En 1844, los 28 artesanos que trabajaban en la procesadora de algodón en Rochdale en el frío norte de Inglaterra jamás se imaginaron que su iniciativa mutual fuera a marcar un hito en la historia económica y social del mundo, no solo se quedaron con el título de pioneros de Rochdale sino como los precursores de un sistema equitativo, incluyente y sostenible.
La historia dice que el padre del cooperativismo fue Robert Owen, un empresario, filántropo y teórico socialista galés que puso en marcha sus ideales renovadores, inicialmente en su factoría ubicada en New Lanark. Escocia y luego en las colonias fundadas en estados Unidos y Gran Bretaña, New Harmony, 1825, y Harmony Hall, 1839. Cuando retorna de América, Owen se empoderó del movimiento obrero británico del que se le recuerda como un tremendo líder.
Este empresario expuso la probabilidad de impulsar un sistema económico alternativo sostenido sobre pilares de cooperativismo, una iniciativa que en la época resultaba quimérica, pero matemáticamente real ya que buscaba desbancar el sistema capitalista por uno totalmente justo, ello para alejar a los ingleses de los problemas generados en la concentración de riqueza.
Owen consideró trascendental que los obreros lograran unirse para cambiar el panorama europeo a partir de unas cooperativas que fueran más beneficiosas que las mismas industrias, razón por las que propuso mutuales de producción y distribución.
Por su tozudez e ímpetu le dio vida a la Asociación Británica para la promoción de la Ciencia Cooperativa en 1829, ya en 1832 el reino Unido sumaba por lo menos 500 sociedades cooperativas de distribución y obtención, muy emparentadas con el movimiento obrero. Allí no terminó la tarea, Owen decidió avivar el cooperativismo de masas y para eso puso en marcha en la ciudad de Londres la National Equitable Labour Exchange, en español Bolsa Nacional de Cambio Equitativo del Trabajo, todo para que las mutuales pudieran comercializar sus bienes o productos que eran remunerados con billetes de trabajo que reemplazaron el dinero, sin embargo, el mecanismo colapsó haciendo que Owen se mandara la mano al bolsillo para auxiliar y evitar un lío mayor.
Este hombre, a criterio de los analistas, fue el fundador del socialismo inglés, aseguran que no sustentó su tesis sobre a la lucha de clases, sino que transformó su pensamiento en una escuela o ciencia que partió de la fraternidad humana.
Con el correr del tiempo Owen fue afianzando sus estudios y convicciones, quien había nacido en Newtown, Gales, como el sexto de siete hijos en 1771, regresó a su terruño, allí cerró sus ojos para siempre, el padre del cooperativismo falleció un 17 de noviembre de 1858, hay que decir que en el instante de su deceso Owen no tenía bienes o dinero, terminó sus días con un ingreso fruto de un fideicomiso determinado por sus hijos. Partió al otro mundo con la idea de reformar la sociedad capitalista no solo para optimizar la calidad de vida de los asalariados sino esencialmente para darle vía a un nuevo mundo moral que sirviera de bordón para regenerar la sociedad y transformar la naturaleza del hombre. Fue un defensor de la educación la cual consideraba, debía iniciar desde la infancia, este hombre de legados fue enemigo del trabajo infantil y denunció la explotación en menores.
Este preámbulo nos trae al presente y nos lleva a la bella ciudad de Santa Marta, una de las tres perlas del Caribe en donde se realizó la 38 Jornada de Opinión Cooperativa, escenario en el que las entidades mutuales convocadas por Ascoop, participaron con un eje temático muy fundamental para la economía solidaria que es el séptimo principio cooperativo, nada más y nada menos que el interés por la comunidad y en donde se mostraron la acciones reales y los impactos que se tienen desde las organizaciones, el efecto y beneficio hacia las personas y todo ese trabajo con los asociados y los lugares en donde las cooperativas suelen desempeñarse.
La asistencia fue bastante interesante, cerca de 400 representantes del sector cooperativo que disfrutaron de un robusto foro al que fueron autoridades nacionales e internacionales como César Ferrari, ingeniero y miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas, María Elena Grueso, Directora de Fogacoop, Carlos Acero Sánchez Director de Confecoop, grandes cooperativitas, el viceministro de Hacienda, representantes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO y otros invitados con quienes se abordaron las nuevas realidades con un ejercicio reflexivo y de opinión, un encuentro para divisar la huella en las comunidades solidarias.
A orillas del Caribe, en la bahía más bella de Latinoamérica, emblemática, primer asentamiento español, ciudad añeja cargada de historia y vecina de la imponente Sierra Nevada, Santa Marta acogió las delegaciones que escucharon a Graciela Fernández, presidenta de Cooperativas de las Américas, una mujer que impulsa el diálogo intergubernamental, la economía social y solidaria, la misma que destacó el aporte o contribución del sector en todas las fases de la pandemia. Esta líder considera dentro del esquema cooperativo tres prioridades esenciales, trabajo digno, empleo y equidad de género.
Para Ascoop, el tema fue exitoso porque permitió identificar y generar impactos propositivos y positivos para la nueva realidad en Colombia.
En charla con Diariolaeconomia.com, la Directora Ejecutiva de la Asociación colombiana de Cooperativas, Ascoop, María Eugenia Pérez Zea, aseveró que el sector cooperativo en el país muestra un ritmo de crecimiento importante y estable más allá de las vicisitudes económicas que hacen aguas los planes y las metas en todo el mundo. Expuso que independiente de las coyunturas, hay firmeza significativa en ahorro y crédito luego de que en tiempos de pandemia el sector mostrara alta liquidez y buena colocación en temas de tasa.
Agregó que en la medida en que este fragmento solidario ha venido avanzando y pasando la pandemia, vinieron unos ajustes circunstanciales significativos por la misma política económica y las decisiones del Banco de la República en el tema de tasas de interés que ha impactado las entidades de manera importante por el margen de intermediación, pero sin mayores sobresaltos habida cuenta que pese al alarmante momento el sector sigue estable sin desconocer que se sufrió alguna afectación por la pérdida de dinámica crediticia.
Destacó que las cooperativas financieras han venido desarrollándose bien y explorando estrategias que lleven al crecimiento de la cartera, de sus activos, eso sí, manejando el tema de pasivos y fortaleciendo su patrimonio, algo realmente importante.
“Realmente creo que en la actividad financiera venimos en un crecimiento, según las fuentes del Fondo de Garantías de Entidades Cooperativas, Fogacoop, de la Confederación de Cooperativas de Colombia, Confecoop, y la Superintendencia de la Economía Solidaria, las cosas van bien, como también lo ratifica el estudio de la Federación Especializada de Cooperativas de Ahorro y Crédito & Financieras, Fecolfín, que da un parte de tranquilidad, con medidas de control, pero en términos generales arrojando resultados apropiados. La cartera ha crecido a un ritmo del once por ciento, tenemos un disponible, que, si bien es cierto, ha caído porque obviamente ese margen de intermediación cambió, pero no todo es alarma ya que las tasas de ahorro mejoraron en otros sectores haciendo que la gente busque otras alternativas, eso sí, seguimos con la convicción de que nos va a ir muy bien”, declaró la señora Pérez Zea.
Indicó que la situación financiera nacional está bajo control y dijo que el sector cooperativo ha sido perceptiblemente resiliente en esas etapas. Precisó que esa baja en el margen de intermediación, si bien ha golpeado a las cooperativas, significando menores excedentes, desde ninguna perspectiva implica un riesgo inmediato para el sector.
Sobre las nuevas competencias que deben tener las cooperativas de ahorro y crédito para consolidar solidez, mantener una ganada credibilidad y que les permitan ampliar el radio de crédito, es decir optimizar los servicios que demanda el campo y toda la producción primaria, las pequeñas y medianas empresas como también atender el microcrédito, la Directora Ejecutiva de Ascoop sostuvo que en definitiva lo que se ha pedido desde los organismos gremiales a las diferentes instancias del Estado que pretenden fortalecer todo lo que es el sistema de la economía social y solidaria, o la economía popular como la ha llamado el actual Gobierno, es mejorar todo el tema regulatorio, contribuyendo al fortalecimiento del sector cooperativo, igualmente poder acceder a recursos frescos y económicos que permitan que las líneas ofrecidas por la banca de segundo piso les den la oportunidad a las entidades cooperativas como la Banca de las Oportunidades, la Banca de Desarrollo Territorial, Findeter y otras para que encuentren sin dificultad una fuente de capitales o liquidez en unas condiciones favorables que les permita dar un crédito más económico a sus asociados y al público en general y que el marco regulatorio acceda a que las cooperativas de ahorro y crédito puedan entregar a las personas no asociadas a la mutual, los servicios y que el origen de la financiación sea mucho más flexible o barato.
Expuso que las cooperativas necesitan acceder así mismo a lo que significan los recursos del Banco de la República pues hoy la puerta está cerrada para las de ahorro y crédito, así como para las de aporte y crédito, solamente se abre para las financieras, pasando por alto que las cooperativas que captan y prestan dinero están reguladas y supervisadas por la Superintendencia de Economía Solidaria, distinta a la financiera, pero que sigue mucho sus políticas o lineamientos.
Pérez insistió que la banca de segundo piso debe dar recursos a unas tasas que realmente sean competitivas para el sector cooperativo o la economía solidaria y que se permita que las cooperativas faciliten crédito a personas no asociadas, así mismo que, por ejemplo, en el marco de una regulación que se llama evaluación de pérdida esperada, se aliviane porque a la fecha hay una norma muy restrictiva que lleva al sector a calificar la cartera y hacer unas provisiones en exceso que para el sector financiero no existe hoy.
La petición de propender porque las cooperativas tengan créditos totalmente diferenciados y con bajas tasas de interés toma mayor fuerza en la medida en que la cultura del ahorro se ha estado marchitando ya que con la intermediación, la gente ve los préstamos como al peor enemigo.
“Uno quisiera que el Estado, además de darle relevancia al sector cooperativo, admitiendo que este Gobierno lo está haciendo, igualmente tome medidas rápidas porque se siguen evaluando las disposiciones, son programados unos conversatorios sumamente interesantes, pero de manera real, efectiva y urgente debe darse un cambio de regulación que le permita al sector cooperativo colombiano y mutual tener acceso a unas fuentes de financiamiento que sean baratas y con pocos tramites pues en ocasiones esas gestiones o procedimientos suelen ser difíciles y engorrosos. Hay que recordar además que en las cooperativas los excedentes son para todos los asociados, algo que diferencia a estas entidades de manera sustancial con la banca tradicional en donde ganan unos particulares vía dividendos por ser propietarios de la firma, en el mutualismo los agrupados, en conjunto son los dueños y reciben por igual los beneficios”, explicó María Eugenia Pérez Zea.
Este modelo aseguró Ascoop, está siendo premiado a nivel mundial y por eso el pasado 18 de abril, las Naciones Unidas emitieron la resolución número 077 en la cual se reconoce la economía solidaria y cooperativa como una nueva manera de hacer economía con beneficio para todos y por eso expidió la disposición, igualmente la Unión Europea ha privilegiado la propiedad colectiva a través de la economía social y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, asimismo está hablando de economía social y cooperativismo como un medio de producción en donde los trabajadores sean los dueños de esas entidades, una manera muy distinta de hacer economía.
La invitada manifestó que las cooperativas tienen una gran oportunidad en el momento para poder sacar adelante ese tipo de proyectos.
Geopolítica, entre falencias, incertidumbres y oportunidades
Los últimos escenarios clínicos y geopolíticos lo cual involucra la pandemia de Covid-19, la crisis global logística, el rompimiento en la cadena de suministro, escasez, inflación y guerra en Europa Oriental, puso de manifiesto que los países no estaban preparados para afrontar una situación extrema, a tal punto que la propuesta inmediata son las cadenas regionales de valor, la desglobalización y la dolarización.
La situación sigue siendo apremiante, la guerra entre Rusia y Ucrania frenó la producción mundial en el campo por la imposibilidad de comercializar fertilizantes, afectó las industrias y polarizó al mundo de manera peligrosa, la cascada de sanciones contra Rusia y Bielorrusia resultaron un balazo en el pie, la distancia con China crece, en síntesis, todo un conjunto de escenarios que tienen en vilo el abastecimiento de cereales, aceite de girasol y otros productos, igualmente cerró la llave en oleoductos y gasoductos, haciendo que el contexto sea cada vez más gris y tenebroso, no solo por los commodities, también por la amenaza de guerra y hambruna.
Con toda la retahíla de inconvenientes aún hay espacio para captar oportunidades, adelantar cambios y reconstruir países y sociedad apalancados en cooperativas vanguardistas que garanticen equidad, oportunidad, productividad y una economía sostenible. Todo es posible, señaló la interlocutora, pues lo están diciendo a voces y a gritos las Naciones Unidas, la OCDE y la Unión Europea, la economía social y cooperativa es la vía para generar equidad e igualdad a nivel mundial para darles oportunidad absolutamente a todos de generar un sistema económico en donde gane la humanidad en su totalidad, un modelo que haga que los medios de producción no sean de unos pocos sino de grandes comunidades, una atmósfera distinta que le permita al cooperativismo generar sinergias y que la gente logre unirse con un poco para garantizar una masa de recursos, de fuentes de producción, posibilidades de trabajo y alternativas para que las colectividades tengan un mejor desempeño, una excelente economía y exista la oportunidad real de hacer un proceso agrupado y social importante.
En opinión de Pérez Zea, es fundamental que la economía cooperativa, social, mutual y los fondos de empleados se fortalezcan para que ayuden a que efectivamente el proceso sea mejor.
Las reformas necesitan más análisis
Al preguntarle por el impacto de las reformas adelantadas por el nuevo Gobierno y las que hacen curso en el Congreso de la República, la vocera manifestó que el movimiento cooperativo ha venido evaluando el desarrollo de las organizaciones y de las reformas, en ese sentido transformaciones al sistema o política laboral exige el fin de su trámite en el legislativo, advirtiendo que hay un gran respeto por los derechos laborales de los trabajadores que también ha sido una de las luchas para el sector cooperativo sin advertir que hay que ver la manera de cuidar los medios de producción y todo lo que estos implican.
“Yo creo que todavía hace falta un rato para el análisis y poder generar algunas conclusiones, igual sucede con la reforma pensional. La reforma a la salud la vemos como una gran oportunidad porque las organizaciones cooperativas y mutuales que se han dedicado al tema de la salud en Colombia pueden tener un gran desempeño y una opción sinigual para llegar a las comunidades más pobres, más vulnerables y lejanas con tecnología, verdadera atención y desempeño, una posibilidad ideal con esa iniciativa, como quiera que sea estamos muy vigilantes y actuantes, pero lo cierto es que las tres reformas fundamentales impactarán todos los sectores económicos, a empresarios, de la economía solidaria o no, y habrá que analizar con mucho cuidado las consecuencias, el propósito es que sea lo mejor y esperamos que así sea”, acentuó la directiva.
Al pronunciarse sobre la dolarización en América Latina y la desglobalización, la Directora Ejecutiva de Ascoop afirmó que ese es un tema que no ha sido analizado mucho en los diferentes entes gremiales, apuntó que lo que sí se puede percibir es que efectivamente desde hace unos 30 años se ha venido promoviendo la apertura económica y la internacionalización de los mercados, todo un cúmulo de globalización que podría llevar a dolarizar las economías o a buscar una moneda regional propia, pero razonó que las economías y los países se tienen que hablar de una manera distinta, instó a manejar el crecimiento económico de forma diferente y que ello lleve a que en ese repensamiento de lo que significa repuntar, prosperar, conectarse y establecer las redes de cómo se manejará el asunto, por ahora, expresó, Colombia viene afectada con la devaluación del peso o revaluación del dólar, dependiendo de la perspectiva con la que se esté mirando, pero, aseveró que no será un proceso fácil o rápido que demandará un ejercicio de lo que eso implica para un país como Colombia.
Señaló que ya es evidente la dolarización en algunos países de Latinoamérica, por ejemplo, Ecuador, Perú, Panamá y El Salvador, pero muy cercanos a dar el paso, Venezuela y Argentina. A Colombia, conceptuó, todavía le hace falta tiempo para tener un cambio de esa naturaleza y por ahora la nación tiene que establecer o apostar por una estabilización de la economía pues manifestó que con todos esos movimientos telúricos que se han dado en la valorización de las divisas, hace que el cambio del que se habla sea diferente.
Colombia, un capítulo especial en cooperativismo
En Colombia al igual que en el mundo el cooperativismo hizo parte del hombre, afianzó prácticas para la alimentación empezando por recolección y pesca, pero avanzando hacia nuevas experiencias a partir de la caza, la agricultura y la cría así como domesticación de animales. Las sociedades indígenas fueron unidas, algunas manejaron técnicas muy avanzadas en el sector primario y descubrieron que uniendo manos y trabajo, los rendimientos mejoraban.
Sobra decir que hubo conocimiento de la propiedad privada, la importancia de tener tierra y lo mejor, de explotarla para vivir y asegurar el futuro de las nuevas generaciones. Con los siglos viene la colonia, la independencia y una época republicana que sirvió de aprendizaje. No se puede subestimar la colonización antioqueña, un proceso económico y social en donde la unió0n fue vital para superar escollos, fundar ciudades y poblaciones y consolidar las siembras de café y otros productos.
La llegada del siglo XX es vital, con el fin de la Guerra de los Mil Días en 1902, Colombia entró por un derrotero de crecimiento, prospectiva y progreso, el país estaba reconstruyendo los destruido y dándole rienda suelta a la imaginación para crear empresa, generar mercados y crecimiento. El estadista y para entonces presidente de la República Rafael Uribe planteó la formación de instituciones sin ánimo de lucro, totalmente especializadas, en 1904 fue abocada la iniciática cooperativa.
De todas maneras, hay antecedentes mutuales porque en el país existieron sociedades pioneras que crearon sus propios estatutos, una, la Sociedad de Caridad que fue erigida en 1864n y la siempre recordada Sociedad de Auxilio Mutuo del Señor del Despojo que funcionó en Bogotá con personería jurídica en 1899, el letal inicio de la terrible guerra.
En 1916 el gobierno del presidente José Vicente Concha presentó a instancias del Congreso de la República el primer proyecto cooperativo que tenía como finalidad apalancar el fomento agrícola en el territorio con cooperativas especializadas en desarrollo rural, en ese tiempo el ministro de Agricultura y Comercio fue Benjamín Herrera, doliente de la iniciativa.
Más adelante, en 1920, un año marcado por pandemia, la Gripe Española, Colombia avanza en cooperativismo tras el viaje del cura Adán Puerto a Europa que vio las bondades del modelo y lo llevó a diseminar el ideal cooperativo que consideró debía ir unido al sindicalismo.
Luego de estudios e investigaciones en las que fueron escuchados prestantes abogados, doctos en el sistema cooperativo, el Congreso le dio su bendición a la primera ley cooperativa en 1931, más exactamente la 134 del mismo año. Ya en los años treinta, amén de la gran depresión, el avance vertiginoso de las cooperativas fue visible. Según datos de Ascoop, en 1933 funcionaban cuatro cooperativas con 1.807 asociados, en 1962 las entidades solidarias alcanzaron las 759 con el nada ínfimo dato de 450.000 asociados, un número considerable frente a la población del momento.
Ascoop nace en 1960, pero con la Unión Cooperativa Nacional de Crédito, UCONAL, creada en 1959, posteriormente Banco Uconal, se apuntan como las entidades que promovieron la constitución y el desarrollo de instituciones financieras de otro perfil como la Central de Cooperativas de Crédito y Desarrollo Social, Coopdesarrollo, el Instituto de Financiamiento y Desarrollo Cooperativo, Financiacoop que luego se transformó en el Banco Cooperativo de Colombia, pero igual fueron vitales en la aparición de La Equidad Seguros y Seguros Uconal por citar algunas de la lista.