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Domingo, 02 Agosto 2026 01:01

Sistema de salud sigue con saldo en rojo, le deben $80 billones: ACHC

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Sistema de salud sigue con saldo en rojo, le deben $80 billones: ACHC Imagen-de-Gerd-Altmann-en-Pixabay

La salud tiene que verse como prioridad porque la población necesita que sus servicios y la atención no se suspendan y eso se logra inyectándole liquidez a los prestadores que igual deben.

Cuando se habla de salud en Colombia muchos relacionan su engranaje con la Ley 100 de 1993 que le dio una nueva vida y forma al Sistema General de Seguridad Social en Salud que resultó agrupando la atención médica en un país que concentraba dicho beneficio y derecho en el Estado, un ejemplo de ello el Instituto de los Seguros Sociales, que se encargaba de los trabajadores formales que fueron afiliados por las empresas del sector privado, igual operó la Caja de Previsión que atendió empleados y funcionarios estatales, finalmente estaban los hospitales públicos que a través de la beneficencia le prestó atención médica a la población más vulnerable, dejando claro que en esos tiempos una cuarta parte de los nacionales no tuvo ningún tipo de acceso.

Con la Ley 100 aparecen las Entidades Promotoras de Salud, EPS, según muchos conocedores, un craso error por sus costos, incumplimientos e impacto en el sector de clínicas y hospitales que con las cuentas por cobrar no honradas terminaron, a la brava, retomando el sistema de la caridad. De todas maneras, esa ordenanza creo los dos regímenes actuales, el contributivo, en donde los trabajadores aportan y el subsidiado que reposa sobre ese bordón estatal.

Hay historia en la salud, claro que sí, y por cierto muy sugestiva, después de la medicina ancestral alternativa de las comunidades precolombinas soportada en hierbas y bondades naturales llegó con la época de la colonia un servicio de atención médica que ofreció el clero, fue una apuesta basada en la caridad razón por la cual surgen en el siglo XIX sanatorios como el Hospital San Juan de Dios que sirvió a Bogotá y el San José en Medellín.

En 1926 el presidente Pedro Nel Ospina funda el Instituto Nacional de Higiene, ente que brota tras la adquisición y nacionalización del Laboratorio Samper Martínez, acreditado recinto que abrió sus puertas en 1917 como inversión privada de los médicos Bernardo Samper Sordo y Jorge Martínez Santamaría.

 

No solo fueron apareciendo nosocomios, los mandatos quisieron ordenar el sistema de salud y en 1945 emerge en la presidencia de Alfonso López Pumarejo la Caja Nacional de Previsión Social, Cajanal, luego en 1946 bajo la presidencia de Mariano Ospina Pérez surge el Instituto Colombiano de Seguros Sociales, ICSS, puntual para la clase trabajadora. En 1970 nace el Sistema Nacional de Salud, SNS, que tuvo como foco llevar atención médica a la población en su totalidad, lamentable esos objetivos no lograron llegar a buen puerto y vinieron nuevas propuestas y políticas como la discutida Ley 100.

Hoy el país y los gremios médicos esperan que la salud siga escribiendo su historia por cuanto hay escenarios que necesitan cambio, no todo fue perfecto con la Ley 100 y la idea es llegar a través del consenso, el diálogo y la sensatez a una política integral en donde todos ganen, Estado, médicos, entidades prestadoras de salud y obviamente los pacientes, seguramente aprovechando algunas ventajas y aciertos, pero corrigiendo verdaderos adefesios.

Está por arrancar el nuevo gobierno y como cada cuatrienio el tema de salud vuelve y juega, los aplazamientos se volvieron recurrentes, seguramente un vicio malsano frente a una cruda realidad que no admite nuevas dilaciones. Hay expectativa y confianza en la nueva administración que tiene como reto no solo el tema fiscal, también un sistema de salud que aguanta y aguanta, hoy sin fuerzas y lo peor, sin recursos.

El asunto es sencillo, la salud no conoce color político, no es de izquierda ni de derecha, jamás se polariza, los médicos hacen su juramento hipocrático pensando en soluciones, bienestar y ética, jamás decidiendo por el estrato, afiliación ideológica, el color de piel, credo y muchas otras circunstancias. La salud es un sector naturalmente imparcial, aferrado a la Constitución Política que habla de derechos, vida y salud por citar algunos, pero sigue maniatada y a la espera que la cordura se imponga para acordar mejoras y así hacer viable un servicio esencial.

 

 

En charla con Diariolaeconomia.com, el Director General de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas, ACHC, Juan Carlos Giraldo Valencia afirmó que los retos del nuevo gobierno serán enormes en salud porque el sistema sigue en vilo y demandando nuevas políticas que lo hagan viable, sólido y confiable ya que en medio de las dificultades y la falta de pago y cumplimiento sigue operando por la buena voluntad y los favores de Dios, dos términos que solo tienen aplicabilidad en Colombia en donde no se puede seguir improvisando en materia legislativa porque hay literalmente urgencias en la salud y allí, reiteró, el Congreso no puede seguir dándole la espalda a una alarmante realidad.

El directivo expuso que, en la clausura del Congreso Internacional de Hospitales y Clínicas, Iván Sánchez, coordinador programático del tema de salud de la campaña del presidente electo hizo una presentación extensa del plan que tienen y que comprende cuatro puntos en las primeras fases del gobierno, en primer lugar la nueva administración dice, y eso entre comillas, aclaró Giraldo, que enfrentarán la crisis humanitaria y también desatrazar una serie de atenciones y entrega de medicamentos que están pendientes en favor de un número muy grande de colombianos, que dicen ellos, están afectados por las dificultades del sistema de salud.

El segundo, precisó, apunta a analizar la deuda existente y con una inyección en recursos tazada por el gobierno entrante en 10 billones de pesos, hacer un programa para pagar deuda, comprar medicamentos, fortalecer los presupuestos de actividades como las del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, igualmente las del Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud, IETS, y en el corto plazo, dar, lo interpretó, como un estartazo económico que busca resolver los asuntos pendientes sobre todo de la cartera con el sector prestador de servicios.

En el tercer punto, agregó el Director General de la ACHC, en su plática el coordinador programático Iván Sánchez, dijo que el gobierno que iniciará funciones el próximo siete de agosto hará un esfuerzo muy grande para tratar de tener equilibrio y que el flujo corriente de recursos se mueva, sea adecuado y que no se generen nuevas acreencias lo que hace suponer que tiene que ver con el fortalecimiento de mecanismos como giro directo y otra serie de aspectos que ellos mencionaron.

 

 

Por último, el gobierno entrante habla de analizar y ajustar de mejor manera la Unidad de Pago por Capitación, inclusive, detalló Giraldo, piensan que hacer un incremento parcial de la UPC en este año 2026 para tratar de desatrazar algo y hacer unos ajustes más profundos ya con miras al 2027.

 

“Esas son palabras del nuevo gobierno, nosotros desde hacía mucho tiempo habíamos presentado un decálogo con una serie de propuestas, la mayoría de las cosas que está diciendo el gobierno electo coinciden con las peticiones que nosotros veníamos haciendo porque hemos hablado desde hace tiempo con el gobierno actual y pidiéndole también al entrante que hagan un plan extraordinario de liquidez o uno de choque y eso es lo que yo creo, para resumir lo presenta la nueva administración, es eso, un plan de choque desde el punto de vista financiero”, declaró el excelentísimo Director de la ACHC, Juan Carlos Giraldo Valencia.

 

Giro directo, un acierto

A juicio del directivo el mecanismo de giro directo fue un paso en el sentido directo que busca automatizar el flujo de recursos y hacer transparente el movimiento de los mismos, pero desde que arrancó los prestadores de salud han dicho que ese dispositivo se tiene que perfeccionar puesto que es adecuado, sin embargo, sostuvo el médico, está sujeto a una serie de mejoramientos, el primero de ellos es el incremento del giro directo mínimo del 90 por ciento, hoy esta en 80 por ciento.

El segundo, apuntó, es entender que se trata de mínimo no de un máximo porque muchos interpretaron que era el techo y de ahí no pasaron, el asunto no es así, lo que dice es que mínimo debe ser del 80 o el 90 por ciento, luego es una claridad que desde la perspectiva de la ACHC se tiene que hacer.

 

 

En tercer lugar, aseveró, el giro directo tiene que orientarse bien, no puede quedarse concentrada esa transferencia en las instituciones que son propiedad de las EPS, lo que se denomina la integración vertical y es necesario, dijo Giraldo Valencia, hacer aplicar las circulares emitidas por el gobierno actual en el sentido de primero pagarles a las entidades independientes tanto públicas como privadas y al último pagarles a las entidades que son activos de las EPS. Un cuarto aspecto a considerar, acentuó el directivo, es que no puede haber tanta variación en el movimiento del giro directo porque el mecanismo de postulación de las EPS no funciona bien y entonces unos meses sí postulan a una entidad, otros meses no postulan a esa misma entidad, otros meses lo hacen de manera parcial respecto a lo que ellos asistieron a pesar de que la atención en el hospital ha sido continua para esas poblaciones, entonces, insistió el Director General de la ACHC, el giro directo hay que perfeccionarlo, se puede mejorar e indudablemente es un mecanismo valioso para garantizar el flujo corriente del recurso en el sistema, y claro está, anotó, para hacerlo más transparente.

Sobre el pasivo que existe con los prestadores de salud, Giraldo aseveró que el tema de las deudas depende de la fuente y detalló que, en el caso de clínicas y hospitales, en el último estudio de cartera con corte a diciembre de 2025 en un grupo de 232 hospitales la cifra es de 25.7 billones de pesos y allí la principal deudora es la Nueva EPS con cerca de siete billones que deja ver una morosidad altísima.

 

“La morosidad global está en el 58 por ciento, es decir, un porcentaje mayoritario es de deuda o cartera vencida por encima de los 60 días. Los principales deudores son las EPS, pero hay entidades territoriales y de otra naturaleza que le deben al sector. Cuando se habla con otras fuentes, por ejemplo cuando se mira el Sistema de Información de Hospitales Públicos, CIHO, se encuentra que la cifra de cartera para el conglomerado de dispensarios estatales, alrededor de 925, es de 25 billones de pesos y si ese dato es complementando con los estados financieros reportados ante la Superintendencia de Salud, las cuentas por cobrar reportadas con el agregado de IPS privadas donde están no solamente sanatorios gubernamentales sino otro tipo IPS, un poco más de 4.100 que hacen reporte, es fácil encontrar que las acreencias suman 55 billones de pesos en ese reporte de la deuda, y si se suman los 25 billones se habla fácilmente de una cifra de 80 billones de pesos, ese es el tamaño y parte de la magnitud que va encontrando el nuevo gobierno”, puntualizó el Director General de la ACHC.

 

Situación fiscal puede ser una mala noticia para la salud

 

 

Una realidad oscura y que altera el sistema nervioso de cualquiera es el déficit fiscal del gobierno central que puede servir de excusa para evadir los inaplazables compromisos que demanda el sistema y ante este contexto Juan Carlos Giraldo Valencia manifestó que tal y como se lo dijeron al gobierno que sale, lo ratifican en el mandato que llega porque en opinión del dirigente el sistema de salud tiene que ser prioritario porque la población necesita que sus servicios y la atención no se suspendan y para que eso no suceda se necesita que el sector prestador de servicios tenga liquidez y fluidez por cuanto necesita responder con las nóminas, pagar el talento humano en salud y comprar los insumos, dispositivos y medicamentos requeridos para la siguiente atención.

Dijo que independientemente de lo que pasa con la situación fiscal, el gobierno tiene que encontrar los mecanismos y las fuentes de financiación para avanzar con el plan de choque que ya ofreció con los 10 billones de pesos y mirar cómo se puede estabilizar el funcionamiento del sistema habida cuenta que algunas cosas se pueden hacer por vía administrativa, otras tendrán que hacerse la reflexión sobre qué reforma necesita el sistema de salud y cuáles son los instrumentos nuevos, pero insistió en que desde el ejecutivo no se pueden descartar de plano asuntos como los impuestos a las sustancias nocivas, gravámenes a los juegos de suerte y azar, los tributos a ultra-procesados y otra cantidad de fuentes, incluida la reorientación del IVA social hacia el sector de la salud, básicamente al grupo prestador para pagar cartera vencida. En su lectura de la coyuntura médica, Giraldo indicó que hay un gran reto, pero subrayó que la salud tiene que garantizarse y estar en la primera página de las obligaciones y compromisos del gobierno presto a debutar.

En el frente de reforma a la salud cierto es que el tema debe ir pues en la pasada propuesta hubo tremendos inconvenientes y unos lobbies cuestionables como algunos protagonizados por las inestables EPS. A esta inquietud Giraldo afirmó que la reforma a la salud es una verdadera paradoja porque todos los agentes del sistema dicen, lo que incluye a la ACHC, que se necesita de manera perentoria una reforma al sistema de salud, pero lamentó que no hubo consenso en algunos asuntos de los cómo, de la cuestión operativa de cómo avanzar.

 

 

Hay acuerdo, por ejemplo, apunto el versado, en que se necesita hacer un énfasis en atención primaria en salud, que se requiere potenciar más el giro directo y apostar por una presencia diferenciada por regiones porque unas son más urbanas, otras más rurales y en opinión del médico cada una debe tener un modelo específico, En ese convenio, ilustró, debe haber una figura que administre gestión de riesgo financiero así como de salud, pero resaltó que con respecto al papel y alcance de las EPS hubo mucha discusión y poco consenso. Añadió que infortunadamente se dejaron por puertas muchas discusiones profundas, cómo enfrentar la carga real de enfermedad que tiene Colombia, qué hacer con la transición demográfica, el envejecimiento y soledad de la población, pero también de qué manera abordar la accidentalidad, los problemas de salud mental y otros, dicho de otra forma, fueron muchas las discusiones, sobre todo financieras, más no sobre las prioridades de salud, algo que se tiene que reparar ahora y el primer acuerdo sería determinar si habrá reforma o no.

 

“El gobierno que sale, nuevamente radicó el proyecto de reforma que se hundió dos veces, lo volvió a poner a instancias del Congreso, es decir la bancada de Pacto Histórico asumirá el debate y potenciará ese proyecto de ley. En los planes que le hemos escuchado y leído al gobierno entrante dice que va a evaluar en el mediano y largo plazo la presentación de una reforma, nosotros creemos que rápidamente se tiene que dar el debate porque hay algunas cosas que se tienen que modernizar y a manera de comentario adicional creo que hay que preservar algunas de las entidades que hoy existen y ciertos mecanismos que actualmente se están desarrollando, me refiero a dos, primero, la Administradora de los recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud, ADRES, una entidad que se tiene que fortalecer, va avanzando y mostrando un potencial muy importan te para manejar información, acumular recursos y dispersar los mismos, esa entidad se tiene que cuidar y lo otros es que todos los adelantos que logramos sobre información en salud, la historia clínica interoperable, el Sistema Integral de Información Financiera y Asistencial, SIIFA, los Registros individuales de Prestación de Servicios de Salud, RIPS, y la factura electrónica, un conjunto de herramientas que continúan, evolucionan y progresan ya empiezan a mostrar muchos resultados, sobre eso hay que construir porque dispondremos de información que en muy corto plazo nos permitirá no depender de uno u otro actor para tenerla y e esa forma tomar decisiones de política pública con los ojos abiertos, basadas en la evidencia y derivadas de los datos”, remarcó Giraldo Valencia.

 

Sistema de salud está siniestrado

 

 

Para los conocedores y críticos el tema de las EPS no es más que una tozudez absurda porque se defiende eso que naufraga en un mar de desprestigio, insolvencia y claro está, quiebra. Sobre esta reflexión el Director General de la ACHC afirmó que desde su punto de vista Colombia ha evadido durante muchos años esa discusión como se vio con no pocos gobiernos y el actual, apuntó, presentó unos proyectos de ley que buscaban reformar ese papel y convertir las EPS en gestoras, pero hay antecedentes de gobiernos en donde en lugar de asumir la dificultad que estaba representando el conglomerado asegurador optó simplemente por cambiar los mecanismos de evaluación financiera o darles unas amnistías o plazos larguísimos para el cumplimiento de los estándares de habilitación financiera o de permanencia en el sistema, eso, recordó, pasó cuenta de cobro ahora.

Eso que ocurrió hace 10 o 12 años, expresó el muy amable dirigente, y que se veía como unos defectos patrimoniales o capitales insuficientes se convirtió en una onerosa factura para los aseguradores y eso explica en una parte muy importante lo que ha sucedido en el tiempo reciente cuando las tuvieron que intervenir porque no cumplían con ninguno de los estándares, decisiones que llegaron años después y que fue lo que al país le sucedió ahora.

 

“No es una respuesta simétrica porque hay algunas entidades, tres o cuatro EPS, que tienen unos resultados buenos y unos estándares que se cumplen, pero la mayoría de ese conglomerado no lo está haciendo y es justo ahí cuando hay que tomar decisiones y como es claro, las evidencias están mostrando que hay unas enormes debilidades y que por lo tanto se tiene que reformar. ¿cuál es el problema?, pues que las EPS tenían un papel muy trascendental de gestionar los riesgos de salud y financieros para evitar que se convirtieran en siniestros como todo asegurador, el efecto de que no se hayan hecho todas las cosas y que no hayan cumplido con la totalidad de los indicadores es que hoy el sistema de salud está siniestrado, entonces, todo lo que estamos viendo en aumento de la demanda por los servicios de urgencias de gente más enferma, de cuestiones que no se pueden entregar, cirugías que se tienen que aplazar y otra serie de cuestiones deriva de eso, de que ya hay un siniestro muy grande y ¿cómo se responde ante un siniestro de salud?, elemental, con un gran operativo de atención, algo similar a lo que sucedió en Covid-19, la pandemia fue un gran siniestro epidemiológico o de carga de enfermedad y se enfrento unidos todos los prestadores para poder atender a esa población que estaba enferma y que necesitaba unos cuidados especiales. Lo mismo está sucediendo ahora, pero la reflexión de fondo es si se siniestró porque el papel del asegurador no estuvo cumplido de manera idónea por todos, luego insistir en la misma figura sin una reflexión sobre qué fue lo que funcionó bien y que fue eso que falló, nos va a llevar al mismo resultado, un poco más costoso en vidas y en dinero”, razonó Giraldo Valencia.

 

 

No es muy difícil deducir que si los prestadores de salud reciben puntualmente los recursos que cuestan sus servicios y que no seguirán trabajando al fiado habrá solidez, flujo de caja y pleno aval para el sistema y los pacientes que son también quienes deben soportar los embates de las malas prácticas administrativas y los errores. La respuesta fue igualmente automática porque el directivo ha venido sosteniendo desde hace mucho tiempo en que la gente necesita que le resuelvan sus problemas y en ese sentido, expuso, un sistema de salud sirve para muchas cosas y tiene demasiados componentes, verbigracia, promoción, prevención, diagnóstico, tratamiento, lo que incluye atención médica y quirúrgica, rehabilitación, bienestar y otros, pero lo más visible para un ser humano, lo más requerido en un sistema de salud en medio de una enfermedad es que lo atiendan porque ven una puerta abierta y dentro un médico que sabe que hacer, unos medicamentos que se le tienen que entregar, y a juicio de Giraldo, si un sistema sanitario quiere priorizar, lo que debe hacer para empezar es garantizar que la atención se dé y para eso, insistió, tiene que fluir con celeridad el dinero de tal manera que hospitales, clínicas e instituciones prestadoras no tengan que mendigar por un pago en vista que parecen entidades bajo el techo de la limosna, la caridad y el ruego, cuando se les pide a unos pagadores que por favor cumplan sus obligaciones, algo que definitivamente NO puede seguir existiendo en el sistema porque llevó a una enorme carga administrativa y a un desgaste gigantesco para todos los gerentes y equipos directivos de las instituciones que tienen que esforzarse al límite y perder todo el tiempo en esos trámites, diligencia que debería ser, y más en estos tiempos de cuarta revolución industrial, automática.

En su charla, siempre amena y enriquecedora, el Gerente General de la ACHC Juan Carlos Giraldo Valencia, la prioridad de este y todos los gobiernos es brindar fluidez, que se muevan los recursos, que el giro directo funcione bien y de manera inmediata, pero igual, que se puedan hacer las inversiones tanto para la atención como para la atención primaria en la salud porque si bien es muy importante tener ese servicio médico o cuidado, también hay que hacer promoción y prevención. Es por eso, dijo, que hay que buscar la gente sana y encontrar rápido al enfermo en sus estadios iniciales, no dejarlo ir hasta los momentos tan avanzados que hoy se ven.

Hay un concepto muy urbano sobre el enfermo en vista que algunos afirman que a mayor patología mejores ganancias para el sistema, pero allí Juan Carlos Giraldo dijo que el concepto debe revaluarse porque al final del día quienes manejan el sistema deben pensar en la salud poblacional en el conglomerado de la sociedad y ahí, aseveró, debe haber un equilibrio entre lo que se necesita atender en un hospital, en el servicio domiciliario o ambulatorio y lo que se puede prevenir, lamentablemente se ha mostrado siempre al sistema como un enemigo porque si se gasta mucho en atención no se cubre nada en prevención, o si se invierte generosamente en prevención, no queda mayor cosa para la atención de personas, y por eso el tema tiene que ser equilibrado, de acuerdo a las necesidades que muestra la carga de la enfermedad y el perfil epidemiológico, un escenario que exige estabilidad, firmeza y balance.

 

 

El tema de la salud, aclaró el conocedor, no puede funcionar solo en hombros de los hospitales, como viene sucediendo en estos momentos, ni solo a punta de discursos sobre atención primaria en salud, tiene que haber equilibrio.

Queda claro que en salud se habla de patología y prevención, pero desde la tribuna estatal se ha evidenciado que poco se hace por evitar o advertir, no hay alertas tempranas suficientes para aliviar las cargas en el sistema de salud, algunos inclusive dicen que el aparato estatal hace parte de la enfermedad. Ante este comentario Giraldo dijo que si los agentes médicos, representen a quien representen, sector público o privado, no son capaces de hacer un diagnóstico integral el asunto se termina de enredar porque como lo ha dicho la asociación en repetidas ocasiones el médico y el sistema debe saber con exactitud qué tiene al frente, y se habla, apuntó, de dos fuerzas muy grandes, la carga de enfermedad, o sea la epidemiología, y la demografía.

La carga de enfermedad informó el médico muestra que cerca del 70 por ciento de las enfermedades son crónicas, pero no han desaparecido las enfermedades agudas, tampoco la accidentalidad ni la violencia, luego se deben tener unos remedios de acuerdo a la afección o trastorno, no puede ser una sino varias fórmulas y con la demografía, orientó, también se requiere de precisión porque se miden menos nacimientos, más longevidad sobre todo cuando el número de individuos mayores de 60 años ha crecido en la sociedad, luego hay menos partos y gente con más años encima lo que implica mucho a la hora de hacer un replanteamiento necesario de los servicios.

Añadió que hay otras fuerzas porque existen unas zonas grises que se tienen que suplir, la economía del cuidado en donde hay que determinar quién la cubre, el sistema de salud o todos los sistemas sociales generales, un asunto que necesita también unas fuentes de financiación. Hacen parte del análisis las fuerzas poderosas que impactan todos los sistemas de salud, el talento humano en salud porque hay un déficit global de profesionales y personas que trabajan en los servicios sanitarios, preocupantemente, Colombia no es ajena a eso.

 

 

 

“En el mundo desarrollado tenemos cerca de 110 o 120 enfermeras por cada 10.000 habitantes, nosotros estamos en 15, en los países desarrollados son 42 médicos por cada 10.000, Colombia está en 25, luego hay un reto muy grande porque se trata de enfrentar enfermedad y demografía con escaso talento humano en salud. El punto es interesante porque en unos lados el tema es cambiante y en otros totalmente deficitario. Ahora viene la gran pregunta, ¿con qué recursos se va a financiar la atención en salud?, ténganse, en las naciones consideradas potencias y con buen músculo financiero se mueve entre 9 y 10 puntos del PIB que van directamente a salud, hablo de los país que lo hacen muy bien, nosotros alrededor de 7.7 y 8 por ciento, es decir que nos hace falta más gasto sanitario y tener más recursos para poder responder a todos los desafíos que hay, es un tema muy duro y esto converge en algo muy sencillo porque si no se tiene claro el diagnóstico no se podrá implementar el tratamiento, la primera parte de la conversación que hay que mejorar”, explicó Giraldo Valencia.

 

Colombia, comunicó Giraldo Valencia, tiene alrededor de 61.000 prestadores de servicios de salud, dentro de esos hay cerca de 11.000 instituciones prestadoras de servicios de salud y en el capítulo de las IPS hay entidades con camas y sin camas, unas internan pacientes y otras no. Los hospitales y las clínicas son aquellas IPS que atienden, ingresan y hospitalizan pacientes, en el país, apuntó, coexisten cerca de 2.200 IPS que suman 100.500 camas.

En lo atinente al riesgo de cierre, dijo el Gerente General de la ACHC, el asunto es sistémico porque si no les pagan y siguen los problemas de liquidez, todo el sistema estará abocado a una crisis, dejando claro que el sector prestador de servicios no cae de un día a otro, no experimenta lo de un almacén que se quiebra, baja la persiana y en bancarrota quedó, distinto a ese caso, dijo Giraldo, el sector se defiende, trata de hacer maniobras adaptativas, busca créditos renegocia sus deudas, habla con sus proveedores, contrae algún servicio, lo último que se hace es el cierre, son muy pocas las entidades que lo consideran y en medio de la crisis a diario dicen que se cerraron, pero en el fragmento clínico y hospitalario hay una rotación, cierran algunos y abren otros, el área asistencial o el grupo de IPS se ha mantenido y hay signos vitales, la feria, el congreso y todo lo que se hace, signos alentadores, pero eso, recalcó, no es perpetuo porque si no hay capacidad de equilibrar esa operación y dar la liquidez en el día adía, en el mediano plazo las entidades pueden notar afectación en la atención a los pacientes.

En Colombia hay mecanismos como el Sisbén o régimen subsidiado que ha dado una mano importantísima a la sociedad que tiene hoy un instrumento para que la Carta Magna le cumpla con ese derecho a la salud, el punto es si es suficiente lo que hay o si por el contrario deben remozarse algunos aspectos que apunten a mayor eficiencia y que apoyen una Ley 100 que no es perfecta y pide, no retoques sino cambios fundamentales.

 

 

Finalmente, el Gerente General de la ACHC Juan Carlos Giraldo Valencia apuntó que, en todos los esquemas en esencia como el colombiano, se hacen arrancando con unos supuestos básicos de la Ley 100, primero que iba a haber un desempleo de un dígito durante todo el tiempo y segundo que el crecimiento económico sería superior al cinco por ciento cada año y eso no se dio.

Las cosas, precisó Juna Carlos Giraldo, fueron muy diferentes en los 33 años que tiene la Ley 100 en vigencia, hubo desempleo de un dígito y crecimiento mayor a cinco por ciento posiblemente en cuatro años de los 33 de ser presentada en sociedad. Ahora, ilustró, Si el supuesto básico no funciona la operación es desequilibrada y en Colombia se pensaba que el subsidiado iba a ser menor que el contributivo, es decir que la gente que estaba pagando se contaría en un número mayor e inclusive se calculó que el sistema tendría dos terceras partes de gente en el contributivo y una tercera parte en el subsidiado, ahora el país tiene 53 por ciento en el subsidiado y 47 por ciento en el contributivo, es, anotó el facultativo, absolutamente desequilibrado y por dentro dice que hay pobreza e informalidad laboral lo que lleva a una reflexión profunda sobre cómo financiar el sistema y llegan inquietudes como si será viable fondear el sistema con cotizaciones, es decir, con impuestos a la nómina, o será necesario hace un esfuerzo como sociedad en general para capitalizarlo con impuestos generales que no impacten los ingresos, impuestos corrientes que cubran a toda la población y la beneficien con un régimen único no contributivo y subsidiado sino igual para todos, con el mismo plan de beneficios y con unos accesos igualitarios que es parte de lo que debería ser una conversación profunda sobre la reforma del sistema de salud y cómo se va a financiar, pero haciendo unos supuestos que se puedan cumplir.

En su coloquio expuso que si la nación sigue pensando que el sistema se financia castigando la nómina en un país que no tiene pleno empleo, está avanzando mal.

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