Al mercado colombiano llegó una nueva línea de aguardiente que ofrece autenticidad, licor puro de caña y un sabor ancestral que agrada y prende la fiesta con un fino toque de distinción.

La fabricación de trapiches en Pacho era apenas consecuente con la realidad del municipio y su potencial siderúrgico. Lo que arrancó con vehemencia se apagó súbitamente con la apertura económica.

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