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Sábado, 24 Octubre 2015 21:15

Con trabajo, compromiso y estímulos llegará el milagro al campo colombiano

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El país tiene potencial productivo y goza de conocimiento, ahora el trabajo debe hacerse articulando esfuerzos con el sector privado.

En el primer Congreso Agroindustrial realizado por la Asociación Nacional de Empresarios, ANDI, en Ibagué, los más destacados conocedores de la economía rural aseguraron que Colombia tiene todo para ser uno de los grandes protagonistas en el tema agropecuario, sin embargo hicieron sus recomendaciones.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el ex ministro de Agricultura de Perú, José Chlimper Ackerman, conocido como el artífice del llamado “Milagro de la agroindustria” en ese país andino, recalcó que para que un país sea competitivo, necesariamente debe impulsar el agro.

Chlimper dijo que sus inicios empresariales y gremiales los hizo en la industria farmacéutica la cual estaba sobreprotegida, no solo por aranceles altos en las décadas de los 80 y los 90, sino sobreprotegida por otras medidas como el registro sanitario.

“En un momento decidimos invertir en el agro justo para venderle al mundo y no solamente al pequeño mercado peruano, es por eso que en 1994 se hizo una inyección importante de capital en el campo, pero entre 1994 y el 2000 las cosas no eran las mejores porque el país no tenía las condiciones. Yo comencé a escribir en medios especializados artículos en contra de la política del gobierno peruano que era equivocada por los altos aranceles y la protección a ciertos sectores. Como consecuencia de mis críticas un día me llamo el Presidente, Alberto Fujimori, y me dijo sea usted el ministro de Agricultura”, anotó el señor, José Chlimper.

Después de dos horas el entonces Presidente del Perú le dijo a José Chlimper que fuera ministro porque contaba con todo su respaldo de cara a darle un viraje a la economía campesina. En tres meses de gestión hubo resultados a tal punto que otros sectores de la economía peruana ya estaban liberalizados. En ese momento Perú le da vida al Senasa que es el equivalente al ICA colombiano y con ello se empezaron a abrir mercados y a negociar tratados de libre comercio así como acuerdos fitosanitarios con otros países.

Agregó que en octubre del año 2000 fue aprobada en el Perú la ley de Proporción del Agro que tiene capítulos laborales, tributarios, de protección de inversiones y de riego con lo cual se dispararon las inversiones de los empresarios en el campo las cuales fueron prósperas porque tuvieron mucho éxito.

“No hay nada que jale más el éxito que el éxito mismo, es como un imán, si usted ve a que a su vecino haciendo algo le va bien pues muy seguramente usted querrá hacer lo mismo hasta conformar una cadena en donde ingresa más gente, así fue creciendo la agricultura en el Perú, exponencialmente”, sostuvo el exministro Chlimper.

Dijo que Perú al liberalizar el campo promovió mucha más inversión porque se trazaron reglas del juego en la propiedad de las tierras y en la misma seguridad de los contratos. Paralelo a esto vino la importación de tecnología y se promovió toda una flexibilidad laboral importante porque se tuvo en cuenta la naturaleza estacional y eventual del agro en donde se empleó mayor personal en épocas de cosecha lo cual hizo pensar que había picos muy altos y que no era viable contratar gente por todo un año.

La ley, dijo, permitía el desarrollo de acuerdo a la naturaleza estacional y fue allí en donde los empresarios empezaron a invertir y con ello el éxito trajo éxito y más éxito, todo esto, afirmó, la gente lo fue copiando y al ver la estructura de los inversionistas, la mayoría vienen del sector pesca, de la banca, de la industria y de la minería.

“No son viejas familias de hacendados limeños que vienen con títulos como en la época colonial, no, el agro atrajo gente de otros sectores”, precisó.

En frutas Perú es un país muy fuerte que logró desarrollar un sector especializado para la exportación y si bien hay inversión exógena, lo cierto es que el alojo de inversionistas es en un 95 por cinto peruana.

Para el caso de la empresa del ex Ministro, José Chlimper Ackerman, esta empezó con un fundo de 160 hectáreas y cuando vieron que el asunto venía bien pasaron a una producción en 1.200 hectáreas y cuando todo seguía prosperando la empresa pasó a 3.000 hectáreas.

“El hambre viene comiendo, jamás fuimos aprendiendo el negocio y todo es como cuando se aprende a montar caballo, una vez se logra llegar a la montura y el animal hace un extraño llegan los nervios, es idéntica situación, el agro hay que vivirlo desde adentro. Lo mismo que le pasó a Agrocasa, nuestra empresa, que fue creciendo en espiral le pasó a agrícola Virú, le pasó a Campo Sol y le pasó a Danper, vimos que el mercado era ilimitado y cuando uno trabaja para el mercado interno, como lo están haciendo actualmente en Colombia, es como pescar en una pecera, es decir se tienen producciones pequeñas de 40.000 toneladas diarias para 47 millones de nacionales, pero cuando uno sale a venderle al mundo observa que por ejemplo Indonesia tiene 220 millones de personas, China 1.300 millones de habitantes, la India 1.400 millones, Rusia y Europa 700 millones, Estados Unidos y Canadá 350 millones contando la población mexicana, es como salir a pescar en mar abierto, estamos hablando de cambiar pequeños pececitos por tiburones enormes”, expuso el ex ministro.

Agregó que citando otro ejemplo la cadena de supermercados, Ito Yocadó de Japón tiene 2.500 tiendas, Tesco en Inglaterra 2.700 tiendas y otras como Walmart en Estados Unidos que pueden ser una gran oportunidad para los mercados de Suramérica. “Los latinos no estamos acostumbrados a ver las cosas tan grandes. Si un producto colombiano con buena producción llámese cacao o aguacate que se ponga en exhibición en cantidad de 10 kilos en cada tienda de estas cadenas, con ello estaría lista la exportación del año, les queda chica su producción y por eso en Perú nos cambió el tamaño de la cabeza, porque una cosa es producir para los almacenes éxito que mirar miles de tiendas en el mundo”.

En opinión del reconocido empresario peruano, con el apoyo del gobierno, pero con el empuje del sector privado y mirando mercados de grueso calibre, Colombia puede tener una ruralidad sólida. Dijo que una vez se tiene la relación con el mercado sencillamente se va cambiando de botella, pero llenándola con todo.

“Yo estoy lanzando hoy un nuevo producto, se trata de arándanos, voy a sembrar 150 hectáreas y con toda seguridad mis mismos clientes me lo van a comprar, ya no tengo que estar tirando zapato buscando quien me lo compre”, añadió.

José Chlimper Ackerman reconoció que para poder emprender la cruzada y posicionar el agro como un inmejorable negocio, el gobierno facilitó las cosas y dio mucho para darle derrotero a la economía agropecuaria.

“En lugar de tener un arancel alto, del 80 por ciento para el arroz colombiano lo que sucede es que hay una protección para el productor con mayores costos para el consumidor. En Perú se bajaron los aranceles, pero se dijo que por los primeros 20 millones de dólares en exportación el productor recibiría un bono del cinco por ciento para facilitar la apertura de mercados, se aclaró que en lugar de pagar 30 por ciento de impuesto de renta, el productor pagaría 15 por ciento de ese gravamen y una seguridad social que pasó de nueve a cuatro por ciento. De igual manera se hizo una derroche acelerada y se decidió devolver el IVA, es decir hubo fomento a la inversión y nos dio el Senasa como autoridad sanitaria”,

El país Inca hizo algo sencillo para impulsar el crecimiento del sector agropecuario, cambió la protección de los productos y optó por incentivar todo lo referente a inversión en el campo y les dio unas condiciones preferenciales a quienes hicieran apuestas por la ruralidad.

Lo que hubo y lo que hay

El exministro, José Chlimper Ackerman, dijo que cuando llegó a la cartera de Agricultura, encontró un sector protegido que tan solo miraba al mercado interno, pero con las reformas la agricultura entró en un sistema totalmente liberal con el apoyo del estado a la inversión, pero aclaró que a la fecha es el empresario quien decide qué plantar pues un cultivo no funciona se pasa a otro, es decir con una rotación productiva acorde a la demanda.

Perú pasó de exportar 600 millones de dólares a 5.500 millones de dólares y tienen proyectado exportar 8.000 millones en cuatro años porque ya están hechas las plantaciones.

Este país tiene cultivadas 2.3 millones de hectáreas cultivadas porque hay arroz, papa y maíz con baja productividad tal y como ocurre en Colombia, pero el reto es reconvertir lo que hay en agricultura moderna y en eso no hay 200.000 hectáreas. “Los 5.500 millones de dólares los estamos sacando de 200.000 hectáreas, nada más”.

Al abordar el tema de los TLC, el experto dijo que están muy equivocados quienes aseguran que los acuerdos comerciales son nocivos porque hay sectores que defienden la pequeña pecera y no ven el mar de oportunidades que se presentan con más de 2.000 millones de consumidores en el mundo.

“Están defendiendo a un pequeño grupo de empresarios que son quienes tienen las posiciones de liderazgo en la industria nacional y a decir verdad yo prefiero ver al colombiano como un productor que sale a exportar al mundo sin miedo, pero como es apenas consecuente, todo cambio genera incertidumbre”, indicó.

Reiteró que con barreras arancelarias es imposible importar arroz de Vietnam o del Asia en general y el arroz que viene de Estados Unidos es con cuota la cual en el momento de licitarla queda con una barrera del 77 por ciento como si existiese arancel.

Solo abriendo el mercado al mundo, dijo, será posible mejorar la productividad y la competitividad sin contar con las mejoras en equipo y tecnología que son vitales para hacer siembras mecanizadas de mayor eficiencia, con ese confort, consideró, no es viable subir la densidad o buscar mejores semillas o mejores promotores, mucho menos rotar campos.

“Si estoy cómodo con el 80 por ciento de protección nada más me interesa, que lo pague el consumidor, pero si les hacemos sentir un poquito de frío no pasar de 80 a cero, pero si diciéndoles que con el proceso de paz la idea es venderles alimentos a 2.000 millones de estómagos. Tendría que ser una baja gradual hasta llegar a nueve por ciento, pero para ello es clave darle estímulo a la inversión y entregar beneficios para poder hablar de una verdadera reconversión y Colombia todavía está a tiempo. Habrá quien no quiera avanzar y transformar la productividad en el campo, pero diré una frase que no me hará simpático, pero lo hago por mi lealtad con Colombia, una forma es decir salvemos a los agricultores de este país y otra forma es decir salvemos a Colombia de sus agricultores, yo creo que Colombia es más grande que sus agricultores y yo soy agricultor”, aseveró.

Agricultura de posconflicto no debe cerrarse

Tras consultársele al ex ministro de Agricultura del Perú, José Chlimper Ackerman, sobre cuál sería el modelo ideal para una agricultura en posconflicto, el próspero empresario no vaciló en recomendar una economía campesina totalmente abierta a las importaciones y consideró que es hora de fortalecer al Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, que tiene excelentes técnicos que se dedicaron a regulación de comercio cuando su labor en netamente sanitaria.

Expresó que sumando el potencial de Colombia da para ser muy optimista porque se trata de un país que tiene gente capaz, buenos suelos, empresarios y capacidad financiera, capacidad fiscal de inversión. “Ustedes dirán que estoy loco, pero lo mejor que le pudo pasar a Colombia es que hayan bajado los precios del petróleo y de la minería, en diez años me darán la razón porque el escenario obliga al país a mirarse así mismo en algo mucho más sustentable”.

Aparte de la agricultura empresarial, Chlimper anotó que el estado debe ocuparse y atender las zonas más vulnerables, pero aclaró que en un posconflicto el estado tiene que intervenir porque son regiones sensibles y muy frágiles. Especificó que el estado tiene un rol compensador y otro subsidiario, pero dijo que en ese oren ideas no hay que dejar a las personas a su suerte porque hay mecanismos para que el empresario grande le compre al productor chico y eso se podría hacer a través de beneficios tributarios para que ese pequeño productor se articule al empresario grande.

“En Colombia se pasó del campesino pobre al campesino más pobre porque no satisfacía las necesidades de educación, salud y bienestar de su familia. El campesino se mantiene pobre porque la tierra no crece y caso contrario crecen las familias y van dividiendo los predios hasta llevar las unidades productivas a un caos por menor disponibilidad de suelos aptos para la agricultura, para completar el círculo del gran problema la mano de obra campesina se fue para las ciudades a hacer de todo, perdiendo una valiosa vocación”, concluyó.

Para José Chlimper Ackerman, la producción debe hacerse bajo parámetros de asociatividad con proyectos grandes que jalonen a los chicos, es decir a los que tengan producción en terrenos de 25 hectáreas. Manifestó que en Colombia están pasando cosas buenas, pero vaticinó que lo mejor está por venir porque Colombia recuperará su agricultura y su sector pecuario porque hay ganas, compromiso y mucho empuje lo que permite ser optimista, tanto que el ex ministro ya anunció que invertirá en Colombia.

 

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