitió circulante descontroladamente lo que llevó a una dispersión de reservas en los bancos. Como si fuera poco Colombia adoleció de un sistema formal de garantías y respaldo estatal para las entidades financieras.

 

 

En contexto descrito aceleró la crisis de los años 1922 y 1923 que dejó ver preocupantemente escasez del necesario circulante. Se hizo indispensable inyectar solidez y estabilidad a la moneda y al crédito a través de un banco central compacto.

Viene un momento trascendental para la política monetaria del país, era marzo de 1923 cuando el presidente de la república Pedro Nel Ospina convino con un grupo de expertos encabezado por el profesor Edwin Walter Kemmerer analizar la realidad del país y las posibles salidas a los inconvenientes. Fue la recordada Misión Kemmerer que en efecto adelantó el encargo luego de sostener charlas con cámaras de comercio, gremios de agricultores y agentes solícitos en las regiones. Posteriormente, sin hacer traslados normativos o emular normas efectivas en otras naciones y menor adelantando innovación plena, la misión llevó a un ordenamiento juicioso sobre la base de lo aprovechable en unas leyes aprobadas un periodo atrás y que iba a ser el punto de partida para darle forma al estatuto orgánico de la entidad que brotaría para marcar un hito en el manejo económico y monetario de los colombianos.

El Banco de la República nació gracias a la Ley 25 de 1923, con este paso el país avanza hacia una banca central. Dentro de las curiosidades están el hecho que la nueva entidad fue organizada como sociedad anónima con un capital inicial de diez millones de pesos oro, suma importante que tuvo al gobierno como aportante en un 50 por ciento y el resto fue la participación de los bancos comerciales locales, banca privada internacional y capitales particulares.

El nuevo banco tuvo como encargo exclusivo la emisión de moneda legal colombiana, asimismo tuvo luz verde para actuar como prestamista de última instancia, fue el administrador de las reservas internacionales de la nación y fue de hecho el banquero del estado. Hoy la entidad tiene una Junta Directiva compuesta por diez miembros, representantes del sector privado y del gobierno, de hecho, el ministro de Hacienda hace parte de ducho cuerpo colegiado.

 

 

La fundación del Banco de la República se considera un hecho trascendental de cara a la perentoria organización económica e institucional de Colombia, ha tenido cambios y evoluciones constantes. Con la Constitución Política de 1991 el banco fue declarado autónomo y con ello se garantizó un manejo independiente y vital en el crecimiento y actualización de la economía.

Su misión es importante, la Ley le dio potestad al “banco de bancos” para ejercer funciones de regulación y control monetario al amparo de rígidas medidas y rectitud financiera. Fue también autorizado para fijar las tasas de descuento y la intervención para controlar las tasas de interés y establecer el índice de inflación.

Hoy el Banco de la República y su Junta Directiva son el centro de atención, muchos han cuestionado el ajuste al alza de los tipos de interés más allá de un bajo indicador de inflación, algunos dicen que cumple su labor constitucional, otros lo señalan de politizar la entidad y los más críticos manifiestan que la independencia del Emisor se cumple por el lado de apartar el ejecutivo de las decisiones más no de cerrar la puerta a los banqueros o dueños de capitales especulativos para que las directrices se dicten a comodidad de quienes rentan con papeles con tasas elevadas.

Hay señalamientos, medidas como la del gobierno en el sentido de retirar de la Junta Directiva al ministro de Hacienda, existen críticas, cuestionamientos y refutaciones, un cotarro alborotado por unas decisiones que a criterio del ejecutivo van en detrimento de la dinámica económica, unas medidas marcadas por la simpatía neoliberal en donde se trazan reglas en favor del gran capital.

 

 

Para hablar con objetividad, responsabilidad y trasparencia sobre este espinoso tema Diariolaeconomia.com habló con el analista económico, escritor y comentarista Aurelio Suárez Montoya quien indicó que en primer lugar hay que recordar que la figura de Banco Central autónomo nació con la Constitución Política de 1991, un consenso de todas las fuerzas que participaron en ese cambio de la Carta Magna incluidos Horacio Serpa, referente del Partido Liberal, Antonio Navarro y el Movimiento M-19, también Álvaro Gómez Hurtado y muchas otras personalidades que consolidaron el consenso de las fuerzas que impulsaron y terminaron sellando la nueva Constitución por supuesto bajo el mandato de César Gaviria y la introducción de una serie de reformas orientadas para el nuevo modelo económico o consenso de Washington. El experto aclaró que, dentro de todo, la autonomía del Banco de la República tenía como propósito, según lo señala la Constitución, una política monetaria como autoridad monetaria que tuviera como intención principal combatir la inflación, una figura que en Colombia fue acompañada con la presencia del ministerio de Hacienda como presidente de la Junta Directiva y como miembro en últimas de ella.

El versado consideró que la figura adoptada por Colombia que no es la misma a la de otros países es saludable pero insuficiente porque aún así lo ideal es la coordinación de la política económica con los planes de desarrollo y proyectos generales de los gobiernos cualquiera sea el mandatario.

Al indagarse sobre ¿cuál debe ser el papel de la orientación económica?, Suarez Montoya apuntó que la respuesta es elemental, corregir los desequilibrios que se presenten a nivel macro, incluidos los tres grandes macro pilares que tiene la economía, inflación, tasa de interés y tasa de cambio, es decir que debe haber un esfuerzo conjunto para lograr que estos indicadores que establecen el bienestar económico, el costo de vida y la competitividad frente a los mercados globales, tengan el mayor equilibrio posible por cuanto dictan política monetaria, consumo e inversión.

 

 

El asunto es ¿qué está pasando con la economía colombiana desde el siglo XXI para no ir para atrás? La economía local, explicó Suárez Montoya, viene sufriendo un desequilibrio que se expresa en los llamados déficits gemelos, es decir el déficit fiscal y el de la cuenta corriente de la balanza de pagos, dicho de otro modo, el déficit externo. El primero, apuntó, tiene que ver con que los ingresos del gobierno terminan siendo inferiores a los gastos y el otro se relaciona con el hecho de que el país no ha producido los dólares suficientes para relacionarse en la globalización con las demás economías en comercio, en la renta de inversiones, transferencias y otros factores que inciden esa relación exógena.

 

¿Cuál debe ser el propósito de una política económica armónica?

Ante esta inquietud, el también ingeniero Industrial de la Universidad de los Andes, comentó que el Banco de la República y los gobiernos deben unirse para tratar de subsanar esas falencias. Palpitó que solamente manejar la tasa de interés con el ánimo de controlar la inflación o también enfrentar momentos, que los ha habido, de política monetaria muy amplia para eliminar la deflación o la caída generalizada y sostenida de los precios de bienes y servicios en una economía por espacio de un periodo prolongado, como aconteció en la pandemia, tienen que ir en conjunto con el gobierno.

 

“Me parece que la figura que muchos neoliberales tratan de volver una especie de gran sagrario que es la absoluta autonomía del Banco de la República es equivocada, y quien más ha esgrimido esa figura inclusive diciendo que hay que sacar al ministro de Hacienda de esa Junta es el excoodirector Juan José Echavarría hoy asesor programático de Sergio Fajardo y quien ha sido relacionado como el eventual ministro de Hacienda del candidato citado, incluso uno puede pensar que el presidente Petro se equivoca en ese sentido retirando a su ministro ya que al apartarlo le entrega de alguna manera esa autonomía plena y omnímoda a la Junta del Banco Central que no es conveniente como ya lo expliqué”, declaró el señor Suarez Montoya.

 

 

 

Ahora bien, expresó, ¿qué es lo que ha pasado en esta coyuntura?, comentó que cuando se analiza la intervención del señor presidente de la República en noches pasadas sobre este asunto, se encuentra que el primer Mandatario afirmó que la tasa de interés es la que ha llevado en números muy elevados a la tasa de deuda o de los créditos que el gobierno está contrayendo. Desde su punto de vista manifestó que Petro no tiene la razón en vista que el problema principal ha sido que la tasa de interés de los créditos que el gobierno está pagando a 10 años e incluso también a corto plazo esta misma semana por encima del 14 por ciento marca un piso que se vuelve sumamente difícil de poder administrar. Sobre el particular explicó que si un inversionista encuentra que hay unos bancos que le están pagan el 10 o el 11 por ciento en CDTs o en ahorros, pero igual tiene un gobierno que está emitiendo deuda, títulos del tesoro en pesos colombianos al 14 por ciento, no solamente los inversionistas sino los mismos bancos con sus compañías de seguros, fondos de pensiones y hasta fondos de capital extranjero optan por la segunda opción, la de los títulos del tesoro.

Enfatizó que este punto es bien importante destacarlo porque el trancón, a su modo de ver, en el sonado debate, está ahí en el alto nivel de costo del endeudamiento del gobierno colombiano y por ello estimó que debe hacerse una concertación de política fiscal, monetaria y cambiaria porque no basta solamente con mover la tasa de interés, es perentorio, acentuó, hacer otros ajustes económicos si se quieren moderar o morigerar los desequilibrios que están presentando.

 

“Cuando uno mira el endeudamiento del gobierno colombiano que pasó de 805 billones de pesos el siete de agosto de 2022 a cerca de 1.230 billones de pesos cerrando febrero y al hacer un estudio para determinar cuáles son las causas de ese endeudamiento encuentra más o menos lo siguiente, por razón del desequilibrio externo de la cuenta corriente de la balanza de pagos, cerca de 200 billones hacen parte de ese endeudamiento, con cargo al gasto de funcionamiento obedecen más o menos 90 a 95 billones de pesos y el resto tiene que ver con el servicio de la deuda por créditos contraídos. A mi modo de ver se está fraguando una situación explosiva en ese sentido si no hay una acción armónica del gobierno con la Junta Directiva del Banco de la República para tratar de eliminar esos desequilibrios, el legado y no se sabe si antes, que pueda tener el próximo mandato, será supremamente complejo”, señaló Aurelio Suárez.

 

 

Podría llegarse, apuntó el analista, inclusive a un momento, en el que ante esas dificultades fiscales lo que vendría eventualmente sería una corrida de capitales que saldrían del país redundando adicionalmente en una revaluación súbita, es decir, una afectación en la tasa de cambio colombiana. Manifestó que el debate desde el Banco de la República alrededor de la inflación y de la presencia del gobierno tiene que trascender la norma y el prejuicio económico, pero también buscar la manera de atender esos desequilibrios que pueden estallar.

 

Los favores a banqueros no están demostrados

Mucho se habla en corrillos que la Junta Directiva del Banco de la Republica hace favores para impulsar la renta de los capitales especulativos y de algunos banqueros que según lo insinúan o lo dicen directamente operan como patrones tácitos de quienes llevan las riendas de la política monetaria.

Frente a ese tema el analista económico Aurelio Suárez Montoya indicó que no tiene pruebas sobre el lobby que inciertamente hagan los dueños de los bancos para conseguir favores ante la Junta del Banco, pero señaló que es evidente que el sector que tiene que ver más directamente con la fijación de la tasa de interés como indicador de referencia es el sector financiero.

Precisó que es necesario mirar la ecuación y analizar si la elevación de las tasas de interés favorece a los bancos, aclarando que el verdadero margen de las entidades financieras es el de intermediación que hay entre las tasas de cobran al público y las tasas a las cuales captan dinero. En ese sentido, el experto dijo tener una pregunta, ¿será que los ahorradores quieren ir a los bancos para que ellos ejerzan un arbitraje, de captar dinero, colocarlo en el mercado y llevar el dinero a TES? A su inquietud expuso que mucha gente del común le ha escrito y le ha preguntado que cómo hacen para comprar TES, una tesis de que hay un cambio o una forma distinta de ver el mercado financiero.

 

 

Expuso que los bancos comerciales pasaron de tener más de 100 billones de pesos en títulos del tesoro a contar hoy con casi 170 billones de pesos en títulos del tesoro, una suma en la que también están los fondos de capital extranjero y por eso se dice, expresó, claro, no está entrando inversión foránea directa, pero si ingresa inversión exógena de portafolio a comprar TES. En su exploración Suárez Montoya afirmó que realmente lo que hoy está generando la turbulencia principal por fuera de los lobbies y por fuera de las maniobras que se pueden hacer alrededor de las directivas del Banco de la República, es que existe un papel en el mercado que se llama título del tesoro que está cobrando a más del uno por ciento mensual en grandes volúmenes y es ahí, recalcó, en donde hay que empezar a corregir el problema.

Exteriorizó que seguramente habrá que corregir en esas intervenciones que puedan hacer los bancos para su favorecimiento y seguramente habrá que intervenir en otros rubros que puede tener el manejo de la política monetaria, pero insistió que la principal turbulencia es esa porque si un individuo tiene un papel que en el mercado le genera en renta fija 14 por ciento, ni siquiera en renta variable porque las acciones están en este frente y así como suben pueden bajar, pero a la fecha se está hablando de renta fija al 14 por ciento, algo que no se consigue ni en una prendería.

 

“Aquí vuelve la discusión sobre si fue primero el huevo o la gallina, si la tasa de intervención de referencia del Banco de la República o la tasa a la que se están haciendo los negocios de deuda en Colombia, no se puede olvidar que el gobierno se metió en una especie de vaca loca de canje de deuda que según algunos analistas le va a costar a gobiernos futuros más de 80 billones de pesos. Realmente aquí los bancos no están ganando por la colocación en el mercado de los ahorros que reciben de sus clientes ya que la principal fuente de utilidad de las entidades financieras son los títulos del tesoro, TES. Ahora, esto se puede volver una hemorragia si no tiene salida porque si la causa principal del endeudamiento del gobierno es el déficit externo del país el asunto se complica en vista que el déficit externo en los últimos cuatro años ha sido en pesos, de cada año en pesos corrientes, 80 billones en 2022, 37 billones en 2023, más de 30 en 2024 y en 2025 más de 40 billones y al sumar eso da cerca de 200 billones de pesos, lo grave es que si este año volvemos a tener déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos habrá que endeudarse más, más y más así se disminuyera el gasto de funcionamiento”, expuso el connotado analista.

 

 

 

Al contertulio le llama poderosamente la atención que muchos analistas, incluso muchos que firman cartas, no tienen en cuenta que el problema principal es esa inserción equivocada y asimétrica de Colombia en los mercados financieros, así como en los entornos comerciales a nivel mundial porque reiteró que ahí es donde está el foco del inconveniente. Dilucidó que los problemas en economía se corrigen, no en donde se manifiestan, para el caso de Colombia la deuda costosa, sino donde o por qué se causa y el origen de ese endeudamiento es el déficit.

Recordó que Gustavo Petro prometió revisar o cambiar los TLC, codificar la relación comercial de Colombia con otros países. Suárez cuestionó que el presidente no hizo absolutamente nada. En este momento, señaló, hay 16 acuerdos comerciales vigentes y siguen igual en la mayoría de ellos, verbigracia Canadá, Estados Unidos, Unión Europea, Corea del Sur etcétera, y ni hablar de China país con el que aún no se rubrica un TLC, todas relaciones negativas para Colombia.

El asunto es que se pueden utilizar mil maquillajes, pero si no se va al fondo del problema nada se alcanza, incluso incentivando las exportaciones con medidas muy especiales con disposiciones muy específicas para que haya un estímulo a la exportación y logre corregir en algo el déficit comercial que tiene al país en una situación muy crítica porque los gobiernos neoliberales jamás midieron los alcances de negociar mal y de pretender mayores volúmenes de comercio sin industria y con el campo en ruina.

 

 

La situación es tan grave, apuntó Suárez Montoya, que ni siquiera 13.000 millones de dólares que envían los emigrantes trabajadores colombianos en el exterior en forma de remesas han podido subsanar el déficit comercial y por supuesto tampoco el déficit de renta de inversiones que se presenta. A su modo de ver, ese sería el primer foco por corregir ya que lo otro hace parte de una discusión de escuelas económicas, teoría económica y política, así como la curva de Phillips y todo lo que se quiera, pero mientras esa infección no se cure, se terminará endeudando al gobierno, el ejecutivo pagando altas tasas de interés y creando la turbulencia que infortunadamente tiene como eco una elevación mayor en la tasa de interés del Banco de la República.

 

¿Hay margen para bajar la tasa de interés?

La gente en las calles sigue indagándose si más allá de los errores del gobierno o de los gobiernos porque hay varios componentes que vienen del pasado y que no se pudieron conjurar en el presente mandato, hay un mínimo espacio para abaratar el dinero, básicamente el que se pretende para invertir en mejoramiento de industrias, innovación, optimización de la productividad agropecuaria, vivienda y otros frentes de mucha necesidad.

A esta inquietud, el docto expuso que una economía en la que un grupo de personas puede tener el valor del dinero más barato sin duda genera mayor dinámica, pero repisó que seguirá en el mismo círculo vicioso y si bien se puede tener una política monetaria laxa como se ha visto en Colombia en determinados momentos, el asunto es que después de esa dicha el indicador tiene que volver a subir.

 

 

Allí, puntualizó, hay que mirar una cosa que puede ser muy interesante y es que si se observa la política monetaria de Colombia en los últimos 35 años, es fácil detectar periodos de política monetaria laxa, periodos de política contractiva y así se van turnando por todo lo que se viene precisando, sencillamente porque la economía nacional vive en un completo desequilibrio que no se ha podido resolver y que no quedará metido en cintura peleando por la tasa de interés y mucho menos buscando reyertas por la inflación.

El tema es que si un país tiene una inflación bajita lo más consecuente es atraer capital extranjero porque el gobierno encuentra que esos activos invertidos en el país con un nivel de inflación cómodo no se desvalorizan y si la tasa de ganancia supera la inflación pues quien apuesta se encuentra con una utilidad neta.

 

“La verdad, la verdad es que tanto el gobierno de Petro como el Banco de la República, como los que firman cartas a favor del ejecutivo como aquellos que las firman en contra del mandatario y en favor del Banco Central, todos están tratando de corregir el problema donde no se causa. A mi me parece importante remitir en la discusión teórica los textos del profesor Eduardo Sarmiento que esto lo tiene claro desde hace rato pues dice que el desequilibrio económico no se puede resolver sino con intervenciones profundas en los mercados monetarios, cambiarios, en la política fiscal y etcétera. Mientras usted corrija los desequilibrios económicos con la expedición de títulos del tesoro a crédito y a deuda, el problema no se va a resolver y como nada pasa para tomar correctivos tampoco vendrán soluciones subiendo la tasa de interés en periodos de política monetaria contractiva. Esa es la realidad”, dijo Aurelio Suárez Montoya.

 

Reforma tributaria debe ser una solución y no otro problema

 

 

El experto en temas económicos Aurelio Suárez ha sido recurrente en proponer una reforma tributaria inteligente que permita bajar tarifas eliminando exenciones y otro tipo de gabelas. Para el ingeniero industrial nada es imposible en asuntos impositivos, pero expuso que, si bien esa tarea tiene que hacerse para canalizar más impuestos con menos carga tributaria, devolviendo la competitividad y promoviendo una verdadera reactivación económica, no ve al gobierno en esos menesteres porque en lugar de quitar exenciones las está aumentando.

Sobre el tema especificó que, si se analiza la columna vertebral de lo que están proponiendo como una nueva reforma tributaria, por lo menos la mitad de esta son impuestos indirectos y resulta increíble que después de cuatro años de un gobierno llamado progresista, todavía en el recaudo de la hacienda nacional de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, DIAN, pesan más los impuestos indirectos regresivos que los gravámenes directos progresivos.

Anotó que hay una circunstancia chistosa por no decir dramática, en vista que se habla de un salario mínimo de dos millones de pesos mensuales incluyendo el subsidio de transporte, pero pocos saben cuanto está pagando cada colombiano en impuestos indirectos, ni más ni menos que 10 millones de pesos anuales, es decir explicó el analista, hablan de un salario básico de dos millones de pesos mensuales, pero cada trabajador que recibe esos dos millones tiene que destinar un mes y medio de estipendio para pagar impuestos indirectos.

 

 

En este contexto tributario, Suárez Montoya dijo que el asunto termina siendo gracioso porque al tomar la tabla de recaudo de la DIAN empieza a aparecer de todo, IVA, consumo, bebidas azucaradas, impuestos verdes, gasolina, hidrocarburos, Catatumbo, una retahíla de impuestos indirectos que no caben en la hoja de Excel que tiene que preparar la entidad de recaudo para eso.

Hoy el país, apuntó Aurelio Suárez, necesita una reforma al Estatuto Tributario sobre pilares de eficiencia tributaria y fiscal con impuestos directos que se recogen más fácil y más rápido, lo demás, indicó, se puede aplazar.

 

“Hoy no están entrando ni dos billones de pesos al año de impuesto al patrimonio, por el que supuestamente los ricos iban a llorar y están ingresando casi cinco billones de pesos anuales por bebidas azucaradas y comida chatarra. Es por eso que la mentira más grande que se ha dicho en los últimos días en Colombia es que hay un nuevo modelo económico en el país cuando se han agravado las consecuencias de todo lo anterior, esa es la verdad”, concluyó el analista económico Aurelio Suárez Montoya.

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