En su acostumbrada reunión mensual, la Junta Directiva del Banco de la República optó por mantener la tasa de interés de intervención en 4,5 por ciento.
El gerente general del Emisor, José Darío Uribe, aseguró que en esta decisión, la Junta tomó en consideración principalmente aspectos tales como que el crecimiento promedio de los socios comerciales de Colombia en 2015 seguirá siendo bajo pero algo superior al registrado un año atrás.
“El crecimiento de las economías emergentes ha disminuido y el de las economías avanzadas muestra mejoras graduales en Europa y Japón así como estabilidad en los Estados Unidos”, señaló el señor Uribe.
Crudo panorama en crecimiento
Expuso que en 2014 el crecimiento de la economía colombiana que fue del 4.6 por ciento, fue menor que el proyectado por el Banco de la República que lo entrevió en 4.8 por ciento, mientras que el de 2013 fue revisado de 4.7 a 4.9 por ciento. Por su parte, dijo, la expansión del PIB en el cuarto trimestre de 2014 de 3.5 por ciento se situó en la parte baja del rango de pronóstico del equipo técnico del Banco.
Vaticinó un crecimiento relativamente bajo en 2015 toda vez que se espera un crecimiento del PIB real entre dos y el cuatro por ciento, con 3.6 por ciento como cifra más probable.
Para el funcionario, ese menor crecimiento esperado refleja el efecto negativo de la caída de los precios del petróleo sobre el ingreso nacional, las exportaciones y la inversión.
“La amplitud del rango de pronóstico refleja el alto grado de incertidumbre. La devaluación del peso refleja el fortalecimiento general del dólar, los efectos de la caída del precio del petróleo y el tamaño del déficit de la cuenta corriente”, explicó.
Dijo que la devaluación representa un estímulo para las exportaciones y los sectores que compiten con importaciones, contribuyendo a moderar el impacto negativo del precio del petróleo sobre las cuentas fiscales y externas. Asimismo, comentó, incrementa los precios en el corto plazo, en especial de los bienes transables.
También reparos en inflación
Uribe declaró que la inflación al consumidor en febrero alcanzó 4,36 por ciento, cifra superior a la proyectada por el promedio del mercado y por el equipo técnico del Banco. “El incremento tuvo su origen, principalmente, en el mayor ritmo de aumento en los precios de los alimentos los cuales se espera que disminuyan en el segundo semestre del año, seguido por el incremento de los precios de los bienes transables. El promedio de las medidas de inflación básica se situó en 3,53 por ciento”.
Para el cuerpo colegiado, con base en la estimación del equipo técnico del Banco de la República, la inflación convergerá a su meta en el horizonte de política. Esta convergencia, asegura, se iniciará a partir del segundo semestre de 2015.
“Las expectativas de inflación de los analistas a diciembre de 2015 se sitúan en 3.65 por ciento y a marzo y diciembre de 2016 permanecieron relativamente estables y cerca del tres por ciento. Las que se derivan de los papeles de deuda pública aumentaron y continúan en la mitad superior del rango meta”, sostuvo el gerente del Banco Central.
En síntesis, anotó el economista, a finales de 2014 la economía colombiana se desaceleró, partiendo de un nivel de producto cercano a la plena utilización de la capacidad productiva. Fue claro al precisar que no sorprende que la desaceleración continúe en 2015, aspecto que llega de manera paralela con una inflación que aumentó básicamente por factores transitorios y sus expectativas se sitúan por encima del tres por ciento. “Puesto que parte de la reducción de los precios del petróleo y del ingreso nacional es de naturaleza permanente, el gasto interno de la economía debe ajustarse. La Junta continuará haciendo un seguimiento del tamaño de dicho ajuste y de su coherencia con el nivel de ingreso de largo plazo y la estabilidad macroeconómica”, concluyó Uribe.