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Sábado, 11 Junio 2022 11:57

El mundo debe prepararse y anticiparse al escenario de hambruna: Antillana

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El mundo debe prepararse y anticiparse al escenario de hambruna: Antillana Imagen-de-Volker-Lekies-en-Pixabay

La reconocida empresa indicó que hay aún factores que unidos a la guerra en los Balcanes agudizan el abastecimiento y la producción de alimentos, un dato adverso en precios e inflación.

La pesca es una actividad del sector primario que empezó a solucionar demanda de alimentos en la prehistoria, puntualmente en la edad de piedra, comprendida entre los 2.5 millones y 3.000 años a.C, según registros e investigaciones en los mares de Europa. En sus albores, la actividad pesquera se realizaba en grupos y en sitios no muy profundos que facilitaba la captura de especies con la mano dentro de lo que se puede contar peces y cangrejos.
Con el tiempo el hombre fue evolucionando e hizo uso de las nuevas herramientas de caza como lanzas y arcaicos arpones, más adelante y con mucha más destreza fueron utilizados arco y flecha.

El incipiente hombre creó el anzuelo para optimizar la técnica y fue entonces cuando manufacturó con madera, cuernos y huesos, unos tipos de gancho o trampa que resultaron demasiado eficientes.

Es prudente aclarar que desde la edad de piedra la humanidad sacó provecho del mar, pero también de aguas continentales, ya que los espejos de agua como lagos, lagunas y estanques resultaron demasiado útiles, no menos importante fue el río que suministró una proteína sana y de fácil captura.

Los siglos avanzaron inexorablemente y la pesca pasó de ser una labor de subsistencia, personal y familiar a una actividad comercial. En la Edad Media ante la inmensa necesidad de preservar carnes y pescados, los reinos establecieron un impuesto a la sal, el insumo que garantizaba mayor durabilidad en los alimentos perecederos de origen animal.

Una región tan avanzada y vanguardista como Mesopotamia criaba peces en estanque que eran atrapados para llevarlos al mercado, secos o salados, unas prácticas que hoy siguen en boga.

Los romanos literalmente se tomaron la pesca de manera muy deportiva y allí el anzuelo era el utensilio que marcaba diferencias entre los más diestros. Los estudios e investigaciones dicen que en el siglo I de la era moderna en Japón, una emperatriz fabricó el primer anzuelo de aguja, instrumento que acompaño con hilos del ropaje como sedal y un cebo hecho a partir de arroz. Durante siglos el ser humano ha fabricado más de 4.000 anzuelos que han sido destinados a la pesca deportiva, a las capturas de sustento y desde luego, unos más fuertes a la industria pesquera en donde igualmente hay otras técnicas.

En la pesca el hombre halló una importante fuente de proteínas y un alimento esencial y benéfico para la dieta de niños y adultos.

Un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura sobre perspectivas 2021-2030, prevé que la producción mundial de pescado crecerá a 1,2 por ciento anual durante el periodo citado, una disminución de 2,1 por ciento año, frente a la dinámica de la década anterior. El organismo espera que la producción llegue a los 201 millones de toneladas, lo que representa un crecimiento total de 23 millones de toneladas, más del 12,8 por ciento, desde el periodo base, el promedio de 2018 a 2020 hasta el año 2030.

 

“La mayor parte del crecimiento se registrará en los países en desarrollo, en especial Asia. Se espera que la producción de acuicultura seguirá en aumento durante el período de las perspectivas (+23% para 2030, a + 2.0% anual), aunque a un ritmo más lento del observado durante la década anterior (+4.0% anual). Las tasas de crecimiento más bajas se derivan de un valor inicial más alto y del efecto de los cambios de políticas realizados en China que disminuyen la producción. Dichos cambios se centran en la protección ambiental y en la diversificación de la producción, incluidas las medidas para focalizarse en las especies preferidas por los consumidores chinos. Se prevé que para 2030, la producción acuícola mundial sumará 103 Mt, 6 Mt más que la del sector de pesca de captura”, reza el estudio de la FAO.

 

En su análisis, el organismo asegura que pese al exponencial crecimiento de la acuicultura en el total de la oferta de pescado, un 52 por ciento en 2030 frente al 47 por ciento en el periodo base, se espera que el sector de pesca de captura mantenga su predominio en varias especies y siga siendo vital en la seguridad alimentaria nacional e internacional.

Es de resaltar que la producción de pesca de captura experimentará un moderado crecimiento, un 3.6 por ciento para 2030, con algunas fluctuaciones en los años del fenómeno de El Niño 2022 y 2027, lo que afectará negativamente la producción de harina y aceite de pescado. Según cálculos de la FAO, en 2030 se vaticina una producción de dicha harina cercana a los 5.8 millones de toneladas.

 

 

En charla con Diariolaeconomia.com, el Gerente General de la Comercializadora Internacional Antillana, Eric Thiriez, aseguró que la guerra que libran en los Balcanes Rusia y Ucrania, está golpeando la pesca, una mala noticia porque ello se suma la imparable inflación mundial que tiene a muchos estados pensando en el devenir.

Antillana la empresa que en 2021 generó ingresos brutos por 161.600 millones de pesos colombianos y que reportó un crecimiento del 53 por ciento frente a 2020, dijo que el conflicto que protagonizan Rusia y Ucrania, castiga fuertemente la actividad pesquera, un problema que se articula con el Covid-19, controlado mas no erradicado, la crisis global logística y asuntos internos como incertidumbre por elecciones y tasa de cambio entre otros factores.

El Gerente General de Antillana Eric Thiriez, afirmó que hay detrimento en la actividad pesquera porque una importante parte de las materias primas relacionadas con acuacultura se da en gran medida por proteína vegetal, luego sí hay un efecto inflacionario por el aumento de costos, un problema más agudo, si se tiene en cuenta que el mundo ya experimenta una escasez de alimentos básicos, un asunto que indexa el valor de las proteínas de origen animal, tiene que ver con un reactor diseñado para disparar los indicadores de inflación.

 

“Estamos preocupados porque hay desabastecimiento en algunos lugares, hay temores. Sabemos que Rusia y Ucrania juegan un papel importante en la exportación de esos alimentos básicos, lo que llevó a algunos países a tomar medidas de protección y por eso la India cerró la venta de granos al mundo previendo una hambruna y una espinosa insuficiencia, es decir que ahora en el globo no está la oferta rusa, la de Ucrania, algunos productos de Bielorrusia y ahora está ausente la de India, un lío de marca mayor porque eso impacta el precio de carnes, pescados y productos extraídos de ríos, espejos de agua y cultivos, así como los del mar. Ya hay una inflación alarmante por todo este ambiente geopolítico, pero ahora lo que podemos vivir en lo que resta de 2022 y parte de 2023 son situaciones de hambruna porque por mucho que se quiera pagar, producto no hay. Tenemos que prepararnos y anticiparnos a ese terrible escenario, y de alguna manera tener acceso a la los productos para servir a nuestros clientes”, declaró el señor Eric Thiriez.

 

En materia de tasa de cambio el panorama no es el más alentador porque la devaluación es muy grande y ello encarece el producto importado como pasa con los granos. Un dólar caro, dijo el directivo es una respuesta a la oferta y la demanda de divisas y por ello tenemos que hacer bien la tarea como país, dicho de otro modo, corregir los déficit, mejorar el entorno fiscal. Hacer viable la macroeconomía y adelantar los ajustes a que haya lugar, todo para que la inversión crea en Colombia y demande pesos en inversiones financieras, en bienes de capital o en operaciones reales, todo para potenciar la moneda local.

Destacó que Colombia se ha caracterizado en la región por ser un país juicioso en el manejo macroeconómico, pero dijo que se vienen años difíciles y allí el nuevo gobierno tendrá un reto enorme en lograr los ajustes fiscales requeridos y en frenar la inflación sin que la economía se paralice, un desafío monumental que seguramente será tomado por personas idóneas y muy preparadas que por fortuna tiene Colombia.

 

Antillana, mejorando y acoplándose a la realidad logística

 

 

Tras superar la dificultad que implicó la pandemia en su máxima expresión, se puede decir que en 2021 a la empresa Antillana le fue muy bien ya que la compañía creció en ventas y por consiguiente mejoró su ejercicio operativo, un año excepcional y 2022 llegó con desafíos importantes en temas relacionados con la inflación, puesto que la estrategia de cada firma debe ir enfocada en cómo morigera los costos para evitar impactos en el consumidor.
Independiente de los contextos, Antillana tiene vatios planes y uno de ellos es seguir creciendo, ya que proyectan un repunte del 17 por ciento, sin embargo, el grupo reconoce que todo resulta desafiante si se tiene en cuenta el complejo contexto global en lo que tiene que ver con cadenas de distribución, logística y operación, todo por el asunto de los contenedores.

Por otro lado, expuso Eric Thiriez, hay devaluación, fluctuación en el dólar y hay temas de costos e inflación que recalcó, es sumamente retador.

La situación mundial es tan apremiante que las cadenas regionales de valor se afianzan como un enorme reto, pues la compañía, como muchas, han tenido afectaciones, esencialmente, con cadenas de suministro que conectan a Antillana con orígenes muy lejanos, principalmente los asiáticos que es donde se ha visto mayor menoscabo junto con la Costa Oeste de Estados Unidos que deja ver unos sobresaltos severos.

 

“Fueron unas operaciones logísticas muy congestionadas y realmente eso nos ha hecho replantear muchas cosas alrededor de tener cadenas de distribución tan largas y por ello se han impulsado considerablemente iniciativas relacionadas con el abastecimiento local y la búsqueda de la provisión de orden regional, razón por la cual estamos buscando alternativas con Venezuela, Ecuador, Panamá, y desde luego con el suministro en Colombia, dándole mucha fuerza a la producción nacional. Frente a la dificultad siempre hay dos soluciones y justamente eso es lo que estamos haciendo, adaptarnos a la realidad que estamos viviendo”, comentó el directivo.

 

Pese al repunte en los fletes que subieron hasta seis veces en vista que pasaron de 3.000 a 19.000 y 20.000 dólares entre Asia y Colombia en un año, los consumidores siguieron comprando bienes de pesca porque el problema es global y tiene un efecto que perjudica a todos en el planeta. En términos habituales, dijo el Gerente General de Antillana, son costos que la empresa pensó, podía aguantar, proyectando un tema temporal, pero en la medida en que se alargó el asunto debieron transferirse a los compradores los sobrecostos de la cadena logística y de servir que han ido paulatinamente trasladándose al mercado, aunque todavía no se ha llevado la totalidad de las cargas en precio, todo por la visión de largo plazo que tiene la empresa.

 

 

Antillana decidió aguantar los precios para no contribuir de manera directa con la inflación, la compañía hizo algunos ajustes en el valor de los productos, pero actualmente los márgenes de la empresa están bastante deteriorados porque hay un mayor coste en la operación que no alcanza a compensarse con los traslados en el monto al consumidor.

Sostuvo que en el largo plazo, todos los problemas presentes tienen solución y por ello crecer y generar rentabilidad en un año como el 2022 es muy difícil, razón por la cual el compás de espera es más que consecuente.

Algunos conocedores en temas logísticos han dicho que la crisis global logística es una factura de cobro y posiblemente el mea culpa para aquellos que decidieron liquidar en 1996 la Flota Mercante Grancolombiana, la que naciera en 1946 tras el acuerdo sellado entre Colombia, Venezuela y Ecuador para darle soluciones de transporte e impulsar el comercio en la región. Algunos han dicho que hay una iniciativa para retomar el adelanto y operar con barcos propios, empero para Eric Thiriez, las navieras demandan inversiones muy grandes y competir en ese segmento requiere una escala colosal en términos de tamaño de barcos y volúmenes de operación.

Anotó que no está seguro ni puede lanzar un concepto para determinar si la solución es restablecer una Flota Mercante. Dijo que al hacer algunas comparaciones al interior de la región, se deduce fácilmente que Colombia está interconectada y reconoció que si bien no se ha tenido el servicio de todos los años porque las navieras han privilegiado las rutas más demandantes, el país, en las actividades de importación, experimentó bastantes retrasos y roleos, como se dice en el medio de transporte marítimo, ya que se han movido las cargas sin ningún tipo de consentimiento, algo que no pasaba antes.

Reiteró que no se puede ocultar que hay problemas de servicio, pero sostuvo que en medio de todo se ha podido operar, algo muy parecido con las exportaciones en donde fueron detectadas situaciones nunca antes experimentadas, o recientemente vistas, que consiste en ese roleo de contenedores sin ningún tipo de información o aviso previo, lo cual son manifestaciones que a Colombia no le estaban sirviendo bien, entendiendo que el mundo entero tuvo problemas en general, nada exclusivo de Colombia.

En opinión del Gerente General de Antillana, la situación mundial tiende a normalizarse, pues está de por medio una industria global que seguramente al irse corrigiendo los cuellos de botella existentes, las producciones estarán más fluidas. Un aspecto que no se puede obviar, anotó, son los temas sanitarios habida cuenta que las políticas asiáticas de cero Covid son las que bloquean todo el engranaje comercial y de transporte.

 

“Cuando se tiene un país como China con política de cero Covid-19, por uno o dos casos positivos en una región, es cerrada por completo, sin importar que allí vivan 10 millones de personas. Al cerrarse ese tipo de zonas que involucran centros logísticos terrestres, plantas de producción y puertos, el asunto genera obstrucción y unas congestiones muy altas, luego me parece que en la medida que Estados Unidos vaya calibrando nuevamente su demanda y China pueda sortear con prontitud los problemas de salubridad, esto tiene que converger hacia la normalidad, es de hecho, un inconveniente muy complejo, costoso y demorado”, enfatizó Thiriez.

 

La pesca debe estar en el nivel de importancia de otras explotaciones

 

 

El mundo cuenta hoy con 8.000 millones de habitantes, pero hacia el 2050 el número llegará a 9.500 millones, nada ínfimo cuando de aprovisionamiento y proteína se trata. En esencia se mira la carne de bovinos, aves de corral y especies menores como por ejemplo porcinos, ovinos y caprinos. En ese orden de ideas, las pesqueras piden el mismo protagonismo porque de cara a garantizar alimento, absolutamente todos los oferentes de proteínas son sumamente importantes.

Los gobiernos, la sociedad civil, las familias y todo lo que tenga que ver con responsabilidad están llamados a mirar dichas proteínas en conjunto porque más allá de carne, leche y derivados, son fundamentales en una buena dieta, pescados, camarones, cangrejos, langostas y otros frutos del mar, todo de acuerdo a la expansión demográfica.

A criterio del Gerente General de Antillana, el pescado en Colombia aún no ocupa el lugar que le corresponde, pues si bien se trata de un territorio con dos mares, lamentablemente no hay vocación pesquera, más si se compara con países como Ecuador o Perú en la región, que dejan al desnudo los asuntos de la pesca colombiana a nivel de instituciones o de empresas, pues muestran un nivel desarrollo muy superior.

Subrayó que Colombia no es un país pequero en vista que cuenta con una captura muy marginal que al hacer el parangón con naciones muy próximas muestran una organización de pesca casi inexistente, una industria extremadamente pequeña.

Señaló que los colombianos deben promover un mayor entendimiento sobre el potencial de sus mares, pues Colombia es una nación muy Andina y con pensamiento afín, condición que explica porque hay tanta dependencia de aquellas proteínas derivadas de la tierra, algo que lleva al desconocimiento del potencial y a ignorar la favorabilidad que puede brindar el mar.

 

“Pensamos que hay grandes oportunidades, ahora mismo existen muchos pilotos que se están dando en América Central, relacionados con cultivar el mar, es decir establecer granjas de especies marinas. Antillana tuvo una experiencia en ese propósito. Hicimos un esfuerzo gigantesco para domesticar una variedad entre 2012 y 2015 o 2016, pero los resultados no fueron buenos porque era muy costoso y no teníamos un mercado lo suficientemente grande, pero creo que todo eso terminará resolviéndose porque lo que era muy caro hace diez años, actualmente no lo es, pues no lo hay y eso hace que Colombia deba explorar con intensidad y ponga en marcha una política mucho más agresiva en torno a la acuacultura, tenemos una excelente demostración en Betania con la tilapia, lo propio en el Tolima, los Llanos Orientales y en la Costa Norte, en donde la cría viene creciendo. En términos generales Colombia debe impulsar la producción de pescado y todo aquello que implique actividades pesqueras sostenibles y así empezar a desarrollar inversiones en maricultura”, enfatizó el conocedor.

 

 

 

La vocación pesquera podría salir a flote solo con unas condiciones contractuales, consecuentes, tributariamente viables, apalancada en una política que invite a los capitalistas a lanzarse al agua con una pesca fortalecida, voluminosa, próspera y rentable, todo porque la maricultura es una actividad extremadamente riesgosa, ya que a la fecha son operaciones no inventadas y sobre las cuales no se tiene certeza de su éxito.

Para Eric Thiriez, alianzas público-privadas, inversión extranjera o incentivos pueden ser una salida para que los capitalistas puedan tomar ese riesgo porque apostarle al cultivo del mar representa una inyección de dinero demasiado alta y a la deriva, generalmente nadie se le mide al negocio, a ello sumando los tremendos costos de operación.

Destacó que hay empresarios con capacidad de implementar una tecnología específica, tarea que perfectamente se podría hacer en conjunto con el Gobierno en pro de poder desarrollar una industria y con la proximidad que se tiene con Estados Unidos, no sería descabellado promover nuevas oportunidades para generar una oferta exportable o ampliar las opciones en el mercado local.

El empresario explicó que si bien Colombia suma dos mares, estos no son muy ricos porque tienen alta temperatura, un factor que ofrece gran diversidad pero muy poca producción. Los mares fríos sin tener mayor pluralidad, garantizan mucho más obtención, de todas maneras, repisó el vocero, por su posición geográfica, el país atrae por su variedad y amplitud de ecosistemas, pero con bajo desarrollo en el potencial de pesca que se hace muy de nicho en algunas costas.

El Gerente General de Antillana expuso que quizás en la parte sur, en el pacífico colombiano, el país cuenta con un mayor potencial pesquero, lo cual hace prever que, al focalizar esfuerzos, los resultados se pueden dar. Un caso sugestivo es el de Venezuela que con tres grados menos que el del mar Caribe en Colombia, logra unas producciones mucho más generosas.

Opinó que hay que entender la realidad pesquera, asumiendo que Colombia es un país tropical que no tiene el volumen de pesca que puede tener Ecuador o Perú, una despensa en términos de pescado que junto a Senegal tienen los mejores surgimientos. Comprendiendo esto, es claro que Colombia puede identificar sus fortalezas que están justo en el clima, por cuanto el territorio goza de calor todo el año en zonas específicas, lo cual invita a domesticar especies que tengan esa característica como por ejemplo la tilapia y algunas especies marinas, labor que depende del acompañamiento del ejecutivo con unas políticas que le den tranquilidad a la hora de tomar riesgos.

 

Antillana, un mar de oportunidades

 

 

Una característica de Antillana es la variedad y el atributo en los productos, la empresa tiene un enfoque de diversidad y de calidad Uno A.

Como se aseveró en este medio, la colombiana Antillana cuenta con un portafolio de origen Alaska tras rubricar la alianza con Trident Seafood, un proyecto que empezó hace tres años como respuesta a una necesidad de los compradores por consumir pescado y saber su origen, una proteína totalmente saludable, con toda la trazabilidad y que fuera rico para consumir sin dejar de lado la sostenibilidad y el respeto por los ecosistemas marinos.

La empresa se dedicó de lleno a conocer el origen, las bondades, la oferta, los bienes y los operadores del producto Alaska, allí encontró en Trident Seafood, una compañía integrada verticalmente, que pesca, procesa y comercializa, la firma que brindó confiabilidad, empatía y todas las garantías para ofrecer productos marinos de la llamada “tierra grande”, esa de la gran constelación, la Osa Mayor y la radiante estrella polar. Tierra de osos, lobos, renos, peces y frías aguas comprada el 30 de marzo de 1867 al imperio ruso por 7.2 millones de dólares.

En una tarea conjunta las dos empresas trabajaron en cómo llevar a Colombia las ventajas y los productos de Alaska, un portafolio salvaje, cien por ciento natural y sustentable, ya que por cada 100 peces tan solo son extraídos 15, una cultura pesquera de avanzada porque en Alaska los criterios de sostenibilidad están por encima de cualquier desarrollo económico, primero está la preservación del medio ambiente y sus especies.

Trident Seafood es una empresa que nació en la década de los 50 y es la industria que más empleo genera en Alaska, una firma responsable y propietaria de unos principios de conservación muy sólidos, pues no caen en la trampa de pescar hoy para tener hambre mañana, ellos, dijo Eric Thiriez, piensan en subsanar ampliamente y sin problemas las necesidades futuras, lo que dice porque conviven tan amable e inteligentemente con la naturaleza.

Los 85 peces que siguen su curso son vistos como un gran activo, por cuanto son determinantes en el repoblamiento natural, es decir que el esfuerzo pesquero es 15 por ciento de todo el potencial, algo muy importante que adelanta una de las pesquerías más grandes y mejor gestionadas del mundo. Es por ello que el origen Alaska, más que una novedad es un producto conveniente, sano, rico, fácil de preparar y amigo de los ecosistemas.

Como si fuera poco, los pescados y obtenciones del mar origen Alaska tienen acreditación de consumo para niños, una certificación afable porque ratifica que los padres de familia o los hogares cuentan con un alimento apropiado para alimentar los menores.

 

Colombia debe caminar hacia la competitividad tributaria

 

 

Al llegar al tema tributario, el Gerente General de Antillana expresó su común acuerdo con las políticas e ideas encaminadas a hacer de Colombia un país más barato, con menos IVA, bajo impuesto de renta, sin diferenciales y por fuera de las exenciones.

Anotó que esas propuestas están sobre la mesa, pero lo más trascendente es que hay países que adoptaron ese tipo de modelos con resultados relativamente positivos en el corto plazo. Manifestó que las empresas tienen un componente muy importante en el desarrollo de la sociedad y en la medida que haya impuestos más bajos, el país atraerá más inversión y nuevas factorías que a su vez generarán más empleo, es decir mayores ingresos, más demanda de bienes y servicios, ahorro y una economía totalmente dinámica.

Thiriez acentuó que Colombia debe ser atractiva para la inversión, aplicar una ecuación como se ha hecho en muchas naciones y es brindar garantías tributarias con tarifas bajas para que los empresarios puedan diversificar sus portafolios y capitalizaciones. La idea, expresó, es que las empresas puedan localizarse en territorio colombiano para producir y contribuir con crecimiento y una amplia oferta de puestos de trabajo, todo dentro de un encadenamiento productivo en donde crezcan en todos los frentes y tamaños los proveedores.

Insistió en que una buena política económica en donde se reduzca el gasto fiscal, se baje la tasa impositiva, se logren atractivos para la inversión, se brinde estabilidad jurídica y se meta en cintura la corrupción, avala progreso y una nueva era bajo escenarios de crecimiento como lo han experimentado algunos países.

El Gerente General de la Comercializadora Internacional Antillana, Eric Thiriez, de alto gusto por la trucha de los Andes, especialmente cultivada en Antioquia y otras regiones colombianas, recordó que Antillana fue fundada el nueve de junio de 1988, logrando afianzar un portafolio de calidad durante 34 años. En 2012 la empresa debió hacer cambios tras el fallo de la Haya que le quitó derechos exclusivos de pesca sobre buena parte de San Andrés Islas, lo que incluyó la reserva de Luna Verde.

A nivel mundial China es el mayor productor pesquero del globo, le siguen Indonesia, India, Vietnam y Estados Unidos.

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